Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Terrorismo Pre-Electoral

Locuras un tanto comprensibles

Hace no mucho tiempo, en tierras hispánicas edulcoradas de políticas un tanto miserables, corrían ríos de tinta después de algunos atentados de ETA en plena campaña pre-electoral. Los “demócratas” sostenían que dichos actos tenían una clara intención para apoderarse del discurso en medio de un momento tan determinante como era aquél en el que la ciudadanía estaba llamada a acudir a las urnas para elegir a sus representantes.

Hubo momentos en los cuales incluso se escribió y se llegó a constatar que el libre derecho de la ciudadanía quedaba sesgado en tales circunstancias, convirtiendo el proceso en un acontecimiento que rayaba la ilegitimidad, dado que el honorable acto del voto precisaba de un contexto libre de violencia y terror.

Hoy, los mismos “demócratas” olvidan por completo su propio pasado, y visten de gala los solemnes llamamientos tanto en Francia como en el Reino Unido. Al parecer, nadie observa que en ambos países justo antes de la llamada electoral se dan cita nuevos atentados que, contrariamente a lo que podríamos pensar, no interfieren en la libertad individual de nuestros vecinos europeos para ir a la cita sin la presión del terror y del miedo.

Es más, podría decir sin tapujos que el poder mediático y sus corresponsales en los ministerios secretos celebran el ambiente creado, dado que en tales circunstancias es del todo improbable que los líderes de izquierdas puedan atraer con sus discursos al votante amordazado por tanta angustia y siniestralidad.

Incluso podríamos llegar a la conclusión de que resulta extrañamente rentable vivir permanentemente (como está ya ocurriendo durante los últimos años) rodeados de sangre y fuego.

Ahora ya no tiene la más mínima importancia que el terrorismo esté presente en nuestra vida cotidiana. No altera nuestra percepción del mundo, porque ya han hecho posible que habitemos en él fumigados por la normalidad violenta que han instaurado. Ahora lo que es importante es mantenerlo, porque es tan rentable que merece la pena no pensar ni tan siquiera por un instante que, tal vez, no sea una buena idea ir a votar con las emociones vestidas de gala para recibir a los políticos más corruptos e impresentables.

P.D.: Bien raros son los terroristas modernos, que hacen justo aquello que va en su contra, insisten en dejar huellas para dejar constancia de su militancia, son reconocibles por los servicios secretos, deambulan por todas partes como pedro por su casa, buscan objetivos que ni favorecen su causa ni hay dios que lo entienda, mueren para no hablar y, mucho más intrigante, están siempre obcecados para que triunfe la causa imperialista.

Y bien extravagante es todo lo que está sucediendo con los “desaparecidos” en el puente, y que sigan sin dejar ver los cadáveres de todos los fallecidos. Atención a las noticias, eso sí, después de las elecciones!


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Donald John Trump y las manifestaciones

Breves

Las estadounidenses tienen 16 veces más posibilidades de ser asesinadas con un arma que en cualquier otro país desarrollado.

Y otras miles de mujeres en el mundo tienen 61 veces más posibilidades de ser violadas, desheredadas, expulsadas de sus hogares, ejecutadas o quedarse sumidas en el caos, cuando Estados Unidos decide intervenir en sus países.

Creo que los habitantes de esa “estupenda” región,  que dicen democrática y respetuosa con los derechos humanos, deberían replantearse muchas cosas. Pero sus activistas feministas deberían, además, universalizar la causa justa de todas las mujeres del mundo, y no sólo de las que han de vivir bajo el yugo del impresentable de Trump.

La lucha de la mujer en cualquier país es siempre la lucha de todas las mujeres.

Es decir, y quiero que quede claro para que no haya ninguna duda al respecto: es fácil arremeter contra un presidente cuando todos apuntan hacia él. Lo difícil es hacerlo cuando eres “demócrata” y presunta militante de papel couché. Si hubiera ganado Hilary Clinton, ¿se hubiera manifestado todo el país contra las guerras que provoca?. Ya vimos que no… En una guerra no solo se vulneran los derechos de las mujeres, se vulneran los de toda la población!

En España hay mucha gente que se jacta de haber sido antifranquista. Es delirante, jactarse de algo que todo el mundo debería ser. Y las cosas así, pronto saldrán millones de “revolucionarios” en todos los rincones del mundo, pensando que son la bomba porque un día decidieron también salir a criticar al muñeco de Donald Trump.

Serénense, que para que el mundo cambie no necesitamos indignadas o indignados que suban al tren, cuando la maquinista es la propaganda mediática y no nuestra capacidad de ver. Necesitamos gente ya sentada en sus vagones, con hambre de justicia y, a ser posible, que luche en nombre de todo hombre, y toda mujer.

El pasillo es inmenso, y queda mucho por recorrer.

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

No a las guerras, no a la OTAN