Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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En Vísperas

MiCita con las palabras:

Será la víspera de la muerte el día más prolongado en el tiempo.  Porque de cansancio, no se podrá ni comenzar a andar sin rumbo…, y se cerrarán los ojos para siempre.

Photo by joséluis vázquez domènech

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De viaje

Breves: Travesías

He semidespertado porque aún no sé si he dormido. Un rumor continuo me invade y decido incorporarme. Creo estar en un gran centro comercial, y cientos de personas están llegando a este punto de desencuentro que ha ido abriendo sus puertas a las tres de la mañana. Bebés y ancianos en sillas de ruedas también participan del evento, y los rostros de cansancio (como si todos hubiésemos sido fumigados por algún elemento extraño) son el resultado final de un pequeño via crucis que decidimos protagonizar. Starbucks, Pret a manger o World dutty free son solo algunos de los letreros que visualizo mientras escribo estas tediosas palabras, antes de dirigirme a ese panel de salidas por el que todos parecen suspirar. La puerta de embarque número 54 es mi próxima batalla, la continuación de una agonía que no parece tener fin. Ya en el pasillo que me asignan miro hacia arriba y me encuentro con un nuevo regalo: “10 minutes walk to gates”.

En casi todo el recorrido no podemos ver ni el sol ni el nudo que todos llevamos dentro de nuestros estómagos, habitando un capítulo más de un capitalismo que ya ha conseguido globalizar aquellos aviones que parecían ser privilegio para unos pocos. Y ahora me froto los ojos, interrogándome sobre este amanecer a destiempo (desdibujado), agotado por una travesía que me consume. 

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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Crisis

Breves:

Estaba con los ojos cerrados. De pie. El cuerpo un poco caído y con un gesto incómodo. Lo observé unos segundos, los suficientes para saber que dormía. De fatiga. Su rostro explicaba muy bien el desfalco que sentía. No era ese descanso de quien explora los sueños mientras tanto (los sueños ya se habían ido, reconducidos por los agujeros de los bolsillos). Se abrió la puerta automática y reaccionó tímidamente, tal vez queriendo escuchar el sonido de una moneda de cincuenta céntimos. Nada ocurrió. Cuando se giró se dio cuenta perfectamente de mi presencia. No sabía que hacer. (Yo). Por un lado me hubiera abalanzado para abrazarle. Y, por otro, me sentía molesto con mi parálisis y no reaccionaba. Quizás para exculparme busqué un poco de dinero y le di diez euros. Acababa de ganar veinte haciendo una encuesta sobre el uso del tiempo. No me dijo nada. Se percató del miedo que me atenazaba; de poder terminar cualquier día a su lado, postrado a la sombra de la vida.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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La foto del verano

Breves:

Fue una de las ganadoras del World Press Photo 2013. Yo le hubiera dado un accésit desde el Colegio de Sociólogos, por mostrar en una imagen lo que un investigador al uso tardaría un año  (beca incluida). El fotógrafo danés Søren Bidstrup tomó esta instantánea en un campamento de verano, y la tituló “Daily Life”. La instantánea de una familia, concretada en el cansancio y sueño de una mujer desnuda, que se ha levantado porque alguien ha despertado demasiado pronto, y ya está presta a iniciar su jornada estival, descansando en estas maravillosas vacaciones que en vez de aliviar el cansancio lo que hacen es desear regresar a la rutina más ordinaria de la vida, la que nos consume y nos lleva a pensar que necesitamos (otra vez),  descansar. Y así pasan los años, y así subraya el capitalismo las bondades de la vida diaria.

Photo by Søren Bidstrup

Photo by Søren Bidstrup