Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Breves

 

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Así funciona el mundo

La “accidental pérdida” de vidas humanas es una constante del ejército estadounidense y de sus tropas mercenarias. Esta vez le ha tocado el turno a militares del ejército sirio al sur de Deir Ezzor. Dos aviones han bombardeado sus posiciones “por error” y han sesgado la vida de 80 soldados y ha dejado más de 100 heridos. 

No lo olvidemos, este nuevo ataque se produce en medio de un alto el fuego acordado entre Rusia y Estados Unidos. Y todo, mientras el ejército sirio y sus combatientes intentaban eliminar allí mismo a grupos del Estado Islámico.

Muy cerca, en la base aérea de Al Udeid, en Catar, punto de mando de la coalición, celebran proseguir con un clima de tensión que solo responde a los intereses imperialistas de una banda de malhechores que lo único que pretenden es destrozar Siria y repartirse el botín. 

Solo nos queda una pequeña luz en medio de tanta oscuridad, y ésta es la concienciación necesaria para luchar con todos nuestros medios contra la injerencia de la OTAN, Estados Unidos y todos sus aliados.

 

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Desde el principio

Breves: 

Cuestión de suerte

Si uno lo piensa bien, es decir, procurando eliminar el lastre continuo de la búsqueda y de los sueños, ha de pensar que la vida es, cuando menos, un extraño accidente.

Puede que incluso se pueda llegar a pensar que es tremendamente triste confirmar que hasta para nacer haya de defendernos la suerte. ¿Cómo si no, por un incidente biológico imposible de controlar por el nuevo inquilino de la tierra, llegamos a donde estamos?

Otra cosa es que le quieras otorgar a dicho acontecimiento el mayor de los halagos, o pretendas elevar a los altares a algún creador que aclare los enigmas de tu existencia. Pero fuera cual fuese tu válvula de escape, estás atrapado. Desde el principio, estás aquí por una insólita carambola, que del mismo modo que decidió tu presencia, impidió la de quien jamás llegará ni a pensarlo…

Y si aún tienes a Dios como guía, pregúntale cómo lo hizo, para traerte aquí y dejar al otro en su lista de espera.

Photo by joséluis vázquez domènech

Reproducción – Photo by joséluis vázquez domènech

 

 


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Colisión

Poemario Disidente:

(accidentes inesperados)

Has tardado mucho en desvincularte y regresar al punto de partida primordial. La soledad siempre ha de ir con nosotros, y ahora la buscas entre los vestigios de un sueño que no terminaste de precisar. Una esquela apareció en las páginas de tu diario sentimental, y diste incluso por muerto ese infatigable mundo que otros muestran con tanta frivolidad.

/Si pudieras añadir una nueva categoría en el acontecer de esas representaciones que te provocan tanto malestar, sé que convertirías en delito que alguien te conminara a amar/.

Los huesos a un lado y tu voluntad inquebrantable accidentada por esa eterna indisposición. (No es fácil comprender la sencillez).

Todos tardamos mucho…, en olvidar lo que nos enseñaron y aprender a pensar. Y te cuesta creer que los caballos también tienen memoria y que los sonidos eternos insistirán… Las apariencias siempre van por delante de la verdad y los enamorados se dicen todo incluso antes de conocer su realidad.

Y prefieres vivir invisibilizada a que quebranten lo que has conseguido labrar. Adviertes que entre la bruma, piedra a piedra, quienes habitan tus periferias reconstruyen siempre el mismo nicho para el mismo funeral. El almacén ya está cubierto de helechos y moho, y hay que darse lentitud para no volver a errar…

Te comprendo. Callo a tu lado y mis manos te despiertan, sin necesidad alguna de nombrar tanto bienestar. Y de vuelta ni tan siquiera giras la cabeza, porque sexo que flota cuerpo que aprende también…,  a meditar.

Sobre la bóveda has dibujado un cielo azul que no te atreves ni a nombrar. Cuando colisionas te gusta caminar descalza por la orilla y, tímida, desnudar al menos tu espalda y vestirte con ese olor a mar.

Y aunque calles, sé que tampoco esta vez me vas a llamar.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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