Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Obama y algunos destellos de la posmodernidad

La posmodernidad requiere de altas dosis de análisis para poder llegar a comprender cómo es posible que haya gente capaz de pagar un dineral por escuchar a un sujeto caracterizado por su afán invasor y por su sobrada experiencia en conseguir enemigos allá donde ha puesto su mirada.

Es decir, la posmodernidad conquista al nuevo individuo con la máscara de los medios, y lo obnubila con la cruda realidad. Son millones quienes estarían encantados de estar allí, frente al gran Obama, escuchándole en su nueva faceta discursiva, y muchos también quienes después de escucharle alabarían su capacidad intelectual. Pero solo pueden ir 12.000.

Y así nos llegará el verano, enfundados en las trincheras del desconocimiento y dándole alas al ocupante. Porque no debemos olvidar que el nuevo sujeto, reconstruido con esmero a través de la guerra cognitiva tiene el don de dormir con tranquilidad después de haber participado y cooperado con personalidades difícilmente aceptables en una sociedad honrada.

Un nuevo sujeto informado pero aletargado, de izquierdas pero belicoso, ecologista pero que se disuelve en las aguas más turbias del capitalismo. Son épocas, que no requieren de grandes estudios para comprender cómo funciona el mundo, pero que necesitan de verdaderas investigaciones para saber cómo es posible que el engaño haya alcanzado las más altas cotas de éxito sin necesidad de ofrecer nada a cambio, más allá de la personal satisfacción de ir haciendo el ridículo por el mundo.

Obama viene a dar una conferencia a Málaga. Quien quiera verlo paga en exceso hasta derramar su vaso. El público no puede preguntar. Abre las puertas un nuevo congreso sobre tecnología dispuesto a reivindicar el apogeo de la digitalización y allá está, un fiel amante de las nuevas tecnologías (y gran emprendedor) sorprendido ante lo que anticipa otro gurú de la maquinaria monetaria internacional. No le importan sus guerras, porque como buen abducido se arrodilla ante el carisma, y regresa a casa comentando las mejores jugadas del ínclito.

Obama se va con 500.000 euros (más) en el bolsillo y en su último “birdie” sonríe, como no podía ser, a su cadi y al mundo.

OTAN No, Bases Fuera


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Ya no quedan periodistas

Quiero creer que quienes desarrollan cualquier tipo de trabajo en los medios, defienden, por principio, la libertad de expresión. También quiero creer que la mayoría se desenvuelven en su espacio con la certeza de que todo aquello que escriben forma parte de su amplio espectro de análisis, y de que tienen la inmensa posibilidad de opinar de todo aquello que deseen con absoluta autonomía. Quiero creerlo, pero no puedo. Y hay muchas razones para ello.

La primera razón y fácilmente identificable se observa cuando uno lee todos los periódicos, atiende todos los informativos y regresa a sus interrogantes con la clara convicción de que la pluralidad no existe. La evidencia nos lleva por un único camino en el que se especifica que solo podemos observar el mundo desde un único prisma. Esa opción es, desde luego, contraria a los valores que deberían prevalecer al realizar dicho trabajo.

¿Cómo es posible que todas las portadas dirijan nuestra atención al mismo escenario? ¿Cómo es posible que en dicho escenario haya el mismo número de actores, y cómo es posible que para todo el mundo, uno solo sea declarado enemigo común como responsable de todas las tragedias? Dicha posibilidad, en un entorno democrático y vivencial, sería imposible en nuestros círculos personales. No habría ninguna posibilidad de que todos coincidiéramos. Ello, en situaciones libres y respetuosas. Quienes se dedican a escribir, del mismo modo que quienes se dedican a vivir, deberían abarcar todos los espectros de pensamiento, y deberían ser reflejo de una sociedad heterogénea y diversificada. Deberían, pero cuando vamos interpretando sus mensajes resulta que se posicionan casi sin excepción en una estrecha franja un tanto sospechosa. Estrecha y, lo que es peor, malévola.

La segunda razón que nos lleva a no creer sus palabras viene determinada por la absoluta falta de criterio en sus análisis. Es cierto que un buen número de trabajadores del gremio se dedica a opinar en los espacios que les ceden para ello. Para hablar de las lluvias torrenciales, de la violencia de género, del cambio climático o de aquello que les venga en gana. Pero cuando les da por hablar de política hay una especie de comunión, y una tendencia excesiva a mostrar las mismas credenciales haciendo un flaco favor a la humanidad. Se desentienden de todo análisis, y se sumergen en la fortaleza del discurso dominante como quien no quiere la cosa. Eso sí, pueden hasta llegar a escribir bien, pueden ofrecernos poesía, pueden hasta convencernos de que tienen educación y son buenas personas. Pero irrumpen en nuestra tranquilidad desmontando la existencia de la supuesta libertad de prensa. Una mayoría aplastante siguen el curso del río. Y el torrente nos arrastra con fuerza.

Hay una tercera razón. Esta es la más invasiva para su ego. Tienen la certeza de que sus directores de orquesta, es decir, quienes les pagan, les ofrecen absoluta libertad para que escriban sin ningún tipo de trabas. Es decir, viven su trabajo pensando y sintiendo que escriben sus reflexiones incorporando todo su potencial (en ocasiones piensan hasta en su arsenal crítico). Pero claro, olvidan por completo que adolecen de absoluta capacidad para poner, no ya a sus jefes, sino también a sus lectores, contra las cuerdas. De todo ello se deduce algo primordial; el común de los colaboradores de los medios están ahí para entretener, para aliviar nuestras penas y nuestros sueños, no desde luego para alimentar nuestra capacidad crítica y de acción.

Y yo me pregunto. ¿No deberíamos todos escribir para denunciar, escribir para promocionar la verdadera libertad, escribir para dar voz a quienes no pueden, escribir para contrarrestar la desigualdad, escribir para buscar un poco más de justicia, escribir como verdadero acto político? Comprendo que haya otros componentes, incluso puedo llegar a comprender que se escriba para aliviar el dolor interno; yo lo hago a menudo. Pero escribir reflexionando sobre el contexto que nos rodea y ser incapaz de dar un golpe sobre la mesa dice mucho de cierto posicionamiento ante la vida, dice mucho del acatamiento.

¿Tan ardua es esa labor? Parece ser que sí. Ardua, y un tanto ciega. De todas las columnas que he leído este último mes es casi impensable encontrarnos con alguien capaz de detenerse a reflexionar, no vaya a ser que le despidan ipso facto por su osadía. ¿Tan complicado es disentir? ¿Tan laborioso es procurar aproximarse a otras realidades? Dado que estamos criticando el trabajo o las formas de quienes deberían representar la libertad de expresión y, claro está, un mínimo de capacidad de análisis, vamos a exponer con un ejemplo muy sencillo lo que está sucediendo en el submundo del periodismo.

Como ya todo el mundo sabe, Putin es un sujeto que deja mucho que desear. Ha efectuado un ataque sin precedentes, y como reacción del todo comprensible, corren ríos de tinta sobre él y sobre Ucrania. Es decir, escribir sobre ello hasta se convierte en un acto involuntario. La cruda realidad te lleva… Así las cosas, infinidad de “periodistas” se ponen manos a la obra. Pero mira tú por dónde, irrumpen en la sala sin realizar bien su trabajo. Son tan brillantes en sus exposiciones que a nadie se le ocurre poner en jaque, primeramente, a su propio periódico, porque ni se les pasa por la cabeza pensar que quizás, el medio para el que trabajan está mintiendo sin cesar.

Ya expusimos el cuento del bombardeo de las centrales nucleares. Al parecer, no es suficiente para poder llegar a poner en duda el trabajo que realizan sus compañeras o compañeros. Las cosas así, vamos a intentar ponerlo más fácil. Vamos a recordar el episodio de una mujer embarazada que sale de un hospital toda compungida y ensangrentada, y las televisiones de todo el mundo reponen sin cesar esas imágenes, con el único objetivo de constatar la maldad del gobierno ruso. Esa secuencia aparece posteriormente en todos los periódicos, y se hace viral el terrible dolor que se instala en Ucrania por la despiadada acción llevada a cabo por el ejército ruso. Si añadimos a ello infinidad de noticias del mismo pelo que van apareciendo cada nueva jornada, nos encontramos con un panorama un tanto desolador.

Bien. Ese escenario es propicio para que tertulianos, columnistas y articulistas de toda clase se pongan manos a la obra. Pero eso sí, sin dedicarle un minuto a uno de los principios básicos que debe cimentar su reflexión. Un minuto, por dios. Un minuto. ¿No debería ser de obligado cumplimiento poner en duda información que puede ser relevante para movilizar a las masas y con esa movilización crear políticas que pueden alterar el ritmo de los acontecimientos? ¿No debería de ser de obligado cumplimiento no tener la desfachatez de ser altavoz de los perversos usos de la información? Parece ser que no.

Has de saberlo. El periódico para el que trabajas miente, y tú, ni te inmutas. Es más. Sigues el juego, y nos deleitas con tus apreciaciones tan sentidas. Miente, y las consecuencias de esas mentiras construyen guerras, invasiones, e infinidad de muertes y atrocidades. ¿No es todo ello suficiente para que interrumpas tus pasos? ¿No es todo ello suficiente para que, por una vez, acometas el trabajo de investigar un poco antes de escribir? Deberías pensarlo. Y deberías de hacerlo. Porque saber que hay gente detrás que te lee y espera como el agua de mayo tus impresiones, ya solo eso, debería ser motivo suficiente para contrarrestar el asedio del imperio.

El periódico o la revista o la televisión para la que trabajas difundió una y otra vez falsas noticias con el único fin de acorralar a Putin, sancionar a Rusia, y establecer nuevos juegos estratégicos y de poder en base a la mentira. Una y mil mentiras, hasta el punto de que uno ya no sabe por dónde debería empezar.

¿Qué sucedería si supieras que lo que estoy transmitiendo aquí se corresponde con la realidad? ¿Qué sucedería si me leyeras y comprobaras y constataras que trabajas para un medio que no repara en seguir el rastro de la construcción del odio en beneficio de los mismos de siempre? ¿Qué harías? Me temo que nada. O si. Me temo que, sencillamente, me ignorarías, por el bien de no se qué orgullo.

Las imágenes de las consecuencias del bombardeo del hospital, la construcción narrativa de la mujer embarazada, el asedio del ejército ruso y la matanza de civiles en ese edificio (mujeres y niños), fue un complot. Igual que lo es el alarde informativo creado en torno a Mariúpol. ¿Te has preguntado qué narices ocurre en esa planta de Azovstal? ¿Por qué tanta insistencia en comunicarnos sobre la enorme desgracia que supone asestar un duro golpe a un buen número de nazis? Como siempre, es mucho más sencillo de lo que parece. En la acería en donde resisten sin piedad los soldados ucranianos hay muchas cosas preciosas, y diamantes en bruto, que Occidente quiere ocultar y, sobre todo, hacer desaparecer, como quien no quiere la cosa.

Vamos allá periodistas. ¿Vuestro olfato no os dice nada? Hay que ver, que fácil os llenáis los bolsillos para callar nuestras bocas. Tras las operaciones de última hora realizadas por el ejército ruso va apareciendo aquello que ya suponíamos. Entrenadores de guerras internacionales escondidos en los refugios subterráneos. Kilómetros y kilómetros de agujeros negros. ¿Qué hacen allí? Todo apunta a infraestructuras de la OTAN, operando de manera secreta contra Rusia. Ya fue detenido el general canadiense Trevor Cadieu hace un par de semanas. Ahora, parece que un general estadounidense, Eric Olson, el teniente coronel británico John Bailey y cuatro instructores militares de la OTAN le siguen los pasos. Es difícil confirmar este tipo de noticias. Todos a una lidian para que sea imposible poder mostrar nada que interrumpa esta oratoria belicista atlántica.

Pero al final, la lógica entra por la puerta y EEUU sale por la ventana. No olvidemos lo ocurrido en Bucha, la famosa masacre recreada para que odiemos a Rusia y podamos optar así a una parcela celestial. La delegación rusa insistió una y otra vez en la falsedad de las noticias, y repitió por activa y por pasiva que deseaba más que nadie una investigación, y pidió también la reunión del Consejo de Seguridad. Pero la ONU, bajo presión de EEUU y la Gran Bretaña (que preside en estos momentos dicho Consejo) no lo permitió. Ah, lo siento! Y como bien escribieron en France 24… “A pesar de no tener pruebas contundentes, los indicios de la autoría rusa de los crímenes en Bucha han puesto en marcha otra ronda de sanciones”, que es de lo que se trata, sancionar y sancionar, hasta ahogar al enemigo, hasta saciar esa sed llena de maldad y prepotencia.

Ayer todas y cada una de las portadas amanecían con el mismo titular. La evacuación de militares en Mariúpol. Es increíble. A una rendición en toda regla, porque ya no les queda otro remedio, le llaman evacuación. Encima una evacuación realizada por Ucrania. Y así amanecemos todas las mañanas, frente a las trincheras informativas, linchados y apedreados por los mismos que nos quieren hacer creer que tenemos libertad de información.

El delirio se instaló en Occidente y la barbarie está servida. Qué más da que EEUU fuera quien declarara la guerra a la Corte Penal Internacional (rechazan la legitimidad de toda organización que pretenda investigar crímenes de guerra perpetrados por ciudadanos estadounidenses), qué más da que sus bases militares puedan instalarse en todos los rincones del planeta, qué más da que un tórrido calor flambeado por sus armas nos rodee por todas partes. Todo responde a una realidad inalterable. Nada ha cambiado en 50 años, y nada va a cambiar. El periodismo de verdad podría hacerlo, pero si tú también te vendes a cualquier postor, ¿qué nos queda?.

Nos quedan personas, muy pocas personas, que están haciendo una ingente labor para alzar la voz en medio del desierto. Y a esas personas van dedicadas cada una de mis palabras. A esas personas que sin ganar absolutamente nada por ello, nos educan y nos impulsan.

OTAN No, Bases Fuera


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La propaganda bélica de la OTAN

Probablemente, estamos asistiendo a la internacionalización de la mentira en su mayor grado de intensidad. Nunca hasta ahora los medios habían llegado tan lejos y con tanta precisión. El éxito que arrastra la campaña de difamación de Rusia es exponencial. A cada misil publicitario, se redobla el porcentaje de población que tiene claro que Putin es su mayor enemigo. A cada folletín informativo en los telediarios le sucede la lástima, como parche decorativo de la inercia que arrastra consigo toda la propaganda del régimen imperialista. Lástima por los efectos perversos de toda guerra. Lástima ante las canallas imágenes subtituladas. Y, la mayoría de las veces, falsas.

El problema, el primer gran problema al que nos enfrentamos, es la ignorancia. El segundo, el desconocimiento de dicha ignorancia. Estamos, en cierta medida, ante una debacle humanitaria. Y del mismo modo que ha sucedido con la pandemia, Occidente se ha vestido de autarquía para ofrecernos, en exclusiva, la única interpretación posible. La suya.

En los muchos años que llevamos interpretando el oficialismo del discurso globalizador, sabemos ya unas cuantas cosas. Pero basta una para saber por dónde van los tiros (y nunca mejor dicho) y para sacar la única conclusión viable. Los gobiernos que se van sucediendo en EEUU no solo representan la mayor amenaza para la humanidad. Son, sin lugar a dudas, el mayor enemigo de la humanidad. Quien no tenga claro esto, debería ir retirándose a sus aposentos. Y una de dos, o tomar la determinación de informarse, o no inmiscuirse, bajo ningún concepto, en ninguna propagación de la mentira. La razón es obvia, y fundamental. No posicionarse en contra de dichos gobiernos, de la OTAN, y de la UE en éstos momentos, es dejar vía libre al nazismo. Es permitir el saqueo. Es dotar al poderoso de todas las herramientas para que siga torturando y aniquilando toda esperanza de cambio.

Podríamos resumir todo ello en una frase, bien clara, y bien definitoria. Si todo el mundo supiese lo que es capaz de hacer el brazo armado del capitalismo, saldría corriendo. Procuraría escapar del asedio y del terror. O lo que viene a ser lo mismo. Si todo el mundo supiera lo que ha sucedido en Ucrania desde finales de 2013, se echaría a temblar, y no precisamente por los bombardeos rusos.

La cuestión, la duda…, sobrevuela en muchos de nosotros. ¿Deberíamos poner las imágenes? ¿Deberíamos destrozar corazones con toda esa documentación de la que disponemos y que, ahora mismo, está surcando por tantos sitios? ¿Deberíamos concienciar a través del dolor y las emociones? Una amplia mayoría no acepta esta posibilidad. Pero ello nos expulsa, otra vez, al ostracismo. No poder arremeter contra el conformismo y la polarización mostrando la crudeza de la realidad no nos favorece, sencillamente porque nos tienen atrapados. En su círculo vicioso. En su laberinto sentimental que tanto les ha costado construir.

Del mismo modo que cualquiera ya debería saber dónde posicionarse con absoluta facilidad, también debería haber aprendido a menospreciar al manipulador. Debería haber aprendido las tretas, los juegos sucios, las herramientas utilizadas por los señores de las guerras para guiarnos por sus senderos de gloria. Debería…, pero sigue el impulso del detonador de la televisión. Sigue arrastrándose por el fango dejado por los periodistas. Muchos son claro ejemplo de ello, y la alarma roja se encendería si los nombrara. Han vuelto a cometer la atrocidad de no contar la verdad, de no imprimir a sus relatos la voz de los desheredados, y estrechar la mano de quien les da de comer. Sobran ejemplos. Quienes seguimos sus pasos, lo sabemos. Quienes seguimos sus pasos, hasta hemos visto como eliminan tweets que les hubieran dejado en evidencia. Y observamos hasta cómo son capaces de ofrecer el micrófono a nazis que están ensangrentando las grietas abiertas de Europa. Estamos ante la evidencia, han dejado de lado la deontología para formar parte del ejército. Es no solo descorazonador, sino terrible. Si todo el mundo supiera lo que ha sucedido en Ucrania este siglo. Si todo el mundo pudiera ver cómo miles de soldados están cometiendo los crímenes más atroces…

Ayer me costó dormir. Me llegaron muchas imágenes. Muchos vídeos. Pero esta vez eran muy perjudiciales. Me retrotraen a los tiempos en los que los rebanacuellos atormentaron a Siria. Esta vez, incluso acostumbrado al horror de las guerras, resultaba más hiriente. Y había dos razones para ello. Por un lado el terror en sí, y el inmenso dolor de las víctimas. Y, por otro, la imposibilidad de darle la vuelta a la historia. La imposibilidad de hacer ver lo increíble, lo innombrable, lo escondido. Solo voy a escribir lo que sucedió en uno de ellos. “Un soldado ucraniano detiene a un hombre. Le interroga pidiéndole que le diga dónde están las posiciones rusas. No consigue respuesta. Coge un cuchillo y lo apuñala varias veces en sitios no letales. Al no hablar, decide clavárselo en el ojo. Sus chillidos son el espanto de nuestra era. Al final, muere sin remedio. Y el soldado que lo ejecuta decide gritar -Gloria a Ucrania-. El prisionero, era civil”.

Si. Pensaréis que en todos lados ocurre lo mismo. Pero olvidáis muchas cosas. Y una de ellas, importantísima, es saber cómo hemos llegado hasta aquí. Y os lo voy a recordar, hasta que os sangren los ojos. Si supierais lo que ha ocurrido en Ucrania, romperíais todas las televisiones y, probablemente, os enojaríais, muy mucho, con vuestros periodistas de referencia. Sencillamente, porque esa referencia es la base del desfalco. Porque la masacre no contada del Donbáss es una de las razones de la guerra. El Donbáss. El terror sobre un pueblo…

Seguir las narraciones ayuda mucho a comprender. Hasta tal punto, que cuando has hecho callo, necesitas dos telediarios para saber qué está sucediendo. Luego, vienen la reflexión, la recopilación y el contraste de información. Me excedo. Actualmente, con el callo ya tienes suficiente. No necesitamos ni dos días para intuir que lo que están contando, no es cierto. Dejamos evidencia de ello tantas veces que ya ni nos ruborizamos. Al comienzo de todo el operativo creado por los medios yo, personalmente, os lo escribí. Con claridad. Putin, nunca bombardeó ninguna central nuclear. ¿Os han llegado las radiaciones? ¿habéis sentido el impacto del uranio empobrecido en vuestras mejillas?. Lo único a lo que habéis llegado es a creer a pies juntillas todas las miserias que nos arrojan, como deshechos de sus digestiones monetarizadas. Ese ejemplo, es solo uno entre mil. Y tampoco voy a enumerar el parte plagado de imperdonables engaños con el que nos han sometido todas estas jornadas.

Solo me gustaría plasmar la importancia que tiene detenerse un minuto. La temible maquinaria con la que operan para tergiversar todo lo que acontece, avanza sin fisuras hasta cumplir su objetivo. La asombrosa facilidad con la que lanzan historias prefabricadas es tan prodigiosa que pueden hacerlo cada 24 horas, con la complicidad de la ingenuidad del televidente, y con el perfil domesticado del bochornoso ciudadano europeo, que se ha plegado a la barbarie con una facilidad inusitada. Es igual hablar de la central nuclear, del teatro, de la mujer embarazada, de Navalny o de los corredores humanitarios. Todo, es un absoluto circo del que formas parte. Y estás en la obligación de salir de él. Insisto. Solo tienes dos opciones. O te informas, o no tienes ningún derecho a promocionar el nazismo. Y en este preciso instante, dejarse llevar por la propaganda proucraniana es permitir el afianzamiento de una dictadura global sin precedentes. A no ser, claro está, que esa tristeza que recorre todo tu cuerpo también perviva cuando Palestina, Libia, Siria o Yemen son atacadas sin contemplaciones por los mismos que ahora abogan por la causa antirusa.

Lo siento. Hay que ser duros. Ya no son horas para contemplar el atardecer cuando el fuego ha invadido nuestro hogar. Europa no es un refugio para sus habitantes, y hay que hacer constar, sin dilación, que formamos parte de un coalición que está al borde del suicidio. Si no quieres formar parte de esta broma de muy mal gusto, hay que levantarse. Levantarse y alzar la voz. Porque dentro de unos años es posible que lo vayamos a recordar. Tienes la posibilidad de informarte. Si no lo haces, apresúrate a sentir el latido de la culpabilidad en tu nuca, como la sintieron muchos millones de alemanes después… Después de que ya fuera demasiado tarde.

Si. Estoy enojado. Y, a veces, triste. Procuro despertar cada mañana y trabajar sin que todo ello me afecte. Casi siempre lo consigo. Pero ayer, ayer vi cosas terribles. Y hoy, hoy no podía detenerme ante mis sensaciones. La obligación apremia. Esa labor que no hacen desde el periodismo hay que cubrirla, antes de que estallen la rabia, la impotencia y el dolor.

La prensa libre debería ser aquella que defiende al pueblo de las arbitrariedades de la política. De no ser así, ¿qué queda? Una férrea disciplina hacia el poder que acalla las voces de la sociedad. Es fácil constatar que la prensa está mediatizada, alquilada al mejor postor. Y como rehén que es de la banca, se desvive por ella. Recordemos la jornada posterior a la muerte de Emilio Botín. Todas las portadas se vistieron de rojo, de gala para arrodillarse ante su mesías.

Con el tiempo, sofisticados mecanismos han empeorado la situación, hasta tal punto que nuestros cerebros son ya el blanco de la OTAN. Y ahí vuelve a empezar todo, a desdoblarse la Historia. En recientes filtraciones hemos descubierto una nueva modalidad de guerra, y esta organización expone con pelos y señales en qué consiste. En resumidas cuentas, la Guerra Cognitiva formará parte del nuevo arsenal ideológico militar, con el único y claro objetivo de debilitar y eliminar al enemigo potencial, estabilizando su causa en su propia casa. Claro que la guerra psicológica es tan antigua como la humanidad, pero ahora está encapsulada en parámetros de vigilancia masiva, espionaje electrónico, análisis en tiempo real y operaciones militares encubiertas: en 2016, la OTAN incluye el ciberespacio como Dominio Militar, y en marzo de 2020 expone las tendencias militares de desarrollo para los próximos 30 años.

¿Pero, qué es la Guerra Cognitiva? Es muy sencillo. Es todo el conjunto de técnicas de las que se van a servir para hacer que las voluntades de los receptores coincidan con aquellas que se quieren “implantar”, a través de la alteración de los mecanismos cognitivos. Esta alteración, para que siga su curso con naturalidad y no sea invasiva, se realiza con métodos o fórmulas aparentemente no coercitivas, y de ese modo la manipulación, los análisis y los razonamientos influyen de tal modo que las víctimas terminan por pensar igual que sus verdugos. ¿No me digáis que no es genial? Todo el proceso termina por crear una confusión que incapacita a la ciudadanía para dirigir su ira hacia ese poder que nos está maltratando.

Y la munición que utiliza ese poder no será sino esa información elaborada hasta en su último detalle. El trabajo sucio se practica en todos los lugares y a cada instante, penetrando en todos los rincones y todos los órganos sociales, de la mano de unas políticas y de unas instituciones de las que se sirven para que la sociedad en su conjunto termine completamente “militarizada”.

Todo está perfectamente diseñado para que la posterior guerra narrativa asuma una única interpretación, con unos hechos (sin que importe lo más mínimo que sean verdaderos o falsos) que irán consolidando el guión completo, con su inicio, su nudo y su desenlace. E ir contra esta percepción global será ya una auténtica odisea. El estado de confusión atraviesa todo el entramado y hay una dificultad tremenda para recuperar la autoidentificación y luchar por las propias ideas. Las nuevas batallas se sirven de las nuevas tecnologías, con escenarios cambiantes que terminan por hacer de cada acontecimiento una compleja construcción que requeriría de análisis más distanciados. Pero esa distancia ya no existe, porque nuestros cerebros ya están en medio de su guerra.

Espero haber sido certero en este análisis, y se haya comprendido. Porque ahora, viene el broche final.

La OTAN ha subcontratado propaganda de guerra a un conjunto de empresas. Y así, cada segundo, todas las cadenas del mundo y al mismo tiempo divulgan las mismas imágenes con los mismos contenidos. La consigna, muy clara. El cuento, muy vendible; David contra Goliat y el mito de la resistencia ucraniana. La campaña, demoledora, con mensajes clave que van surcando por nuestras neuronas hasta que nos revelan el deseo de acabar con el enemigo.

Un ejército de estrategas y una inmensa red de medios vinculados a la inteligencia militar han hecho un trabajo extraordinario. Sin verificar en ningún momento toda la información que llega de Kiev, se va difundiendo la propaganda a través de empresas que trabajan directamente para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania.

Todo con precisión y puntualidad. Parece ser que los directores de orquesta son Nicky Regazzoni y Francis Ingham, que con la inestimable ayuda de un sinfín de empresas difunden el acto propagandístico más vil acontecido útltimamente. En un proceso largo que resultaría tedioso de contar hay un eje vertebrador desde el cual se surte de información falsa a todo el mundo: desde el propio Ministerio ucraniano se distribuyen documentos y “noticias” que nos llegarán a través de los mil y un informativos.

Y he aquí el complot. Entre las construcciones de propaganda diseñadas a tal efecto tenemos el “bombardeo” de la maternidad o el bombardeo del teatro de Mariupol y, claro está, la tan manoseada información que se emitió sin parar durante varias jornadas ofreciendo la siguiente noticia: “Europa entera está al borde de un desastre nuclear. Las tropas rusas han comenzado a bombardear la planta de Zaporizhzhya, la más grande del continente”. Todo ello retransmitido incesantemente con el fin de construir y divulgar como “crímenes de guerra” los actos cometidos por los ejércitos rusos, incluidos, como no podía ser de otra forma, los continuos ataques a la población civil. No importa que todo sea mentira. Lo único que importa es que nuestros cerebros colapsen de comunismo, y encumbremos la causa ucraniana.

El apoyo público de los países occidentales es el reclamo. La casi completa adhesión de sus habitantes el triste resultado. Dan Cohen ha descrito muy bien cómo se ha realizado esta propaganda. Es necesaria la labor de mucha gente, pero como todos los medios son de los mismos acreedores, no ha resultado nada complicado. Hay otra figura muy importante en todo este entramado. Se llama Yaroslav Turbil, una especie de jefe de las comunicaciones estratégicas para globalizar toda la propaganda. Como siempre, un sujeto que ha trabajado en múltiples organizaciones de la “sociedad civil”, tan de moda en todos aquellos países donde el brazo armado americano pone a a su disposición todo lo necesario para desestabilizar hasta nuestros sueños.

Los servicios de inteligencia, a través de este entramado tan bien elaborado son capaces de hacer creer que hay refugiados de primera y de segunda, y lo hacen tan bien que hasta se te puede encoger el corazón cada vez que ves brillar el azul celestial de su bandera.

Hay que concentrarse. No sólo están destrozando nuestras vidas. Quieren hacernos partícipes de una jugada que hasta puede resultar delictiva, y en la que todos estamos siendo protagonistas. Y lo voy a decir por última vez. No quiero creer que colaborar con el nazismo sea ningún objetivo acertado. Resultados de una encuesta ofrecidos ayer muestran que siete de cada diez españoles ven con buenos ojos no solo formar parte de la alianza atlántica, sino que además apoyan el envío de armas. Y más de un ochenta por ciento temen a Rusia.

Espero, con el corazón en la mano, que no seas ninguno de ellos.

Paciencia joséluis, paciencia…

OTAN No, Bases Fuera


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Información

Las olas del mar pueden traernos mucha información. Pero debemos conocer el mar…

Pertenezco a ese grupo de gente que, actualmente, siente una especie de desolación, incredulidad y rabia, por la actitud tan grosera y escandalosa que están teniendo Occidente y sus medios con todo lo que está aconteciendo, y por la pasividad con que gran parte de la ciudadanía está construyendo su relato. Llevamos mucho tiempo analizando los medios en Europa, mucho tiempo luchando contra una censura que hoy, se hace más patente que nunca. Incluso llevamos tiempo haciendo pruebas en las redes, para ver cómo escribir, qué videos o documentos no poner, qué palabras utilizar, etc. Una triste realidad, porque ya sabemos cómo dejan de lado cantidad de información que les resulta «peligrosa» para sus fines.

Algunas personas del entorno y otras por este medio me han demandado últimamente información. ¿Cómo la consigues? ¿Cómo sabemos quién nos engaña? Y la más sorprendente, ¿por qué te tenemos que creer a ti? Interrogantes que nos hacen caminar por la cuerda floja.

No hay ningún interés en que me tengáis que creer. Solo es cuestión de compartir otros puntos de vista, porque puede haber muchos puntos equidistantes, muchos diferentes y otros hasta disidentes. El mío consiste en intentar plasmar una visión que no se nos ofrece. Intentar poner sobre la mesa otros relatos. Y con todos los relatos, cada cual ha de ir configurando su propio mapa, procurando dar sentido a los acontecimientos. Es un esfuerzo por luchar contra la versión oficial y por luchar contra los medios. Mi verdad no existe. Existe mi intento de aproximarme al mundo, aun a costa de tener que lidiar con el san benito de la justificación de la guerra.

He decidido recabar muchos artículos y documentos en relación a lo que está aconteciendo en Ucrania. No voy a poner los informes completos aquí porque sería una tarea ingente, me llevaría mucho tiempo. Por ello, invito a quien quiera a que me deje su correo (lo puede hacer escribiéndome a undominiopropio@gmail.com ) y le haré llegar otras miradas, otras versiones, otra realidad que no aparece en los medios, y que a buen seguro sorprenderá, por lo atinados de algunos informes escritos hace tiempo, o por la capacidad de hilar los hechos hasta poder llegar a comprender mejor algunos aspectos de la realidad. Recuerdo, no se trata de saber la gran verdad, tan solo de acercarse a otros mundos que nos ayudarán a fijar la mirada en otros horizontes.

Quien quiera, aquí estoy. Un fuerte abrazo.


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La Política y los medios de comunicación

La supuesta libertad de expresión ha llegado muy lejos. Una cosa es difundir información desde el desconocimiento y, otra muy distinta, hacerlo con premeditación y alevosía sabiendo que quien paga ordena, que quien paga interfiere en la vida de los pueblos, y que quien paga, muchas veces, lo hace aun sabiendo que va a haber graves daños con la propagación de una información construida para tal fin.

Estamos corriendo un serio peligro en Europa. Creo que vivimos la etapa más temeraria y comprometida desde la segunda guerra mundial. Y todo, porque el prepotente gobierno de un país decidió que no iba a ceder ni un milímetro ante la manifiesta petición de un cambio geoestratégico claramente inclinado hacia un lado. La neutralidad en la línea divisoria de los países que limitan con Rusia era una clara manifestación de paz y prosperidad. Para todos menos para EEUU. Pero no porque esa opción fuera contra sus intereses, sencillamente porque esa opción es la más lógica y la que más puertas abre a la prolongación del desarrollo social y económico.

Las directrices que nos imponen, los mandatos a los que nos someten, y el absoluto servilismo y vasallaje al que hemos cedido, conforman el seguimiento de las políticas imperialistas marcadas por la Casa Blanca desde hace ya mucho tiempo. Y nuestra clase política prosigue en su afán de denostar y menospreciar nuestros anhelos de paz, siguiendo la estela de una luz que solo ilumina la maldad y la búsqueda imparable de riqueza. El repentino cambio de Pedro Sánchez al decidir mandar armas a Ucrania es solo una de tantas barbaridades, una de tantas abdicaciones ante el guerrero del mundo. Y considerando que los acontecimientos más importantes deberían hacerse con el respaldo de los pueblos deberíamos exigir a los gobernantes una clara muestra de adhesión a nuestra causa, y no a la causa del poder.

Esa posibilidad se perdió hace tanto que probablemente tendríamos que movilizarnos con rigor para exigirla. Esa y otras muchas cosas que afectan directamente a nuestras vidas. A nuestras vidas y a otras que habitan a miles de kilómetros de distancia. Sobre nuestras conciencias recae el deber de no permitir que la clase política pueda enviar tropas y armamento como quien manda naranjas. Sobre nuestras conciencias recae el deber de no permitir que la industria armamentística juegue en bolsa bajo los auspicios de unos dirigentes incapaces de observar los rostros de la pobreza y de la miseria.

Nuestro mundo parece no querer entender los sonidos del sufrimiento y, mucho menos, los de las cloacas. En éstas se están gestando temibles acciones. Si la situación “fácilmente observable” delata ya un futuro incierto, los ángulos muertos nos llevan a un terreno completamente esquivo.

El Estado de Bienestar ya no va a dar más de si, y todo apunta a que el pre-fascismo ya se ha instalado. Esa libertad de expresión que ha hecho posible que los medios propiciaran e impulsaran partidos, lenguajes y gestos absolutamente peligrosos, ya ha ido conformando un espacio social del que difícilmente nos vamos a poder librar. Esos modos de difundir la información, que llegaron de EEUU de la mano de una cultura capitalista expansionista ajena a todo signo de justicia ya han hecho mella en nuestra sociedad. Y ahora, nos va a costar escaparnos del incendio.

Una resolución contra la glorificación del nazismo es aprobada por 130 países, 2 votos en contra y 49 abstenciones. Los dos únicos países que la rechazan, EEUU y Ucrania. Las abstenciones, para la UE, Canadá, Australia, Reino Unido y Japón. Increíble, ¿verdad?

Sobre la foto: 16 de diciembre de 2021, una resolución contra la glorificación del nazismo es aprobada por 130 países, 2 votos en contra y 49 abstenciones. Los dos únicos países que la rechazan, EEUU y Ucrania. Las abstenciones, entre otros, para la UE, Canadá, Australia, Reino Unido y Japón. Increíble, ¿verdad?

Sé que para mucha gente puede resultar desmesurado, pero ya hay muchos signos que muestran la existencia de esa exaltación de los elementos irracionales de la conducta, tan próximos a las formas de gobierno totalitarias. La política ya entregó sus manos a la injusticia, la soberbia y los protocolos ingeniados por los ricos. Y éstos hacen y deshacen a su gusto, ajenos a la población y obstaculizando la buena marcha de los acontecimientos. Han saltado todas las alarmas y hasta nos lo advierten con sus formidables propuestas. El peligro no es efímero, es más bien un monstruo que nos está devorando. Desde la sociología política ya estamos listos para tomar buena nota. Y sin pérdida de tiempo, deberíamos abandonar tanta sumisión y actuar en consecuencia.

Muchos indicadores han de ser considerados como elementos capaces de propiciar procesos devastadores en nuestro futuro. Ya lo están siendo, pero dado que la ciudadanía está absorta en continuas batallas televisivas quizás sea momento de alertar sin miramientos, puesto que al parecer pocos están dispuestos a ello.

El asentamiento del pensamiento único, el control absoluto de los medios, los cambios de legislación en favor de unas causas y no en beneficio de la justicia, la reconstrucción y señalamiento de un enemigo común, la militarización del pensamiento, la asunción completa de la pérdida de libertad en nombre de la seguridad, la recreación de movilizaciones sociales dirigidas, la instauración de la violencia como modelo legitimador de un nuevo orden, el fomento del odio a través de una adscripción a la discriminación racial o cultural, el aumento de la pobreza y de la desigualdad social, la quiebra del modelo económico capitalista, la disrupción y desmantelamiento de los principios básicos de la Política, la expansión y fomento de muchos principios ideológicos que alimentan a las extremas derechas y la imposición del miedo como propuesta y modelo de convivencia, son el andamiaje estructural sobre el que puede instalarse un nuevo fascismo en Europa.

¿Para qué sirve la sociología?. Entre otras cosas, para observar y para constatar los flujos y movimientos que van sucediéndose en nuestras sociedades. Espero estar absolutamente confundido.

Subrayo. Luchar contra los medios y la clase política ha de representar nuestra primera muestra de sedición. De lo contrario, estaremos bajo el yugo de una nueva lucha sin par por el dominio del mundo, en manos de unos seres insensatos.

Dicen los primeros, por ejemplo, que ha habido un ataque a la planta de un reactor nuclear en Zaporiyia. Objetivo, sembrar el terror en la audiencia. Y acto seguido, demonizar al culpable de tamaña osadía. Y así pasarán largas jornadas, hasta que todo el mundo tenga claro que Putin es nuestro mayor enemigo, capaz de saltar por los aires la central y arrasar con Europa. ¿Quién va a poder, así, analizar las políticas y las acciones de personajes tan siniestros y deshumanizados? Nadie. Al menos, nadie en su sano juicio. Y quien lo intente, vivirá al fondo en el infierno.

Estaría bien recordar que el sofisticado armamento con el que cuentan las grandes potencias tiene la capacidad de elegir un objetivo y no distanciarse ni un milímetro del punto señalado. Pero en esta ocasión, mira tú por donde, hubo un fallo estrepitoso. No hubo ningún reactor dañado (todos permanecen intactos). No hubo ningún incremento de radiación (hasta los propios ucranianos salieron inmediatamente a confirmarlo). Y no hubo, claro está, ningún error operativo. ¿Sabéis por qué? Porque no atacaron la central nuclear. Hay combates en los alrededores, sencillamente, porque quieren hacerse con el control. ¿Recordáis cuando informan sobre un atentado y casi siempre hay un colegio cerca? Pues a ver si es verdad y recordamos para toda la vida en qué consiste la manipulación, porque ya llevamos unos cuantos años abonados a este circo y la cosa, en vez de solucionarse, está adquiriendo tintes muy oscuros.

Para terminar, y encomendándonos a la búsqueda incesante de otros relatos, de regalo unas palabras del entonces senador Joe Biden. Estamos en 1997. En el vídeo expone claramente cuál es el “punto flaco” de Rusia o, lo que viene a ser lo mismo, cuál será la política expansiva del gobierno de los estados unidos de américa. ¿O creíamos que Joe Biden dirige ese país por pura casualidad? Recordar que desde ese año jugó un papel decisivo en la formulación de la política exterior del país. Fue una de las voces más influyentes tratándose de leyes relacionadas con el terrorismo, las armas de destrucción masiva, la Europa poscomunista, Oriente Medio y el Sureste Asiático. Y fu quien apoyó en octubre de 2002 la resolución que autorizaba al gobierno a utilizar la fuerza contra Irak. Claro, era decisivo. No era el voto de un senador, era el voto del presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, cargo que representó con todo el cariño de su mundo.

Éstas fueron sus palabras: “Lo único que puede provocar una respuesta hostil y enérgica de Rusia es la expansión de la OTAN a los estados bálticos”. Y como sabemos a estas alturas, no sólo han puesto sus garras sobre estos estados, sino sobre toda la franja fronteriza, por el bien de toda la humanidad. Eso sí es atacar y hacer explotar una central nuclear.

Cuidaros!

OTAN No, bases fuera

colaboración para Ojos Para La Paz


Pacifismo sin escrúpulos

Siendo el objetivo de la OTAN derribar su muro del este y el de Estados Unidos la adquisición de poder a cualquier precio, no son de extrañar sus incesantes movimientos para instaurar un nuevo proceso de control social y de sometimiento, cada vez más cerca del autoritarismo y de la supresión de derechos fundamentales.

Otra cosa es llegar a comprender la catarsis popular, que en nombre de un pacifismo televisado, adquiere tintes hegemónicos y de propaganda universal. Si no fuera por las tristes consecuencias que todo ello va a tener en un futuro muy cercano, los acontecimientos devienen inverosímiles y hasta cómicos.

Del mismo modo que millones de personas “padecieron” sufrimientos ostensibles durante el abandono de Afganistán por parte del imperio, y empatizaron como nunca con sus mujeres hasta el punto de querer traerlas a todas a nuestro occidente tan amigable, ahora las mismas personas vuelven a pasar por ese proceso de humanismo incontrolable, y quieren traer a todos los niños ucranianos para adoptarlos y ayudarles alejándoles del ruido de las bombas.

Del mismo modo que millones de mujeres siguieron la estela del me too, abanderadas por Hollywood y Femen, y decidieron salir a las calles y hacer la revolución sin exigir una verdadera transformación, ahora las mismas personas gritan a los cielos para que todas las palomas blancas aleteen con sus consignas antibélicas.

Del mismo modo que media población de repente se sintió ecologista y admiró el enorme trabajo de la juventud liderada por Greta Thunberg, y tomó la decisión de tomar las calles para cambiar el planeta (mientras las verdaderas líderes eran asesinadas sin contemplación alguna en Latinoamérica), ahora las mismas personas contraatacan señalando a Rusia sin miramientos.

Del mismo modo que la población europea se encandiló con un tal Obama, y aplaudió hasta con las orejas su triunfo electoral, a la búsqueda como estaba de líderes justos y poco agitadores (olvidándose milagrosamente de todas las guerras que provocó), ahora las mismas personas exigen con los corazones rotos la paz perpetua como si les fuera la vida en ello.

Del mismo modo que los medios señalan con el dedo, y la gente avanza a paso firme al lugar señalado, llegará un día en que perseguirán comunistas y algún que otro periodista despistado. Y llegará un día en que impondrán sus designios a la luz de la censura institucionalizada, y arropados por la mágica autocracia global saldrán a las calles a celebrar el triunfo de una nueva forma de tiranía, encubierta de mayorías de temerosa ignorancia.

En una de mis últimas intervenciones advertí con claridad que podíamos caer más bajo aún y, en el breve plazo de un mes, hemos caído al precipicio. Habitantes de todas las urbes piden la paz hasta en la cola de los supermercados, los estadios se llenan con las banderas ucranianas, las calles estallan con el estruendo de millones de voces contra las batallas, los gobiernos se apresuran a lanzar sus ayudas humanitarias, y los informativos…, los informativos arruinan nuestras vidas. “Acaba de comenzar una guerra”, y todas las campanas repican en las conciencias de las personas.

Esas personas… ¿Dónde habitaban hasta ayer? ¿Dónde escondían su rabia y su dolor? ¿Dónde depositaron sus palabras y sus miedos? ¿Dónde protestaron ante las tropelías? ¿Dónde escribieron de impotencia y doloridas? ¿Dónde olvidaron sus vergüenzas?

De la noche a la mañana, las mismas personas, todas y cada una de esas personas descubrieron que había una guerra, y que semejante despropósito no se podía tolerar. Emocionadas e impulsadas por un destello interior, y armonizando con un nuevo mundo, se despojaron de todas sus vestiduras y se encaminaron con paso firme hacia una nueva regeneración de sus vidas y el planeta. Y por todo ello, les estamos sumamente agradecidos. Y si no fuera porque no nos lo permiten, estamos a nada de exigir que el próximo premio nobel de la paz sea para todas ellas, como sorprendente labor humanitaria nunca vista hasta ahora.

Arremeter contra Putin se ha convertido en un deporte olímpico, pero no es más que una automatización de la mirada enquistada. Es tan sencillo lanzar dardos contra su diana como alabar, por ejemplo, la resistencia de un pueblo luchando por su vida. Las dos caras de la misma moneda. Las dos caras del desconocimiento.

Estados Unidos sale de nuevo indemne y, lo que es peor, reforzado en su inquebrantable carrera para que Europa se mutile, y Rusia se descomponga. Es una jugada tan malvada como planeada, pero la ciudadanía de este continente está maltrecha, herida por una afección informativa espartana. Incomprensible, pero real. La cultura del monopolio globalizador ha hecho estragos, y sus redes han atrapado hasta al austero lector de novelas de evasión. Lo vamos a pagar caro, muy caro.

De nada sirve que cien guerrilleros de las redes lleven años interceptando los mensajes que lanzan los políticos y sus amigos los periodistas desde sus guaridas, y los divulguen avisando de la catástrofe. De nada sirve que llevemos años mostrando, con toneladas de información y documentación los planes del imperio. De nada sirve gritar en medio del narcotizado aforo del capitalismo; el público se entretiene con todo aquello que se divulga, como pez hambriento en medio de un mar extenso y sin vida.

Se sale a los balcones con la misma facilidad con que uno se puede ir de compras. Y hoy, se habla de la guerra como si ayer no la hubiera. Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana, Nigeria, República Democrática del Congo, Afganistán, Irak, Yemen… No. No hay guerras en el mundo. La primera desde 1945 es ésta de Putin. La más tenebrosa, la más escandalosa, la más impune.

Todo lo demás es un simple juego, una invención comunista para distraer a los conspiranoicos. No hay maldad en el mundo. Solo Rusia encierra una crueldad necesitada de cirugía. Pero estamos acostumbrados. Las cerillas alumbran más cuando toda la cajetilla se enciende al mismo tiempo. Y todo occidente está ahora mismo ebrio de luz, iluminada por la OTAN y los Estados Unidos de América. Siento cada vez más vergüenza del mundo que me rodea.

El 02 de mayo de 2014 fueron quemados vivos en Odesa, por los neonazis ucranianos, 36 miembros de organizaciones comunistas y de izquierda. Asesinados por los mismos grupos neofascistas que respalda Ucrania y, por tanto, la UE y EEUU. Quienes sobrevivieron en la Casa del Sindicato donde se produjeron los tristes sucesos, fueron enviados a prisión, acusados de terrorismo. Pero los pacifistas que ahora brotan como setas no olieron esos cuerpos calcinados, dado que sus informantes nada les dijeron.

En la charla que dimos en el Club de Amigos de la Unesco, Javier Parra, José Couso, Evgeny Evdokimov, Purificación G. De la Blanca y yo, el 28 de enero de 2017, denunciamos el acoso y derribo a Rusia. Hablamos de la estrategia del caos, del nuevo orden mundial, del papel de la OTAN y de otras muchas historias muy tristes. Lógicamente, no os contaron nada de esa charla en televisión. Pero quienes fueron, saben muy bien lo que allí aconteció. Saben muy bien que todo lo que hoy está sucediendo, es algo tan sencillo como un plan. Que viene de atrás, del lejano occidente. Y, lógicamente, no es que no nos pille desprevenidos, es que todo nos termina por hacer mucha gracia. Oliver Stone piensa lo mismo. Desde que produjo el documental sobre Ucrania del que ya dimos cuenta, está desterrado, por intentar ser un periodista. Julian Assange también sabe mucho de eso. Está encerrado, por intentar ser un periodista. Hace pocos días detuvieron en Polonia, en un pueblo fronterizo con Ucrania, al reportero vasco Pablo González, por intentar ser un periodista. De las millones de personas que éstos días están compungidas y clamando por el arresto de Putin no van a detener a nadie. Sencillamente, porque el bando de los buenos y de los demócratas está de parte de Ucrania.

Desde 2014 a 2022 se calcula que el gobierno de Kiev ha matado a unas diez mil personas en el Donbass, con continuas incursiones y bombardeos, sin que un solo medio de comunicación de masas nos informara de ello, sin que un tierno pacifista europeo clamara al cielo ante la barbarie. Una persecución contra una población olvidada por un dios nada poderoso.

El departamento de propaganda sabe de sobra cómo engañar a la población, cómo domesticar y cómo afianzar los valores adecuados para su causa. El goteo continuado de información antirrusa ha hecho de Europa, durante todo este siglo, un enjambre de ciudadanas y ciudadanos ejemplares, convirtiéndolos sutilmente en belicistas pro OTAN. Si, en auténticos belicistas, apadrinados por la histeria colectiva y el miedo, incendiando su lado amable y quebrado de información delictiva.

Para quienes llevan mucho tiempo luchando, de verdad, contra las guerras, el actual capítulo ucraniano es una especie de consolidación del final de una era. El telón ha caído, y un nuevo capítulo de nuestra historia comienza a abrirse paso. Sobre el escenario, las arenas movedizas europeas.

Como escribe Heden Delnz, Ucrania no es más que un caballo de troya introducido por los EEUU en la frontera, y éstos vuelven a abrirse paso colocando los cimientos para nuevas guerras en Europa (entre europeos), para que puedan salvar así su agonizante modelo capitalista. Pero eso sí, sin que caiga una sola bomba en su país, mientras nosotros nos destrozamos sumisos a sus consignas.

El primero de marzo Joe Biden ofreció su primer discurso del estado de la Unión: “Pasaremos esta prueba. Para proteger la libertad y la autonomía, para expandir la equidad y las oportunidades. Salvaremos la democracia”. Muy interesante. Los mismos que provocaron el cambio de gobierno en Ucrania y financiaron a grupos nazis y se sirvieron de ellos para sus propios propósitos nos dicen que van a salvar la democracia. Los mismos que la pasada semana trasladaron a unidades de combatientes de Al-Qaeda al frente ucraniano nos dicen que van a proteger la libertad. Y mientras, el mundo lo celebra. El mundo aplaude las restricciones, las amenazas, los embargos y las sanciones económicas, deportivas y culturales a Rusia. Estamos jugando con fuego, y Europa, sobre todo, está dando alas a un nuevo tipo de fascismo, que deambula de un lado para otro, a través de “grupos rebeldes” que son capaces de instalarse en las cúpulas del poder. Jugando con fuego.

OTAN No, Bases fuera

posdata con un poco de humor: La Federación Internacional Felina (FIFe, por sus siglas en francés) también se ha sumado a las sanciones contra Rusia y ha decidido imponer restricciones a los gatos criados en el país euroasiático.

En un comunicado, la entidad afirmó estar «conmocionada y horrorizada» por la operación militar rusa en Ucrania y que no podía quedarse de brazos cruzados. Por esa razón, decidió que a partir de este 1 de marzo «ningún gato criado en Rusia puede ser importado y registrado en los libros de pedigrí FIFe fuera» del territorio ruso.

Además, «ningún gato que pertenezca a expositores que vivan en Rusia podrán participar en ninguna feria organizada por la FIFe fuera».

Como han sugerido algunos internautas, estaría bien que Occidente imponga sanciones al viento del norte, que sopla a través de Rusia.


Decálogo ucraniano

Scholz visita EE. UU. en medio de las tensiones entre Rusia y Ucrania. Estados Unidos avisa de que Rusia planea una potencial invasión de Ucrania en 2022. Biden avisa a Rusia de sanciones “rápidas y severas” si ataca Ucrania. Washington evacua al personal no esencial de su Embajada en Kiev. Macron dice al presidente ruso que el diálogo “sincero” no es compatible con la escalada. El Pentágono avisa de que Rusia sigue reforzando sus tropas a las puertas de Ucrania. La OTAN dice que hay señales que sugieren que Rusia planea un «ataque a gran escala» contra Ucrania. La UE y la OTAN defienden la integridad territorial de Ucrania y anuncian sanciones contra Rusia…

Y así, hasta el infinito. Todo el mundo se asigna la benevolencia occidental y desata una oleada de indignación frente a Rusia. Ese “país imperialista” que no hace más que invadir y anexionarse territorios ajenos e incitar a la violencia. Hay que ver, qué actitud más hostil y diabólica la de Putin, el hombre más violento de los últimos cien años. Hay que ver… afirmacionista, qué de cosas más increíbles pasan en el mundo…

01- El movimiento de protesta Maidan se desarrolló en Kiev en noviembre de 2013 cuando el presidente ucraniano Yanukovich rechazó un plan económico de la Unión Europea que imponía un régimen de dura austeridad en Ucrania como precio para la admisión en un ámbito económico dominado por los bancos alemanes. Las protestas callejeras, respaldadas por EE.UU. y la UE y con el apoyo decidido de elementos neoconservadores dentro y fuera de la administración Obama, comenzaron cuando Yanukovich aceptó un préstamo de 15 millones de dólares de Rusia y un plan económico que no requería medidas de austeridad y que además incluía la reducción del precio del gas natural ruso.

02- Ante la negativa de arrodillarse ante el dólar, el Departamento de Estado de EE.UU., como viene haciéndolo desde tiempos inmemoriales, financia una red internacional de organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación para fabricar una oposición política y llevar a cabo un cambio de régimen. Se hace con la colaboración de neonazis y grupos paramilitares para caldear el ambiente y vender una revolución de colores. Perfecto. Todo preparado.

03- El nuevo gobierno golpista es seleccionado por una sesión parlamentaria paralela, cuando muchos miembros electos no pudieron presentarse a votar por temor real a un ataque físico. El Parlamento estaba lleno de fuerzas fascistas y semi-fascistas, así como poderosos oligarcas multimillonarios. Las fuerzas fascistas promueven el odio hacia rusos, judíos, polacos y otras minorías. A lo largo de esos años, los mismos personajes ejercen el vandalismo contra monumentos antifascistas que honran a los veteranos militares soviéticos de Ucrania y otras partes de la URSS que sacrificaron sus vidas para derrotar al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. El nuevo gobierno golpista inmediatamente inicia las leyes para prohibir el Partido Comunista de Ucrania, entre otras muchas lindezas.

04- Así las cosas, ya tenemos un nuevo gobierno títere implantado por los mismos de siempre. Y Rusia, nuevamente, queda atrapado entre las sanciones y la pared, porque tal y como podemos apreciar, lo acontecido obliga a nuestras democracias a tener que sancionar la actitud tan descabellada de Putin, que no tiene más remedio que abrazar la causa rusa en un territorio donde se está produciendo un nuevo ataque contra sus intereses. Y por tanto, se envían fuerzas militares a Crimea como consecuencia del golpe semi-fascista que amenaza a millones de personas de etnia rusa que viven en Ucrania. Terrible. Porque nosotros, cuando nos atacan y juegan con nuestra ciudadanía, no oponemos resistencia alguna, y hasta regalamos territorios porque somos así de bondadosos.

05- Desde el entrañable Maidan, Ucrania es utilizada una y otra vez para debilitar a su vecino, y EEUU y la OTAN no hacen más que menospreciar sus propias palabras. Recordar que en 1991 prometieron no expandirse hacia el este, y no solo lo incumplen, sino que expanden como una plaga los tanques en sus bases. Es decir, llevan más de 30 años rodeando a Rusia con armamento y amenazando sus fronteras, y resulta que es Rusia la que está poniendo en jaque al mundo.

06- Ya en 2007, Vladímir Putin denunció en su famoso discurso durante la Conferencia de Seguridad de Múnich que la expansión de la OTAN representaba una amenaza para el país e iba en contra de las promesas de la propia alianza. Pero, lógicamente, noticias de ese calado no tienen cabida en nuestros informativos.

07- La tralla que nos han impuesto éstos dos últimos meses para demonizar al presidente ruso y ensalzar la labor humanitaria no tiene desperdicio. Es tan impresentable, que da hasta vergüenza pensar y saber que los afirmacionistas son un grupo cada vez más grande. Mientras nos atosigan con la idea de la invasión rusa, unos 15 pueblos del Donbass fueron bombardeados.

08- Situación actual de Ucrania después de la jugarreta del Maidan. Lo que sucede siempre. Un país destrozado, en quiebra, y lo que es peor, un verdadero polvorín, del que ya han dado cuenta muchos periodistas. «La proliferación de la ideología nacionalista blanca en las fuerzas militares y de seguridad de Ucrania, entrenadas y apoyadas por Occidente, es un tema poco estudiado», afirmaba a mediados de enero desde Washington el periodista de investigación Oleksiy Kuzmenko. Ya lo alertó hasta la BBC en 2014 durante las protestas, cuando el periodista británico Gabriel Gatehouse entrevistó a varios neonazis orgullosos de estar al frente combatiendo a las fuerzas de seguridad ucranianas, antes de que se consumara el golpe. El nuevo gobierno apoyado por Occidente, tiene estrechísimos lazos con grupos de extrema derecha. Grupos que, además, han tenido el respaldo de la UE y de la OTAN en su formación. Y al igual que ha pasado en Iraq o Siria con los yihadistas, está pasando en Ucrania con estos personajes. ¿Cómo no vamos a defender a estos paramilitares?Líderes neonazis se hacen cargo de las fuerzas militares ucranianas y los gobernantes europeos, una familia afín a la apisonadora estadounidense, les ofrece ayuda. Es patético. Pero así funciona el mundo, y así se desintegra el hombre postmoderno capitalista.

09- ¿Quieres hacerme creer que ponen una bomba en la ventana de tu habitación, otra, en la del salón, otra en la del cuarto de baño, otra en el balcón, y tú no vas a salir a la puerta de tu casa a defenderla? Eso es lo que está sucediendo con Rusia, que está rodeada, y no de palomas mensajeras precisamente.

10- A partir de ahora, a verlas venir. Acoso y hostigamiento, sanciones económicas, estrangulamiento financiero, presión política, y pronto perseguirán comunistas como enemigos declarados de la paz y seres impresentables. Me sonrojo. Vivo en un mundo desmedidamente infantil. ¿Nadie va a imponer sanciones a los Estados Unidos de América por destrozar Vietnan, Siria, Libia, Irak, o tan solo por estar en guerra 229 años con 246 de existencia?. Vergüenza ajena.

OTAN No, Bases fuera


Afirmacionista

Afirmacionista: Se dice de aquella persona que…

01- recibe con suma atención los mensajes trasladados desde los medios de comunicación y no se detiene, ni por diez instantes, a cuestionarlos

02- se consagra a la voz mayoritaria y la defiende con denuedo

03- no repara en señalar y/o menospreciar otras opiniones o consideraciones que no encajen con el discurso dominante


Podemos caer más bajo aún

Recuerdos de hace dos y tres décadas. Discutíamos como si nos fuera la vida en ello. Sobre todo de política. Por aquél entonces lo más posmoderno se comenzaba a vislumbrar, el fortalecimiento del individuo tecnológicamente iluminado. El nuevo sujeto parece haberse ya configurado. El resultado, uno que puede hablar y arremeter contra cualquier interlocutor sin el más mínimo aprecio y sin el consentimiento del conocimiento. Lo que importaba era universalizar determinadas conductas y opciones, todas ellas ofrecidas como simulaciones perfectas a través de las nuevas tecnologías.

Breve inciso. Ya por aquellos años (polemizando nuevamente), procurabas sostener la idea de que vivíamos desamparados de cualquier sistema que pudiera llamarse democrático y te sumergían en el pozo más próximo sin opción siquiera a sacar la cabeza para poder volver a insistir en ello. Negacionista prematuro diría más de uno. Quienes me conocéis sabéis perfectamente de mi vehemencia y pesadez, sobre todo con algunos temas que se me resisten (bueno, he de matizar que quien se me resiste en realidad es el conjunto de la sociedad; un drama insuperable para un sociólogo romantizado), y lejos de esconder esos gestos de personalidad polarizada…, sigo en ello, intentando encontrar alguna razón para desplegar las cortinas de la vida.

Siempre ha habido temas tabú, o dificultades para el desacato ante la autoridad institucional. Los punks saben mucho de eso. Hoy procuras sostener cualquier idea y te arrinconan en el confinamiento, en la censura o eres protagonista de una lapidación verbal. Seguimos lidiando con la controversia, pero las cosas se han desvirtuado mucho. Las cosas…, y las formas.

Las sociedades son constructos de larga fermentación, necesitan mucho tiempo para avanzar y mucho más tiempo aún para transformarse. Los cambios no se producen de un día para otro, y es impensable poder sostener, por tanto, que los aspavientos políticos y la creencia de que últimamente los partidos están dejando tras de sí cierto olor a podrido sea efecto de una repentina efervescencia llena de superficialidad. No. La superficialidad ya se instaló cuando murió Franco, o lo que es lo mismo, el sistema ya se encargó de colarnos un gol mostrándonos el maquillaje cultural de la movida madrileña y sus efectos colaterales, subvencionando a personajes por encima de las ideas, elevando a los altares la vivencia de la noche y escondiendo a buen recaudo las voces discordantes. Siempre era mejor impulsar a Alaska con su propuesta estética nada antibelicista que financiar el próximo disco de Cicatriz en la Matriz. O era mucho más rentable financiar a Almodóvar y todo su séquito que promocionar a la patrona de los mineros.

El poder entiende mucho de ésto. Peor aún, es de lo que más sabe. Lleva tanto tiempo instalado en su sillón que aprendió perfectamente cómo proseguir en su feudo mostrando señuelos a sus súbditos. Y el éxito es tan obvio que la izquierda ya ha llegado a confundir el anzuelo con sus objetivos, hasta el punto de desorientarse y perder totalmente el rumbo. Quizás tengamos que remontarnos a principios de los ochenta para señalar de algún modo esa línea divisoria, en la que de un modo u otro las nuevas generaciones se perdieron, irremediablemente. La transición cultural ha llegado a su fin, y ha cumplido su papel. La neurolingüística* del capitalismo y todo su engranaje social son la base del pensamiento, el individualismo su raíz anclada a la tierra y su nihilismo y supuesta búsqueda de libertad el vehículo donde se instalan los nuevos corazones polvorientos.

El caparazón de esta estructura social (durante la transición) la conforma una política deshilachada pero beligerante desde la trastienda. Por aquellos mismos años (y no es casual) ya nos sometieron al músculo de la violencia y las fuerzas militares y, desde entonces, no se ha hecho más que promover el miedo y las guerras. Para ello, ha habido un distanciamiento continuo de la praxis ideológica, una fusión dentro del mercado y, lo más importante, una desmembración radical del lenguaje y de los discursos. Amputaron a las palabras su verdadero significado y, con ello, lastraron las aspiraciones de tan siquiera poder llegar a entender lo que éstas deberían contener. Una de esas palabras es, sin duda alguna, el término “democracia” (basta con llegar a analizar cómo nos sometieron los medios para que la consideráramos en paralelo al “impecable y sacrificado trabajo” que el rey hizo por ella). Risas.

cof

A día de hoy sería muy difícil para alguien ajeno a los estudios políticos poder descifrar su contenido, a no ser claro está, de que lo llenara con expresiones totalmente incongruentes con la realidad que habitamos. Esto es, se insistiría por ejemplo en una representatividad inexistente, en unos medios de comunicación incapacitados para vigilar las arbitrariedades de los gobernantes, en un marco social donde el protagonista sería el desmesurado control, en unos sindicatos alejados de la lucha de los más débiles, en una justicia subordinada al capital, en unas elecciones donde la participación sería irrisoria, en una separación de poderes que vete tú y sé capaz de defenderla y en un tejido social alejado completamente del compromiso y de la justicia. Y siendo en ese contexto donde deberíamos darle sentido a la existencia de la democracia, no nos quedaría más remedio que determinar, sin miedo alguno y sin ambigüedades, que está muerta.

Y lo mismo sucede con otras muchas acepciones, que se han disuelto sin que tan siquiera puedan llegar a comprenderse o reconocerse. Y lo que es peor, hasta se desestiman sin tan siquiera saber lo que abarcan. Comunismo, socialismo, emancipación, ecologismo, revolución…, son realidades en desuso o maltratadas con prevaricación.

Es tal la mediocridad instalada en los procesos de socialización política que hasta uno de las supuestos pilares de la democracia, como es el sufragio universal, está completamente contaminado. Nos hacen creer que ir a votar es primordial, y ni tan siquiera nos educan en ello, ni tan siquiera se sabe cómo son los procedimientos o cómo funcionan las instituciones. ¿Quién conoce cómo se distribuyen los votos, cómo se contabilizan, qué significa el voto en blanco, cuál es la representación del Senado y su significado, en qué consiste y qué proyección tiene una iniciativa legislativa popular, cómo se financian los partidos, cómo se asignan las concesiones a los medios, qué es la Ley D’Hondt, cómo se legitima la violencia del Estado, hacia dónde y cómo se derivan los presupuestos generales, quién elige a los miembros de la Comisión Europea, cómo se establecen algunos tratados internacionales, qué repercusiones tiene ser miembro de la OTAN, o quién diablos maneja tu barca?. No te preocupes, en las democracias modernas no es necesario saber cómo funcionan para que te adhieras a ellas; perteneces a su familia política desde el mismo momento en que vienes a este mundo y, con eso, ya es suficiente. Y como toda familia, está encerrada en sus propios traumas.

Todo ello no significa que hace un siglo la ciudadanía supiera diferenciar mejor los diferentes regímenes políticos y lo que les caracterizaba. No. Todo ello significa, sencillamente, que nos quieren hacer creer algo que no es, algo que viene gestándose desde hace un tiempo y que tiene su origen en la perversa consolidación del capitalismo en nuestras vidas. Un modelo desde el cual poder observar el mundo, sin más. Aunque en realidad, más que un modelo de observación lo es de imposición (que se lo digan sino todos esos países que han ido cayendo, uno tras otro, en las fauces del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial).

Cada Estado ha tenido su propio recorrido. España ha hecho honor a su afición a la pandereta y cada semana asistimos a innumerables acontecimientos dignos de la inteligente obra de Valle-Inclán. Por ello no nos deberían de sorprender todas esas calamidades instaladas en nuestro patrimonio político, y no deberíamos de analizarlas como supuestos yacimientos de reciente creación. Tal y como hemos manifestado al principio, se necesita tiempo, mucho tiempo, para poder construir modelos de sociedad. Y el nuestro viene de atrás, de muy atrás, y ahora solo estamos asistiendo al resplandor de su avara gestión desde la mal llamada transición.

Como decía, cada semana, los representantes de las multinacionales nos llevan en volandas por las autopistas del despotismo. El abuso es, generalmente, lo que caracteriza a nuestras formas de gobierno. Es igual que analicemos el funcionamiento de la Unión Europea o que hagamos lo propio con el del gobierno español. Todos están infectados hasta la médula, y todos son protagonistas de historias inolvidables.

La última y más emocionante acaecida por estos lares no ha sido la protagonizada por los díscolos navarros o por el somnoliento diputado cacereño del PP. Eso forma parte ya del enquistado legado donde se instaló la política hace ya mucho. Tampoco lo es la furibunda reacción de Pablo Casado o Cuca Gamarra al resultado de la votación. No. Hay un acontecimiento mucho más nocivo, mucho más inverosímil, y mucho más pernicioso.

Hace pocos días asistimos a una votación en el Congreso. El Gobierno, progresista (otra de las palabras a las que se le ha amputado su verdadero significado) ha cometido no un desliz, sino un peligroso giro en su proceder que va a traer consecuencias muy desagradables.

Creo que fue el 01 de febrero. Carolina Darias consiguió que se convalidara el decreto ley aprobado en diciembre para hacer obligatorio el uso de la mascarilla en exteriores, y ampliarlo por un tiempo. Eso si, lo consiguió de un modo un tanto particular. Se incluyó en el mismo texto la revalorización de las pensiones con el IPC de 2021, de tal modo que no quedaba más remedio que votar sí o no a las dos opciones conjuntamente. Son muchos los calificativos que nos saldrían para describir esta situación, y ninguno de ellos agradable.

Este proceder no solo añade un elemento más de desprestigio a las formas de hacer política, también nos ayuda a subir un peldaño y así observar mejor los lodazales de la democracia. No se trata solo de una tomadura de pelo, de mezclar churros con merinas, sino de seguir fomentando modos de gobernanza de espaldas a la lógica implementada por cualquier tipo de justicia. No se trata de ninguna nimiedad.

Por un lado, se ríe de los derechos adquiridos por los pensionistas y de sus últimas luchas. Y hace saber a este grupo, sin tapujos, que lo que verdaderamente importa es forzarnos de cualquier manera a ponernos la mascarilla, y que sus peticiones, por sí solas, no son lo suficientemente importantes como para tratarlas con el rigor que merecen. Esta crítica que hago ha pasado absolutamente desapercibida, no así el hecho en cuestión.

Por otro lado, nos deja constancia de que parece haber detrás de las “políticas sanitarias” extraños argumentos, sin informe alguno, y con consecuencias para toda la ciudadanía. Extrañas formas de actuar que bien pudieran estar dirigidas por otras manos o industrias u objetivos o me es absolutamente igual. Lo importante, es lo importante. Un Gobierno que “necesita” acudir a estos modos de operatividad antidemocrática han de esconder otros objetivos.

Y, por último, lo acontecido crea un precedente peligrosísimo, y nos deja a toda la ciudadanía a pie de los leones y ante cualquier tipo de tropelía con la que nos quieran castigar. ¿Os imagináis que en la próxima legislatura los partidos en el poder quieran meternos con calzador cualquier ley del gusto de unos pocos y, para ello, lo hagan comprometiendo a los sumisos habitantes del Congreso a cualquier desafío? ¿Lo imagináis? ¿Quien va a poder decirles entonces que eso es una absoluta arbitrariedad que no tiene sentido alguno? ¿Quién va a poder parar esta temible maquinaria?

Desde luego, nuestro sistema político, no. Lo estamos viviendo desde hace muchísimo tiempo. Un proceso político completamente desmarcado de lo que, supuestamente, debería ser cualquier democracia. El progresismo español acaba de hacer un flaco favor a la política y a la sociedad en su conjunto. Nos acaba de asestar un duro golpe. Y mientras, quieren que nos pongamos la mascarilla, probablemente para dificultar nuestra capacidad de olfatear los desmanes de sus políticas.

Y lo más triste es que podemos caer más bajo aún.

(Subrayo. *Nuestro cerebro almacena información y experiencias (aprendizajes). Parte de ese proceso se realiza a través del lenguaje y la comunicación. El proceso lo pueden modificar, y alterar con ello hasta el sentido de nuestras vidas.)

A cuidarse!

OTAN NO, Bases Fuera

Colaboración para Ojos Para La Paz


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Rusia

Hoy, 27 de enero, se cumple el 77 aniversario de la liberación por parte de las tropas soviéticas del campo de exterminio de Auschwitz. Pero todavía hay quienes alaban la labor de los Estados Unidos y de Gran Bretaña en la segunda guerra mundial, dejando de lado a los verdaderos protagonistas. Cuando menos, es un insulto, un desprecio absoluto por las 25 millones de personas que se dejó la Unión Soviética en el camino. Pero, ¿a quién le importan los muertos en los conflictos (sobre todo los muertos comunistas)? ¿A quién le importan las tragedias que consumen a los pueblos? Es descorazonador llegar siempre a las mismas conclusiones, pero más lo es saber que siempre hay ciertas conductas que se repiten, y por más que lo hagan, observar que todo el mundo sigue mirando para otro lado o…, hacia el mismo…

¿Eres de esas personas que cada vez que escucha hablar de Vladimir Putin le brota un sarpullido y cuando oyes a cualquier presidente estadounidense apenas tienes una contractura en el cuello? ¿Perteneces a ese grupo de televidentes «bien informados» que abrazan a Alexéi Navalni y despotricas contra todo lo que se mueve por Moscú? ¿O, más bien, todo te resulta ajeno porque pasas de la política, pero en el fondo desconfías de Venezuela, Siria, Cuba o China?. Permíteme, en cualquier caso, hacerte saber que eres afirmacionista sin escrúpulos, y que dicha definición, dice mucho de ti.

Lo primero que dice es que tiendes en exceso a no discriminar las noticias y que, por tanto, haces caso omiso de la heterogeneidad y complejidad informativa. Lo segundo, que te sostienes en un criterio personal un tanto precario, y que como le ocurre a una inmensa mayoría de la población, te dejas llevar por las torrenciales corrientes llenas de emoción. Porque muy emocionante tiene que ser todo en la vida si no te quedan ganas de asestar un duro golpe a la conciencia occidental, esa que de la mano de la OTAN lleva aniquilando desde tiempos inmemoriales a media humanidad.

Ya hicimos algunos sacrificios en el pasado para dejar constancia de ello, pero es imposible luchar contra los medios, contra todos, porque los mismos de siempre nos tienen amordazados, arrinconados y señalados, al igual que le está ocurriendo a toda aquella persona capaz de poner en entredicho cualquier discurso oficial. Esa impotencia es la que nos doblega, la que amputa las esperanzas de transformación. Pero hay algo mucho peor, algo que termina por apartar a quienes desean mirar de frente a cada individuo para interpelarle por muchos interrogantes, como los arriba mencionados. Ese algo es el afirmacionista sin complejos.

Después de que la Unión Soviética se dejara el alma en su lucha contra el nazismo, Estados Unidos aprovechó la ocasión para crear una alianza militar capaz de asestar un duro golpe a la soberanía de muchos países. Y fue imponiendo sus criterios y sus caprichos sin que Europa, en su línea servil y vergonzosa, hiciera nada para detener esa ofensiva.

En ese largo y triste proceso, que no ha terminado, las violaciones de la Carta de la ONU han sido constantes, pero también han ido ocurriendo muchas otras cosas importantes que estaría bien que tú, pro Obama, o pro yanqui, o pro Kamala o todos los pros que se nos puedan ocurrir en relación con los perfiles “suaves” de la política internacional se nos ocurran, deberías saber.

Deberías saber que Helmut Khol, o François Mitterand, o James Baker (secretario de estado de Bush padre) conformaron acuerdos con declaraciones muy importantes en las cuales se manifestaba la no expansión beligerante de la OTAN hacia territorio ruso. Había un acuerdo tácito para no alterar el mapa geopolítico, pero el incumplimiento continuado ha sido una constante. Es decir, la amenaza persistente a la que se ha ido sometiendo a Rusia desde entonces no solo no se ha detenido, sino que con la incorporación de los países bálticos a la Unión Europea y la re-construcción de una Ucrania fascista (con un fondo de 5.000 millones de dólares que tuvo a bien llevar Victoria Nuland, una mujer de la que es preferible mejor no sepas nada), se ha incrementado hasta el punto de dejar a Putin contra las cuerdas.

También deberías saber que el 18 de noviembre la ONU aprobó una resolución para combatir la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que ayudan a alimentar las formas contemporáneas de racismo, entre otras cosas. 2 países votaron en contra: Ucrania y Estados Unidos. 53 se abstuvieron; todos los miembros de la UE y socios de la OTAN. (Solo esta noticia es suficiente para resumir cómo funciona el mundo).

Y también deberías saber que lo acontecido en Kazajistán no es una revolución de colores (otra más), contra su presidente, porque su población esté al borde del colapso, sino una ofensiva más para debilitar a Rusia y atacarla desde todos los frentes. ¿O acaso crees que grupos coordinados y francotiradores armados en las manifestaciones son capaces de asaltar cuarteles como por arte de magia?. Parece muy importante recordar que también fue atacada la cárcel de Taldikorgan, que fruto de la casualidad estaba llena de presos islamistas. Informes de seguridad kazajos estimaron que más o menos 20.000 amotinados se dieron cita con el nuevo festín del imperio. Y entre ellos, claro está, unos personajes a los que denominamos yihadistas.

Esta embestida va, además, acompañada de la desestabilización de Transnistria, otro territorio pro-ruso que hay que desmantelar, que hay que impregnar de odio y guerra hasta diezmar al enemigo. ¿Nunca oíste hablar de Transnistria? Eso también dice mucho del afirmacionista consagrado a los medios. Estados Unidos va a por todas, y movilizó a la Unión Europea para formalizar aquello que mejor sabe hacer: un bloqueo económico contra este pequeño estado, que tuvo la idea de decidir en referéndum separarse de Moldavia. Estados Unidos es una apisonadora, y está intentando debilitar a Rusia obligándola a movilizarse en muchos puntos diferentes.

Yo, ya estoy cansado de tener que exponer argumentos, de tener que mostrar documentos, de tener que traer a colación vídeos o instantáneas que respalden todas y cada una de mis reflexiones. Sencillamente, porque ya estoy herido de apoplejía social contaminante.

Así que paro por hoy y te dejo una foto, la foto que acompaña este texto. Y si esa foto no te dice nada, no es que seas afirmacionista, es que además, necesitas, con urgencia, cambiar de hábitos de vida, porque tu vida en su conjunto, ha colapsado bajo el fuego y los medios imperialistas.

P.D.: Hace bien poco, el 24 de enero, pudimos saber por boca de nuestra querida representante Ursula Von der Leyen (otra mujer de la que también es preferible huir), que la Unión Europea a través de su Comisión ha propuesto “un macropaquete” de 1.200 millones de euros para ayudar a Ucrania a afrontar sus necesidades. Tiene mucha gracia. Unas necesidades impuestas por nosotros. Y así todo… Desde 2014 la Unión Europea y sus instituciones han otorgado a este país unos 17.000 millones de euros en préstamos y ayudas. Ya sabéis, para comprar magdalenas y, de paso, hacer una revolución de todos los colores. Que nuestra propia estupidez nos pille confesados!

A cuidarse

OTAN no, bases fuera


Historias para no dormir

«Vacunaciones, regalos y otras catástrofes»

La seriedad y rigor que exige la ciencia va de la mano con la tómbola que sustenta la democratización de la vacuna. Cuando el capitalismo quiere algo que le cuesta conseguir, va a por ello con cualquier medio, aunque el ridículo sea mayor que los beneficios. Pero como es un ridículo que le viene bien, lo hace sin desmelenarse, porque le ayuda a cumplir con sus objetivos.

Veamos hasta dónde llegan las ofertas. De Blasio, alcalde de New York, ofrece entradas gratis para acudir al zoo del Bronx. Cuomo, gobernador del mismo estado, da acceso al a los partidos de béisbol de los Yankees y los Mets. En lugares como Buffalo o New Jersey lograron bastante éxito con el reclamo “cerveza por inyección”. El estado de Maine atrajo a su vacunódromo a gente con licencias de caza gratuitas. En Transilvania podían recibir la dosis incluso en el castillo de Drácula (con diploma de inmortalidad incluído). La ciudad de Nueva Orleans quiso echar el resto y ofrecer una libra de langostinos por cada dosis (y seguro hubo algún intento de que le pusieran dos la misma tarde para celebrar algún aniversario de boda). Pero el que se lleva todos los honores es Mike DeWine, gobernador de Ohio, ofreciendo la posibilidad de ganar un millón de dólares. El plan consistía en cinco sorteos en semanas consecutivos con dicho premio, comenzando el 26 de mayo (a la espera de que algún juez tire la idea por la borda). Todo muy sencillo, sin necesidad de comprar billete alguno; basta con ser residente en dicho estado, tener 18 años y haber recibido alguna dosis.

Como podemos comprobar, una incitación farmacológica de primer orden, no vaya a ser que a la ciudadanía le de por abastecerse de salud paseando o yéndose por peteneras.

La formalidad y solemnidad que nos ofrecen la sabiduría y el conocimiento no terminan aquí. Ahora, a la población española menor de 60 años y vacunada en primera instancia con dosis de Astra Zeneca se le ofrece la envidiable y nada despreciable posibilidad de elección. Para eso vivimos en libertad! Y por ello, con todo el arsenal de conocimiento médico, epidemiológico y biológico que caracteriza a la población de esta franja de edad, se nos abre un debate interno personalizado y se procede a un análisis exhaustivo para tomar la decisión pertinente. Pero eso sí, sin olvidar que un segundo pinchazo de la misma casa querían que conllevara firma autorizada de responsabilidad, no vaya a ser que por ineptitud pudiera ocurrirte algo.

Todo sigue siendo propio de iluminados cegados de oscuridad. Y los interrogantes nos asaltan a las primeras de cambio. Uno. ¿Acaso la primera inoculación con Astra Zeneca era mágica, y por ello no conllevaba ninguna decisión que fuera acompañada de la firma correspondiente? ¿Alguien puede determinar cómo es posible que para el mismo medicamento, la primera vez no se requiera de dicha responsabilidad, y la segunda quisieran someterte a semejante despropósito? Dos. ¿Cómo es posible que intenten mostrar una pseudo-investigación de pacotilla para hacer creer que la combinación de vacunas es un hito de la medicina moderna, y encima decir que aumenta la respuesta inmune? Es sobrecogedor. Ya en el Reino Unido comenzaron hace unos meses un ensayo clínico (Com-COV) para comprobar qué efecto tenía combinar las vacunas. Hasta ahora, lo que sí se ha publicado son los resultados de reactogenicidad; las reacciones adversas leves que ocurren en las primeras 24-48 horas después de la vacunación. Según esta publicación, los casos de febrícula, dolores musculares o articulares y fatiga generalizada llegan a triplicarse entre los que recibieron una combinación de Pfizer y AstraZeneca, frente a los que fueron vacunados con la misma fórmula las dos veces. Los datos definitivos se esperan para junio, no como en la universidad Carlos III, que en un tris te estudian hasta los efectos de la pandemia en el desarrollo cognitivo de los niños madrileños. Y tres. ¿Sería posible que cada vez que se contradicen tuvieran el valor de decirle al público enfervorizado las verdaderas razones de sus decisiones?. En el Vademecum de Astra Zeneca se anotan algunas especificaciones muy interesantes. Por poner un ejemplo, dice no tener datos de eficacia en mayores de 55 años. Muy entrañable todo. Y, claro está, dice también que las personas vacunadas deben hacerlo una segunda vez con la misma (de ahí que muchas comunidades hayan puesto sus puños sobre la mesa).

Pero nada. Los equipos de investigación, el último año, han protagonizado verdaderas olas de transformación y eficacia, y casi todos ellos presentan trabajos brillantes realizados con muy poco margen de tiempo, resolviendo la ingente cantidad de dudas y sospechas que acechan a la industria farmacéutica. En breve sacarán un estudio donde dispondrán de datos increíbles proponiendo la idoneidad de la tercera dosis, sin que importe la combinación, sin que importen las variantes a las que hay que atacar, y casi casi sin que importe el género (porque lo del sexo ya pasó a la historia) de quien vaya a recibir el premio de consolación.

Por lo que estamos viendo nada ha cambiado en el escenario más desafortunado al que podíamos asistir. Cierto es que podría parecer que en EEUU siempre hay algunas actuaciones políticas más esperpénticas, y que podría parecer que aquí estamos ajenos a los premios por vacunación. Pero me gustaría recordar que el pasaporte de vacunación ofrecido es, además de intolerable, el suculento regalo ofrecido para poder callar y viajar, sin que importen un carajo la cantidad de insensateces que debemos escuchar.

Saltándose a la torera sus propios principios guardianes de la pandemia, ahora resulta que la llegada de ingleses no supone riesgo alguno. Es más, se promociona y solo hace falta que les regalemos también un chupa-chups para que entren en España saboreando el dulce sabor de sus costas. Es del todo ofensivo tratar así a la sociedad en su conjunto. Ahora resulta que la variante india que iba a hacer estragos entre la población inglesa ha pasado a la historia, y que los habitantes isleños no solo están con una salud de hierro, sino que el último estudio clínico realizado vete tú a saber donde viene a decir que todos los vacunados y residentes en Gran Bretaña están exentos de contraer y de contagiar virus alguno. Es más, incluso podemos recuperar defensas para nuestro organismo si nos socializamos con dicho sector de la población.

Y todo ello bajo la amenaza del pasaporte, que para el resto de europeos y europeas va a ser necesario porque así lo estima la cultura científica del peloteo. Ahora, al parecer, ni hace falta ni se le espera, porque el turismo de mayo, como bien saben los eruditos más cotizados de Occidente, es un vector que resiste fuertemente al ansia del Covid-19 de penetrar por todos los poros. El turismo es un don venido del cielo y, como tal, hay que tratarlo. Loas a FITUR y saludos a los expertos que campan a sus anchas incluso ante decisiones tan insultantes.

No trato ya, como escribí en alguna ocasión, de saber en qué consiste la pandemia, cómo se propaga y dónde tuvo a bien nacer. Me detengo y observo con sorpresa cómo tantas incongruencias no surten la más mínima reacción, y cómo la ciudadanía casi en su totalidad justifica cualquier decisión porque lo que importa es el bien común.

Creo que hace tiempo que el bien común no había caído tan bajo, mientras millones de pobres alzan sus brazos para que podamos otear más allá del horizonte y seamos conscientes del horror que habita tras las entrañas de este escenario que se derrumba.


Con-tacto

Una nueva colaboración para «la ignorancia crea»

Se le olvidó acariciar. No es que antes fuera una eminencia en las aproximaciones corporales, pero era capaz de distinguir una anémona de un lunar. Me dijo no recordar, cuándo fue la última vez que encalló en algún puerto seguro, y presentí que cansada de transitar de boca en boca se abandonó. Pero lejos de aparentar esa añoranza que dibuja el deseo anhelado, estaba extrañamente sosegada, apartada (digámoslo así) del círculo vicioso que representa la maquinaria sin par del reconocimiento. Yo siempre la imaginé fuera del tiempo, y no tanto por su distraída percepción del momento, sino por esa querencia inconsciente de querer abstraerse a través de la más mínima grieta.

En el fondo, se sentía tranquila, tan solo impaciente por quedarse sola, arrinconada como decía ella, por algún libro que otro, por algún delirio ultrasensorial que hace tiempo era incapaz de sentir con ningún hombre. Trasladaba sus apetitos a las páginas perfumadas con algunas reflexiones que humedecían sus pensamientos, a la pantalla de su televisor con alguna película que la afligía, o a alguna canción que, dadas las circunstancias, hasta la alegraba.

Definitivamente, vivía también esa contradicción que se había instalado dentro de las murallas que había levantado Occidente. Por un lado no quería saber nada del mundo en general y, bastante poco, de alguien en particular y, por otro, añoraba el olor de la contienda, el aroma de algún rastro que mereciera la pena.

Pero a estas alturas, dado que casi nada ni casi nadie merecían la pena, optó por el sendero inmaterial, por los astros y algún universo muy poco celestial. Y claro está, por el más allá. Porque más acá, se sentía enjaulada, y muchas veces incluso despreciada. Ese tipo de desprecio parecido al de sentirse melocotón en almíbar en una estantería cualquiera.

Había olvidado hasta socializar; ya no había aroma, repetía. La pérdida definitiva del eslabón que aún nos mantenía próximos a la evolución la invitaba a aislarse sin concesiones. Las nuevas tecnologías que no eran tal a los pocos meses oprimían su pecho y respiraba humanidad a duras penas. Solía expresar sin tapujos y, normalmente, con dos vinos de menos, que prefería una bolsa de pipas a desembolsar su trascendencia una noche entera.

Desayunaba sola. Lo venía haciendo así desde el preciso instante en el que el cambio climático perforó sus ovarios. Hasta hoy, que lo ha hecho conmigo. Tomar un café y acariciar mi mano. En silencio. Al parecer, lo último que debemos olvidar es -a pesar de todo-, el contacto humano.


Historias para no dormir

La enorme dificultad de luchar contra la televisión

He realizado una especie de prospección sobre cómo se delibera en relación a la vacunación. La he realizado, entre otras formas, dirigiéndome personalmente a un número de personas de las que doy fe que piensan, saben escribir, son juiciosas y, muchas veces, se dirigen al público en general animando a que éste opte por la opción de administrarse la dosis que haga falta.

He escogido este grupo de personas, por un lado, porque deseo mirarme en el espejo, y hacer un poco de autocrítica con mi propia percepción o mis modos de intentar llegar a saber qué está sucediendo en el mundo. Por otro, porque en realidad, deseo saber su opinión y, lo más importante, cómo han llegado a ella.

Por tanto, hay una aproximación deliberada que, ante todo, se ha realizado con respeto. Pero también, con cierta curiosidad que, si bien no es que no me deje dormir, si me “angustia” un poco. Este acercamiento no ha sido extraño para mi, porque todas las personas con las que he contactado forman parte “de un círculo aproximado”. Podríamos decir que, generalmente, tenemos una visión de lo que acontece a nuestro alrededor, bastante similar y, a todas luces, desde una perspectiva clara de izquierdas.

Quizás por ello mi sorpresa ha sido muchas veces relevante y constante. Digamos que me cuesta comprender cómo es posible que una mayoría absoluta de éstas personas que, normalmente, son muy críticas con el poder, con los medios, y con todo lo que se mueve, en relación a la vacunación miran hacia otro lado o, lo que es peor, no utilizan las mismas pautas de recogida de información, análisis, reflexión y crítica, de la que sí hacen gala habitualmente.

Me explico, y dejo sobre la mesa los hechos que pretendo analizar. La mayoría de las personas, y me incluyo, tenemos grandes dificultades para salir de nuestro “caparazón intelectual”. Creemos tener unas ideas bien fundamentadas. Y no solo reflexionamos sobre ellas sino que, además (y así es en todos los casos con quien he contactado), tenemos el valor de proponerlas o compartirlas. Intentando hacer una invitación de puesta en común, me encuentro con unos resultados que son muy descorazonadores. No porque no haya conseguido convencer a nadie (que no era mi intención); sino porque ninguna persona se ha detenido a reflexionar sobre un documento que les he hecho llegar. Sencillamente, porque nadie cree que yo vaya a aportarles ningún tipo de información que pueda hacer mella en su discurso o sus opiniones. O dicho de otra forma, nadie piensa que pueda hacerles llegar algo que no han estudiado anteriormente o que desconozcan. Sé que todas las personas a las que he escrito pasan mucho tiempo de su vida investigando o intentando comprender todo aquello que sucede en nuestro entorno y, muy importante, leo a todas ellas, generalmente, con gusto, porque siempre aportan y considero que atinan mucho con sus obsequios.

Pero creo que hay un elemento fundamental que nos lleva a esta situación. Creen, descaradamente, que lo que les hago llegar no es verdad. O que no es posible que pueda llegar a tener el más mínimo sentido (y si lo tiene, será justificado como otro elemento más dentro del sistema normalizado del funcionamiento de la industria farmacéutica). Por desgracia, les hablo de cifras. Entendiendo perfectamente el cansancio y saturación que puede llegar a significar hablar de cifras. Lo hace todo el mundo. Nos han vendido muchas motos con ellas. Nos han vendido el miedo muy bien con una cantidad intolerable de números. Pero para mí, éstas cifras son especiales. Y necesito hablar de ellas, necesito compartirlas. Y, lo más importante, necesito más que nunca que alguien venga y me lo diga: esos datos no son reales, los reales son éstos. Porque si ello no sucede, mis análisis proseguirán con la misma desconfianza y con el mismo ánimo de siempre, intentando poner sobre la mesa aquello que creo es clave.

Nos engañan. Nos siguen engañando y no comprendo por qué cerramos los ojos ante tanta desinformación. Ahora lo están haciendo con las muertes post-vacuna. Pasado el furor/conmoción por el fallecimiento de una mujer de 43 años en Marbella, decidieron que no sería viable ni tolerable que la población pudiera llegar a pensar que las vacunas estuvieran asociadas a peligro alguno. Desde entonces, la opacidad se instala en el proceso de información. Ya no existe la fatalidad, como gusta de expresar el colectivo médico. Quedan en el olvido todos y cada uno de los fallecimientos que se van produciendo en Europa, y tanto la Agencia Europea del medicamento como todas las subagencias estatales rinden tributo al supuesto beneficio sobre la más mínima duda (es del todo revelador el flagrante olvido que han tenido con el fallecimiento del militar de 35 años en Navarra). Y para aligerar peso, por eclosión instantánea y encantamiento grupal, todos los turoperadores informativos nos llevan de viaje a laboratorios e instituciones sanitarias, donde nos esperarán eminentes especialistas para decirnos, fíjate tú por donde, que los riesgos de una toma de Astra Zeneca son inferiores a los que puede llegar a producir la aspirina, la píldora anticonceptiva, el ibuprofeno o lo primero que se les viene en gana. Todo ello, aderezado, sí, con resplandecientes datos.

Ni que decir tiene que esta manifestación nada espontánea arrastra a miles de seguidores que hacen de altavoz y se dedican a decorar las redes sociales con preciosas infografías para el deleite artístico de nuestra mirada. No nos debemos preocupar. La mayoría de medicamentos tienen sus efectos secundarios, y no nos detenemos a leer sus prospectos porque si lo hiciéramos limitaríamos la toma de cualquier sustancia de forma considerable. Chis pun…!

Apagamos el televisor y nos vamos de vacuna, como quien se va de feria. Pero…, vamos a detenernos un instante. Análisis detallados de los datos hasta el 14 de abril de 2021, tal y como ellos mismos describen en su página, nos dan una serie de resultados dignos de tener en consideración. Resultados que son los que yo hice llegar a una serie de personas y que, por lo visto, no les parecieron lo suficientemente elocuentes como para debatir sobre ellos.

Ellos son el gobierno británico. Es decir, todos y cada uno de los datos que van a ir apareciendo en los diferentes enlaces, son contabilizados y ofrecidos por las propias instituciones políticas y sanitarias del Reino Unido. La página en cuestión es una web de investigación y análisis que va detallando el resumen semanal de los informes que se reportan a través de la Tarjeta Amarilla. Esta tarjeta es utilizada en todos los países de nuestro entorno, y en pocas palabras, es un tipo de formulario que sirve para evaluar posibles relaciones de causalidad entre un medicamento y una medicación adversa. Se podría definir como el depósito donde se van guardando las respuestas nocivas a los fármacos. El caso que nos ocupa nos lleva a estudiar las reacciones adversas a la vacuna contra el coronavirus (Covid-19).

La Agencia Reguladora Británica de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) nos dice, a fecha 28 de abril de 2021, lo siguiente. En relación a las dosis inyectadas de Astra Zeneca: Total Fatal Outcome Reports, 627. Dejo a vuestra entera imaginación qué puede llegar a significar esto. En relación a las dosis inyectadas de Pfizer/BioNTech, 334. Estos dos documentos, a falta de los de Moderna y otros medicamentos, reportan todos y cada uno de los casos documentados a través de las tarjetas arriba mencionadas. Los más de mil resultados fatales (muertes) obtenidos entre todas las vacunas, y secuenciados perfectamente con la causa correspondiente, al parecer, son un dato insignificante para los científicos, gobernantes, investigadores, periodistas… y gran parte de la ciudadanía, preocupada como está por escuchar que las probabilidades de tener una trombosis es más baja que la de tener un accidente de coche.

He de decir que cada documento de los aquí analizados tiene alrededor de 80 páginas, pero no hay más que ir a la última para obtener los resultados globales. Los aquí mencionados corresponden solo al Reino Unido. Si hacemos un posible balance de lo que podría estar sucediendo en Europa, es probable que la ciudadanía en masa saldría espantada.

Como siempre, todo tiene sus lecturas. Por un lado están los propios Estados, la Industria Farmacéutica y la OMS, narrando una gran historia en la que cuentan que todas estos efectos adversos no tienen su correspondencia real con el hecho de haber sido vacunado. Es decir, no hay investigación que determine que esos efectos y muertes se deban a las vacunas, más bien son debidos a la vejez y a muchas patologías asociadas a ella, o a otras adversidades que ya habitaban en esos cuerpos sufrientes. Por otro lado están todas aquellas personas que a la mínima observan una clara relación entre la vacuna y todos los males del mundo. En medio, está tú.

En este pequeño artículo está mi invitación, para que quien quiera, tenga acceso a todos los informes elaborados por el grupo de expertos que asesora al gobierno británico en todo lo concerniente al proceso de vacunación.

Te van a decir que no eres científico, y que ni sabes ni puedes llegar a leer los datos como merecen. Y que, por lo tanto, mejor que permanezcas en silencio. Pero, al menos, ahí los tienes. Una inmensa mayoría de la población tampoco sabe lo que es una circunscripción, cómo se contabilizan los votos, en qué consiste una papeleta en blanco, cómo se consigue un escaño o cuál es el programa real de un partido, pero no por ello te dicen que no vayas a votar o que no creas en la democracia.

Cuidaros! Un abrazo

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos Para la Paz


Cómo nos venden la moto

Hace ya mucho tiempo que Ignacio Ramonet y Noam Chomsky nos contaron con pelos y señales Cómo nos venden la moto”.Pero antes de que la población se sentara (de nuevo) a recapacitar un poco sobre ello, llegaron las grandes corporaciones ligadas a las redes sociales y a los medios de comunicación, y dieron por sentado que lo que nos hicieron llegar con ese sencillo y ameno libro no era nada comparado con lo que ahora estamos viviendo.

Me está resultando del todo inaudito ver cómo la población, casi en su integridad, está asumiendo con total naturalidad la propaganda vil que se está generando desde que un buen día a alguien se le ocurriera decir que vivimos en pandemia.

No voy a entrar en sus causas ni en ningún debate científico. A éstas alturas, ni me interesa ni me quedan fuerzas para ello. Bastante tenemos con lidiar la vida cotidiana con los destellos de la vacunación allí donde extiende sus alas.

No cabe duda alguna: nuestros gobiernos e instituciones nos están llevando en volandas por un camino que si por algo se caracteriza es por una clara utilización de la información como arma arrojadiza contra todo aquello que se mueve contra el pensamiento único.

En tiempos presentes no hay lugar para la reflexión. La distracción se ha convertido en un juego perverso y, en dicho juego, pueden entrar tanto las guerras como las batallitas del famoseo, las migraciones dolorosas o las reconciliaciones de parejas, las quinielas electorales o las vergüenzas de los partidos. Pero aunque a mucha gente le cueste creerlo, también nuestra salud forma parte de ese entretenimiento. Tanto que, a día de hoy, podemos concluir que no solo están jugando con nuestra salud sino que se están riendo de ella.

“Si se tiene el control absoluto de los medios de comunicación y el sistema educativo y los intelectuales son conformistas, puede surtir efecto cualquier política”. Y cualquier política es…, cualquier política. Yo, como profesor, puedo confirmar ruborizándome hasta la extenuación, que esta parcela de la administración para la que trabajo no solo está doblegada a unos intereses concretos, aún peor, está subordinada a ese ideario común que consiste en no tener ideas, y proyectar únicamente aquéllas que nos venden por televisión. Procurar invitar a la capacidad crítica y al diálogo es una pérdida de tiempo. Y si este pequeño detalle es una norma a mi alrededor, no quiero ni pensar lo que sucede más allá de los muros de los diferentes departamentos de la enseñanza. La situación es insostenible intelectualmente. Hemos llegado a tal punto que el debate es único e intransferible, y en ese debate han de participar solo los bienpensantes y todas aquellas personas cuyas palabras se inmolan antes de llegar a mancillar la imagen del poder. Y por muy abstracto que sea éste, siempre queda a salvo de todo enjuiciamiento.

Siguiendo con la lectura de ese certero ensayo arriba mencionado, nos dicen ambos autores que “el destacado teólogo y crítico de política internacional Reinold Niebuhr, conocido a veces como el teólogo del sistema, y gurú de George Kennan y de los intelectuales de Kennedy, afirmaba que la racionalidad es una técnica, una habilidad, al alcance de muy pocos: solo algunos la poseen, mientras que la mayoría de la gente, se guía por las emociones y los impulsos”. No puedo estar más de acuerdo, y no quiero erigirme en racionalista ni en ningún ser humano especial con ningún talento, tan solo quiero mostrar cómo se consolida esta idea y cómo se propaga sin parar. Yo tampoco estoy a salvo de las tormentas que acechan mis emociones, faltaría más. Pero creo que, a veces, me detengo.

Como lo estoy haciendo ahora, para ahondar en qué es lo que está sucediendo, y saber por qué a nuestro alrededor solo hay yermo.

Tal y como señalan, el furor ideológico del dogmatismo moderno no se detiene, y actualmente, está haciendo estragos con el denominado pensamiento único ***. Es tan denigrante la situación que no queda espacio para la disidencia. Y es tan grotesca la puesta en escena que solo pueden ser actores sociales aquellas personas capaces de fomentar el eco de sus palabras. No quiero dar nombres, aparecen siempre los mismos personajes cumpliendo a rajatabla el dictamen de la industria farmacéutica. Las vacunas son seguras, si no lo fueran, no las habríamos puesto en vuestras manos. Con ellas, salvamos a la población mundial de un desastre humanitario, y debemos confirmar una y otra vez que los beneficios superan a los riesgos.

Parece difícil llevar a todo un país a una guerra, pero es tan sencillo como dejarnos llevar por quien quiere la guerra. Y aunque creamos que no nos dejamos llevar, nos llevan en volandas. Raro es el pueblo que quiera justificar combate alguno, pero no hay pueblo que se salve de la inclemencia a la que nos someten los medios.

En un comienzo más tibio, pero con mayores dosis de ambigüedad, nos contaron pequeñas historias irreconciliables con la verdad. Llegaron a decir tantas cosas que necesitamos un archivo especial en el cerebro para recordarlo todo. El virus se contagiaba por tierra, mar y aire. Todas las superficies del mundo eran las enemigas a batir, y limpiar hasta la última mota de polvo se convirtió en el objetivo vital de miles de personas. Un día, me quedé petrificado ante la pantalla. Era la Sexta, y llegaron a dar porcentajes de la causa de contagio; el 60% de las veces resultaba ser por culpa de ese tipo de contacto. ¿De dónde sacaban esos datos? Era alucinante. Ahora resulta que es más que probable que no exista caso alguno de contagio por culpa de superficie contaminada alguna. Pasado el tiempo y todos conocemos la historia, la vacunación se ha convertido en el preciado elemento de venta. Y el proceso propagandístico es igual. Mentir o no decir la verdad ha sido el mantra que nos hemos visto obligados a tragar. Si hace dos años nos hubieran contado las mismas historias (sin los hechos que hasta ahora han ido ocurriendo), no se hubiera puesto la vacuna de Astrazeneca ni el director del hospital de mi comarca. Hoy, se la pone hasta el profesor de física y química. ¿Qué ha cambiado? La maquinaria no se detiene. Más bien, avanza y se hace más fuerte ante las adversidades.

La democracia es un sistema en el que los partidos que la sustentan están entrenados para trabajar al servicio de sus amos. Y si por alguna razón el entrenamiento falla o no da los resultados previstos, se cambia de discurso o de táctica, importando bien poco el sentido de ideología alguna. E importando, aún menos, las promesas o aquellas premisas que el electorado tuvo a bien respaldar en las últimas elecciones. La democracia, nuestra democracia, es un coladero de rentabilidad empresarial, en beneficio de unos pocos, y en claro detrimento de la mayoría absoluta.

Pero se fabrica opinión, igual que se pueden fabricar coches eléctricos, para que luzca mejor el escaparate de la modernidad. De tal forma que la ciudadanía cree tener la suya sin ser consciente de que su opinión no es más que el resultado del minucioso trabajo ejercido por miles de francotiradores a los que llaman periodistas, columnistas o tertulianos. Sin ellos, tendríamos alguna oportunidad de tocar el cielo. Con ellos, estamos bajo fuego enemigo tocando las puertas del infierno. Son el verdadero lastre del que primeramente nos deberíamos emancipar, antes incluso de hacerlo de la casa de nuestros padres.

¿Cuántos artículos habéis leído (en los medios más populares) poniendo en duda el patronazgo de la OMS o el discurso petrificado de nuestros mandatarios? Artículos duros, críticos, incisivos, que pongan en tela de juicio todo este proceso. Casi no existen. Y cuando aparecen, lo hacen porque los señores de arriba han abierto las puertas. Como ahora, que ante las reacciones tan evidentes que van apareciendo, no les queda otro remedio que decir algo al respecto. Decir nimiedades, para regresar al poco a cumplir con los objetivos marcados, alterando un poco el discurso, manipulando…

¿Cuántos informes oficiales reveladores de lo que está sucediendo os han analizado con precisión? Echarle un ojo a éste que publica el gobierno del Reino Unido recogiendo los casos de los efectos adversos de todas las vacunas.

La opinión…, o ese constructo consensuado para doblegar todos los posibles focos de protesta.

En un primer momento acordaron reunir al personal menor de 55 años para darle el premio a su fidelidad. Luego, y en base a rigurosos estudios realizados en tiempo récord, recomendaron ampliar el techo de edad, y las afortunadas serían todas aquellas personas que llegaran hasta los 65 años. Pero mira tú por donde que la ciencia avanzó tan rápido, que antes de darnos cuenta nos hicieron ver desde Alemania, siempre en la vanguardia de la investigación, que era preferible suministrar la suspensión inyectable solo a quienes hubieran franqueado la barrera de los 65 años. Y, al mismo tiempo, la Gran Bretaña, impulsora y productora de la vacuna en cuestión, apremiada por los increíbles resultados obtenidos en sus contundentes estudios decidió que los menores de 30 años mejor que se quedaran en casa, no fuera a ser que tuvieran un mal dormir.

Este fragmento, por si solo, sería suficiente para que la tropa de élite del periodismo mundial se parara a pensar un poco y escribiera los análisis más conflictivos existentes hasta hoy, pero ante la evidencia incuestionable de que todo va muy bien porque los beneficios superan a los riesgos, y ante la aclamada rueda de prensa ofrecida por la Agencia Europea del Medicamento (mostrando su absoluto respaldo al despropósito), el show televisivo sigue su curso.

La urgente necesidad de que en verano obtengamos el pasaporte sanitario, y respaldados por la increíble eficiencia de las demás vacunas, que éstas sí han sido testadas hasta con niños y niñas de todos los colores, tenemos como resultado que la industria farmacéutica hace y deshace a su gusto, los gobiernos bailan al son del más prepotente, y el pueblo…, el pueblo no despierta ni finalizado el toque de queda. Un certificado digital inteligente concedido como premio a la buena labor social, sin que importe lo más mínimo que un individuo vacunado pueda ser portador y transmisor de la infección, sin que importe en absoluto que no sepamos cuánto dura la inmunidad de la vacuna en cuestión, y sin que haya garantía de aptitud para viajar.

Todo, y mucho más, en el marco de una lógica sin precedentes. Falta de lógica que, al parecer, tampoco despierta un gran revuelo crítico entre los sesudos analistas que merodean los platós y los salones radiofónicos.

Estamos desprovistos de toda posibilidad de informarnos debidamente, a no ser que uno se proponga la ardua tarea de leer muchos documentos que están ahí, pero que los periodistas no leen porque no forma parte de su trabajo. Estamos a la deriva, y nos rescatan a golpes de emociones y responsabilidad. La palabra del año. Responsabilidad. ¿Cómo se contrarresta la dificultad de hacer creer a la población de que es bueno inyectarse con vacunas experimentales cuyas consecuencias están más allá de todo saber por muy científico que sea? Apelando a la responsabilidad personal de la ciudadana. Y este mensaje, tan hondo y entusiasta, llega al fondo de los corazones, y de la noche a la mañana, millones de personas se reconvierten con la nueva doctrina. Medio mundo asume que es su cometido ayudar a los demás, acepta con un sacrificio sin par tamaña obra, y se vacuna. Y lo hace, que duda cabe, por responsabilidad.

Pero no os creo. No os conozco, pero no os creo. He apelado a la responsabilidad conjunta miles de veces. Para no apoyar bajo ningún concepto la invasión de Libia, para defender a golpe de coraje la salida de la OTAN, para no cercar la pobreza en África, para ayudar al pueblo palestino, para desterrar a personajes como Guaidó, para no votar a partidos que nos empobrecen y oprimen, para abrir los ojos ante la política bélica de EEUU, para nombrar a Israel como merece, para promocionar el culto a la crítica, para esclarecer lo que acontece en Siria, para no rendir tributo a los “Cascos Blancos”, para depositar una mayor confianza en la paz, para resquebrajar el capitalismo, para incendiar las redes, y hasta para amar al prójimo…, pobre, inmigrante y sin horizonte. ¿Y sabéis cuál ha sido el resultado?. Exacto. Vacío absoluto. La tele no auspicia ni ensalza estos brotes perturbados que me caracterizan.

La tele, se dedica a otras cosas más complacientes con el engaño. Deseo recordar cómo fueron los comienzos de la propaganda; de la aprehensión de nuestras mentes y nuestros sentimientos. Y regreso de nuevo a Ignacio, a Noam, y a tantos otros que se han preocupado por hacernos ver cómo nos estafan: “Ocurrió bajo el mandato de Woodrow Wilson. Este fue elegido presidente en 1916 como líder de la plataforma electoral Paz sin victoria, cuando se cruzaba el ecuador de la Primera Guerra Mundial. La población era muy pacifista y no veía ninguna razón para involucrarse en una guerra europea; sin embargo, la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había por tanto que hacer algo para inducir en la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra. Y se creó una comisión de propaganda gubernamental, conocida con el nombre de Comisión Creel, que, en seis meses, logró convertir una población pacífica en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán, despedazar a todos los alemanes, y salvar así al mundo.”

Creo que hay que tener un poco de cuidado, con todas esas corporaciones o grupos de poder que quieren salvarnos de las amenazas que perturban este mundo. La razón es muy sencilla; el mundo, sin ellos, ya está a salvo.

Y quizás, ya sea hora de terminar por hoy. “El jardinero fiel” ya pasó a la historia. Por aquél entonces, reaccionamos con pavor e indignación. Aquella aterradora verdad de las farmacéuticas anunciaba un mundo que se nos venía abajo, y estábamos agradecidos por saber cómo funcionaba éste. Pues bien, el mundo no ha cambiado, pero el guion de la película ahora es otro. Estaría bien que fuéramos capaces, aunque sea, de no dar crédito al pensamiento único, y considerar la opción de que, quizás, nos estén tomando el pelo.

Estaría bien que determinados colectivos, como al que pertenezco, hicieran valer la misma capacidad reflexiva y crítica que, en principio, exige a su alumnado. Estaría bien que antes de decir si a todo, digamos si a nuestra propia capacidad contestataria, esa misma que tantas veces aplaudimos en las salas de cine, embriagados ante la cruda realidad.

Lástima que aún nos quede un largo recorrido para dar rienda suelta a nuestra irrefrenable y deslumbrante responsabilidad.

*** ”¿Qué es el pensamiento único? La traducción a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial, las del capital internacional. Se puede decir que está formulada y definida a partir de 1944, con ocasión de los Acuerdos de Bretton-Woods. Sus fuentes principales son las grandes instituciones económicas y monetarias –Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio, Comisión Europea, Banco de Francia, etc. (quiero añadir yo a la OMS)– quienes, mediante su financiación, afilian al servicio de sus ideas, en todo el planeta, a muchos centros de investigación, universidades y fundaciones que, a su vez, afinan y propagan la buena nueva. Esta es recogida y reproducida por los principales órganos de información económica y principalmente por las biblias de inversores y especuladores de bolsa –The Wall Street Journal, The Financial Times,The Economist, Far Eastern Economic Review, Agencia Reuter, etc.–que suelen ser propiedad de grandes grupos industriales o financieros. En casi todas partes facultades de ciencias económicas, periodistas,ensayistas y también políticos, examinan de nuevo los principales mandamientos de estas nuevas tablas de la ley y, usando como repetidores los medios de comunicación de masas, los reiteran hasta la saciedad sabiendo a ciencia cierta que, en nuestra sociedad mediática,repetición vale por demostración.”

Cuidaros!

OTAN NO, Bases Fuera

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos para la paz


Pablo Hasel, preso

Esta es una de las razones de que le hayan encerrado. La letra de la siguiente canción no hace más que plasmar la realidad, y poner en jaque todas las maniobras de los medios. Pero también arroja piedras contra quienes alaban la labor de EEUU y atacan constantemente a Rusia. Pablo Hasel es una especie de banda sonora necesaria, que pone su música a infinidad de artículos que hemos escrito, intentando analizar este lamentable mundo. Ya se lo han llevado, pero con él también se han llevado tantas y tantas palabras con las que hemos gritado. No basta «solidarizarnos» con él, hay que seguir disparando con nuestras reflexiones. No es solo una vergüenza, es un nuevo golpe sobre la mesa, del poder y de la intransigencia. Ya se lo han llevado, y con él la defensa de Siria, de los refugiados, de los humillados, de los indefensos. Ya se lo han llevado, y el mundo seguirá igual, bombardeando para que florezca el capital, y muera el aroma de la verdad.

Pincha en el enlace de arriba para ver el vídeo (no me lo dejan incrustar en el blog)


Por fin una política sensata

La europarlamentaria irlandesa Clare Daly. (Le quedan 2 telediarios). ¿Ayudará a que alguien abra un poco más… los ojos? La guerra informativa contra Rusia la dejó bien atada Obama justo antes de terminar su mandato. Desde entonces, todo ha sido coser y cantar con una Unión Europea arrodillada ante EEUU, aun a costa de ir en contra de los intereses de la ciudadanía europea. Escribiremos más adelante sobre ello.


Tu banco y las armas

Hay algunas acciones que ayudan, al menos, a no colaborar con la industria armamentística y sus macabras consecuencias. ¿Quieres saber si tu banco financia el negocio de la guerra?. Es muy sencillo, y en tres pasos tendrás la respuesta. Después, puedes tomar cartas en el asunto. Gracias al Centre Delas d’Estudis per la Pau.

Entra en el siguiente enlace para comprobarlo, y observarás dónde y cuánto dinero mueve tu entidad financiera para impulsar y promover tanta tragedia.


Una izquierda cada vez más perdida

Proclamar el desconocimiento es tendencia. A los cuatro vientos, huracanes que barren conciencias están de moda, y la magnitud del despropósito se extiende por todo el mundo como fórmula matemática de primer orden. Dicha fórmula es el principio divulgativo del gran poder para neutralizar la rebelión o protesta alguna, y es también el masivo espectáculo sin el cual todo sería posible.

No hay mejor manera de construir realidades que alterando la percepción simbólica, y como nuestros sentidos ya están completamente dislocados, lo tienen fácil, muy fácil. Hasta tal punto es sencilla la manipulación que hasta la “izquierda” se cree libre de pecado, y hordas de feministas, demócratas, ambientalistas y pacifistas campan a sus anchas creyendo ver la solución allí donde van enterrando sus propias esperanzas.

Hemos expuesto en muchas ocasiones las adversas consecuencias que tiene para la sociedad en general que ilustres artistas, divulgadores de toda orden o columnistas del ocio ideológico no hagan más que grotescas contribuciones asentando sus supuestos principios morales y políticos en las mismas fauces del enemigo. Ya tuvimos una experiencia demoledora con Barak Hussein Obama. Sin duda alguna, enemigo de la paz e instigador de la promiscuidad armamentística.

Viví esa época con cierta incredulidad. Es complicado mantener la fe en el ser humano cuando éste se levanta en armas contra el mundo. A mi me resultaba un tanto paranoico observar cómo la televisión propagaba su discurso por doquier, y más paranoico aún comprobar cómo la mayoría de tribus urbanas y no urbanas caían a sus pies. Me resultaba absolutamente descorazonador escuchar a mentes pensantes rendir tributo a semejante personaje. Y me entristecía, mucho, constatar cuan fácil era deslumbrar a los habitantes de la modernidad. (Podemos hizo lo propio y lo que consiguió fue nacionalizar la aflicción)

El siglo XXI, si algo nos trajo, fue esa adhesión a la verdad oficial, esa necesidad de aferrarse a un discurso aun a costa de nuestra propia debacle. Ya van pasando los años, y yo voy desplazándome a mi propio refugio, más alejado de la gente, más aislado del ruido. Pero no consigo deslindarme de los acontecimientos. Imagino que por mi querencia doliente hacia la política. Y vuelvo a revivir. Siempre vuelvo a revivir frente a la desolación.

Doce años después de que todos los titulares y todos los discursos momificaran nuestras mentes, hoy, y como si nada hubiera ocurrido desde entonces, la ciudadanía regresa en masa a buscar consuelo en la imagen de ese binomio nada seductor; Kamala Harris/Joe Biden. El mismo proceder, la misma maquinaria perforando nuestras vidas, los mismos delincuentes insinuándose ante nuestra mirada, y aún así, nada. Es muy importante recordarlo, “feministas, demócratas, ambientalistas y pacifistas” aplaudiendo semejante acontecimiento como si de una gran noticia se tratara.

Por fin, una gran señora en lo alto de la cima. Y por señora, al parecer bien educada, por multiétnica, al parecer muy colorida, y por fiscal de primer orden, al parecer muy juiciosa. Y con esa presentación, como ya hemos avanzado, un amplio sector de nuestra querida agrupación de izquierdas luchadora por el cambio, por la igualdad social y por las causas justas, aplaude hasta con las orejas su llegada. Una nueva alfombra roja para gente desalmada. Uno tiende a comprender todo, pero se acabaron las rebajas.

¿Qué importa que la gran historia de amor de Kamala Harris fuera, casualmente, con Willie Brown, 30 años mayor que ella y fabricante de reyes y reinas en San Francisco? ¿Qué relevancia tiene que el mismo señor le “regalara” un par de puestos en dos juntas reguladoras estatales (La Junta de Apelaciones del Seguro de Desempleo y la Comisión de Asistencia Médica de California)? ¿Qué más da si la llevaron en volandas para conectarse con la alta sociedad de San Francisco y la élite política de California? ¿Qué tendrá que ver que posteriormente le llegaran fondos (donaciones dicen) provenientes de apellidos como Fisher, Getty, Buell o Haas? ¿Qué consecuencias puede tener que no adoptara postura formal cuando un proyecto de ley requería que su despacho investigara tiroteos relacionados con la policía? ¿Y qué coño importa que en la revisión de la justicia penal más grande que viviera California desde hace mucho tiempo (sistemas menos punitivos para delincuentes no violentos), Kamala Harris permaneciera en silencio?. Nada. No importa nada. Nos han dicho que es una agradable mujer de padre jamaicano y madre india, que se ha hecho hueco porque es una mujer de “armas tomar”. Y con eso !basta!

¿Y si supiéramos que la red de influencia política de Willie Brown era insuperable para sus rivales políticos?. ¿Y si, por un momento, pudiéramos imaginar que los cinco años de relación que tuvo con él fueron decisivos para poder llegar a convertirse en fiscal del estado?. ¿Y si sacáramos a la luz que su actual marido, Doug Emhoff, está completamente enamorado de ella y lo ha dejado todo para facilitar el triunfo político de su esposa (todo…, es dejar su bufete internacional DLA Piper)?. ¿Y si, miren ustedes por donde, la decisión, por romántica que parezca, resulta que es totalmente política?… El apuesto caballero ha representado a la farmacéutica Merck frente a reclamaciones de enfermos, a los laboratorios Abbot y a la distribuidora de armas Dolarian Capital. Y su firma, vaya por dios, realiza labores de lobby en Washington.

¿Y si en vez de dejarnos llevar por la ingente cantidad de estupideces que se publican y transmiten, fuéramos capaces de advertir el peligro allí donde reside? ¿Y si, por defecto, llegáramos a la conclusión de que EEUU es una poderosa estafa antidemocrática e imperialista? Todo nos iría mucho mejor. A toda la ciudadanía del mundo. Así que, por favor, estaría bien que dejáramos las redes sociales, que fuéramos a pasear, y que cada vez que “ocurriera algo”, mandáramos al carajo todo lo que provenga de ese país. Porque desde que tengo uso de razón, no ha habido un solo día en que dicha entidad no haya cometido crímenes contra la humanidad.

Así que no hay ninguna razón de peso, ni social, ni política, que nos deba hacer perder el tiempo ni un minuto más. No hay ninguna razón que nos impida llegar a la conclusión de que Kamala, como Joe, como Hillary, como Bush y como todo lo que se mueve por las altas esferas del poder, es una figura más del tablero, una pieza más de este usurero sistema que nos gobierna, y una víbora más, como cualquier otra persona encargada de llevar adelante los designios de EEUU. Así que, ni se te ocurra sonreír por ella, porque será la primera que te la quite.

¿Cómo alguien puede creer que nos vienen tiempos de ilusión de la mano de Joe Biden?

¿No sabemos que este personaje es uno de los mayores belicistas con los que nos podíamos topar? Está íntimamente unido al Complejo Industrial Militar y al gran sector de las finanzas. Como senador de Delaware ya le llamaban “el senador del banco MBNA”. Una de sus primeras decisiones ha sido nombrar a Lloyd Austin como Secretario de Defensa, lógicamente, porque representa al lobby armamentista.

Pero veamos…, ¿qué hizo en su pasado?. En 1973, Biden se reunió con la primera ministra Golda Meir, apoyando los planes sionistas. (Ah, nuestra querida Kamala es firme defensora de Israel y de su política contra el Estado palestino. Menudencias). Cuando era Senador fue un ferviente defensor en apoyo de la corona inglesa en la guerra de Malvinas del año 1982. Biden votó a favor de la resolución de 1999 que autorizó al presidente Bill Clinton a realizar operaciones aéreas militares y ataques con misiles contra la República Federal de Yugoslavia. Como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, fue el principal apoyo a las políticas del presidente George W. Bush. Biden pidió tropas adicionales para Afganistán. También votó en 2001 la autorización para iniciar acciones militares, sin que se pudiera demostrar que Afganistán era el autor del atentado. Fue uno de los mentores de la “guerra contra el terrorismo”, que incluyó la creación de milicias de mercenarios y la instalación de centros de detención y tortura como Guantánamo y Abu Ghraib. En el 2003, Biden apoyó la resolución que condujo al gobierno estadounidense a bombardear e invadir Irak. Un millón de personas muertas como daño colateral. Como presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado eligió a los 18 expertos que analizarían a favor de la invasión, respaldando argumentos falsos con tal de hacerse con el petróleo iraquí que, a día de hoy, sigue succionando sin cesar. En 2006, el amigable presidente presentó un plan para fragmentar Irak con líneas étnicas. Apoyó la intervención militar y la fragmentación de Libia, creando milicias de mercenarios bajo el control de las fuerzas especiales. Siempre al lado de Obama, bombardeó Afganistán, Irak, Libia y Siria y, por si fuera poco, llevó la violencia a Somalia, Pakistán y Yemen. No dejamos atrás sus cirugías en Honduras, Paraguay, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Ucrania… La verdad, me detengo porque yo mismo me canso.

Y dime… ¿Crees de verdad que alguien puede ir por ahí alabando a éstos sujetos, por muy bien que te caigan? ¿Crees de verdad que alguien está en condiciones de darle alas a políticos que van a llevar adelante acciones con terribles consecuencias y la muerte de miles de personas? Estamos llegando muy lejos, y quizás deberíamos callar si no sabemos, deberíamos apartarnos del camino antes de cometer el delito de apoyar a gente que solo va a desestabilizar el mundo e ir en contra, precisamente, de las feministas, demócratas, ambientalistas y pacifistas. ¿O acaso sigues creyendo que Kamala es una mujer que merece la pena?

¿Qué le está pasando a la izquierda? ¿Qué vientos han perturbado las mentes hasta el punto de encontrarnos con personas capaces de creer que EEUU son una democracia? Es una aberración llegar a semejante conclusión. Del mismo modo que lo es intentar justificarse aduciendo que Putin, Maduro, Xi Jinping, Bashar al Assad o Díaz-Canel son unos “impresentables”. Impresentable es esa actitud, esa desidia informativa, y encima reproducir el discurso de quien nos oprime, dar alas al dominante para que nos siga humillando sin cesar. Impresentable es habitar esta tierra con la ilusa creencia de que nuestro enemigo actúa con decoro y de acuerdo a las normas.

Las normas éticas nunca estarán del lado de la ley. Porque las normas éticas se sienten traicionadas por ésta, y porque las normas éticas desean levantarse en rebelión contra tanto atropello. La ley no se aplica con justicia, y no hay que rasgarse las vestiduras por afirmar que no tenemos quien nos defienda. No al menos a quienes sostenemos que vivimos bajo el yugo de la represión y la guerra.

Si no sabemos todo eso, ¿no debería ser mejor mejor callarnos?. Callarnos, e ir a recoger setas. Porque el terrible daño que hacemos al mundo es una realidad imperdonable.

P.D.: Lo he dicho tantas veces. No somos futurólogos. Pero no se me ocurre mejor manera de mostrar en qué va a consistir el trabajo de los nuevos mandatarios que decirlo hoy, 26 de enero de 2021. Siria e Irak van a temblar. Y los televisores de los expectantes hogares occidentales van a regresar a la telenovela yihadista, a las incursiones de los rebeldes, a las bombas, y a la putrefacta política de tener que salvar a esos países de los “terroristas”. Nuevamente, los demócratas van a volver a desestabilizar muchas partes del mundo y, espero, que con ello, muchas conciencias.

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos Para La Paz


De vacunas, transparencias y otras cuestiones

Con la que está cayendo, y considerando que estamos próximos a dividir la sociedad en dos (del mismo modo que se hacía en los tiempos gloriosos del “Todo es ETA”), creo que nos vendría bien detenernos un poco y saber leer al prójimo, sin incendiarnos, y con un poco de capacidad de reflexión y crítica serena. Eso de ir señalando por ahí a todo aquél que escribe u opina, por el mero hecho de que deja un rastro diferente al que supuestamente debería dejar según los criterios afianzados, es una especie de posicionamiento parapolicial que no deja títere con cabeza. Y, lo que es peor, no deja paso al diálogo ni a la discusión. La fe está colapsando el camino. Y miles de creyentes están identificándose con una u otra ideología con supuestas toneladas de información que terminan siendo, la mayor de las veces, una mera opinión.

Para comenzar, me gustaría poner sobre la mesa un hecho que está pasando desapercibido. Lógicamente, porque hay intereses muy fuertes en ello. Y, lógicamente, porque como ocurre siempre en éstos casos donde se quiere imponer una verdad absoluta, los medios de comunicación se dirigen, todos, al mismo lado; al que se nos quiere forzar a ir de cualquier modo.

Al igual que nos hicieron creer que solo existían dos tipos de personas, los demócratas y los que no lo éramos, ahora han de existir también otros dos, los que están a favor de la vacunación y el discurso oficial, y los otros, esos negacionistas impresentables a los que hay que arrojar a los leones. Como si no hubiera nada en medio, como si la tierra se tragara de repente a millones de personas cansadas ya de estas absurdas peleas construidas con el ánimo de envilecer a la sociedad y suscitar más miedo aún en cada casa y en cada recuerdo.

¿Cómo enmarcamos la situación en el contexto en el que ya ha empezado la vacunación colectiva?Cabe decir que estamos ante una «autorización de comercialización condicional» de dicha vacuna y, por tanto, en terreno, cuando menos, resbaladizo. O lo que viene a ser lo mismo, no estamos ante una vacuna que haya pasado por todas las fases y nos de la seguridad necesaria para tomar las decisiones más acertadas.

¿Dónde reside uno de los grandes sesgos que permite negar a la población un discurso más coherente y completo? Como ocurre normalmente y por imperativo legal, en los documentos oficiales ocultados que han de respaldar las acciones que llevan adelante los gobernantes. Por ello, haremos acopio de dichos documentos y procuraremos mostrar la incidencia que pudieran tener en el ánimo o la conciencia colectiva.

Al grano. El medicamento en cuestión, Cominarty, posee una licencia para poder venderse siempre y cuando se den una serie de condiciones.

Y somos muchos, sin ser negacionistas ni trotskistas, quienes pensamos que para que una información pueda ser transparente ha de ofrecer todos y cada uno de los detalles, y no guardar aquellos flecos que si se mostraran (sabemos), crearían muchas suspicacias. 

Ahora mismo se podría decir que la vacuna está en fase de prueba.

Entonces, ¿qué es lo que realmente está sucediendo y no nos cuentan? Lo define perfectamente la propia Agencia Europea de Medicación, tal y como podemos leer en el propio documento que acaba de publicar: “para confirmar la eficacia y seguridad de Comirnaty, el TAC deberá enviar el informe del estudio clínico final para el estudio aleatorizado, controlado con placebo y con enmascaramiento para el observador C4591001. Fecha límite, diciembre de 2023”.

El proceso de inoculación que ya ha comenzado forma parte del estudio que se ha de realizar. Es importante recordar que nos encontramos ante una vacuna a la que la Comisión Europea le ofrece este tipo de autorización para que sea de uso público. Y así, será la población que se vacune la que terminará por ofrecer los datos concluyentes.

Su dictamen final sería que la relación beneficio-riesgo merece la pena, y que por ello, dan este paso. Pero no decir toda la verdad es también, desinformar. ¿Por qué? Porque a la hora de tomar la decisión de inyectarnos, nos hacen firmar un consentimiento con el cual admitimos estar informados. Cuando realmente, no es así.

Se les escapa este pequeño detalle. Por ello, creo que no es de recibo ese intento de querer tirar por la borda a todas aquellas personas que deciden no vacunarse. No es de recibo tachar de insolidarios a quienes mantienen serias dudas sobre todo este proceso que, respaldado por un marketing inusual, está saturando nuestra agónica mente con los primeros héroes de la industria farmacéutica.

“Héroes” son, por ejemplo, quienes atraviesan medio África y se embarcan a un destino incierto para terminar ahogándose en los mares que golpean nuestras conciencias. Héroes son los miles de libios, sirios o palestinos que han de hacer frente a las garras del imperialismo y a la soberbia racista israelí.

Pero la información, en su propia era, si por algo se caracteriza es por su aparente opulencia y su absoluta ineficacia, porque más que nunca, la búsqueda que circunvala a la verdad se hace tediosa y extremadamente laboriosa. Entre otras cosas porque nos ocultan, una y otra vez, todos aquellos sucesos y explicaciones de interés general. Que se lo pregunten si no a Julian Assange.

Concretando. El propio Parlamento Europeo creó a través de la Comisión una norma que facilita que se den estas situaciones. Tal y como podemos observar en el reglamento 507/2006, leemos: “2) No obstante, con determinadas categorías de medicamentos, para satisfacer necesidades no cubiertas de los pacientes y en interés de la salud pública, puede ser necesario conceder autorizaciones de comercialización basadas en datos menos completos de lo habitual y sometidas a obligaciones específicas, denominadas en lo sucesivo «autorizaciones condicionales de comercialización”.

Pero miren como incluye un regalo sorpresa dicho reglamento: 6)… “Antes bien, una vez se hayan suministrado los datos que faltan, debe poder sustituirse por una autorización de comercialización no condicional, es decir, no sujeta a obligaciones específicas. En cambio, lo habitual es que nunca sea posible constituir el expediente completo de una autorización de comercialización concedida en circunstancias excepcionales.”

Como ya hemos explicado anteriormente, para obtener la eficacia y seguridad que se precisa, han de seguir obteniendo una serie de datos que, en última instancia, han de verificar que su utilización es la adecuada. Y es en ese momento cuando estaríamos ante una autorización no condicionada porque ya se habrían cumplido todos los requisitos.

Quienes hacen las leyes, siempre, se guardan las espaldas, y procuran con un tino extraordinario poder irse de rositas ante eventuales circunstancias que podrían surgir. Y leer, nuevamente, esa última frase, dice mucho sobre lo que estamos intentando exponer.

Creo que es habitual que no sea posible constituir esos expedientes completos porque la industria farmacéutica forma parte del equipo que toma dichas decisiones.

El marketing, si se caracteriza por algo es por su insistencia en querer alterar o crear una opinión con un interés concreto. En este caso, es necesario para vender algo que la mayoría no desea, porque en caso contrario, no nos someterían al imperio de su publicidad.

Están jugando con resultados preliminares pendientes de aprobación. De una aprobación en sus justas medidas, digámoslo así. Porque una cosa es aprobar algo excepcional, y otra determinar la eficacia necesaria después de los exhaustivos estudios que siempre se requieren.

Una rápida respuesta que nos brindará mucha gente será decir que ven lógica esta situación, porque ante situaciones excepcionales, no queda más remedio que dar paso a las respuestas excepcionales. Hasta aquí todo puede parecer correcto, pero seguimos huérfanos de diferentes puntos de vista, huérfanos de información plural, fundamental para poder determinar que nuestra elección se basa en principios sólidos. Y cuando dicha información se pierde una y otra vez porque no se nos quiere ofrecer, la confianza sale trasquilada.

La carrera por liderar el lucrativo y revolucionario mercado de la edición genética en humanos ya ha comenzado, y quizás por ello también sería interesante que nos educaran para saber en qué consiste dicha tecnología. La aplicación de una nueva técnica en humanos quizás debería tener una aplicación más pausada, una vez terminados todos los ensayos clínicos. Y las sensaciones que se están depositando en nuestras mentes no ayudan a que la mayoría de la población se alinee con la propaganda unidireccional.

Los caudales de dinero que han ido redistribuyéndose en función de los casos “detectados”, la ausencia de autopsias, la obligatoriedad de invertir el dinero de la pandemia en proyectos determinados, el psicótico juego a la que nos somete la política, la privatización de la distribución de la vacuna, unos datos que parecen sacados de una feria, la ausencia de luz al final del túnel, las continuas contradicciones de la OMS, o la fábula orquestada a través de los protocolos testados con PCRs son solo una pequeña muestra del escenario que estamos presenciando. Y si de transparencia debemos hablar, o bien comienza de nuevo el juego, o nos muestran cada una de las piezas que conforman este inmenso puzle.

El 18 de marzo de 2020 el gobierno español generó nueva legislación para permitir trabajar al centro nacional de Biotecnología con cualquier organismo modificado genéticamente. El Real Decreto 8/2020 autoriza el desarrollo de actividades de uso confinado con nivel de bioseguridad III. Se podría decir que en este caso la rapidez del gobierno ante la declaración de la pandemia es espectacular, pero me temo que, como en muchas otras cosas, hay gato encerrado. Hay toda una serie de decretos y legislación al respecto que permite una urgente permisividad con los privilegios de la industria farmacéutica y otros sectores del poder, pero por el contrario, hay una nula asignación de derechos y beneficios para la población en general, a la que se la ha estampado contra la pared. Y los datos, asustan. Solo algunos detalles…

El dinero de “estímulo” que se está utilizando de aquella manera ha permitido un enriquecimiento mayor de las grandes corporaciones y el cierre de miles de pequeñas empresas. Las estadísticas se tambalean ante el aumento imparable de la pobreza y de personas que se encuentran al borde de la indigencia. La solicitud del desempleo, el aumento del paro, el número de personas sin hogar, los bancos de alimentos o el índice de pobreza indican un aumento imparable del sufrimiento. La administración desangra en todos los espacios; acudir al INEM, a la Seguridad Social, al Centro de Salud, a los Ayuntamientos y un sinfín de trámites para la ciudadanía se han visto diseccionados, con la consiguiente fractura del Estado (cuestión ésta que merece un capítulo especial). Todas estas “incidencias” deberían también de hacernos detener. A mí, desde luego, me llaman en exceso la atención, precavido como soy con el constructo social y económico de la modernidad.

Y me gustaría concluir con esta mirada esquiva, que no con una posición distante o de oposición. Con esta mirada inquisitiva por el deseo de querer llegar a buen puerto desde la reflexión, no por el deseo de expandir odio o rabia en ciertos sectores de la población. Llegar a algún punto que todavía está en proceso de análisis; todo lo que está ocurriendo no es un error forzado, más bien es una recopilación de sucesos que casan a la perfección con una agenda económica impecable.

El colapso que estamos viviendo y la absoluta precariedad en la que se están convirtiendo nuestras relaciones sociales son una violenta constatación de los resultados del capitalismo más ruin. Desconozco cuando fue la última vez en que hubo un trasvase de negocio tan descarado y brutal como el que está aconteciendo ahora. Un trasvase donde la riqueza ha ido concentrándose en pocas manos y está lanzando al vacío a un número desproporcionado de individuos. Bajo el pretexto de la salud pública y universal, un reducido número de personas está llevando a cabo su particular revolución, y todo ello implementará un nuevo ciclo donde las condiciones de vida de millones de personas van a ser deplorables.

¿Por qué un virus con una bajísima tasa de mortalidad (sobre todo en personas menores de 65 años) y que lleva parejo un 95% de muertes con morbilidad asociada está causando un desastre sin precedentes? ¿Por qué la existencia de unas medidas de bloqueo draconianas que cada vez más estudios señalan como ineficaces? ¿Cómo es posible que con todo lo que está sucediendo mientan a la hora de mostranos cómo es el funcionamiento de la infraestructura sanitaria, y sepamos perfectamente que la ausencia de inversiones significativas están a la orden del día en casi todos los países de nuestro ámbito? (Claro ejemplo lo tenemos en la emblemática comunidad de Madrid).

Estados Unidos, ese país vergonzoso al que muchos todavía llaman democracia es un claro ejemplo donde está implementándose toda esta secuencia sin duda alguna, con absoluta nitidez. Un robo de enormes dimensiones se está produciendo mientras con el dedo nos señalan la existencia de un virus, y al mismo tiempo observamos un cielo oscurecido gracias a la política mundial establecida.

Llevamos tiempo diseccionando el hedor que está dejando tras de si el neoliberalismo más visceral, después de los arranques de cólera que dejó el binomio Reagan/Tatcher. Tiempo considerando la imposibilidad de que dicho sistema pudiera avanzar en las condiciones actuales. Tiempo reclamando la atención para señalar cómo una serie de países están creando guerra y destrucción cómo única fórmula para sanear sus deudas y su estancamiento. Tiempo suscitando dudas sobre cómo saldrán de ésta…, y me temo que ya han movido la primera pieza.

Saludos y feliz año!

(colaboración para Iniciativa Debate)


¿Quién dirige la Organización Mundial de Nuestra Salud?

La ignorancia sigue creando. Y ya ha publicado un nuevo volumen (lleno de bulos)…

Revista La Ignorancia

Ésta es mi colaboración: Juegos biopolíticos

Hoy ha habido 0 muertos en España. 0 killers. OK. Por covid-19, se entiende. Mañana, dios dirá…, que los que cerraron los ojos fueron muchos más, y que avecina tormenta en el mundo de la confusión. Las matemáticas no engañan, nos lo dijeron para no rechistar. Yo aprendí que dos y dos son cuatro, pero perfectamente pueden ser cinco. Que se lo pregunten a Radiohead, en los cuales creo más que en el evangelio según san Mateo. Nos están vacunando desde hace mucho, pero ahora, además de inyectados nos quieren ecologistas sin acción.

Todas las respuestas, al final serán las mismas. Porque todos, pasarán por el aro, y no precisamente el olímpico. Hay planes para todos los gustos, parece ser, pero solo uno se incorporará a nuestra vida cotidiana. En el reverso de todas las monedas está la cruz de nuestro destino. Y por mucho que queramos ver, el miedo y la rutina serán nuestra prisión, al menos los barrotes de nuestros pensamientos.

¿No se nutren de huéspedes los parásitos de la economía neoliberal? Pregúntate cómo te tratan, y adivina si eres uno de ellos. Blindado como estás de pensamiento único, y surtido de las mejores galletas del mercado, quizás olvides que ya te amputaron las alas. Y, en el fondo, te preguntarás…, ¿para qué quieres volar, si Ryanair ya te puede llevar hasta la saciedad?

La saciedad es un habitáculo creado por los economistas mejor pagados, y difundido por los periodistas más aclamados. Eso sí, siempre, hasta que llega la tormenta. Y estamos en medio de ella. Mentira. La saciedad es una tormenta continua, la conozco desde el día que hice la primera comunión.

Saciedad, sociedad y suciedad. Quién lo iba a decir. Van de la mano tan bien que hasta sorprende. Toneladas de residuos se deslizan por nuestros poros hasta acabar en tierra de todos. El mundo es un lodazal, fértil para unos pocos y como arsenal lleno de municiones a controlar para el resto. La última vez que supe de vosotros anidaban en los tejados las primeras escarchas del invierno. Harry “el sucio” sabe muy bien de lo que no hablo.

La familia Rockefeller, experta en todo tipo de ayuda deshumanitaria, nos lleva años de ventaja. Y como quien no quiere la cosa, nos acecha hasta ponernos de rodillas ante ella. Pero lo hace como solo lo pueden hacer los grandes. A golpe de talonario y organización no gubernamental. Porque para ello tiene a sus científicos, sus gobernantes y sus informadores.

Estaría bien que nos preguntáramos quién dicta sentencia en, al parecer, este enorme desaguisado. Nos confunden no solo con datos estadísticos, también con la Estadística de los datos. Esta es extraordinaria, fiel inquisidora del poder. Pero, ¿qué pinta el poder en todo esto? Ya estamos con las conspiraciones. Qué tedio. Menos mal que estamos acostumbrados a la letra pequeña de los contratos. Y leemos, no solo atendemos la televisión.

Durante la pandemia, como todas y todos sabéis perfectamente, cada país ha seguido su propia evolución, hasta tal punto que la ciudadanía se ha hecho experta en la materia, y nos habla con total fluidez de que ahora mismo, Brasil está en el pico de la curva. También nos puede hablar sin miramientos de qué es lo que se debe hacer en cada fase, y más pronto que tarde, nos dirá cuan importante fue la militarización de la vida. “Es que necesitamos este exhaustivo control, porque en general somos unos descerebrados”. Y ahí te las den, porque lo dice la ciencia.

Mi ciencia es observar, a cada rato, hasta el imperceptible movimiento de los intelectuales de la retaguardia. Qué banda de uniformados! Desde politólogos hasta epidemiólogos al alza. Nunca es tarde para la publicidad de la bonanza. Porque nos hacen creer que buenos son todos aquellos que quieren hacer el bien. Pero buenos de verdad, son los que hacen el bien. Y de ellos apenas sabemos nada.

Sabíamos perfectamente que Italia lideraba el grupo de cabecera. Que luego vinieron España, y luego Francia, y luego Bélgica, y así hasta 180 países, cada cual con su progresión, y cada progresión con su hacinamiento particular. Y se llenaron los balcones, para aplaudir la estupidez y no sacar el hacha de guerra a las calles. La bonanza engañosa y la emoción. Vaya dos. Te descerebran de un plumazo.

La lógica. Ese inestimable método que nos ayuda a dar cohesión a los hechos, o a la sucesión de manifestaciones que se van dando por doquier, va a darse de bruces con alguien. Y ese alguien no soy yo. Desde cualquier punto de vista, tal y como han ido sucediendo los acontecimientos, la lógica venía a decir que cada país tendría que recorrer su propio camino, claro está, y que cada frontera tendría su propio cerrajero para abrir la puerta que quedó trancada. Pero he aquí que todo, de la noche a la mañana, y sin sentido común que lo avale, ha de volver a su cauce y, a ser posible, el mismo día. Punto y final.

La Comisión Europea recomendaba hace unos días “encarecidamente a los Estados miembros que todavía no lo han hecho que finalicen el proceso de eliminar las restricciones al libre movimiento y los controles fronterizos dentro de la UE”. Hay quien manifiesta su estupor ante la noticia (lógicamente), pero en breve, será así (escribo esto el 18 d ejunio). Y aquellas pequeñas historias que nos contaron ya no nos sirven para vendernos su final. Y tendremos otra historia, que otra vez por arte de magia, será la triunfadora en cada pantalla plana, y como anfibios sedientos de agua, acudiremos a beber hasta indigestar tanta mente extraviada.

Encarecidamente. La UE apremia a todos sus miembros. No importa. Nunca importa. Porque la política trata del arte de mentir con convicción, y del desastre de empañar la verdad con los bolsillos llenos de injurias. La gripe española, por ejemplo, no se originó en España, sino que se propagó en la primera guerra mundial a través de las trincheras y de las lamentables condiciones en las que se encontraban (y había “orden”; los militares de aquél entonces impusieron restricciones de lo que la prensa podía publicar y que pudiera tener impacto en la guerra).

(La lógica también me lleva a escuchar a Snowden, perseguido por EEUU por desnudar sus secretos o, lo que viene a ser lo mismo, por rasgar las vestiduras al imperio. Como él dice: “en lugar de tener una política basada en la ciencia y en hechos reales, la revelación de información empieza a convertirse en decisiones políticas”).

Tenéis el resumen del plan de acción de la fundación Rockefeller en su propia página, así no tenemos que andar con simulaciones, ni creencias ni proyecciones inverosímiles. Dice así, desde hace un tiempo: 1- Lanzar un plan para expandir drásticamente las pruebas Covid-19. 2- Lanzar un cuerpo de atención médica comunitaria de Covid para pruebas y rastreo de contactos (¿os suenan los rastreadores de los que ya nos hemos olvidado?. 3- Crear una plataforma digital y de datos comunes de Covid-19. Y, por último, recomiendan el camino a seguir, donde podemos leer…”La coordinación de un programa tan masivo debe tratarse como un esfuerzo de guerra” (ya lo repitió Pedro Sánchez casualmente).

Apenas hay distancias políticas y de re-acción, porque todas beben de la misma fuente. Nuestra salud mundial está dirigida por multimillonarios de pacotilla que por un lado venden armas y se inventan guerras y, por otro, nos hacen creer que con sus donaciones millonarias nos libran de los males de la humanidad. Es una parodia que nos digan que todas las propuestas gubernamentales vienen por el asesoramiento de expertos, y no nos digan que esos expertos están respaldados por auténticos déspotas insaciables.

Como bien sabe todo el mundo a estas alturas del cuento, la OMS es la que dicta el camino a seguir, y quien determina cómo se ha de proceder ante estas catástrofes epidemiológicas. Pero desde el sofá de nuestras casas, sobre todo en tiempo de confinamiento, recibiríamos de buen grado otro tipo de informaciones, y ya decidiríamos nosotros si son o no…, MENTIRAS.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Biopolítica global y la salud de todos los habitantes.

La filosofía de la mentira congrega en cada noticiario a periodistas a los que no les importa trabajar para los delincuentes. Cierto es que quizás casi todos trabajemos en algún momento para algún delincuente, pero lejos queda la posibilidad de corroborarlo con nuestra franqueza, y admitir los deterioros de nuestros actos. Aunque lo más importante sería admitir el daño causado por nuestros actos. El daño…

El papel geopolítico y estratégico que juega la fundación Rockefeller es, quizás, uno de los grandes debates que deberían ponerse sobre la mesa en este convulso periodo que estamos viviendo. ¿Por qué? Porque descaradamente dicha entidad participa de los intereses globales de EEUU. Debemos recordar que el espacio biopolítico de la “salud mundial”, más que una construcción fruto del acuerdo entre estados, es la resultante de una estrecha canalización de intereses donde los Rockefeller toman la iniciativa, amparándose en su profusa y discutible “ayuda humanitaria”. Esta familia, implicada en muchos asuntos alejados completamente de la filantropía, llegó a hacerse cargo de un tercio del presupuesto de la Organización de Salud de la Sociedad de Naciones (de la que EEUU no formaba parte), y a día de hoy sigue siendo el referente mundial. ¿A qué responde ésta truculenta donación bondadosa? ¿Qué intereses aglutina?

Sus prácticas monopolistas, sus alianzas para promover guerras y vender armas y un largo etcétera, no hablan muy bien de los defensores de nuestra salud. Yo, desde luego, me lo pensaría. Su poderío y capacidad de financiación deslumbra, pero oscurece la legitimidad con la que se pavonea por el mundo. El 11 de diciembre de 1946, John D. Rockefeller Jr. “donó” a la ONU la inmensa cantidad de 8 millones y medio de dólares para comprar los terrenos de Turtle Bay, donde actualmente se encuentra su sede. ¿Cómo no nos va a extrañar su capacidad para guiarnos por el mundo? Es descorazonador pensar que estamos en manos de estos generosos benefactores. El responsable de la división de salud de la FR, Wickliffe Rose ya marcó una estrategia deliberada en el periodo de entreguerras, y dejó constancia de ello con sus palabras: “Existen determinadas funciones sanitarias que tienen un carácter internacional, los gobiernos nacionales no pueden llevarlas a cabo; dichas funciones resultan esenciales para la salud de las personas de todos los lugares”. En la diana.

Quizás deberían informarnos de que la configuración de los sistemas de salud de muchos países vino alabada y determinada por esta portentosa fundación. Y tampoco sería nada desdeñable que nos contaran cómo crearon un “cordón sanitario” para preservar Occidente de los diversos “contagios soviéticos”.  La influencia política, social y económica de EEUU a través de engranajes de este tipo es y ha sido una constante. La FR, especialmente por su estrecha relación con la aclamada Escuela de Salud Pública de Hopkins, y gracias a sus programas de reforma sanitaria, se ganaría la simpatía de las élites izquierdistas, apartándolas de la influencia soviética. Y así hasta nuestros días, subrayando el incuestionable respaldo que ofrecieron a las políticas de sexualidad y reproducción que han extendido por medio planeta, e incorporando la ya conocida “planificación familiar”, cuyas dolorosas consecuencias fueron tristemente conocidas.

Mucho daño por el mundo, como para dejar en manos de estos tiburones nuestra salud. Otros planteamientos son posibles y, al menos, permitir escuchar otras voces sería un pequeño detalle de nuestros gobernantes. Pero como siempre, la noria gira en el mismo sentido, y su conductor es un piloto que esconde sus maniobras. Me trae sin cuidado cómo ha llegado el Covid-19, pero exigiría de inmediato estudios, investigaciones y otras colaboraciones de científicos, sociólogos y todo tipo de colaboraciones alejadas completamente de la órbita de la Organización Mundial de la Salud. Por nuestro bien, y por un intento de limar asperezas con la verdad o con tanta mentira, que viene a ser lo mismo.

La historia nos dice que con cada crisis, las emergencias que se implantan nunca terminan, sino que se normalizan. Y ahora mismo se ha normalizado contabilizar de tal modo que quien escucha, nada sabe sobre lo que se le informa. O tal vez sea que lo que se ha normalizado es informar de tal modo que quien escucha, nada sabe sobre lo que se le cuenta. Parece mentira… Pero así es…

Cuidaros!!!

P.D.: podéis ver el artículo también en Iniciativa Debate


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Laberintos… y laberintos

Seguimos colaborando con «La Ignorancia Crea»

Photo by joséluis vázquez domènech

Perderse es una posibilidad más de vivir. Al hacerlo, como ocurre con los acontecimientos más significativos, nos encontramos con varias opciones, o lo que viene a ser lo mismo, nos situamos ante diferentes encrucijadas.

La determinación de seguir sin grandes contemplaciones (dejándote llevar sin forzar absolutamente nada), se convierte en el camino natural y, probablemente por ello, en la opción menos cotizada socialmente. En la última encuesta del CIS nada preguntan al respecto, razón de más para considerar que ha de ser una opción legítima y, además, altamente recomendable.  Pero si preguntamos en las aulas a nuestros estudiantes, perderse, en cualquier parte y a cualquier hora, se convierte en la alternativa más deseada, por encima de elecciones tan presuntamente satisfactorias como ir al cine o leer un libro.

Otra posibilidad, más demandada pero no por ello más sofisticada, es la que sucede cuando uno se pierde porque a su alrededor nadie le encuentra. Ante esa tesitura, hay quien se perturba y quien se hace fuerte. En el primer grupo se tiende a pensar que la vida no es un camino de rosas, y que antes de nacer, se les debió haber pedido permiso para venir a éste mundo. En el segundo grupo, en cambio, saben perfectamente que la vida es un desgarro y, quizás por ello, toman las riendas aunque sea para ser artífices de cualquier derrota, conscientes de que una cosa es vivir desangelado y otra perder la batalla una vez de haberte sacrificado.

Quedan en medio de la nada las voces calladas de una inmensa mayoría. Normalmente son quienes más hablan, quienes más trabajan y quienes más contribuyen a satisfacer los deseos de los otros, sean éstos políticos, amigos, vendedores ambulantes o corredores de apuestas. En general creen ser parte necesaria del engranaje social, y aunque en cierta medida sea cierto, lo que son es el eslabón perdido entre el hombre y el dragón de Komodo.

Y más allá de toda duda, habitando la certeza menos emblemática, están los olvidados. Siempre, y sin motivo aparente, pobres y olvidados. Perdidos, pero no tanto por no haber sabido encontrar el camino, sino porque quienes viven sin grandes contemplaciones, los perturbados, los fuertes y la inmensa mayoría, se despistan de ellos con una facilidad asombrosa. Perdidos, porque ni tan siquiera les mencionan en los mítines populares.

Cada cual puede perderse como quiera, pero una cosa es hacerlo voluntariamente y, otra muy diferente, hacerlo sin saber siquiera que existía la posibilidad, porque dentro del laberinto no hay salida, y sin salida no se puede ver más allá. 

El 37,3% de la población de Andalucía (datos de 2017), está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Según el «Informe sobre el estado de la pobreza en Andalucía, 2008-2018», elaborado por la «Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social», y tomando el índice AROPE con sus subindicadores correspondientes (tasa de riesgo de pobreza después de transferencias sociales, carencia material severa y personas que viven en hogares con muy baja intensidad de trabajo), tenemos que una problemática que subyace en este territorio desde hace muchísimo tiempo deja abandonados dentro del laberinto a miles de personas. Miles de personas que no saben qué hacer con sus vidas porque no les dan las herramientas adecuadas, ni un empleo indispensable, y me atrevería a decir que ni el respeto que merecen como personas. 

El 37,3% de la población de Andalucía está olvidada, y no de la mano de Dios, sino de una amplia mayoría de la población y por los ilustres representantes de los gobiernos  correspondientes. Y como ocurre otras tantas veces, tardarán en socorrerles, porque ni pueden formar loby alguno de presión, y porque no tendrán a los medios respaldando sus ilusiones.

El laberinto de la pobreza no es un jardín por el que corretear buscando el punto de fuga, más bien el hogar sin techo al que nos tienen acostumbrados los jardineros del capital, y los delincuentes electorales. 

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Estafa

Nos toman el pelo

En la imperturbable parodia política que nos rodea, foto fija que apenas se ha transformado desde la falsa transición, se siguen dando los mismos acontecimientos sin que nada se pueda alterar. Ir a votar es un cuento poco chino, y más occidental y capitalista de lo que podríamos imaginar. 

El cuento no tiene muchas lecturas. Las mismas 300 familias nos siguen gobernando, el gobierno de jueces es un despropósito, y la justicia…, campa en sus estrecheces.

Llaman democracia al legado continuado de un desfalco cuyos números nos harían temblar. Pero no temblamos, porque la maquinaria ya se encarga de atropellarnos y divertirnos hasta la saciedad, y la ciudadanía consume con glotonería hasta las mentiras del sufragio universal.

No soy amigo de los cuatro años de insolvencia circense, pero menos aún de los maquillados movimientos que llevan a familiarizarse a la población con el feminismo de las guerreras kurdas, con el cambio climático envuelto en plástico reciclable y que va a servir para redirigir la rabia a afluentes contaminados que no llevarán sus aguas a ningún mar,  o con las promesas baldías de quienes decían moverse para terminar enrocándose con la colaboración de algún general. 

Las cosas no han cambiado. Y si llamamos cosas a los asuntos que se cuecen en las altas instancias del poder, tenemos claramente que recordar que todo, absolutamente todo, sigue igual.

Jordi Cuixart hace un alegato final en el juicio del procés que dice mucho de su humanidad y más aún de una fiscalía emperrada en ladrar (y con ánimo de perpetuar la degeneración política que viene a ser la misma que la judicial).

Los bancos continúan robando a espuertas, y con sus inquilinos en los puestos de mando son capaces de quebrar países y de alentar a sus delincuentes para que la desigualdad prosiga aumentando sin cesar.

Si Amancio Ortega no donase dinero a la sanidad moriríamos de un infarto o, más probablemente, de un ataque de risa después de analizar su engranaje financiero, poco impositivo y muy dado a eludir lo que el resto paga sin ánimo alguno de engañar.

Las alianzas de los partidos por colocar a sus soldados forman parte del engaño postelectoral. Si antes ya nos sepultan con sus palabras vacías, sin sentido práctico y analítico alguno, y son capaces de deleitarnos con una ignorancia subida de tono, después, y por si no fuera poco, nos la juegan con una ingeniería empresarial que para sí la quisieran muchos ingenuos emprendedores que no llegan ni a pedir subvención alguna porque se apropiaron hasta de su esperanza laboral.

El negocio de la guerra sigue añadiendo descrédito a un partido súbdito de los negocios y del cruento imperialismo, y amplía aún más la capacidad de maniobra de  Estados Unidos en la base de Rota, manda a su barquito insigne a los mares bálticos para participar en la cuadragésima intimidación a Rusia, y amplía el presupuesto militar sin consideración alguna por los verdaderos problemas del país. Juguetean con mentiras sobre Venezuela, Siria e Irán, y un mal día recibirán algún «recadito» que se les atragantará sin remedio alguno.

Israel confirma que es un estado racista, que nada ni nadie se debe interponer en su deslealtad con la humanidad, y a todo aquello que se mueve contra sus propósitos (que no son otros que la aniquilación de Palestina y apoderarse de todo lo que pueda…, y más) lo denomina antisemita y lo marca con una X en su agenda global.

Ningún movimiento en masa pide la libertad de Julian Assange, no vaya a ser que por un día podamos decir que las redes sociales funcionan y que la sociedad civil comienza a emerger del letargo paranoico en el que se ha asentado desde que la información deambula de un lado a otro con férreo control unidireccional.

oznor

No son sospechas. Las tenían algunos el año que murió Franco y las tuvimos más tarde unos cuantos más tan pronto como Felipe González y la maquinaria europea comenzaron a triturar a la ciudadanía. Ahora, hay tantos argumentos, hechos, confesiones, imputaciones, escándalos, y otras muchas consideraciones al respecto, que podemos decir sin llegar a ruborizarnos, que la democracia no existe.

Lo que existe es una «entrañable» disposición de muchísima gente a creer aquello que no le conviene, a creer incluso en aquello que va en contra de sus presuntos principios. Creer en Europa (créanme), es tan estúpido como creer en la iglesia. Si salieran a la luz quiénes fueron los artífices de la entonces futura construcción de la unión, más de uno entra en delirio muy poco espiritual.

¿Cómo es posible que media humanidad arroje pedruscos sobre su propio tejado? La respuesta es mucho más fácil de lo que puede llegar a parecer. Lo que llaman democracia es una estafa de tales dimensiones que los griegos están pensando venderla junto con alguna de sus islas al mejor postor alemán. 

Estamos al borde del colapso. Nadie nos representa y casi nadie lo sabe. O al menos, casi nadie actúa como si lo supiera. Porque de saberlo, no votarían ni los Kikos. 

Hay elementos o ideas no concretadas que hablan por sí solas sobre lo que es la representación. Los partidos políticos, alejados completamente del verdadero deseo de sus feligreses son los primeros en boicotearnos. Hablan de intereses generales inexistentes, y a lo que vamos, cuando existen posibilidades palpables de dar respuesta a nuestras demandas, las rechazan de un plumazo, porque dicen ser ellos los que han de proponerlas. El juego es más que sucio y descarado.

Existen muchas modalidades de participación representativa. Una, y muy evidente, es la Iniciativa Legislativa Popular. Y precisamente por ello, por ser modelo de participación, y por ser representativa, no se lleva a cabo, no vaya a ser que votemos por expulsar al famoso caballero de la orden de la jarretera, o nos de un día por prohibir partidos porque nos resultan muy poco beneficiosos.

No se arrojan pedruscos por imbecilidad o por defecto. Se hace porque el propio sistema reconduce a ello, y su engranaje es tan sofisticado que es capaz de hacernos creer que no hay otra alternativa, y es capaz de hacernos ver lo que ningún ciego podría. 

Somos millones los que exigiríamos, por ejemplo, que a Aznar se le condenara por delitos contra la humanidad, pero no hay partido dentro del sistema, ni lo habrá, que pueda permitírselo. Porque no hay partido, ni lo habrá, que sea capaz de llevar la voz de todo un pueblo. 

Vivimos bajo una continuada estafa mediatizada, y Jordi Évole podría hacer hasta una mini serie para Netflix con ello, pero jamás lo hará. 

Deberíamos avanzar hasta las últimas consecuencias, sabiendo que ya solo las primeras, les harían palpitar.

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos para la paz


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Aguados de amor

Colaboración con las inquebrantables amistades de La Ignorancia Crea.

 

«En la árida tierra que habitamos los sueños terminan por emigrar, y cada pisada se convierte en una grieta, y cada grieta abre un surco como un parto prematuro que no sabemos si es para olvidar o, si por el contrario, nos hace recordar…, que las glicinias siempre florecen, a pesar de que los topos oraden hasta el último refugio donde las semillas podían germinar.

Y resuelta a desobedecer la vida arrinconada, en éste preciso lugar, me das la mano y tu mirada me invita a pasear, lejos de los espasmos y más bien cerca de alguna fosa que nos lleve al mar. Y me abrazas rodeada de agua, porque dices, el agua puede sanarte hasta la eternidad. Yo nunca termino de comprender muy bien lo que me quieres decir, pero tampoco le doy mucha importancia, porque cuando estoy sumergido contigo hasta las mecedoras dejan de balancear.

La lentitud nos identifica en las caricias bañadas, y a veces no hace falta ni que el sol resplandezca para determinar que merece la pena permanecer allí hasta ahogarse, cuando es tu boca donde me zambullo sin saber siquiera que una rana acaba de depositar sus huevos en tu paladar.

Ni los peces de colores son capaces de deslizarse marcha atrás, pero tú…, eres capaz de hacerme creer que podemos amarnos sin tan siquiera saber nadar, y todo porque el agua es una constante cuando la sed ha de aplacar toda la tensión sexual. La botella sobre la mesilla de día, porque de noche preferimos bebernos, y al despertar, enjuagarnos los labios no vaya a ser que sin humedad no acertemos ni a regresar…

Dispuesta a que todo fluya, me invitas a que podamos presenciarnos poniendo como testigo el manantial de donde brota toda posibilidad de avanzar, y vuelves a darme la mano, esperando que todo el agua del mundo se convierta en ola…, y nos lleve una y otra vez, al fondo de nuestro mar»

http://www.laignoranciacrea.com/…/04/La-Ignorancia_22-Agua.…


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Jordi Évole

Has caído muy bajo

Con tu sonrisa ingenua e infantil contestas a todas las preguntas que te hacen en diferentes programas para promocionar esas entrevistas tan disparatadas y parciales que realizas. Es tan infame tu trabajo que un día, alguna persona cercana te lo recordará. Te posicionan en el altar del periodismo y no eres más que un títere al que no le importa llenar sus bolsillos con el dolor que distribuye e incentiva tu trabajo.

Google Images

Tienes todo a tu favor. Todos los medios, un equipo de trabajo amplio, la posibilidad de poder utilizar todas las herramientas que quieras y, por tanto, en tus manos, toda la información que quieras. Pero tienes dos cosas en tu contra; tus jefes, y tu poca vergüenza.

En la entrevista con Maduro, has sido incapaz de hacer una sola pregunta o comentario alguno sobre la injerencia de EEUU sobre el pueblo venezolano, y sobre la presión económica ejercida hasta ahogar su desarrollo. Pero, por otro lado, haces ataques continuos sin ningún fundamento, dejándote llevar por un “mandato concreto y directo”: intentar convencer a toda la audiencia de que el presidente de Venezuela es un impresentable y que hay que echarle.

Con tu ironía forzada de incompetencia pones en duda el golpe de estado que se está produciendo, porque dices que no hay levantamiento militar ni violencia. Parece mentira que no sepas todo lo que está sucediendo. Hasta el presidente te lo cuenta, pero tú pareces no querer saber nada de las verdaderas causas de la pobreza. Parece mentira que no sepas cómo se producen ahora los golpes, cómo crean a través de la teoría del caos un clima de insolvencia y hasta de terror en los países elegidos.

Pensé dejarte datos aquí para que los leyeras, pero no lo voy a hacer. Lo hago casi siempre en mis escritos, es decir, respaldarme con documentos, información contrastada y muchos informes. No lo voy a hacer porque lo sabes. Sabes lo que está ocurriendo pero prefieres cobrar, aunque ello conlleve una posible invasión, y respaldas al opresor y encima vas de periodista solvente.

No hacer ningún comentario de quién es Juan Guaidó, dónde ha estudiado y cómo ha llegado…, donde ha llegado, dice mucho de ti y de tu trabajo. Y sigo diciéndote que lo sabes, pero prefieres cobrar.

Yo tengo toneladas de información con la cual cualquier periodista con ánimo de informar y presentar una realidad  más objetiva, plantearía, sin duda alguna, otros interrogantes. Pero tu trabajo en favor del asedio y del capitalismo más ruin ha tocado techo.

Has tocado el cielo con tus manos. Pero no ese cielo limpio y azul, sino aquél donde llegan los que van a rezar todos los domingos y luego disparan con sus palabras.

Has vuelto a protagonizar un capítulo importante en favor del desprestigio de los medios. Tu ataque de ayer solo lo puede realizar alguien al que no le importa enriquecerse (sea como fuere) por realizar “un trabajo bien hecho”. Y, créeme, hiciste un gran trabajo. Para el poder. Para el más deleznable de los imperios y para que la guerra continúe.

Colaboración para Iniciativa Debate

OTAN NO, BASES FUERA


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La pereza del abandono

Colaboración con las inquebrantables amistades de La Ignorancia Crea.

(Ha brotado un nuevo número, y hay que celebrarlo)

 

photo by joséluis vázquez domènech

Las cosas cambian. Pero la vida, la vida la diseñan los pensamientos. Podemos creer haber atravesado todos los matorrales y aquellas pedregosas montañas que no tenían fin, y aun así sentir los pies deslizándose en el barro. Incluso cuando todo parece indicar que el olvido se asienta en el salón de la vida cotidiana, llega un recuerdo, cuando menos te los esperas, y te desangra hasta el último lapso de discernimiento. Los actos, a veces, no son tan importantes, sobre todo cuando quedan a expensas de cualquier estallido, y es de nuevo el pensamiento el que retoma el timón y todo es estridente.

No hay sitio en el quirófano para extirpar todo lo que llevas dentro, ni mecanismo alguno que pueda succionar cada una de tus neuronas y promover una fiesta cada vez que se divisa el desaliento. La fortuna se incrusta contra la pared, la prosperidad se disuelve en aguas contaminadas, y la única conexión que funciona es la que tienes con el pasado. Con los días obtusos, con las ofertas del supermercado y, probablemente, con alguna incontinencia.

Desconozco la razón por la cual uno se desentiende y queda atrapado en el laberinto del ser cautivo. Imagino que es como si se desconcharan todas las paredes del afecto, las propiedades antisépticas ya no pudieran reducir la más mínima posibilidad de infección, y absolutamente todo se desmoronara. Hasta la compatibilidad con la esperanza.

Las clases de motivación personal pueden llegar a ser hasta un insulto, los bonos de subsidio no tonifican ni el color de la piel, los aperos de labranza regresan a los yacimientos arqueológicos, y en las gradas del estadio ni tan siquiera se escucha el murmullo. El decaimiento generalizado está a la orden del día y no hay ninguna cumbre que vaya a tratar sobre la esperanza.

Los domingos han dejado de existir. Corren rumores de que todas las acciones bajan, y la parálisis intensifica su poder de atención. La incomprensión se amontona en todas las estanterías y ya no queda sitio ni para una mota de polvo.

El mundo se rompe, solo quedan los escombros y hay que volver a revisar todo aquello que oprimía. El mapa donde se concentran todos los accidentes, y en el que también debería estar descrito…,  el punto de salida.

El mapa de la memoria.


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En la boca del lobo

El enemigo entró a casa y no va a salir por la ventana

Podríamos deducir de todo aquello que está sucediendo en nuestro mundo, porque la mayoría de indicativos así lo confirman, que el peligro nos acecha desde hace tiempo. Y que en vez de procurar reinventarnos para salvar los trastos, estamos activando todos los interruptores que bloquean las alarmas.

Son muchos los acontecimientos que podríamos tener en cuenta y, tristemente, una sola la conclusión final: han asestado un duro golpe a Europa. Pero claro, lo que con gran esmero y una preparación exquisita ha ido sucediendo, ha contado con la colaboración de ilustres ciudadanos europeos y, como pasa siempre en estos casos, con nuestros mal llamados líderes y una enorme cantera de desinformadores que no para de crecer. Mario Draghi ha sido, por poner un ejemplo, uno de los grandes artífices del robo. Lo saben muy bien en Grecia y en Italia, y España también ha temblado gracias a la orquestada crisis financiera. El dato de la deuda pública hispana dice bastante de lo acontecido (en apenas diez años la deuda ha pasado de 383.798 millones en 2008, a 1,174 billones de euros en 2018).

Tal y como escribe el economista Fernando G Jaén, “…la crisis generada por los deudores, la tienen que pagar los ahorradores, mayor contrasentido imposible… salvo que aceptemos que la economía es manejo de los asuntos por los poderosos, como viene siendo a lo largo de la historia de la Humanidad; eso sí mediante discursitos convincentes y técnica que enmascare la realidad a ojos no avisados…”. Pero es mucho más importante entretenernos con  banalidades y con nevadas e inundaciones. Europa va a necesitar mucho tiempo para reincorporarse de nuevo, y probablemente eternidades para regresar a la paz social y política que estuvo a punto de extenderse en el continente. Tal y como lo testifica Jaime Richart, la estafa es desoladora.

Pensándolo fríamente, resulta desalentador llegar a la conclusión de que los medios de comunicación tienen tanto poder que nada podemos hacer contra ellos. Y esto no es algo nuevo. Lo escribió Jhon Swinton en 1880… “No existe en América prensa libre ni independiente. Ustedes lo saben tanto como yo. Ninguno de ustedes se atreve a escribir su opinión honestamente y saben también que si lo hacen no serán publicadas. Me pagan un salario para que no publique mis opiniones y todos sabemos que si nos aventuramos a hacerlo nos encontraremos en la calle inmediatamente. El trabajo del periodista es la destrucción de la verdad, la mentira patente, la perversión de los hechos y la manipulación de la opinión al servicio de las Potencias del Dinero. Somos los instrumentos obedientes de los Poderosos y de los Ricos que mueven las cuerdas tras bastidores. Nuestros talentos, nuestras facultades y nuestras vidas les pertenecen. Somos prostitutas del intelecto. Todo esto lo saben ustedes igual que yo”.

Si no, ¿puede alguien explicarme cómo es posible que nuestro continente se haya dejado arrastrar por la deriva de las políticas estadounidenses, favoreciendo plenamente a entidades financieras y corporativas dirigidas por unos pocos para ir amordazando a la población a un capitalismo de lucha y fricción continua, donde millones de habitantes quedan abandonados a la suerte? ¿Puede alguien, por favor, hacernos ver cómo es posible que años y años de barbarie política y bélica han ido imponiéndonos sin que nadie, absolutamente nadie renegara de ello?

La desmantelación de entidades políticas soberanas y el secuestro de la libertad llevan tanto tiempo instalados en nuestras mentes que ya es tarde. Todo un complejo entramado de poder, que instauró vías institucionales a través de un sistema de partidos envenenado, y una perfecta articulación con las élites perforaron hasta el tuétano el esqueleto de las democracias. Pero la labor de la prensa y la televisión y, ahora de las redes sociales, ha sido tan sofisticada que resultaba arduo poder llegar a concluir en debates de sobremesa que no existía tal democracia. Recuerdo muchas situaciones vividas con desconcierto. Casi nadie se hacía eco de esa llamada de socorro, y enarbolados por una sociedad de consumo que podía dispensarnos logros de vida perfectamente materializables, no eran pocos los que respondían que me fuera a vivir a Irán, o a Somalia, a ver si entonces alteraba yo mi discurso sobre el capitalismo. También era común defender que a lo largo de la Historia íbamos en un continuado logro de bienestar en términos generales.

Photo by joséluis vázquez domènech

Me temo que el castillo construido, casi siempre sobre ilusorias conquistas, está cayéndose a pedazos, como caen los andamios levantados sin armazón ni sentido. Aquellas lamentables hazañas constitutivas de compra son ahora deuda, o enorme sacrificio de vida. Y bolsas enormes de población son ya pasto de la pobreza, de la desigualdad y del abandono. Ya no hay vuelta atrás. El estado no va a sufragar los efectos colaterales del neoliberalismo. La privatización ya es germen infeccioso, y serán pocos quienes puedan vivir silbando la jubilación. Todo un éxito para los impulsores del sueño americano, ya cimentado en todos los rincones del planeta. Todo un fracaso para la civilización.

Se acabó lo que se daba. Los continuados ataques a Iraq, Libia o Siria, no son sino una parte del juego. Europa sigue en la diana. Había que colapsarla como fuera, aligerar su bienestar y endeudarla, instalarla en un conflicto permanente y no permitir, bajo ningún concepto, su alianza con Rusia. Ello derivaría en una situación catastrófica para los Estados Unidos, y como son éstos quienes nos guían, hemos ido directos al precipicio. Seguimos jugando a las redes, seguimos a Hollywood, seguimos enfrascados en series que nos alivian de la vida cotidiana, seguimos al “me too”, seguimos la supuesta línea de flotación de ongs y movimientos poco anti-imperialistas, seguimos los grandes eventos deportivos, seguimos a partidos que hacen de colchón de la protesta y no de detonadores de la explosión, seguimos las consignas… y para cuando nos damos cuenta, el delirio. Vaya, llegó el fascismo a Europa.

No tiene gracia, pero tiene guasa. ¿Qué queríamos? Duros a cuatro pesetas. Creer en su democracia y volar sin alas. La caída va a ser demoledora. La OTAN no se anda con tonterías, y nosotros no solo no nos hemos protegido, sino que proseguimos en la inopia. El gobierno español acaba de aprobar un presupuesto de 7.331 millones de euros para proseguir la guerra. Solo esto ya debería causar una repulsa social sin precedentes, que no debería dejar títere con cabeza. Pero nuestras movilizaciones vienen marcadas, como las cartas que usan los tramposos. Y no hay feminismo mayoritario consciente de desmilitarización, ni Podemos que nos salve de la quema, ni juventud emancipada del capital, ni actores dignos de tener en cuenta, ni protestas por las guerras ni transiciones hacia un nuevo hogar. Tan solo hay adscripción unidireccional, y ésta nos lleva a la continuación del dolor. Curiosamente se rechaza y boicotea a quienes no nos invaden y hay un seguimiento masivo de la incongruencia. La jugada es de tal envergadura que asusta. Millones de personas creen reforzar sus ideas progresistas porque muestran su rechazo a Trump (por poner un ejemplo) y, al mismo tiempo,  eso les envalentona para pasar el tiempo en sus perfiles, creyéndose impulsores de alguna extraña revolución. Es un excelente método para desgastar fuerzas, para redirigir el problema a otro lado.

Nadie se acordó de Libia, ni de Siria. De Yemen lo harán dos después de haber dejado al país en la hambruna y la desesperación. Pero ello no importa, porque con 7.331 millones van a dar carga de trabajo a la planta que tiene Navantia en Ferrol, y los trabajadores quedarán contentos, porque lo que importa es el pan y no las armas. Es deplorable constatar que ellos se pueden convertir en “grupo de presión” para que su gobierno les de trabajo a través de la industria armamentística. Raya el delito, y en vez de manifestarse por repudiar las bases militares lo hacen para conseguir un jornal a cualquier precio. Si, a cualquier precio. Nunca la clase política que pretende ser de izquierdas llegó tan bajo. Y ello tampoco es casual. El contexto en el que estamos no solo lo facilita sino que hasta lo fagocita.

Aunque no lo parezca, así es. Estamos en un ataque continuado a Europa, somos el cebo perfecto, y de rodillas nos sometemos y blindamos todas las fronteras con tanques y soldados, porque el “enemigo nos acecha” (Putin). Cuando en realidad el enemigo vive entre Israel y la Casa Blanca, y sus encargos son recibidos sin rechistar y bombardeamos lo que haga falta, hasta en nuestro propio suelo. Y si hay que eliminar Yugoslavia, se elimina, y si hay que activar la política expansionista con el fascismo, se incentiva. Ucrania es un claro ejemplo de ello. Bueno, en realidad Ucrania es el ejemplo más claro y que mejor constata la existencia de todas y cada una de las impresiones que estamos barajando: nos hicieron creer que había una revolución (Euromaidan), y nos la metieron doblada.  Se ejecutó un golpe de Estado contra el gobierno electo del 2014, y se puso en el poder a un gobierno fascista, seleccionado personalmente por la subsecretaria de Estado de EEUU, Victoria Nuland, como representante de Obama para la operación de cambio de régimen. Hablamos de un país al que se ha obligado a doblegarse a los intereses de la Unión Europea y de EEUU, recurriendo sin tapujos a grupos violentos nazis e instaurando un clima de tensión que ahora (vaya por dios), nos muestra sus dentelladas. Y, lógicamente, ese clima apuntará a encontronazos con Rusia.

En Estados Unidos los  planes de expansión tienen un único objetivo; trasladar las guerras a otros territorios, minar las fuerzas de quienes pueden hacerle oposición, y decapitar a quienes tengan el valor de prometerles desobediencia. Nosotros somos sus vasallos, y  terminaremos llenando las calles, como ellos, de huérfanos e indigentes, de desplazados e inmigrantes, de recolectores de sueños y de excombatientes. Los datos asombrarán, pero llegarán aquí con tal rapidez que para entonces ya no habrá tratamiento. Para entonces, tendremos una deuda pública desorbitada, una tasa de paro estructural muy peligrosa, unos salarios aún más constreñidos, una educación y sanidad más privatizada, una oferta cultural elitista (a la que solo podrán acceder las rentas media-altas) y una perversa clase política enmarañada en la más reaccionaria de las etapas hasta ahora conocidas en la modernidad. Pero eso sí, tendremos el honor de respaldar la mejor liga del mundo.

Los peores tentáculos del capitalismo ya nos han abordado. El neoliberalismo y el fascismo van de la mano y les queda un largo recorrido. El uno no se puede entender sin el otro. Y no, no es el nacionalismo el mal que acecha Europa. Son esas políticas degradantes incorporadas en Europa con fuerza desde años antes de que nos inocularan la supuesta crisis. Son los servicios a la banca y los pagos de la deuda. Son la austeridad y la violencia. Son las guerras y un poder centralizado alejado de la ciudadanía. Son los presupuestos insolidarios. Son la oligarquía y la desigualdad. Son la privatización y la prepotencia. Son las miserables condiciones a la que nos someten. Y todo ello, ha venido para quedarse un tiempo.

Estamos en la boca del lobo, y salir de ella va a tener un alto precio. O la revolución, o la más decadente de las fases históricas vividas en Occidente desde la segunda guerra mundial.

P.D. ¡No querías taza, pues toma taza y media!. Y recuérdalo, cuando se vaya Trump, entonces comenzará a llegar la verdadera demolición, porque él está ahí para despistar, para acoger en su seno todas las iras, mientras entre bambalinas, se extiende la peste.

OTAN NO, BASES FUERA

Colaboración para Ojos para la Paz e Iniciativa Debate


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Rodeados de miseria

Nuestro mundo…

Es deplorable imaginar cómo se puede sentir una mujer forzada a detenerse en el camino. En el camino por el que transcurría, como nosotros, con la ilusión de convocar a sus alumnos hacia el aprendizaje. Es del todo doloroso sentir cómo alguien es capaz de segar la vida por el ampuloso y deleznable deseo de sentirse superior, de creerse dueño de los cuerpos que fagocitan sus escabrosas neuronas, su falo erecto de miseria y depravación.

El abismo está a nuestros pies, y seguimos permitiendo la cosificación de la mujer, el perverso maltrato a la que se la somete en cuanto la oscuridad toma las calles. Hoy me siento gravemente perjudicado, como hombre y como compañero. Y solo puedo mirar a mi alrededor y avergonzarme, y agrietar el horizonte con mis uñas y mi tristeza.

No quiero ni pensar, en lo que se puede llegar a sufrir, mientras un eslabón perdido de la civilización deshumaniza la vida, y fosiliza el alma, nuevamente de una mujer.

Me duele cerrar los ojos y pensar, tan siquiera pensar cómo ha sucedido todo.

Quizás todo el profesorado deberíamos detenernos a reflexionar, e invocar a lo más profundo de nuestro ser para hacer realidad aquello que debe ser uno de los pilares de la educación; salvarnos, aunque sea un poquito, de tanta barbarie.

Un abrazo tremendo, Laura…

photo by joséluis vázquez domènech


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The power of violence

No hay revuelta sin causa

Vergonzoso discurso de Macron, apelando a una humildad que jamás ha existido en su gobierno y su actitud. «Se que a veces he herido a algunos de vosotros con mis palabras», dijo ayer. Pero no admitió que lo peor no son sus palabras, sino sus actos, en favor del reducido grupo de ricos y contra toda la humanidad; en favor de la guerra y contra la paz.
 
Las chispas van a seguir rescatando miradas, no solo en Francia, sino en muchos rincones del mundo donde el lujo campa a sus anchas despreciando el sacrificio de la mayoría. El olor de la ira arrastrará a las calles a numerosas personas, y será difícil saber cuándo será el momento donde algunos aristócratas de la impunidad se verán rodeados, pero nadie ha de olvidar que quien cosecha la desigualdad recolectará el repudio y, más tarde, los perversos efectos de la violencia.
 
Nos recordó el presidente galo que eran reivindicaciones legítimas, pero esa legitimidad solo llegó cuando las voces se alzaron y los escaparates de las élites explotaron en mil pedazos. Él no ha claudicado, como nos quieren hacer ver. Solo ha dado un golpe de timón. Los que administran el poder no saben ponerse de rodillas, salvo cuando alguien les pone la soga al cuello.
 
Sus palabras de ayer son un soplo de aire fresco para quienes desean alterar el rumbo de los acontecimientos. Desde luego, no por lo que dijo, sino tan solo por lo que representa esa imagen (pidiendo perdón) de niño mimado encadenado a su prepotencia.
 
Por si había alguna duda, ahora millones de personas lo saben: la violencia es efectiva. Pero no lo olvidemos nunca, como respuesta a la constante humillación de quien no nos permite ni saludar la nueva jornada desnudos de revolución…
…buscando luz en la oscuridad.


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Imágenes para el recuerdo

Los chalecos amarillos

Surgen brotes verdes, y se expandirán, como lo hacen los poemas en las estanterías, como lo hacen los besos en tus labios.

A la inmensa mayoría de seres humanos nos gustan la música y la paz. Tan solo se ha de señalar el camino, y todo se andará.

Los chalecos amarillos están abriendo un surco, y en las calles de París comienzan a bailar las esperanzas apedreadas por el neoliberalismo y el gran capital.

Y sonreímos al verlo. Porque a la inmensa mayoría de seres humanos nos gustan la música y la paz.


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Soledad

Poemario Disidente

Todos los paneles dejaron de emitir su luz hacia tu cuerpo.

Las lagartijas corren sin cola y la única nube que vaga en el cielo acaba escondiéndose lejos del alcance de mis manos temblorosas. Ya sin caricias, el agua dejó de ser. Los besos en barbecho, surcos, ni tan siquiera huesos de aceituna en el plato.

Un carro pasa sin caballo. Chirrían las ruedas, los últimos latidos son incapaces de inyectar sangre a esos ojos que buscaban. El mármol siempre frío. Los sonidos del otoño no pueden amortiguar un nuevo capítulo, en caída libre.

Cada dentellada, infiel reflejo poblado de espejos que distorsionaban la vida.

He de no recordarte, y labrar clavos en la dehesa que va desde tus hombros hasta las últimas letras que pronunciaste.

Sin fuerzas, dejo caer las cenizas, que pesan más que el júbilo que siempre te acompañó. Amor y muerte. El viento lo lleva todo.

… Menos mi soledad.

Photo by joséluis vázquez domènech


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Podemos y la República

¿Parece mentira verdad?

Mañana, 10 de noviembre de 2018, por fin, se celebra un encuentro estatal por la república. La convocatoria la efectúan la plataforma unitaria ‘Andalucía Republicana’ y la Junta Republicana de Izquierdas de Navarra, con la colaboración de la Unidad Cívica por la República. Se plantean como objetivos de este Encuentro el debate y aprobación de un plan unitario de acción republicana (hoja de ruta) y el inicio de un  proceso de articulación del Movimiento Republicano para la consecución de la República. El avance de este proceso tendrá como base el desarrollo de un conjunto de acciones en el conjunto del Estado.

El llamamiento, lógicamente, ha estado abierto a todas las asociaciones y organizaciones (también a título individual) que tienen como objetivo, o uno de ellos, la consecución de dicha forma de gobierno.

Como no podía ser de otra forma, los medios de comunicación y la gran familia periodística han hecho lo que mejor saben; obviar por completo dicho evento, darle la espalda, y no otorgarle ni un segundo de promoción. Estamos acostumbrados, eso no representa ninguna novedad.

Pero hay otra inacción que sí puede sorprender a más de uno; yo diría que a miles de personas que aún no conocen al propio partido al que votan. Yo, personalmente, no esperaba otra cosa, porque su progresión histórica no me ha dado pie para que pudiera pensar lo contrario. Podemos, ese partido político que se presenta como transgresor y posibilitador del cambio, que ha hecho infinidad de guiños para dejar constancia de su animadversión hacia todo lo que representa la monarquía, se esconde nuevamente, y no ha tenido ni la voluntad ni el deseo de participar en un encuentro que, a todas luces, hubiera resultado del agrado de la mayoría absoluta de sus simpatizantes.

Con lo que les gusta consultar a sus bases, y mira tú, podían haberles preguntado qué opinión les merecía, y demandar si se debía o no acudir como partido a esta reunión, del todo amigable y familiar para quienes vienen luchando por enterrar de una vez los arcaicos privilegios de los reyes y sus respectivos amigos.

Este modo de operar lo va a debilitar claramente, otra vez más, porque es del todo incomprensible que el engaño forme parte de sus principios de acción. Y precisamente ese modo, es el que los va a enterrar, por omisión de la acción esperada.

A estas alturas, sé que habrá exposiciones de todo tipo justificando tamaña estupidez: no es lo más importante ahora mismo, hay otros problemas que requieren mayor urgencia; no consideramos que como partido hayamos de liderar un movimiento que corresponde a la iniciativa ciudadana; la república no va a solucionar los problemas de liquidez de la ciudadanía…, y así muchas lindezas propias de la mayoría de los políticos.

Photo by joséluis vázquez domènech

¿Creéis normal que Podemos ni tan siquiera haya hecho saber a sus bases, por correo interno, que hay un proceso abierto para acudir mañana a Madrid para acabar de una vez con la corona? Y que, aunque sea, si bien no lo llevan adelante en nombre del partido, lo pudieran hacer personalmente.

¿Es lógico que después de su presentación como garante de las verdaderas políticas de izquierdas, sean incapaces de colaborar por un objetivo común como lo es la llegada de la tercera república?

¿Por qué este partido no se involucra, ni tan siquiera, en aquello que sería aplaudido por una ciudadanía a la que dice representar?

No solo quedaron atrás todas las promesas que a las primeras de cambio arrojaron al barranco del olvido. Además, se permiten el lujo de ofender. Para mí es hasta una humillación, dejar solos a quienes no tienen fuerza, dejar desnudos a quienes viven al abrigo de la intemperie.

Pero aquí no termina todo. Precisamente, el 10 de noviembre de 2018, quedará en la memoria televisiva la maravillosa acción que va a llevar Podemos frente al Tribunal Supremo, para llevarse un puñadito de votos por una lucha insignificante en comparación con el derrumbe de la monarquía. Así es, no había otro día. Pablo Iglesias nos convoca a manifestarnos para que todo el mundo sepa que hasta aquí hemos llegado, que la banca forma parte de la casta. Si ya antes nadie sabía que esa jornada era una gran fecha para encontrarnos en Madrid para luchar por la república, ahora ya nos han dado el golpe que nos faltaba; el anonimato absoluto.

Solo Podemos15M, una corriente crítica con la cúpula, y dos agrupaciones de Jaén van a ir mañana al Centro Cultural Valdebernardo. Los demás, ahí siguen, cegados por un sol que nunca brilló. Ni tan siquiera los anticapitalistas…

¿No sabéis…, por qué este partido está incapacitado para hacer realidad los sueños? Creo que ya es hora de que vayamos abriendo los ojos.

P.D.: Izquierda Unida sí va. No sé quién lo hará, pero se ha sumado a la convocatoria.


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Reflexionando sobre todos los muertos

En el cementerio occidental

¿Alguien tiene alguna duda de lo que significa el capitalismo, y de esa comunión que se establece entre un mercado  que abre las puertas a la destrucción y el poder que lo permite? Está triunfando de un modo salvaje, y es el pueblo, desde su bárbara situación de pobreza y abandono quien lo catapulta a través de nuestras falsas democracias.

Pero esto no ocurre de la noche a la mañana. Los Estados Unidos de América llevan tiempo desestabilizando su continente, y lo ocurrido en Brasil es un nuevo golpe a la ciega conciencia occidental, que sigue sin vislumbrar lo que sucede y se lleva las manos a la cabeza porque otro impresentable llega para gobernar un nuevo país.

Y todo, sin maquillaje. Ya se han cargado a uno de los pilares del BRICS (el contrapeso del imperialismo salvaje), y la bolsa, claro está, lo celebra. Las acciones se compran y se venden jugueteando en medio de la Amazonia, y los banqueros se conmueven ante la avalancha de negocios que se avecina.

Todo comenzó con el golpe sobre Dilma Roussef. No hizo falta que lo efectuara un puñado de militares; basta con que cientos de políticos implicados en casos de corrupción se llevaran por delante a una de las políticas más honestas de América Latina.

A Brasil le espera un próspero futuro de desestabilización y desigualdad, por si antes ya no la hubiera en el país carioca. El neoliberalismo está jugando con fuego, y lo sabe, porque cree tener controlado a las poblaciones más vulnerables.

Pero olvida, como siempre, el factor sorpresa que esconde toda «revolución». Ésta, en ninguna de sus facetas, es posible que suceda en nuestra Europa, probablemente inmersa en una terrible ola de estupidez  y siguiendo a pies juntillas los dictados de una suicida Casa Blanca. Serán Rusia y China quienes den un golpe sobre la mesa (colaborando para acabar con el dólar como moneda de intercambio), y espero que lo hagan pronto antes de que el brazo armado de la injusticia les envuelva en alguna guerra.

Son momentos de desolación. Sobre todo porque ya venimos anunciando qué está sucediendo en nuestro querido mundo, y abruma, desazona brutalmente cuando gritas porque estás viendo el accidente, y todo el mundo va a mirar dónde está el ambulancia, en vez de reparar en las causas de todo acontecimiento.

Hay que acabar con Estados Unidos y su persistente demagogia, antes de que nos lleve a todos por delante. Ese cruento país al que todavía hay gente que lo llama democrático, y tiene bajo su yugo el futuro de media humanidad.

Atentos a la gran jugada que se está gestando con la marcha de inmigrantes hondureños, que llegará a las puertas de la frontera republicana justo un instante antes de las próximas elecciones, como por arte de magia, colocando a  Trump contra las cuerdas. Al vellocino de oro y al nuevo presidente mexicano (López Obrador), que también recibirá su tacita envenenada, precisamente cuando se dispone a virar sus políticas contra el orden hegemónico anterior.

El futuro se presenta con una hemorragia interna digna de estudio. Los amantes de las guerras no ceden, y son capaces de esperar los años que hagan falta. Los Clinton andan de celebración. Pero hay otro que también, el maquillado y esquivo Barack Obama, que hoy, más que nunca, está pensando salir corriendo en ayuda de los migrantes, esos mismos, lean bien, esos mismos que él dinamitó en su propio país, mediante un golpe de estado de guante blanco que propició en Honduras, como quien no quiere la cosa, el 28 de octubre de 2009 contra Manuel Zelaya.

Lo que cambian las cosas según quien las cuente verdad! Razones no nos hacen falta desde luego para quemar todas las rotativas. ¿Nadie se pregunta cómo es posible que hostiguen sin parar a Maduro porque cientos de venezolanos cruzaron la frontera, y ni se habla de lo que acontece en Honduras (y por qué) desde fecha tan señalada? Lógico, el desastre hondureño forma parte de la cruzada del imperialismo y no se debe hablar de ello. Y se habla tan poco que muchos son quienes leen en este preciso instante que Honduras, Paraguay y Brasil ha sufrido en 10 años lo que muchos empiezan a denominar «neogolpes de estado» (derrocamientos en medio de la niebla).

Photo by joséluis vázquez domènech

Así es, ya no prevalecen los disparos sino políticos, periodistas y juristas que ni se ruborizan aunque les pillen con las manos en la masa. España está asistiendo a un deleznable capítulo caracterizado por un elemento trascendental; nadie parece estar capacitado para poder determinar sin tapujos que el Tribunal Supremo, El Consejo General del Poder Judicial, El PP, El PSOE, la Monarquía y casi todos los medios de comunicación deberían estar condenados, por atentar contra el bien común y permítanme, por liquidar una democracia que, probablemente, ni ha existido.

¿Qué más tiene que suceder para que tomemos la determinación de acabar con todos estos poderes? Ya nada, porque estamos sumidos en una acomodaticia filosofía política donde lo que impera es la indignación en masa, y nunca la capacidad crítica y el verdadero interés universal. De ese modo van surgiendo neorevueltas de pandereta que no inciden en la raíz de ningún problema, y que solo ayudan a visibilizar la aparente sed de venganza que la ciudadanía lleva dentro, sin que en ningún caso pueda llegarse a derribar muro alguno.

Veamos un ejemplo; miles no, millones han sido quienes han contribuído altruistamente a consolidar ésta teoría afirmando sin complejos: «lo de Arabia Saudita no tiene nombre, no se cumplen los derechos humanos (como si Estados Unidos y Europa los cumplieran), asesinan a un periodista sin escrúpulos y es increible que no se rompan relaciones con ese país». Madre mía, por decir algo, ¿dónde estabais queridos compañeros de batalla cuando el mismo país ha destrozado y segado la vida de millones de personas en Siria o en Yemen? ¿Dónde?

La respuesta es sencilla, envenenándose viendo la televisión o en las redes sociales increpando al objetivo de turno. Cada cierto tiempo hay uno, y normalmente, viene con defecto de fábrica…

¿Dónde está el mundo mientras Estados Unidos persiste en su guerra eterna en Siria? Todo el mundo desolado ante la imparable llegada de inmigrantes. O lo que es peor, comentando alguna jugada maestra que sobre Putin o Rusia ha identificado «El País», o conmocionado ante el último documento de periodismo emocional testado por «La Sexta», o escuchando el último vídeo pedagógico del incombustible Gabilondo haciéndonos ver que nos es el momento para derrocar a la Monarquía.

La OTAN realiza estos días las mayores maniobras desplegando en las fronteras bálticas todo su arsenal intimidatorio, como ya sabemos a estas alturas, para detener el avance imparable de los hackers del este, que están desestabilizando el mundo con una oleada de ataques sin parangón!

Mientras los acontecimientos más salvajes se nos ocultan, una nueva pedagogía informativa del hedor se ha extendido sin complejos, y como moscas, los individuos de la modernidad tecnológica olfatean la sangre derramada, pero olvidándose por completo de todos los muertos, de todos esos muertos que cada día dejan en la cuneta nuestros gobernantes, con nuestras leyes, nuestras maniobras, nuestros lazos comerciales y nuestras vomitivas  alianzas institucionales!

¡Que viva el rey!

OTAN no, bases fuera.

Colaboración para Iniciativa Debate


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El oficio de maestro

Nuevas palabras

(Colaboración para «La Ignorancia Crea»)

Bajo un sol de injusticia, luchamos para apaciguar los daños de la vida. Arduo es el trabajo de coexistir bajo los escombros del sistema. 

No estamos aquí para habitar ciudades inhóspitas y trabajar hasta desangrar la sonrisa. Pero las habitamos. No despertamos para inspeccionar los atajos de los caminos polvorientos y, mucho menos, para deforestar los bosques que nos protegen. Pero los deforestamos. No aprendemos a erguirnos para, acto seguido, hincar las rodillas ante los representantes de nuestras pesadillas. Pero hincamos hasta las emociones en las mochilas de su pragmatismo. No apagamos los incendios para despoblar de afectos miles de kilómetros cuadrados. Pero despoblamos sin darnos cuenta y para cuando miramos…, todo es desierto.

Bajo un sol de injusticia, luchamos para buscar sentido a lo que no tiene. Malditos los arrendatarios de la pobreza y la injusticia, capaces de señalarnos por nuestra fragilidad.

No debemos esperar a los reparadores venidos a más, a los nuevos entrenadores de la felicidad ni a los condimentadores de alegrías caducadas. Hay que proceder a reventar las cañerías, y a humanizar las huellas de nuestras pisadas.

Y si para ello conviene una nueva pedagogía de la rebelión, llenaremos las escuelas de nuevas palabras.

Oficio de maestro


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El lobby israelí en Estados Unidos: un documental prohibido

La impunidad constante

Israel tiene, para «cuidar su imagen» en los medios de comunicación, una organización llamada The Israel Proyect. Sus responsables tienen una facilidad increíble para controlar los medios y, por si fuera poco, tienen la inestimable ayuda del dinero. Éste lo manejan a través de los bancos, pero no hay mejor cauce que el que otorgan los lobbys, adentrándose en todas las estructuras de poder para realizar todas las barbaridades que se les ocurran.

El lobby proisraelí más emblemático es el American Israel Public Affairs Commitee (AIPAC). Como no podía ser de otra forma, actúa en Estados Unidos y, claro está, lo hace directamente con los miembros del Congreso, a golpe de talonario.

También tenemos al Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel, y no hace falta ser un lince para saber que en el centro de la diana está (y están) todo aquello que tenga que ver con la defensa de la causa palestina. De ese modo, pueden movilizar todas sus herramientas para hacer caer a cualquier ministro o político sospechoso de considerarse anti-israelí. Para ellos es muy sencillo. Por una parte, porque disponen de todo lo necesario y, por otra, porque desconocen los límites del derecho internacional y tiene cubiertas las espaldas y hasta la vergüenza.

Otro lobby, Zionist Organization of America (ZOA), sigue el mismo y macabro juego, y tiene la capacidad de presionar hasta a sus más fervientes enemigos.

La lista de lobbys y organizaciones proisraelíes es interminable. Están por todos lados y a todas horas. El colofón lo pone Emergency Commitee for Israel (ECI). Si ya de por si pueden ser implacables en sus acciones preliminares, imagínense qué puede suceder cuando se declaran en estado de emergencia por considerar que alguien pueda estar viciando o desvirtuando sus intereses.

Ya hablamos en una ocasión del BDS. No lo tienen fácil, y su mérito es incuestionable. Sus métodos no violentos persiguen poner en cuestión los métodos violentos del Estado de Israel. En realidad, mérito lo tiene cualquiera capaz de  exponer públicamente sus razones para desacreditar dicho Estado.

Las razones son tantas que cualquiera que se dedicara a investigarlas no dispondría del tiempo suficiente.

Photo by joséluis vázquez domènech

Hay quien últimamente ha dedicado su tiempo, hasta el punto de infiltrarse en los entresijos que mueven los hilos de Israel. Y no solo eso, incluso ha llegado a hacer un documental: «El lobby israeli en Estados Unidos». Y como no podía ser de otra forma, ya han conseguido detener su emisión y que se propague lo que en él se cuenta. Una lástima, porque así no podemos quitarnos de encima ser señalizados de vez en cuando por defender esas «teorías conspiranoicas» por las que nos acusan con la boca pequeña, en función de algunas cosas de las que escribimos.

Es como la existencia de Dios; del mismo modo que la ciencia no puede demostrar lo que no existe, muchas otras personas no pueden demostrar todo lo que acontece en el mundo porque millones de dólares pueden esconder la pista más delictiva..

La Organización Sionista Estadounidense, la arriba mencionada ZOA, anda de celebración. El 10 de abril de este mismo año publicaban en su página web el motivo de su inmensa alegría. Con sus propias palabras… estaban «orgullosos y felices de anunciar que, gracias a sus esfuerzos, Qatar ha aceptado no difundir el documental viciosamente antisemita de Al Jazzera realizado por un infiltrado sobre el supuesto lobby judío estadounidense».

No quiero alargarme más, no vaya a ser que el régimen valedor del apartheid clame a la inquisición.


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Irán

30 muertos

Photo by MAS (Movimiento de Apoyo a Siria)

Los muertos de Irán, por ejemplo, y la nula respuesta por parte de los feligreses occidentales de las redes sociales, es fiel reflejo del grado de ignorancia que nos rodea. Y añadamos a ello el absoluto sometimiento que mostramos hacia los medios de comunicación. Más de una persona en seguida me dirá que si reaccionamos ante «nuestros muertos» de otra manera, se debe sobre todo a la proximidad y a la influencia ejercida por ella. Pero esa reflexión queda huérfana de todo rigor. El niño Ayran, o un barco de refugiados en medio del mar también nos pueden resultar lejanos, pero ya se encargan los periodistas de turno de orientar nuestros actos (y nuestras emociones).

Vayan preparándose pronto para llorar por desplazados sirios, o para conmoverse por algún falso ataque con armas químicas «realizado por su propio gobierno», y dedíquense a llenar las pantallas con lágrimas de cocodrilo que menos solidarias son solo eso, respuesta del despropósito causado por el desconocimiento.

El Daesh, o lo que es lo mismo, Estados Unidos, Arabia Saudí y nuestros socios comerciales, matan indiscriminadamente allá donde les hace falta. Y sabemos desde hace tiempo que Irán les falta, que Irán es su nueva pieza, en esta temible partida de ajedrez donde el primero en mover pieza es siempre el imperialismo, el denigrante sistema que acatamos y ante el que nos arrodillamos sin que nos percatemos de los muertos que llevamos a nuestras espaldas.

Trump no es el payaso que nos venden. Es el presidente que va a poner a su pais al frente de un salvaje proyecto de guerra para intentar liberar al dólar. Pero no será él quien lo dinamite todo, será su sucesor, en una especie de respuesta necesaria y urgente (nos dirán) que deberán realizar, dado el «estrepitoso fracaso diplomático» y el tremendo legado dejado por el presidente.

El último atentado es uno más de los pasos a realizar, para terminar de desestabilizar por completo Oriente Medio y alzarse con una victoria que no llega.

Les está costando, y en el camino dejarán miles de muertos, pero no les importa, porque la sociedad, la nuestra, ya está anestesiada, y solo importan las pérdidas humanas señaladas.

Y éstas últimas, no conllevan dolor ni manifestación alguna que realizar. Éstos últimos muertos son los muertos del «bando enemigo». Y nos lo creemos y seguimos protagonizando el vergonzoso camino implantado por el capitalismo.


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Serena? Williams

Un discurso que, al parecer, vale para todo

La tenista estadounidense monta en cólera porque un juez-árbitro la sanciona por su intolerable comportamiento. Insultos, desprecios y unas maneras propias de alguien que se cree superior son justificadas porque, según ella, el señor de turno y su actitud… son sexistas.

Tras el partido, y para seguir con su entrañable narración, termina la rueda de prensa haciéndonos saber que va a seguir luchando contra la discriminación contra las mujeres y a favor de la igualdad.

A su lado, en la entrega de trofeos, una mujer japonesa sufre los embates de la diosa negra y de un público volcado con su ídolo, y llorando, pide disculpas por haber ganado el partido.

La humillación que sufre Naomi Osaka por parte de Serena, luchadora por los derechos de la mujer es, cuando menos, curiosa. 

 


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Un verano para olvidar

España es un desastre

El panorama político español es tan vergonzoso y lleva tanto tiempo impregnando el marco social de un hedor tan fuerte, que el olor a mierda… ni se siente.

Aquella llamada transición ya traía consigo un aroma muy desagradable y penetrante y, desde entonces, apenas si se han alterado los modos de «gobernar».

De puertas hacia fuera, en el inframundo de las redes sociales y el marketing, los partidos se hacen fuertes con unos medios de comunicación que les respaldan y con todo tipo de usureros que reinventan los discursos para seguir promocionando la debacle y el asedio de la impunidad.

El consultor político es una figura muy demandada en comunicación. Su objetivo no es otro que satisfacer los deseos de quien va a pagar los honorarios. Y su trabajo consiste en utilizar todas las herramientas posibles para, a través del engaño, conseguir el respaldo necesario para hacerse fuertes al frente de cualquier causa. 

Desgraciadamente, la causa más solicitada en política es ganar, y no luchar por una gobernabilidad más justa e igualitaria. Y, desgraciadamente, los resultados se pueden resumir en una precariedad democrática de difícil asunción para la ciudadanía.

Esta situación se manifiesta en la agenda diaria de los partidos, de la prensa, y de la televisión. Y, como quien no quiere la cosa, los gurús de turno deambulan de un lado a otro como pedro por nuestra casa. 

Cuando el ilustre presidente de España accedió a acoger un barco lleno de Personas que huyen de la miseria y de las guerras que nosotros provocamos, no lo hizo por humanidad ni, mucho menos, por principio político alguno que guiara sus pasos. Lo hizo, con un descaro absoluto, porque sus estimados consejeros así se lo hicieron ver. Y así se lo pusieron en bandeja para que su popularidad se expandiera por todos los rincones de esta amarga tierra. Fue, con premeditación y alevosía, su primera “medida de impacto”

Este modo de operar responde muy bien al escaso valor ético que la clase política ofrece a sus votantes, a sabiendas de que éstos volverán a pasar por caja con el ánimo renovador de futuribles promesas que nunca llegan. Un valor bajo mínimos, pero que lucra con escaños hasta al más impresentable de los llamados representantes.

Se llama marketing, y todo el mundo ve con buenos ojos la existencia de grandes personajes estudiosos de su realidad social capaces de hacer volar con su inestimable trabajo incluso a un cerdo ibérico.  

No está de más recordar que también el aparato político que rodea a Podemos llegó … a donde llegó, porque tal y como explicó Rafael Cera tras los resultados conseguidos en las elecciones europeas, parte del éxito ha estado en que todo lo que subyace a esta campaña, los mensajes, ideas, propuestas, son del agrado del target objetivo, fundamentalmente gente joven (con cierto nivel cultural), personas indignadas con las circunstancias socio-económico-políticas que se vislumbran y que viven, así como personas que entienden que el sistema no funciona y que necesita de propuestas más “radicales” para solucionar los problemas sociales. Es obvio que han conseguido los votos de muchas de estas personas, consiguiendo dotar de una imagen de credibilidad a sus mensajes y que ha facilitado ganarse la confianza de su target y por ende su voto”. Joven y no tan joven, añado yo, y receptores de rentas medias y altas que complican aún más cierta fe en su horizontalidad.

Estamos rodeados, y mientras una mayoría social de izquierdas obrera y trabajadora (no creo en la «izquierda» funcionarial/culta/proOTAN y proEuropea/hipster y antirusa) no coja la sartén por el mango lo tenemos crudo. Pablo Iglesias y muchos de sus apoyos van muy desencaminados, hasta el punto de que sus bases más exigentes les han dado la espalda, y viven de la contribución y el respaldo de su sector acomodado, por denominarlo de alguna forma.

Otra cosa es que el partido gobernante sea más roñoso y mezquino, pero eso no nos obliga a que tengamos que construir un nuevo modelo de sociedad con quien ya echó por la borda todas las ilusiones a las primeras de cambio. Ilusiones que siguen siendo el asidero del partido, a pesar de que ya es obvio de que se han olvidado de aquellas primeras promesas, como la maravillosa recuperación desde el control público de los sectores estratégicos de la economía (banca, energía, etc.)

No se atisba la más mínima sensación que pueda dibujar una sonrisa en nuestro rostro. El trayecto recorrido por los pupilos de Ferraz es todo un paradigma de la hipocresía y el despropósito. Analicemos si no, cómo es posible entender que hace bien poco haya tenido la osadía de otorgar  el «collar de la orden de Isabel la católica» (por los servicios prestados a la nauseabunda patria) al Gobierno de Mariano Rajoy. Inaudito. Se supone que los expulsan por corruptos y los premian por el trabajo bien hecho. Es como para acudir en masa a Madrid y poner en evidencia a todos estos artistas.

El PSOE! Siempre fue un fraude (desde 1974, al menos). Y no ha cambiado ni un ápice. Nos quiere hacer creer que exhumar los restos del dictador tras 43 años de su muerte es un acto heroico, precisamente después de que Isidoro se olvidara de ello con un exceso de deliberación.  Un partido, ahora que tanto se habla de acoso a la libertad de expresión, que fue pionero en «democracia» en callar la boca a un cantante. ¿Curioso verdad? En 1986, el aparato represor español, de la mano de TVE y con Felipe González como garante de su imagen, censuró al malogrado Javier Krahe, arrinconándolo hasta tal punto que no tuvo más remedio que crear su propia discográfica para dar luz a sus letras tan temerarias.

Negros nubarrones desde la indecente transición. Vamos a necesitar mucha paciencia.

Photo by joséluis vázquez domènech

Lo que está aconteciendo en Catalunya es una muestra de todo ello. El espacio político más oscuro y denigrante, heredero de dicho proceso (aún inacabado por mucho que nos digan), y de la mano de numerosos agentes proestatales se echa a la calle para impedir de cualquier manera uno de los “grandes logros” de la Constitución, la indivisibilidad del territorio español. Y contra los lazos amarillos vale todo, hasta poner en ridículo el papel de la justicia. Como acontecimiento social puede darnos muchas razones para la discusión y la posibilidad de poder confrontar muchas ideas. Pero ya se han encargado de dinamitar todo y hacer que estalle por los aires cualquier posibilidad de reflexión política. La cárcel, la indecente presión de los medios, el resurgir de las banderas rojigualdas en los balcones y todo tipo de manifestaciones (algunas hasta con águilas), y ver a Ciudadanos avanzando a paso militarizado con menos vergüenza que un ladrón robando sin ocultar su rostro, España estalla en su delirio más español.

!Cómo están las calles últimamente! A modo de “recurso instrumental para la transformación social”, son muchas las voces que quieren hacernos creer que se divisan cambios en no sé qué horizonte, por la existencia, por ejemplo, de un movimiento feminista transversal que está al alza. El batacazo que se van a llevar va a ser igual que el que vivieron con los amigos de Pablo Iglesias. Uno, porque en esa transversalidad está la trampa para no lidiar con una lucha mucho más profunda y eficaz contra el sistema que, lógicamente, no la van a realizar desde todos los estratos de la sociedad. Y dos, porque el impulso y el detonador de ese movimiento viene generado (y respaldado) por la no menos irrisoria agrupación feminista de actrices de Hollywood y otras estrategias al uso, a las que creo menos que al telediario.

Unos datos curiosos para observar cómo fue el punto álgido de la promocionada necesidad de un feminismo envolvente. En un espacio reducido de tiempo, y a golpes de televisión, nos van llegando perlas sobre las reivindicaciones. Abre el portón del gran teatro la mismísima princesa Megham Markle, difundiéndose por todo el mundo sus impresiones de «marcado carácter feminista», ofrecidas en el foro del auditorio de la Royal Foundation. Poco más tarde, en una «primorosa» entrevista de Susana Griso al otrora presidente popular, éste se declara afín a la lucha. Y por si no fuera poco, lo mismo prescribe la presidenta del Banco de Santander («Por qué me considero feminista y tu también deberías serlo»). Y el broche final lo pone nuevamente un elenco de actrices en el escaparate del festival de Cannes. Son solo algunos ejemplos del engranaje. Y no me cabe la menor duda de que el adjetivo incorporado (como esos lemas que circulan vía pedagogía de las redes y los medios), transversal, le viene que ni al pelo.

Si alguien piensa que éstas aportaciones son fruto de la casualidad, olvida uno de los protocolos esenciales de los que hacen gala los ínclitos amigos del establishment: cada vez que se atisba una respuesta social brusca o posibles revueltas, o cada vez que hay un interés para dirigir a las masas a un punto de encuentro concreto, se movilizan todas las artes de la persuasión y todos los elementos necesarios para distorsionar el origen primigenio de una realidad que exigía el cambio. Ocurrió el 15M y sucede ahora. Y de éste modo, el cambio…, no llega. Sencillamente porque ya ha sido alterado el verdadero objetivo y lo que se pone en juego son otros artificios para caldear el ambiente con jugadas de marcado perfil perverso. En esta ocasión, de un modo exquisito, se consigue incentivar cierta belicosidad de la mirada social de un buen número de mujeres hacia los hombres, sin la sospecha de que hay una clara adecuación de los sucesos a un interés concreto. 

Michael Haneke se ha desmarcado de este tipo de diatribas: «Como artista, estoy empezando a sentir el temor de esta cruzada contra todas las formas de erotismo. Una película como “El Imperio de los sentidos”, una de las más profundas reflexiones sobre la sexualidad, no podría filmarse hoy. Este nuevo puritanismo que odia a los hombres, me preocupa».

Un movimiento social desafía, por norma, las interpretaciones dominantes sobre la mayoría de aspectos de la realidad. En el caso que nos ocupa, se supone que es el machismo lo que debemos destronar, pero me temo que el mercado está haciendo muy bien su trabajo y está acogiendo en su seno ciertos modelos de comportamiento con los que proseguir su marcha y su musicalidad. Lo que está ocurriendo con los vientres de alquiler forma parte también de ese abanico de acciones que, procurando mostrar un lado reivindicativo y progresista, lo que esconde es una herramienta más del capitalismo más ruin, incorporando al diccionario términos como “maternidad subrogada”, cuando de lo que se trata es de puro mercantilismo y compra de niños a la carta sin el más mínimo rubor, pero eso sí, aderezado de sentimentalismo paternalista ante la imposibilidad de poder traer hijos al mundo. Alquilar a una mujer no creo yo que pueda considerarse una nueva técnica de reproducción (por mucho que haya una altruista entre cien).

El interés concreto del que hablábamos un poco más arriba no es otro que seguir mareando la perdiz, y hacer creer que hay una lucha indispensable en el seno de nuestra sociedad, pero desviando la atención del verdadero problema. Y llegados aquí, nos preguntamos; ¿y cual es el verdadero problema?…

El verdadero problema eres tú, y soy yo, invalidados cada vez más para gestionar y hacer valer el triunfo del anticapitalismo y de la revolución.

 


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Manos a la obra

Reflexionando 

Si mostramos un excesivo interés en cómo los demás pueden interpretar nuestras vidas, es posible que poco a poco avancemos con el desconcierto de no saber muy bien qué estamos haciendo con la propia.

Si, por el contrario, somos capaces de ser conscientes de nuestro propio ser y alentarnos con todos sus significantes, es probable que vayamos abriendo alguna brecha que merezca la pena. 

Porque tal y como decía Montaigne: «Solo podemos andar con nuestras propias piernas, y sentarnos con nuestro propio culo».

Photo by joséluis vázquez domènech


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Escapar de la mentira

Fake news

No han cambiado tanto las cosas. Las mentiras sirven, normalmente, para ocultar otras historias, o infravalorar las que se están ofreciendo, tergiversando de tal forma el marco de la realidad que al cabo del tiempo no hay por donde pillarlas…

O si. Que Jesucristo se dedicara a hacer milagros porque se aburría en vida, que Cristobal Colón fuera el primero en llegar a América, o que el comunismo sea el veneno de Occidente…; son eso, construcciones no culturales sino de poder, y la mayor de las veces, descalabros históricos difíciles de remediar. Es decir, elaboraciones del engaño en las que se ha puesto tanto empeño que cuesta creer que otra opción fuera posible.

Del mismo modo ocurre en la fotografía. Desde sus orígenes, ésta también se dedicó a alterar la realidad ofreciendo imágenes victoriosas de guerras camufladas de compasión. Mentir no es un arte, es una estrategia que no tiene otro lucro más que el cálculo personal de un resultado favorable hacia los intereses de quien ejerce dicha acción. 

Puede ser que hoy en día se haya expandido potencialmente, sencillamente porque hay muchos más medios que la favorecen y disponemos de más instrumentas para activarla.

Dejó hace tiempo de ser un mecanismo biológico de defensa para pasar a ser el constructo informativo más importante del siglo XXI. Actualmente los medios de comunicación mienten tanto que es difícil encontrar una verdad. Hablaremos sobre ello en próximas entregas…

Para hacernos una idea de cómo algo inexistente puede llegar a formar parte del imaginario colectivo, solo decir (como ejemplo) que no hay evidencias, ni arqueológicas, ni históricas a través de crónicas solventes que puedan ratificar, ni de lejos, que hubiera vikingo alguno capaz de decorar su cabeza con un casco que llevara cuernos. Es decir, jamás los vikingos fueron a guerra alguna con dicha ornamentación, y en su “representación” no hay más que el deseo de transmitir una idea de un ser despiadado y cruel.

Hoy hay muchos seres señalados como despiadados y crueles en la nebulosa simbólica del capitalismo, y no tendremos más remedio que dejar constancia de ello. O bien, de otros seres macabros de verdad capaces de recibir todos los honores después de haber sido protagonistas de la barbarie.

Y en unos cascos más modernos está también el constructo de la mentira más abrupta a la que estamos asistiendo éstos días. En los cascos blancos salvados por Israel, cascos que a poco que nos descuidemos serán idolatrados en alguna convención dedicada a la paz. (Continuará…)

Photo by joséluis vázquez domènech


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Nueva masacre en Palestina

Mirando hacia otro lado

El poder fascista triunfa cada vez con más facilidad. Su habilidad en el siglo XXI, a través de un control férreo de los medios de comunicación y de las redes sociales, para persuadir a las colectividades a mirar para otro lado y entretenerlas con otros elementos de distensión…, no tiene precio.

Israel, el gran enemigo del mundo, celebra el 70 aniversario de la creación de su estado adhiriéndose a lo único que sabe hacer, sembrar de terror y sangre todo horizonte que desea alcanzar. Mientras, Europa permanece arrodillada, incapaz de romper lazos con un estado demoníaco, y como regalo le ofrece tres etapas del giro y su sublime «triunfo feminista» en Eurovisión.

https://www.hispantv.com/noticias/palestina/372795/francotirador-israel-gaza-muere-protesta-nakba

 

Photo by joséluis vázquez domènech

Hacer un análisis social y político de lo que está aconteciendo en nuestro entorno nos llevaría, probablemente, a granjearnos un buen número de adversarios, porque hoy en día, es muy complicado poder escribir sin que tus reflexiones ofrezcan algún destello de fácil absorción.

No hace falta ser un analista de gran talla para llegar a la conclusión de que más le valdría a todo dios concienciarse de que ni Corea del Norte, ni Irán ni Siria son los países que hay que combatir y someter a las más severas infracciones. Bastaría con que fuéramos capaces de detenernos un instante y replantearnos qué hostias estamos haciendo alabando la democracia estadounidense y las terribles secuelas que de todo ello se derivan.

El mayor desastre que viene aconteciendo en la tierra desde que nací viene de la felación continuada que tienen a bien realizar los Estados Unidos con el falocéntrico estado israelí. Y poco más hay que solucionar en este mundo. Si exigiéramos a nuestros gobernantes la ruptura completa de relaciones con esos dos monstruos, todo se iría corrigiendo automáticamente. Pero estamos a años luz de semejante noticia, y estamos obligados a despertar cada día con la noticia de nuevos asesinatos; es igual por bombardeos, invasiones, francotiradores, guerras inventadas u otras indisposiciones. Y éste es el gran enemigo a combatir.

Pero la mayor urgencia carece de respaldo popular, porque somos especialistas en mirar hacia otro lado y avanzar, incluso con indignación, por caminos que no llevan ni a grandes puertos ni a la consecución de la paz.

*** Quisiera recordar a todo el mundo que Palestina es para Siria la principal causa nacional árabe, y paga un gran precio (casualidad) por respaldar la resistencia y defensa de Palestina. Defender a ambos países es intentar defender la paz en el mundo, porque ambos son el verdadero foco de resistencia contra el imperialismo.

Otan No, Bases Fuera


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Juan Carlos I

Breves

Salió hace un par de días de la base de Rota el susodicho buque, rumbo a Kuwait (pero con destino a Irak). Como siempre, bajo el mando del ejército de los Estados Unidos de América. Dicen que es un buque de Proyección Estratégica, de asalto anfibio. La operación que encubre se llama «Inherent Resolve», y dará apoyo a cinco helicópteros del ejército de tierra que se desplegarán en la base de Camp Taji. 

Entre sus cometidos (dicen) también está desfilar por los diferentes puertos a su regreso, como en Bombay y Alejandría, y servir de escaparate para lucir sus mejores galas. Como no tiene suficiente con sus armas, le escolta la fragata Blas de Lezo, para que juntos surquen los mares «comprometiéndose por la paz en el mundo».

Éstas son algunas de las misiones que puede realizar semejante discípulo de las guerras:

1) Buque anfibio: capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para realizar un desembarco, apoyando a las operaciones en tierra.

2) Buque de proyección de fuerza: transportando fuerzas de cualquier ejército a un teatro de operaciones.

3) Portaaeronaves: tras la baja del portaaviones «Príncipe de Asturias» es el único buque de la Armada capaz de proyectar aviones de combate «Harrier» a un escenario designado.

En un comunicado señalan que todo ello es en favor de la seguridad y defensa de España y los españoles. Lástima no les pille un huracán y zozobren en una isla llena de rambos y se queden allí combatiendo cien años por su patria.

OTAN no, bases fuera!

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