Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.

Trabajar con justicia

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Cuando un juez intenta rastrear en los bajos fondos, solo los miserables pueden considerar su actitud como beligerante. Sigue latente la tesis; la búsqueda de la verdad es un acto radical, tachado de delictivo por quienes ocultan bajo sus leyes los actos más reprobables.

Cualquier juez debería  no solo ser combativo con el presunto estafador, sino que además, habría de convertirse en su sombra, hasta descubrir los hechos de todo mal.

Y al fiscal de todo estado, le correspondería ser vehemente en toda investigación y en su ejercicio de la acción penal pública, cincelando sin descanso la enorme roca del poder…, hasta moldear la figura de la justicia.

Photo by Joséluis V. Doménech

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