Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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CUP

¿Alguien da Mas?

Una última noticia ha interrumpido mi descanso. Pero lo celebro, porque lo merece…

La CUP lo ha conseguido. Probablemente, el acto social y político más significativo realizado por grupo alguno que dice ser representante de la ciudadanía.

En los últimos 40 años no ha habido golpe más efectivo y sincero. Una apuesta que ha tenido una resolución digna de tener en consideración.

Esta maniobra trae consigo maravillosos efectos colaterales que ni debemos ni podemos olvidar. Por un lado golpea con contundencia el establishment político, pero por otro, y este aspecto lo quiero subrayar, asesta una bofetada a miles de personas que, casualmente, ahora están celebrando el objetivo conseguido.

Este grupo de personas está formado por muchos independentistas vascos y catalanes, que hace bien poco volcaron su ira contra la CUP, por no ceder a sus pretensiones, y por seguir fieles a su principal propósito.

Pues bien, que sepan y no lo olviden, que solo y gracias a este minúsculo grupo, hemos vivido un acontecimiento merecedor del más justo de los principios políticos, como lo es ser fiel a la palabra y a las ideas.

Paradójicamente, si estuviéramos en manos de tantos independentistas  que abanderan ciegos los colores de sus banderas, estaríamos hablando de procesos políticos corrompidos, como hubiera sido haber cedido al miserable deseo de Artur Mas de seguir en la presidencia.

Las cosas así, creo hasta insolente la celebración de estos militantes independentistas del nuevo escenario que se abre en Catalunya, porque si fuera por ellos estaríamos todavía bajo los usos y abusos deleznables enmarcados en el patético juego del poder.

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La CUP cede además su protagonismo, pliega sus alas, y se compromete a que algunos de sus electos dimitan para que pueda dar por fin salida a su lucha: expulsar a Artus Mas como merece. Un gesto que ojalá pudieran ser capaces de hacer muchos partidos que pregonan sus bonanzas democráticas y que, en el fondo, actúan como casi todos, buscando cotas de supremacía al precio que haga falta.

EH Bildu y Esquerra Republicana deberían aprender mucho de esta noticia. Por encima de todos los nacionalismos está la verdadera lucha por la autodeterminación personal y la justicia social, y unos cuantos catalanes embarcados en una agrupación minoritaria han obrado el milagro más sorprendente de nuestra pequeña historia.

Gracias CUP. Infinito abrazo, y hasta siempre.

 


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Elecciones Catalanas

Breves:

(Independencias)

Mi concepto de la política no encaja muy bien en la mayoría social, ni antropológica, ni religiosa. Lo cual viene a decir que tengo grandes problemas cuando el fervor toca a mi puerta. Y bien por el juego de las tradiciones o de las fes, siempre me quedo fuera del ámbito de decisión popular. Creo con firmeza que uno de los elementos más necesarios en nuestras vidas es la libertad y autodeterminación de todas las personas. Pero precisamente me sorprendo observando que quienes dicen pedir lo mismo, en realidad no luchan por ello. Porque si lo hicieran, no irían a votar, sino a romper las urnas.

Lo único extraordinario en esta convocatoria solo podría darse cuando la lucha se dirigiera a romper lazos con la Unión Europea, con el euro, y con todo aquello que nos oprime, nos atenaza, y nos aísla de la posibilidad de tomar nuestras propias decisiones. Entonces…, ir para seguir poniendo obstáculos, puede resultar hasta cómico. Con todo, que disfruten ustedes de la jornada, que yo me quedo observando el mar…

(La política del mal menor suele ser normalmente el camino más corto para lo peor)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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