Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Con dos ovarios

ContraCorriente:

Tess Asplund

Esta es una de las imágenes más significativas que ha circulado por el mundo últimamente. Ni que decir tiene que no lo es por la presencia de esta bella mujer sueca, sino por su actitud, por su decisión de plantar cara a 300 neo-nazis dispuestos a sembrar de miedo las calles suecas de Borlänge.

La movilización por la transformación social consiste en ser capaces de intervenir, más allá de los cánones establecidos por las generalidades opciones de sumisión. Tess convierte su acto social en una de las acciones políticas más relevantes acaecidas en Europa en este siglo.

Y por ello, se merece un sillón en el parlamento europeo, y sustituir a todos los allí presentes para comenzar una nueva era.

La revolución tiene nombre de mujer, y es nuestra obligación agradecer su gesto y su voluntad de cambio.

Photo by David Lagerlöf

Photo by David Lagerlöf

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