Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Cambio de sentido

¿No deberíamos de comenzar a asociar el rumbo de los acontecimientos a la propia inclemencia residente en la población de todo un país, y dejar de acusar exclusivamente a políticos y banqueros? ¿No debería el pueblo de vaciar los estadios y llenar las calles? ¿No deberíamos dejar de meditar, y empezar a actuar?

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

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