Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Mi intervención en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid I (tercera entrega)

CAUM, Madrid, 28-01-2017

 “La Unión europea contra Rusia – desinformación como arma de destrucción masiva-”

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

03- Guerra Contra La Información Alternativa

El gobierno de Estados Unidos ha aprobado una nueva ley, aportando para ello la nada despreciable cifra de 160 millones de dólares, con el fin de poner trabas u ocultar la información que no se ajuste a sus narrativas de propaganda.

La nueva ley obliga al Secretario de Estado a colaborar con el Secretario de Defensa, el Director de Inteligencia Nacional y otras agencias federales para crear un “Centro de Compromiso Global”, que tendrá como objetivo dirigir, sincronizar y coordinar los esfuerzos del Gobierno Federal para reconocer, comprender, exponer y contrarrestar todos los intentos de propaganda y desinformación de otros estados o agentes que persigan socavar los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos. Este centro se coordinará con las naciones aliadas.

Tal y como señaló Hilary Clinton: “Es imperativo que los líderes del sector privado y público intensifiquen la protección de nuestra democracia”. Y nada mejor para ello que atizar al presidente ruso acusándole de un continuo hacking para justificar la existencia y operatividad de este Centro planeado perfectamente con anterioridad.

El modus operandi ha quedado bastante en evidencia estos últimos meses, con una alocada y endemoniada maniobra de todos los medios occidentales.  La estrategia era (y sigue siéndolo) bien clara; mostrar en portada cada jornada alguna noticia denunciando a Rusia de saboteadora o de ser capaz, incluso,  de legislar permitiendo que se pueda pegar a las mujeres sin que ello conlleve castigo alguno. Una difusión de la propaganda más esperpéntica y entusiasta ejercida por miles de periodistas sin escrúpulos.

Pero hay más, dicha ley introduce la necesidad de derrotar todas las narraciones no deseadas, autorizando a los diferentes departamentos a utilizar todo tipo de tecnologías con diferentes prácticas, entre ellas, la de proponer que Google, Facebook y otras compañías tecnológicas encuentren maneras de bloquear o señalar ciertos sitios de internet como proveedores de noticias falsas o de propaganda rusa.

Los promotores de la ley mantienen que la amenaza informativa que están sufriendo es tan descomunal que requieren para ello del esfuerzo conjunto y continuado de todos los agentes y de todas las diplomacias. Precisamente ellos, quienes extienden la propaganda y la desinformación son quienes dicen sentirse indefensos, mostrando una y otra vez como ejemplo la filtración de los correos electrónicos de los demócratas, que para más inri, fueron la razón de la debacle de Hilary Clinton en su deseo de llegar a la presidencia. (Y recordémoslo, a pesar de que Julian Assange y el exembajador británico Craig Murray hayan admitido que los rusos no eran la fuente).

Estados Unidos es experta en hacer ley las más macabras ideas para asestar el golpe definitivo a su particular crisis de poder. Así, puede defender que se entrene y pague a activistas, a periodistas y diferentes grupos de la sociedad civil con tal de crear y difundir historias falsas que sirvan para su causa. Y los medios sociales son una vía estupenda para con la ayuda de los medios de comunicación hacer creer, por ejemplo, que Putin en realidad es vasco y militó en ETA en sus años mozos.

El trampolín de salida está siempre en un objetivo previamente diseñado, al que le sigue una posterior demonización del enemigo y la consiguiente “necesidad” de crear unas leyes que respalden cualquier tipo de intervención.

Entendemos mejor de este modo los movimientos que se están haciendo paralelamente en nuestra maltrecha Europa, como la propuesta de resolución  “sobre la comunicación estratégica de la unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra”, aprobada en el Parlamento en base a un documento presentado por la exministra polaca Anna Elzbieta Fotyga, y que no representa sino la implantación de la censura contra los medios rusos.

Si nos detenemos y prestamos atención a los discursos occidentales, podemos observar cómo se van sucediendo las tramas e historias falsas en relación a aquellos personajes que desde la órbita del poder tienen a bien aniquilar. Es igual que hablemos de Bashar Al-Assad, Putin o el mismo Trump. La propaganda mediática es una apisonadora constante, y ahora Rusia está sometida a su continua intimidación. 

Es igual que sea hablar de descuartizamiento de niños, de ataques con armas químicas, de bombardeos sobre hospitales, o de operaciones que tenían por objeto asesinar a los civiles de Alepo. Todo vale en esta farsa contemporánea donde es difícil poder contrarrestar la información desatada desde todos los ángulos y todos los frentes contra el más mínimo principio de neutralidad.

Y siendo precisamente algunos medios rusos los que ofrecen una alternativa a esta denodada política absolutista, se quiere a toda costa, acabar con ellos.

No se trata de que estemos en la obligación de denunciar estos modos contra todo aquello que afecte a Rusia, si no que estamos en la necesidad imperiosa de exigir una total libertad para que toda la ciudadanía tenga libre acceso a todos los diferentes cauces de información, actualmente monopolizados por las garras del pensamiento único y globalizador. Y todo porque resulta bochornoso observar cómo todos los canales de televisión y toda la prensa española están, por ejemplo, aliados en una única dirección, que imposibilita reconocer tan siquiera una pequeña parte de lo que realmente está aconteciendo.

Es inadmisible poder conformarnos con la supuesta mala suerte que tenemos cada mañana, amaneciendo con titulares que casi en su totalidad coinciden estrepitosamente en las mismas cosas y hasta con los mismos pareceres. Y así es, nuestros eminentes periodistas independientes hacen gala de su profesionalidad apuntando todos en la misma dirección: Rusia.

El cuento es tan repetitivo, tan absurdo y tan viciado, que llegan a proponer las más hilarantes noticias. Es decir, profesionalizados ya en el arte de menoscabar la figura de Putin se les va la mano de tanto insistir en dicho objetivo. Solo falta ya que nos digan que los 20.000 rusos que viven en la comunidad valenciana son, en su mayoría, asesores de Compromís y de Podemos.

No debemos olvidar que todas las narraciones que disientan o pongan en cuestión la verdad oficial son descartadas por principio, sin que importe quién las elabore y ni tan siquiera cómo. Y de esta manera quedamos a merced de un luto perpetuo, por la muerte sobrevenida de un periodismo que se ha vendido.

Periodistas como Rania Khalek, Max Blumenthal o Eva Bartlett sufren duras críticas y ataques, por la sencilla razón de que huyen de ese control establecido por la narrativa occidental sobre Siria, y aportan otros focos de atención para reflexionar sobre los acontecimientos.

Estamos dentro de un túnel, y la promulgación de la ley HR 5181, para combatir lo que el gabinete estadounidense llama “propaganda y desinformación extranjeras”, viene con hambre atrasada.

Es el último regalo de Barack Obama. La noche del viernes 23 de diciembre, el saliente presidente aprobó la “Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés)” del 2017, la cual pone sobre la mesa 611,000 millones de dólares para el Ejército durante este año. Esta ley deja las puertas abiertas a los programas de seguridad nacional y facilita las operaciones militares en curso en todo el mundo.

Pero lo que esconde dicha ley no es sino el proyecto que se presentó a principios de junio, “Ley de Propaganda y Desinformación Extranjera del 2016”, defendida por los congresistas Adam Kinzinger y Ted Lieu. Si, la misma que hace mención la HR 5181, que busca que “todo el gobierno, sin restricciones burocráticas, contrarreste la desinformación y manipulación extranjeras, que amenazan la seguridad y estabilidad del mundo”.

Nuevamente, los Estados Unidos, velando por nuestra seguridad.

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Meryl Streep, el glamour y la hipocresía

Lo que no dices y lo que yo veo

La colonización del lenguaje progresista efectuada por los imperios a través de las “causas justas” es una constante. No hay más que ver cómo se desarrollan paralelamente las invasiones y las injerencias con mensajes que predican su disposición a ayudar “al mundo subdesarrollado que necesita urgentemente su intervención”.

Es francamente desolador ver como las fuerzas de la OTAN promovieron con una eficacia asombrosa esa imagen en la que nos hacían ver que estaban protegiendo a las mujeres afganas, mientras sus bombas aniquilaban el país y daban buena cuenta de sus objetivos. En este contexto se diseñó una meta humanitaria apelando al sentido misionero occidental, de tal forma que en 2012 Amnistía Internacional colocó carteles en los que se podía leer: “OTAN, que se mantenga el progreso”, en alusión a su denodada lucha por los derechos de la mujer en Afganistán, y el Instituto George W. Bush recaudó fondos para promover dichos derechos. Curioso verdad…

Una buena prueba de ésta forma de actuar la tenemos también en la concesión del premio Nobel de la Paz a la joven Malala Yousafzai. De esta forma, mientras otros miles de personas morían en el anonimato más atroz, se mediatizaba un hecho puntual para ocultar los trasfondos desoladores de toda guerra. (Lo recuerdo, Malala es la niña pakistaní a la que los talibanes dispararon a la cabeza por defender la escolarización de las mujeres).

Casi todo lo que acontece a través de la propaganda mediática está hilado con una eficaz precisión y, cuenta casi siempre, con una conmovedora historia.

Apelar a las emociones para ocultar sus mentiras y trasladarnos al mundo del engaño sin que nos demos cuenta es una maniobra de libro. Sus efectos son perversos y son capaces de crear auroras boreales en cielos plomizos manchados de humos de combate.

Y así nos va. Y por si no fuera poco el trabajo realizado por los servicios de inteligencia y sus amigos periodistas, tenemos que escuchar palabras grandilocuentes y sesgadas desde los estrados a los que se llega caminando por las alfombras rojas, generando titulares con discursos maniqueos que mejor estarían guardados bajo llave en sus cajones de seguridad donde guardan sus relojes de oro y sus collares de diamantes.

Ésta vez le ha tocado el turno a Meryl Streep, y se ha hecho viral su portentosa actuación (conmovedora también) al recibir el premio honorífico a su carrera en los últimos Globos de Oro 2017. Millones de personas siguieron su estela, desangrándose sus corazones al ver y escuchar cómo una “gran dama” era capaz de leer la cartilla al mismísimo futuro presidente de los Estados Unidos. No sin razón, pero ocultando al mismo tiempo la otra cara de los bombardeos y humillaciones ejercidos en su trayectoria política por Hilary Clinton y Barack Obama, las caras amables de un belicismo sistemáticamente ejecutado por los Estados Unidos.

Y le siguieron las palabras de Robert de Niro, con una carta de apoyo a su querida compañera de reparto, y luego vino un grupo de actrices y actores (entre los que se encuentran Emma Stone, Natalie Portman o Amy Adams), cantando contra Donald Trump su “sobreviviré” particular, y todos los telediarios y periódicos recogiendo la gesta humana de personas tan respetables.

¿Qué es lo que no encaja en todo esto? ¿Por qué cuestiono y soy incapaz de compartir el discurso de Meryl Streep, reconociendo al mismo tiempo las obscenidades y barbaridades de Donald Trump?

Utilizaré las palabras de su propia alocución para desarrollar mi razonamiento:

“Hollywood, los extranjeros y la prensa”, menciona, para hacernos creer que en esos estudios todos los intérpretes que vienen de otros lugares son muy bien recibidos, olvidándose por ejemplo de que los propios artistas negros que le acompañan en sus trabajos protestaron no hace mucho por el mal trato que reciben a la hora de poder conseguir estatuillas, y olvidándose también de que actor o director que se pase de la raya tiene la censura como escolta, o de que la CIA interviene continuamente en sus trabajos para dar el toque final a la propaganda bélica. Pero eso quizás lo desconoce, como les pasa a muchos que llenan sus bolsillos y olvidan su memoria en las mesillas de noche. Desconocen que están en la Meca del Cine Sionista, dueña de la industria recolectora de la basura.

“Así que Hollywood está plagado de marginales y extranjeros”, continúa. Sí, de marginales ricos de la sociedad, que se lustran con sus lágrimas y olvidan las causas que provocan millones de marginados de verdad.

Pero lo más importante llega cuando hace alusión a Donald Trump (pero es incapaz de ver más allá), con unas expresiones acertadas sino fuera porque son parciales, interesadas, incoherentes, y profundamente irresponsables. Dice así: “Pero hubo una actuación este año que me dejó atónita, y me clavó sus garfios en el corazón. Y no porque fue buena, no hay nada de bueno en esa actuación, pero fue efectiva y logró su objetivo. Hizo que su público riera, y que mostrara los dientes. Y fue en ese momento, en que la persona que pedía ocupar el lugar más respetado de este país (la presidencia de Estados Unidos, una de las fábricas de aniquilamiento más perfectas que existe) imitó a un periodista discapacitado. A una persona que superaba en privilegio, poder y su capacidad de responder al ataque. Y me rompió el corazón. Cuando lo vi, todavía no puedo sacármelo de la cabeza, porque no pasó en una película, pasó de verdad. Y ese instinto que busca humillar, cuando lo hace alguien público, alguien poderoso, penetra en la vida de todos…, porque les da permiso a otros para hacer lo mismo”.

Así es Meryl. Cuánta razón llevan tus palabras. No debemos permitir que las malas artes y las humillaciones puedan ser ejemplo de nada y para nadie, y menos si vienen de un presidente. Porque ese comportamiento da permiso para que otros tengan carta blanca para hacer lo mismo. Así es. Te enojas con Donald Trump pero nada dices de Obama, cuyas matanzas con drones son un ejemplo de comportamiento, y callas ante el “Señor de la guerra” que ha llevado la masacre a Irak y Siria y ha auspiciado un golpe de estado en Ucrania (pero también te concedió una hermosa medalla). Y sonríes cuando te haces un selfie con Hilary Clinton, la dama que lleva penetrando en la vida de miles de habitantes de la tierra con balas y con cazas que sobrevuelan sus cabezas.

Actress Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton following the State Department Dinner for the Kennedy Center Honors gala Saturday, Dec. 1, 2012 at the State Department in Washington. (AP Photo/Kevin Wolf)

Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton

Tu “indisposición” con cierta injusticia es partidista, y me gustaría poder vislumbrar esa mirada que tienes de una sociedad que busca la paz y la integración de los extranjeros y los seres marginados. Estaría muy bien que te detuvieras y pensaras por qué eres permisiva con las guerras de tus amigos demócratas y en cambio te mueve la ira cuando escuchas las sonrojantes palabras de Donald Trump.

Tus palabras las trasladaría yo hacia todas las personas que promueven, mantienen y fomentan la guerra, las injusticias y el saqueo sostenido. Y entonces, sí tendría sentido atenderte cuando dices: “La falta de respeto invita a la falta de respeto, y la violencia incita a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para hostigar a otros, perdemos todos”.

Pero creo que ya tomaste partido en tu vida, y las dos imágenes que acompañan este artículo son prueba de ello.

Ojalá hubieran podido escuchar tus palabras todas las personas que habitaban en paz en Siria hace siete años, o en Yemen, o en tantos otros sitios. Mas no pudieron hacerlo porque las políticas de tus queridos amigos les mataron y destruyeron sus vidas, y les dejaron sin tan siquiera poder escuchar tu voz tan emotiva y sentida…

Me es imposible callar y permanecer impasible ante una voz tendenciosa que solo se alza con ímpetu ante una parte de las injusticias, y permanece en silencio ante otras.

Sería deseable un análisis más honesto y coherente de la realidad, para poder dirigirnos hacia otros mundos más solidarios y humanos.

No a las guerras, no a la OTAN

Colaboración para Ojos para la Paz, Iniciativa Debate y Sott.net

 


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Breves

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Así funciona el mundo

Hillary es abucheada en el inicio de la convención demócrata. Unos días antes se supo que desde las cloacas secretas del partido se hizo y deshizo para que su contrincante Bernie no terminara de romper los “planes”. Michelle sale a defender su candidatura y ya tenemos el tren en marcha. No importa que los vagones estén llenos de miseria y la locomotora dé la espalda a quienes propugnaban un pequeño giro a la izquierda.

Todo sigue su curso. Llega Barack y sonríe a la primera mujer candidata a la presidencia. Se dirige a sus discípulos diciendo: todo el que beba de este agua volverá a tener sed… No importa, hay que beber, ahora hay que romper en aplausos al final de la convención, mientras todos de rodillas se olvidan del proceso, porque el proceso ya lo escribió Kafka y sabemos qué es. 

Así se explica la política, como un juego del que nunca nos podremos apropiar, ni siquiera cuando esté en sus horas más bajas. Un laberinto al que nadie puede entrar, sin ser antes un iluso o un cabrón más con quien poder contar. 

Ya han cortado la hierba para dársela de comer a su ganado…, siempre hambriento de más.


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Todos debemos pedir perdón

(y “Podemos”, revisar seriamente su plan de acción)

Obama es incapaz de pedir perdón por la muerte de unas 140.000 personas en Hiroshima.

El 06 de agosto de 1945, cuando estaba a punto de terminar la segunda guerra mundial y la rendición de Japón ya era inminente, una bomba de uranio llamada “Little boy” fue lanzada por un avión que también tenía nombre propio, “Enola Gay”.

El 16 de julio del mismo año hubo un ensayo previo, en el desierto de Nuevo México, y la explosión vaporizó la torre de acero de 30 metros de altura sobre la cual se había colocado la bomba.

Precisamente por ello, y conscientes de las dramáticas consecuencias que tendría esa acción sobre una ciudad, el honorable Harry S. Truman, accionó la orden de lanzamiento.

Todos los presidentes de Estados Unidos arrastran tras de sí las más miserables de las acciones, como lo son la guerra y sus trágicas consecuencias para ciudadanas y ciudadanos indefensos ajenos a su barbarie imperialista.

Son muchos los sobornos, golpes, invasiones e injerencias cometidos por el mismo país, y nunca escucharemos el más mínimo signo de arrepentimiento pidiendo perdón por tanta fatalidad extendida con su pólvora.

Muy al contrario, mantienen las mismas formas incluso con sus propios reclusos, y cualquiera de ellos puede ser sometido al más ruin de los maltratos y ser ejecutado por arte de sus gracias, eso sí, previa confesión ante la instancia eclesiástica penitenciaria.

Son así, diligentes y solícitos con la fuerza y la opresión.

Si bien hasta no hace mucho había un excedente de tramas ocultas y se procuraban guardar bajo la alfombra innumerables actuaciones de dudosa catadura moral, hoy día parece haber hasta una exaltación de la prepotencia, y observamos con cierta amargura cómo los propios medios expanden ese modus vivendi y lo secuencian en los informativos recordándonos que vivimos cautivos de sus obras dramáticas.

Pero no solo ocurre en los medios, también sucede lo propio con los partidos políticos, que diseñan bochornosas operaciones de marketing en función de la víctima elegida, y en función, claro está, del permiso con el que cuenten para arremeter o guardar silencio.

Cuando se trata de juzgar a la Casa Blanca, guardan silencio. Barack Obama ha estado en Hiroshima, y no ha pedido perdón. Y haciendo uso del gen que portan los huéspedes de dicha casa, ha dicho que la bomba nuclear lanzada demostró que el hombre “tenía los medios para destruirse a sí mismo”, y que “la muerte cayó del cielo y el mundo cambió”. No solo no ha pedido perdón, sino que además se erige en un poeta de muy mal gusto.

La prensa y los dirigentes políticos callan. Nadie hace referencia a que el hombre tiene los medios para destruir al “otro”, y que nada cae del cielo salvo la lluvia. “Little boy” se llevó por delante 140.000 almas, y hay que ver, con qué respeto tratan al niño insolente…

ETA dejó en el camino a 829 personas. En el estado español son una inmensa mayoría quienes piden, exigen, y esgrimen la necesidad de que Arnaldo Otegi, por poner un ejemplo, se ponga de rodillas, haga un triple salto y se crucifique, y enclavado al lado de Jesucristo se sincere con su arrepentimiento.

Desde que me inicié en la ardua tarea de comprender el mundo tuve siempre la necesidad de adivinar dónde se escondían los culpables. Rápidamente me di cuenta que estaban recostados, rodeados de mujeres y armas, y esnifando un poco de poder, aislados del mundo terrenal y dando órdenes vía mercantilización y globalización para que la recomposición de su universo continuara con ese complemento que tuvieron a bien llamar…, sociedad de consumo.

España es un país que conocí degradado. Ahora es un apéndice peligroso del neoliberalismo y todo lo que ello representa. Muy peligroso. Sus canales de televisión y la prensa escrita han llegado a tal grado de desinformación, parcialidad y desacato a la democracia que necesitará muchos años para recuperarse de tanta incultura y brutalidad. Y es muy difícil encontrar en todo su territorio una persona (conocida o popular), capaz de elaborar periodismo de calidad. Es decir, capaz de escribir una columna y dejar temblando al jefe, al editor, y al socio inversor.

Por ello y porque todos callan, es más urgente y necesario que nunca el aullido del oprimido, el despertar rabioso de quien se sabe maltratado, y ese paso adelante para distanciarse del hombre de hierro. Y porque ningún periódico va a exigir en su titular el mismo trato al presidente de Estados Unidos que a los pobres titiriteros (fíjense, que bajo han caído), necesito que un partido político, uno, sea capaz de decir lo que muchos queremos oír.

Ni tan siquiera la cúpula de Podemos se aproxima a la cuestión principal. Debería, sin complejos, hacer verdadera pedagogía social y política, y ayudar a comprender mejor a la población que su lucha es la lucha por la justicia universal. Pero no lo es. Su lucha jamás llevará a su líder a decir bien alto y bien claro que Barak Obama representa a la perfección la comunión entre la sinrazón y la barbarie (ahora que pronto visitará España estemos atentos al discurso que expondrán). Y en absoluto exigirá a ningún presidente de los Estados Unidos que pida perdón por ningún ataque o incursión, porque su general en jefe ya es un eslabón entre sus aspiraciones y la claudicación. José Julio Rodríguez no es un fichaje estrella. Es la prueba del algodón, la apuesta por seguir los acuerdos de la OTAN, y la puerta de salida a cualquier otra estrategia de nueva incorporación.

Sobre una imagen de Spencer Tunick

Sobre una imagen de Spencer Tunick

¿Quién necesita a un máximo cargo de la cúpula militar, a un experto en política de seguridad y cerebro de la guerra y de las alianzas sin par? ¿Quién?

Sé que la política es un juego, y que es predecesora de la atonía social necesaria para que perviva y se eternice en nuestras democracias de pacotilla. Lo sé, pero lo necesito. Necesito que quien dice dirigirse al centro de la cuestión para alterar las reglas del juego, lo haga o deje de incordiarme.

Barak Obama ha ido a Japón, setenta y un años después de que el país al que representa acribillara a miles de personas, destrozara una ciudad, y colapsara la sonrisa de todo el mundo. Y es incapaz de pedir perdón, porque forma parte, al igual que muchos que dicen ser “demócratas” y muchos que se sienten inquietos con este artículo, del deleznable e injusto funcionamiento de nuestra sociedad.

¡Es diferente! ¡Era una guerra! Dirán algunos mediocres empatizando con el doble fondo de sus bolsillos. Aun siendo guerra, fue un estremecedor crimen de guerra, y carta abierta para las futuras matanzas indiscriminadas de civiles.

El 15 de agosto de 1945 Japón anunció su rendición incondicional, terminó la guerra y empezó un malintencionado debate con las siguientes palabras de Truman, gran jefe blanco por aquél entonces: “La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”.

Ya antes habían matado a medio millón de personas, bombardeando ciudad tras ciudad, aniquilando la isla sin concesiones. Y en realidad la bomba era un aviso, dirigido a Stalin, para que la Unión Soviética no se involucrara.

Hoy las cosas no han cambiado. Avisos del mismo calado han dejado en Ucrania y lo seguirán haciendo en cualquier otro rincón. Y os lo subrayo: si sois incapaces de poner los puntos sobre las íes, no habléis (por favor) de reparación democrática ni de lucha alguna por la paz social. Si sois incapaces de tratar a todos por igual, olvidaros de pedir el voto y de la verdadera lucha horizontal.

Que alguien sea capaz de tratar a Obama con respeto, acaricie su cuello de cisne blanco y nos quiera hacer ver que es un infatigable luchador por la democracia, cuando menos, miente. Y si calla y oculta, se alía. Y de aliados, estamos hasta los intestinos.

Un líder político es aquél que es capaz de hablar y hacer una grieta en las Montañas Rocosas. Un guía y perfecto coordinador para movilizar a sus seguidores por el camino de la verdadera transformación.

No a la OTAN, no a las Bases Militares, y no a ninguna simulación.

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*Yo le pido perdón a las nuevas generaciones, por no saber hacerles llegar la temible realidad que les asedia; la convivencia continua e indiscriminada con el uso de la violencia. Violencia bien organizada.

Colaboración para Ssociologos e IniciativaDebate

 

 

 

 


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Vientos y Tempestades

Je ne suis pas (seulement) Paris!

Hasta ayer yo no era París, y no veo razón alguna para que en un día mi conciencia de un revolcón y me reconvierta en algo diferente a lo que siempre he procurado ser.

(el ataque de Estados Unidos a MSF en Afganistán deja 30 muertos)

Yo soy Joséluis, y a veces, a duras penas. No me reinvento cada día, bien al contrario, me cuesta forjarme un ser y proseguir luchando por mi forma de comprender.

(vaya!, el mismo día, en Líbano, tengo noticia de que un atentado ha dejado 43 muertos y 239 heridos)

Francia está acordonada por la policía. Ya lo estaba antes del atentado. Es sorprendente, cuantos más policías hay más ataques tienen lugar. Han cerrado las fronteras, pero me temo que las explosiones no han tenido lugar porque éstas estuvieran abiertas.

(en lo que va de año, más de dos mil quinientas personas han muerto intentando cruzar el Mediterráneo, que se sepa)

El mundo está preparado para la guerra, ya lo vienen avisando desde hace tiempo. Y uno de los que más nos lo está recordando es el propio país vecino.

(Veintiocho de septiembre de dos mil quince. El presidente François Hollande confirma la destrucción de un campo de entrenamiento del EI en Deir ez Zor, al este de Siria. “Nuestras fuerzas han alcanzado su objetivo”, dijo el presidente galo, “Francia actúa para encontrar una solución en Siria y para protegerse”)

No hace falta buscar una concatenación de hechos con los cuales se pueda escribir una narración cierta. Basta con contar una serie de acontecimientos para ver como progresan sus trampas y las mentiras.

(nuevos bombardeos de la coalición en Yemen dejan más de 80 muertos)

Lanzan ofensivas en Oriente Próximo y África y dicen que actúan en legítima defensa. ¿Sabéis cuántas incursiones ha habido en los últimos cien años?

(En 1975, la OPEP aceptó oficialmente vender su petróleo sólo en dólares. Un acuerdo militar secreto de EEUU para armar a Arabia Saudita fue la contrapartida)

Si alguien piensa que estoy justificando un acto terrorista es que aún no se ha tomado su tiempo para detenerse a pensar que la violencia, genera violencia, y que quien vientos siembra con tempestades se acuesta.

(Hasta noviembre del 2000, ningún país de la OPEP se atrevió a violar la regla de los precios en dólares. Pero fue en noviembre cuando los franceses y otros miembros de la eurozona convencieron finalmente a Saddam Hussein para que desafiara a los EEUU para hacer la transacción de “petróleo por comida” de Irak no en dólares, la divisa “enemiga” como la llamaban ellos, sino solamente en euros. Los euros estaban depositados en una cuenta especial de las Naciones Unidas en el principal banco francés BNP Paribas)

Se han escuchado gritos en árabe antes de que comenzaran a disparar. Es sin lugar a dudas muy importante que sepamos que alguien es capaz de hablar ese idioma antes de que empiece a matar. Los drones no hablan, articulan extraños ruidos de combate sin cesar.

(matan en Israel a un eritreo que recibe patadas y escupitajos antes de morir)

Uno lo ha pensado muchas veces y ve las cosas más sencillas. Intenta observar cómo suceden los hechos sin entrar en disquisiciones y manipulaciones mediáticas absurdas. El planeta está lleno de bases militares, o lo que es lo mismo, de Operaciones Especiales de EEUU.

(más de 36.000 militares participan en las mayores maniobras de la OTAN de los últimos tiempos. Que no cunda el pánico, están para defendernos)

Google Images - Refugiados Sirios

Google Images – Refugiados Sirios

Intelectuales y periodistas, radiantes en tamañas jornadas informativas, observan con precisión quirúrgica la imperiosa necesidad de abrir puertas a la confrontación. Quince de noviembre de dos mil quince, el diario El País tiene a bien regalarnos un titular a cinco columnas en el que podemos leer: “Guerra al Estado Islámico”. Así, como quien no quiere la cosa, animando a sus lectores al amor eterno. Y uno de sus colaboradores (José Ignacio Torreblanca) escribe en el interior de la biblia del vil metal que ante una amenaza tan brutal las democracias tienen todo el derecho a emplear la fuerza militar.

(solo evaluando las acciones realizadas por Francia en el continente africano, las injerencias con las que nos encontramos son tantas que uno no sabe muy bien cómo es posible que este país pretenda abanderar nada que tenga que ver con la libertad)

Todo sea por invadir, que está de moda. Los norteamericanos señalan con el dedo, y cientos de escritores incluso opositores manchan su tinta con apreciaciones encomiables.

(suscriben manifiestos para cambiar de régimen en Libia o Siria, porque en estos casos, no sería una agresión colonial, sino una operación para derrocar a un dictador e implantar formas que ellos llaman democráticas de gobierno)

Una civilización que coloniza sin piedad y que justifica todos y cada uno de sus movimientos es una civilización enferma. He de recordar que vivimos y somos parte de esa civilización.

(el terrorismo viene siendo la justificación adecuada esgrimida por quienes dicen luchar contra él a la hora de invadir países; Boko Haram “surge” en Nigeria, la economía más grande y potente del continente africano)

Para investigar el ataque contra el hospital de Kunduz de Médicos Sin Fronteras (¿se puede hacer algo más horrible?), y según el Convenio de Ginebra, bastaría con que uno solo de los países firmantes del acuerdo pidiera la apertura de una comisión humanitaria internacional. Cuarenta días después, ni un solo país la ha solicitado.

A las pocas horas del atentado todos los dirigentes occidentales lo tienen claro; hay que actuar conjuntamente. Su habilidad para resolver estas situaciones y sacarnos de dudas es todo un decálogo de aprecio hacia unos intereses ya pactados con anterioridad. La verificación de sus pruebas es ya un hecho y puede proseguir la matanza.

(sube el telón sobre el gran escenario y Obama irrumpe como primer mandatario para hablar en nombre de todos. “Este es un ataque contra la humanidad… Los franceses han sido un aliado extraordinario contra el terrorismo, y nosotros queremos serlo también para ellos”)

No se cansan de avisarnos. Hollande dice que “estamos ante un acto de guerra y que Francia… será implacable”. Rajoy riza el rizo y nos hace ver que ellos son los buenos: “Estamos en una lucha entre civilización y barbarie”. Y a su vera, el inconmensurable Aznar nos cuenta que “la defensa de la paz… tiene un precio”. Es demoledor, tener que escuchar demostraciones de prepotencia y negligencia de este tipo.

Mientras los ciudadanos no nos demos cuenta de que el propio sistema político es quien nos está dando la espalda, no veremos luz alguna.

Yo también siento. Es decir, no me libero de esa sensación de dolor que asola el mundo con tanta crueldad. Intento reflexionar y dar un poco de sentido a tanta incongruencia. Y por hoy no necesito escribir más. Ya hemos terminado de ver con qué vehemencia se implican en sus tozudas expresiones para dar alas a la violencia. 

Y no, no soy París, porque dentro de mí están Eritrea, Somalia, Nigeria, Palestina, Colombia, México, Libia, Líbano, Afganistán, y pronto hasta Marte. Y el día en que observe que por las redes sociales el dolor de un yemení alcance el impacto de los corazones occidentales, tal vez en ese momento comience mi adhesión a una nueva sociedad reconstruida.

Y espero que nadie, en su sano juicio, sea capaz tan siquiera de imaginar que albergo en mi interior la causa de atentado alguno. Pienso en mi zozobra, y lo expongo para abrazar a quien ya no puede más.

P.D.: invito a cualquier periodista, filósofo, sociólogo, analista o politólogo, que nos haga saber por qué… éstos atentados, y no otros miles que han surcado la tierra a lo largo de todo este siglo, son un acto de guerra…

colaboración para Iniciativa Debate

 


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El Circo de la ONU

Breves: 3

1- Faisal bin Hassan Trad, embajador de Arabia Saudí en la ONU en Ginebra, fue elegido en junio presidente de un grupo de expertos independientes en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Este cargo le otorga el poder de seleccionar candidatos de todo el mundo allí donde las Naciones Unidas tienen mandato en materia de derechos humanos. 

2- A Israel, pero esta vez en junio de 2014, le fue asignada por 74 votos la vicepresidencia del Comité especial de la ONU encargado de la descolonización. Con un apoyo absoluto del grupo de países occidentales y con la abstención de otros 68. 

3- Hace tres días, 28 de septiembre de 2015, en la Asamblea General de la ONU, Barack Obama descarta promover una alianza internacional para acabar con el terrorismo (Estado Islámico o ISIS), y propone a Irán y Rusia diplomacia, para tratar de alcanzar una solución “política” al conflicto en Siria y para “resolver las tensiones en Ucrania”.

Estos acontecimientos no hay que tomarlos como graves excepciones que tienen lugar en los despachos y reuniones de esta organización. Son la esencia misma que brota de cada asamblea. Una envenenada agrupación de Estados que propician el desaliento y la impotencia en quienes asistimos a sus maniobras, que jornada tras jornada proyectan la crueldad que les caracteriza. Veamos sino la lectura que subyace en ellos…

1- La coalición liderada por Arabia Saudí acaba de bombardear Yemen y deja un reguero de sangre, matando “por error” a muchos civiles que estaban celebrando una boda. 

2- Israel bombardea al ejército sirio en la frontera con los altos del Golán. El Consejo de Seguridad de la ONU considera los Altos del Golán como un “territorio ocupado” por Israel.

3- Barack Obama y sus amigos repudian el terrorismo y nos bombardean con las imágenes de decapitaciones y macabras actuaciones de los integrantes del Ejército Islámico, pero ante la propuesta de Rusia de unir fuerzas para luchar contra ellos le contestan que eso no es posible sin antes derrocar al presidente sirio Bachar Al Asad.

Tan solo tres noticias con sus verdaderos destellos, que muestran claramente que estamos gobernados por una serie de psicópatas que una vez que llegan al poder se permiten desvalijar el mundo en honor a su alter ego y sus lucrativos pensamientos.

(Frente a un muro que estamos obligados a derribar)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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Yes, we can

¿Podemos dictar sentencia contra Obama? Yes, we can

El 20 de enero de 2009 Barack Hussein Obama toma posesión de sus funciones como presidente de los Estados Unidos de América. Un fervor popular sigue sus pasos desde que el 04 de noviembre de 2008 se convirtiera en presidente electo.

Recuerdo que en ese intervalo de tiempo me involucré en varios debates  respecto a su figura. Desde el primer momento en el que fui recabando información, me di cuenta que asistíamos a una de las mejores performance ejecutadas desde hacía mucho tiempo. He de confesar que fui combativo con él, pero no lo suficiente como para demoler todo el aparato informativo.

Hormigas frente a mastodontes. ¿Cómo puedes hablar así de él si acaba de ser elegido?. Ahí comenzaban los problemas. Ya antes de tomar investidura sus movimientos eran, cuando menos, desconcertantes. Aún retengo en la memoria su primer discurso, al día siguiente de su confirmación como candidato demócrata. Ante el AIPAC (American Israel Public Affairs Committe), el principal lobby judío estadounidense. Y recuerdo también la ingente cantidad de colaboradores pro israelíes con los que se rodeó formando el núcleo duro de su gobierno. Pequeños detalles sin importancia…

Claro que la gente no tiene por qué saber todos esos “detalles”, pero del mismo modo pienso que tampoco debería promulgar fervientes discursos considerando “el gran trabajo de las agencias periodísticas institucionalizadas”. Y, lo que es peor, tampoco debería dar crédito a su intuición, porque ésta de nada sirve si no hay una base informativa y analítica previa.

¿Hay bases para dictar sentencia contra Obama? Lo difícil sería encontrar argumentos para poder abrazar su causa, a pesar de que millones de personas en el mundo sigan pregonando su eslogan.

En un discurso pronunciado en Chicago el 2 de octubre de 2002, Obama declaró su oposición a la inminente invasión de Irak y la denominó una “guerra tonta, una guerra precipitada, una guerra no basada en la razón sino en la pasión, no basada en principios sino en la política”. Como miembro del Senado de Estados Unidos, prometió obstruir todo proyecto de ley que otorgara inmunidad retroactiva a las grandes empresas de telecomunicaciones que cooperaron en el programa del Gobierno de Bush de escuchas telefónicas de ciudadanos estadounidenses sin órdenes judiciales. Y el mismo día en que asumió la presidencia por primera vez, prometió cerrar la prisión de Bahía de Guantánamo.

Su silencio en enero de 2009 frente a la destrucción de Gaza (Operación Plomo Fundido) ya auguraba grandes acontecimientos. Siempre tan benévolo por la causa!

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Robert Ford creó en Irak en 2004, junto con John Negroponte, los Escuadrones de la Muerte. Su asesor principal, sería James Steele (conocido por sus letales operaciones de contrainsurgencia en territorio salvadoreño). Las atrocidades ocurridas en Irak desde ese momento, son incontables. Barak Obama propuso a Robert Ford como nuevo embajador de Siria en enero de 2011, argumentando que esa elección era un deseo “por mejorar las relaciones”. El diplomático ejercía hasta ese momento de número dos de la embajada norteamericana en Bagdad. Cuando Ford tomó posesión de su cargo, empezaron los atentados y las protestas violentas contra el gobierno de Assad. Obama, emocionado por la marcha de los acontecimientos, propuso el 04 de agosto a Robert Ford como nuevo embajador de Egipto. Las redes sociales árabes se inundaron del hashtag #NoToRobertFord. Lo más agradable que le decían era ser “el nuevo patrocinador del terrorismo en Egipto”. El 11 de agosto, Ford es nombrado embajador, y el 14 del mismo mes, Estados Unidos cierra la embajada en El Cairo “por el clima de violencia que vive Egipto”.

Los egipcios temen que EEUU aplique la misma receta de uso del terror, como bandera falsa para iniciar otra guerra civil. Los egipcios y los árabes, no están equivocados. El comienzo de la desestabilización en Egipto está en marcha. Irak, Siria, y Egipto, los tres grandes ejércitos árabes terminarán, de este modo, destruidos…

Los sueños de Israel, con Barack Obama, se hacen realidad. Todos sus vecinos “se hunden” y se convierten en mini-estados controlables. El mayor beneficiario del desplome de los países árabes campa a sus anchas. Líbano, Irak, Sudán, Siria, y ahora Egipto, se deshacen. ¡Que viva la primavera árabe!

A finales de 2003  Gadafi se compromete a desmantelar todo su arsenal de armas de destrucción masiva, pero EEUU y la OTAN sospechaban que aún quedaban reservas de gas mostaza. A Barack Obama no parece gustarle el olor a gas, y el 25 de octubre de 2011 lamenta la falta de decoro en la muerte de Gadafi. El general Abdul Fatah Younis, Ministro de Interior del Coronel Gadafi “desertó hacia la oposición”. ¿Su precio?. Llegó a ser Jefe de Estado Mayor de los Insurgentes, y abogó a favor de que los aliados de la OTAN armaran a los rebeldes con armas pesadas para defender la ciudad de Misrata. Este general “predijo” que el dictador estaría dispuesto a utilizar armas químicas contra los rebeldes o la población civil.

La prensa en Occidente y  profusos expertos en tecnología y comunicación, hablan de muchos de éstos sucesos en clave casi poética. En Egipto por ejemplo, nos topamos con la Revolución Blanca, y andan todo alborozados con el papel de las Redes Sociales como espacios revolucionarios en todo el mundo árabe. Ya hasta se han publicado infinidad de documentos alentando al bello estallido de los “levantamientos populares democráticos”. Tal y como está sucediendo ahora mismo en Ucrania.

Barack Obama está sonriendo. No para de sonreír. Mejor nos iría a todos si todos esos expertos y la extraordinaria prensa se dedicara a alterar el debate, y pusiera énfasis en un análisis mucho más severo. No estaría de más dejar a un lado las fantasías narrativas y criminalizar el militarismo encubierto de las nuevas tecnologías y el triunfo propagandístico de éstas a través de su control despótico.

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En julio del año pasado, Obama aprueba la intervención de todos los sistemas de comunicación de Estados Unidos (bueno, y del resto del mundo). Todas las comunicaciones privadas quedan a buen recaudo, en nombre, claro está, de la seguridad nacional. El Departamento de Seguridad Nacional, el Pentágono, y la Comisión Federal de Comunicaciones, unidas bajo una misma orden ejecutiva.

Tres nombres provocan durante el mandato de Obama la furia del Estado opresor. Manning, Assange y Snowden; tres jóvenes expertos en nuevas tecnologías, difunden información considerada confidencial por el gobierno norteamericano. Dicha información hace referencia a los abusos cometidos por parte, generalmente, de los aparatos de seguridad del estado. El soldado Bradley Manning, el 30 de julio, es declarado culpable por robo y espionaje. Los soldados que iban en un helicóptero y que dispararon a la población civil en Irak, muestran su gratificación. Julian Assange, informador de crudos aspectos de la política real de los Estados Unidos, entre otros, se encuentra en la embajada de Ecuador en el Reino Unido, donde pidió asilo político. Y no hace mucho, Rusia concede un año de asilo temporal a Edward Snowden, después de difundir material delicado que ciertos dirigentes están tratando de ocultar y destruir.

El Estado de Libertad está rigurosamente bloqueado. Y Barack Obama apuesta por un control sin precedentes de la información. El aviso a navegantes es claro. Las cárceles modernas no se construyen para los infractores, sino para quienes sean capaces de revelar la verdad, aunque ésta nos informe de actividades claramente ilegítimas, abusivas o desproporcionadas.

Una cárcel, la de Guantánamo, se creó tras el 11-S para albergar a sospechosos de terrorismo. El Gobierno de Obama anunció el 29 de agosto la entrega de dos presos a Argelia, “dentro de sus esfuerzos para cerrar la polémica prisión”.  Quedan solo 164. El Pentágono alimenta a muchos prisioneros por la fuerza. Permanecen detenidos desde 2011 sin ser juzgados, y muchos de ellos prefieren morir de hambre que seguir soportando las artes de los nuevos inquisidores. El Estado de Derecho languidece en las celdas de los “propagadores de la paz y las causas justas”.

El 01 de septiembre, nos llega un comunicado desde la Casa Blanca. Días después de recordar la figura de Martin Luther King en un “emotivo” discurso, el presidente de los Estados Unidos de América se dirige al mundo para hablarnos de la necesidad de hacerle saber al presidente sirio que no se puede jugar con las armas químicas.

Se palpa la guerra, pero  decisiones estratégicas en las que Irán y Rusia juegan un papel fundamental detienen de momento la incursión. Pero la maquinaria sigue.

¿Cómo se siente un hombre cuando dice sentirse  preparado para dar la orden de ataque, o para mandar tropas por el mundo?  Muchas personas están percibiendo su aroma a miles de kilómetros, próximas a sus cementerios en los que se acomodarán overbooking incluido, gracias a tus meritorias decisiones (en Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Ucrania, Irak, Siria, Egipto, Libia, Uganda o Niger). Ya sé que las decisiones no son propiamente suyas, pero eso forma parte del circo; sonreír con el perfil izquierdo (su lado bueno), y firmar con el resto del cuerpo miles de cláusulas incendiarias.

Como señala Chomsky, El Departamento de Defensa radicado en el Pentágono es en realidad “un mercado con la garantía del Estado”, y ese mercado sigue patrocinando el fortalecimiento de la industria militar y el enriquecimiento de un pequeño círculo de oligarcas que con el beneplácito de los gobiernos sucesivos siguen robando y saqueando.

La voluntad de Obama con respecto al resto del mundo mantiene los mismos parámetros que la instaurada por sus predecesores. Sus finanzas siguen abiertas a inversiones con ánimo de lucro, a extender sus mercados, y a su control económico y político. Para ello, se exhibe un trabajo “diplomático” exhaustivo en el que diferentes gobiernos del planeta serán instaurados y supervisados por grupos elitistas que actuarán en favor de los intereses marcados por ese pequeño círculo. Y todo ello con el claro objetivo de que si dicha maniobra falla, se recurrirá a cualquier tipo de violencia para conseguir lo planeado.

Cuenten lo que quieran los amigos periodistas, será recordado por millones de personas por la continua matanza de civiles por los drones, por llevar tropas a Somalia para hacerse con el control del Golfo de Adén (y no para acabar con ningún grupo antiterrorista), por su deseo de convertir Ucrania en un estado tapón entre Rusia y la Europa Comunitaria y reforzar el imperio de la OTAN hasta los límites de la casa de Putin, por codirigir la ruptura de Sudán y controlar su riqueza, por seguir inyectando millones de dólares en Egipto por la causa militar, por los esfuerzos denodados en fulminar la fuerza de las izquierdas en América Latina y, en definitiva, por seguir implantando “esos valores y estilo de vida como único camino hacia el futuro”.

Su color negro casi blanco nunca fue un buen augurio. Como no lo fue la supresión de parte de su nombre tan bonito.

¿Cómo me sentía yo cuando a alguien se le iluminaba el rostro hablando de él? Muy mal. Y que me perdonen aquellos con quienes discutí, y tal vez alcé la voz. Pero es tan difícil poder mantener tertulias donde uno pueda dejar información veraz y que parezca creible, que ya casi estoy decidiendo callar, y proseguir oculto tras mis palabras.

¿Cómo le declararán infinidad de ciudadanos en el mundo años después de su retirada, y cuando vayan saliendo a la luz todos esos movimientos estratégicos que tan sutilmente abordan? La sentencia no dará lugar a error alguno; enemigo público número uno. Por hablar de la paz y propagar la guerra, y por hablar de la libertad y los derechos humanos y, al mismo tiempo, violar permanentemente  todas y cada una de las causas justas.

En este absurdo mundo donde las mentiras se cuelan con una facilidad inusitada, terminaré hoy recordando unas palabras de Sadam Hussein: “Me temo que un día diréis que producimos pólvora usando trigo”. Y las acciones del cereal, subirán…

Publicado en Iniciativa Debate

http://iniciativadebate.org/2014/05/01/podemos-dictar-sentencia-contra-obama/

Y en Ssociólogos.com

http://ssociologos.com/2014/04/29/podemos-dictar-sentencia-contra-obama-yes-we-can/