Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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La Guerra Mediática (II)

Meryl Streep / Oliver Stone

Pocas son a estas alturas las personas que desconocen el protagonismo que se le ha adjudicado este año a la oscarizada Meryl Streep. A su ya aclamado discurso (millones de visitas en YouTube) contra Donald Trump, del que ya escribí dejando constancia de mis impresiones,  hay que sumarle el «homenaje» (para no perderse) que se le rindió en la entrega de premios de los oscars, donde ella, fiel a su trabajo como actriz, interpreta a la perfección el papel más estúpido y esclavo de todos en los que ha participado.  Puesta en pie y sonriente, el ala demócrata de la Casa Blanca y el ala de sumisión de la industria cinematográfica la aplaudieron incondicionalmente, por su pugna contra el malvado presidente defendiendo los derechos de vete tu a saber qué sectores de la población…

Cuando un vídeo o un mensaje se hace viral, tenemos tres opciones, o es una solemne declaración de amor y emoción hacia alguien (bien puede ser una persona o un pato cruzando la carretera), o forma parte de la propaganda, o es una de esas excepciones que no ha podido controlar el poder. En el caso que nos ocupa, no cabe duda de que la segunda opción gana por goleada. Y es una de esas obras que sostienen con total impunidad la más grotesca de las mentiras apoyando el discurso único, lo cual nos viene a decir que su recorrido va a ser universal y no va a haber quien lo detenga. 

Ante situaciones de este calado viene bien (siempre) preguntarse por qué está sucediendo. Su respuesta nos dará muchísima información, más válida que la información junta de todos los medios oficiales de comunicación.

¿Cómo puedo llegar a ésta conclusión?. Hay dos variantes que tengo en cuenta. Por un lado, mi experiencia, después de haber visto la misma puesta en escena en infinidad de situaciones similares. Lógicamente, acepto que ésta hipótesis no tenga muchos adeptos. Por otro lado, la búsqueda incesante de contra-información para ser capaz de comparar y sacar mis propias conclusiones.

Por tanto, por si lo anteriormente expuesto no convence, aquí os dejo parte del discurso ofrecido por Oliver Stone (2.800 visitas), poco después, en la gala de los premios para guionistas (Writers Guild Awards 2017). Este vídeo no lo ha visto ni el caco, y lógicamente, aún no está ni traducido. No será motivo de conversación, y pasará completamente desapercibido. Claro está, vamos a escuchar sus palabras y, del mismo modo, preguntarnos por qué puede estar oculto un speech donde se combate, y esta vez sí, la política de los Estados Unidos de América. Para ello dejo la traducción que ha tenido a bien ofrecerme una amiga.

Oliver Stone – Google Images

«Ya acabo, pero seria una negligencia por mi parte llegar al final de esta corta visita a Hollywood sin recordaros , especialmente a vosotros jóvenes jinetes, que podéis ser críticos a vuestro gobierno y a vuestra sociedad. No tenéis que encajar en la moda actual de sacar fotos a republicanos y Trump y todo eso, y evitar a los Obama y a los Clinton. Recordad esto, las 13 guerras que hemos comenzado en los últimos 30 años, los 14 trillones de dólares gastados y los cientos de miles de vidas que han perecido en la tierra… Recordad que no fue un líder, sino el sistema: demócratas y republicanos. Y llamadlo como queráis; la industria militar, la seguridad, el dinero y la prensa están en un sistema que ha sido diseñado, aún mejor, ha sido perpetuado bajo la apariencia de que estas guerras están justificadas en el nombre de nuestra bandera que ondea tan orgullosa sobre nuestras vidas.

Nuestro país se ha vuelto mas próspero para muchos, pero en el nombre de esa riqueza no podemos justificar nuestro sistema como el centro de los valores mundiales cuando continuamos creando guerras y caos en el mundo.

(Aplausos del publico) Gracias.

Sin hablar de las victimas, sabemos que hemos intervenido en mas de 100 países con invasiones, cambios de régimen, caos económico o el poder suave de la guerra híbrida Lo llaméis como lo llaméis son guerras que al final se han convertido en parte del sistema, que lleva la muerte de este planeta y la extinción de todos nosotros!

He peleado contra esta gente que practica la guerra la mayor parte de mi vida, es un juego agotador y te darán por culo, y aun con todas las críticas e insultos que recibirás, la adulación también, es importante recordar que si crees en lo que dices y te mantienes en ello puedes crear una diferencia.

Os ruego, os ruego que encontréis la manera de estar solos, escuchad vuestros silencios…, no siempre en las salas de los escritores, e intentar encontrar…, no lo que la mayoría quiere y que os dará la fama…., intentad buscar el verdadero sentido de vuestra vida, aquí en la tierra y nunca os rindáis en vuestros corazones, en vuestra lucha por la paz, la decencia y por decir la verdad.

Gracias.»

Ni que decir tiene que Oliver Stone lleva tiempo censurado, apartado del favor de la industria y ninguneado por la prensa. Basta con recordar que su última producción, un documental sobre Ucrania, ha sido ocultado y ha habido intentos para no distribuirlo. Difícilmente lo verás en una sala de cine comercial, pero meses después de su estreno ya lo tenemos entre nosotros subtitulado. 

Ahora si, juzguen ustedes, y anoten…, por donde van los tiros en esta guerra mediática.

No a las Guerras, no a la OTAN, no a las Bases Militares

Colaboración para Iniciativa Debate

 

 


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Meryl Streep, el glamour y la hipocresía

Lo que no dices y lo que yo veo

La colonización del lenguaje progresista efectuada por los imperios a través de las “causas justas” es una constante. No hay más que ver cómo se desarrollan paralelamente las invasiones y las injerencias con mensajes que predican su disposición a ayudar «al mundo subdesarrollado que necesita urgentemente su intervención».

Es francamente desolador ver como las fuerzas de la OTAN promovieron con una eficacia asombrosa esa imagen en la que nos hacían ver que estaban protegiendo a las mujeres afganas, mientras sus bombas aniquilaban el país y daban buena cuenta de sus objetivos. En este contexto se diseñó una meta humanitaria apelando al sentido misionero occidental, de tal forma que en 2012 Amnistía Internacional colocó carteles en los que se podía leer: “OTAN, que se mantenga el progreso”, en alusión a su denodada lucha por los derechos de la mujer en Afganistán, y el Instituto George W. Bush recaudó fondos para promover dichos derechos. Curioso verdad…

Una buena prueba de ésta forma de actuar la tenemos también en la concesión del premio Nobel de la Paz a la joven Malala Yousafzai. De esta forma, mientras otros miles de personas morían en el anonimato más atroz, se mediatizaba un hecho puntual para ocultar los trasfondos desoladores de toda guerra. (Lo recuerdo, Malala es la niña pakistaní a la que los talibanes dispararon a la cabeza por defender la escolarización de las mujeres).

Casi todo lo que acontece a través de la propaganda mediática está hilado con una eficaz precisión y, cuenta casi siempre, con una conmovedora historia.

Apelar a las emociones para ocultar sus mentiras y trasladarnos al mundo del engaño sin que nos demos cuenta es una maniobra de libro. Sus efectos son perversos y son capaces de crear auroras boreales en cielos plomizos manchados de humos de combate.

Y así nos va. Y por si no fuera poco el trabajo realizado por los servicios de inteligencia y sus amigos periodistas, tenemos que escuchar palabras grandilocuentes y sesgadas desde los estrados a los que se llega caminando por las alfombras rojas, generando titulares con discursos maniqueos que mejor estarían guardados bajo llave en sus cajones de seguridad donde guardan sus relojes de oro y sus collares de diamantes.

Ésta vez le ha tocado el turno a Meryl Streep, y se ha hecho viral su portentosa actuación (conmovedora también) al recibir el premio honorífico a su carrera en los últimos Globos de Oro 2017. Millones de personas siguieron su estela, desangrándose sus corazones al ver y escuchar cómo una “gran dama” era capaz de leer la cartilla al mismísimo futuro presidente de los Estados Unidos. No sin razón, pero ocultando al mismo tiempo la otra cara de los bombardeos y humillaciones ejercidos en su trayectoria política por Hilary Clinton y Barack Obama, las caras amables de un belicismo sistemáticamente ejecutado por los Estados Unidos.

Y le siguieron las palabras de Robert de Niro, con una carta de apoyo a su querida compañera de reparto, y luego vino un grupo de actrices y actores (entre los que se encuentran Emma Stone, Natalie Portman o Amy Adams), cantando contra Donald Trump su “sobreviviré” particular, y todos los telediarios y periódicos recogiendo la gesta humana de personas tan respetables.

¿Qué es lo que no encaja en todo esto? ¿Por qué cuestiono y soy incapaz de compartir el discurso de Meryl Streep, reconociendo al mismo tiempo las obscenidades y barbaridades de Donald Trump?

Utilizaré las palabras de su propia alocución para desarrollar mi razonamiento:

“Hollywood, los extranjeros y la prensa”, menciona, para hacernos creer que en esos estudios todos los intérpretes que vienen de otros lugares son muy bien recibidos, olvidándose por ejemplo de que los propios artistas negros que le acompañan en sus trabajos protestaron no hace mucho por el mal trato que reciben a la hora de poder conseguir estatuillas, y olvidándose también de que actor o director que se pase de la raya tiene la censura como escolta, o de que la CIA interviene continuamente en sus trabajos para dar el toque final a la propaganda bélica. Pero eso quizás lo desconoce, como les pasa a muchos que llenan sus bolsillos y olvidan su memoria en las mesillas de noche. Desconocen que están en la Meca del Cine Sionista, dueña de la industria recolectora de la basura.

“Así que Hollywood está plagado de marginales y extranjeros”, continúa. Sí, de marginales ricos de la sociedad, que se lustran con sus lágrimas y olvidan las causas que provocan millones de marginados de verdad.

Pero lo más importante llega cuando hace alusión a Donald Trump (pero es incapaz de ver más allá), con unas expresiones acertadas sino fuera porque son parciales, interesadas, incoherentes, y profundamente irresponsables. Dice así: “Pero hubo una actuación este año que me dejó atónita, y me clavó sus garfios en el corazón. Y no porque fue buena, no hay nada de bueno en esa actuación, pero fue efectiva y logró su objetivo. Hizo que su público riera, y que mostrara los dientes. Y fue en ese momento, en que la persona que pedía ocupar el lugar más respetado de este país (la presidencia de Estados Unidos, una de las fábricas de aniquilamiento más perfectas que existe) imitó a un periodista discapacitado. A una persona que superaba en privilegio, poder y su capacidad de responder al ataque. Y me rompió el corazón. Cuando lo vi, todavía no puedo sacármelo de la cabeza, porque no pasó en una película, pasó de verdad. Y ese instinto que busca humillar, cuando lo hace alguien público, alguien poderoso, penetra en la vida de todos…, porque les da permiso a otros para hacer lo mismo”.

Así es Meryl. Cuánta razón llevan tus palabras. No debemos permitir que las malas artes y las humillaciones puedan ser ejemplo de nada y para nadie, y menos si vienen de un presidente. Porque ese comportamiento da permiso para que otros tengan carta blanca para hacer lo mismo. Así es. Te enojas con Donald Trump pero nada dices de Obama, cuyas matanzas con drones son un ejemplo de comportamiento, y callas ante el “Señor de la guerra” que ha llevado la masacre a Irak y Siria y ha auspiciado un golpe de estado en Ucrania (pero también te concedió una hermosa medalla). Y sonríes cuando te haces un selfie con Hilary Clinton, la dama que lleva penetrando en la vida de miles de habitantes de la tierra con balas y con cazas que sobrevuelan sus cabezas.

Actress Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton following the State Department Dinner for the Kennedy Center Honors gala Saturday, Dec. 1, 2012 at the State Department in Washington. (AP Photo/Kevin Wolf)

Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton

Tu “indisposición” con cierta injusticia es partidista, y me gustaría poder vislumbrar esa mirada que tienes de una sociedad que busca la paz y la integración de los extranjeros y los seres marginados. Estaría muy bien que te detuvieras y pensaras por qué eres permisiva con las guerras de tus amigos demócratas y en cambio te mueve la ira cuando escuchas las sonrojantes palabras de Donald Trump.

Tus palabras las trasladaría yo hacia todas las personas que promueven, mantienen y fomentan la guerra, las injusticias y el saqueo sostenido. Y entonces, sí tendría sentido atenderte cuando dices: “La falta de respeto invita a la falta de respeto, y la violencia incita a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para hostigar a otros, perdemos todos”.

Pero creo que ya tomaste partido en tu vida, y las dos imágenes que acompañan este artículo son prueba de ello.

Ojalá hubieran podido escuchar tus palabras todas las personas que habitaban en paz en Siria hace siete años, o en Yemen, o en tantos otros sitios. Mas no pudieron hacerlo porque las políticas de tus queridos amigos les mataron y destruyeron sus vidas, y les dejaron sin tan siquiera poder escuchar tu voz tan emotiva y sentida…

Me es imposible callar y permanecer impasible ante una voz tendenciosa que solo se alza con ímpetu ante una parte de las injusticias, y permanece en silencio ante otras.

Sería deseable un análisis más honesto y coherente de la realidad, para poder dirigirnos hacia otros mundos más solidarios y humanos.

No a las guerras, no a la OTAN

Colaboración para Ojos para la Paz, Iniciativa Debate y Sott.net

 


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Zoe Konstantopoulou

ContraCorriente (buscando nuevas miradas).

Discurso de la presidenta del Parlamento griego

Me gustaría recordar a mucha gente que se erigió en árbitro de la paridad y de la lucha por la presencia de la mujer en la política, que en sus filas («Podemos», por citar un partido) ya han dado muestra de lo que puede llegar a suceder al respecto, y un claro ejemplo lo tenemos en sus candidaturas de las próximas elecciones. Criticar como se hizo a Syriza, sin saber muy bien qué mujeres hay en sus filas, y qué cargos ostentan, fue un emplazamiento fácil y una llamada de atención poco decorosa.

Invito a quien proceda a que cuando una mujer política en España, con un cargo de éstas características sea capaz de ofrecer un discurso semejante, nos lo haga saber. Y entonces, y sólo entonces, hablamos sobre la «nula existencia y participación de la mujer en Syriza».

http://cadtm.org/Discurso-de-la-presidente-del

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http://cadtm.org/4-de-abril-2015-Jornada-historica

«Señores y señoras, agradecemos su presencia en este acontecimiento, de hoy 4 de abril, que es de importancia histórica y señala el comienzo del reembolso de una verdadera deuda: la de decir la verdad y de rendir cuentas ante el pueblo y la sociedad griega sobre cómo esa deuda fue creada e inflada, deuda que permanece suspendida sobre la cabeza de la ciudadanía y de las jóvenes generaciones. La deuda pública es utilizada como un instrumento de chantaje y de dominación, como medio de sumisión, bajo unas condiciones que no tienen nada que ver con uno de los objetivos de los estatutos europeos: el de garantizar la prosperidad de los pueblos y de las sociedades. Unas condiciones que en lugar de asegurar los principios ecuménicos de democracia, igualdad, equidad, respeto a los derechos humanos y a las libertades, así como al progreso social, producen el encogimiento de los espacios democráticos, discriminaciones, exclusiones, miseria y crisis humanitaria».


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Cerrajeros del poder

La necesaria autocrítica de los economistas mediáticos

Tenemos dos variables que nos pueden mostrar cuan precaria puede ser la actividad del economista, y cuantas limitaciones puede tener para hacernos llegar unos diagnósticos fiables o, cuando menos, objetivos.

Siendo la teoría económica una de las fuerzas que más se imponen a la hora de promover o no la aplicación de determinadas políticas, se hace del todo necesario ver la relación existente entre la actividad política y dicha ciencia.

Y conociendo cómo se estructuran los partidos, y cómo definen sus estrategias para alcanzar los votos y, después, el poder, no queda sino confirmar que la mayoría de las veces (1) la economía está al servicio de sus discursos para persuadir, seducir, o cuando haga falta, engañar o crear alarma social.

Del mismo modo que la Sociología, es utilizada comúnmente para alumbrar el camino que ha de tomar un lider, un grupo de presión, o una corporación. Y de igual manera también, vuelca todo su arsenal estadístico (prefijado) para inundarnos de datos que han de confirmar o desmentir aquello que se persigue.

La Economía selecciona cada temporada un modisto que diseña el modelo social a implantar, pero eso sí, reafirmándose siempre a través de una ideología. Pero a diferencia del mundo de las pasarelas, la próxima primavera seguirá con los mismos “patrones”, y el color que se seguirá llevando será el azul ultramar.

Lamentablemente interactuamos en medio de un sistema que con absoluto rigor y sin que le tiemble el pulso prosigue en el afianzamiento de sus propósitos, y muy al contrario de lo que vienen aseverando muchos no está en crisis, sino en un nuevo desbloqueo de su mecanismo interno, purgando aquellos elementos que considera inadecuados.

Y dado el gran déficit de confianza en el que está sumido dicho rigor, necesita ser constantemente explicado. (Se recomienda observar y analizar las constantes alusiones que hacen para que tengan que explicar lo que supuestamente los ciudadanos no supimos entender).

Las cosas así, observamos que la absoluta dependencia financiera y econónica de nuestra sociedad ha creado un modelo político cuya preocupación máxima es cómo engañar sin ser vistos, o lo que viene a ser lo mismo, cómo imponer políticas económicas para favorecer solo a unos pocos.

Y éste rostro de la Economía nos mostrará (día si y día también) su lado más permeable, aquél que le servirá una y otra vez para respaldar proyectos determinados, y no para promover teorías sociales que nos beneficien en general.

Los economistas que atesoran sus impresiones en los debates y las rubrican en las imprentas, al igual que los periodistas, son dos de los gremios que más necesitados están de reinventarse y de interrogarse sobre su profesión, su ética, y su singular presencia en nuestra sociedad.

El mundo de la economía está caracterizado por frecuentes fallas, y la lista de errores es tan alta que cabría preguntarse por qué se sigue permitiendo su presencia con resultados tan pobres y de consecuencias tan graves.

Picture, Elly Strik - Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Picture, Elly Strik – Photo by Joséluis Vázquez Doménech

La Economía sería una ciencia meramente descriptiva e histórica, si no fuera por su posibilidad de influir sobre la actividad económica (con el supuesto objetivo de cambiar sucesos que consideramos desfavorables). Pero su perfil televisivo se ha empeñado en ser (2) una ciencia predictiva que muestra una y otra vez el desfalco y el suspense al que nos somete.

¿Es lógico que los mismos economistas nos muestren la incapacidad de poder acertar con sus designios y sus análisis, y reincidan una y otra vez en hacérnoslos llegar?

¿No sería mejor que dedicaran su saber y sus esfuerzos en buscar las verdaderas herramientas para lograr la paz social y la justicia, y no encaminarse una y otra vez al precipicio de un nuevo error?

¿Qué esconde detrás una actividad que reproduce el error, es consciente de ello, y no altera su discurso ni su quehacer? ¿Qué se oculta tras esa “necesidad” de envolvernos en cifras, sabiendo que las valoraciones a futuro no tienen ningún certificado de garantía?

Es como seguir insistiendo en realizar un crucero sabiendo que va a haber un naufragio.

Tiene que haber un fundamento, no ya técnico, que explique que su labor y su puesta en escena se vean como absolutamente apremiantes.

No sería muy aventurado pensar que siendo el capitalismo un sistema necesitado de un discurso capaz de respaldarlo (una y otra vez), una buena parte de los miembros de dicha ciencia juegue ese papel, tiñendo de bruma constante todo aquello que considera es mejor no ver…

La hermética relación que mantiene con los políticos (y no tan políticos) responde muchos de esos interrogantes, y una desvinculación de ellos nos resulta urgente y necesaria. El éxito de una ciencia no está en su capacidad de abrirnos los ojos a nuevas teorías o nuevos milagros, sino en su capacidad para resolver los problemas que nos acompañan.

Para convivir con los pronósticos ya tenemos bastante con la meteorología.

Creo que éste tipo de economistas necesita una autocrítica severa y abrir un nuevo espacio de discusión para así propiciar el verdadero objetivo, que no ha de ser otro sino el bien común.

Colaboración para Iniciativa Debate


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La importancia del autorretrato

O la necesidad de construir un espacio propio

Desde las ciencias sociales y de la información nos van llegando con asiduidad pequeñas indagaciones que tienen una importancia igual a cero y, que además, esconden una realidad que está pidiendo a gritos ser desvestida de todas sus galas. Dan por hecho que allí donde las redes sociales proclaman un nuevo acontecimiento es donde ha de estar la noticia, pero lo que consiguen es respaldar la liquidación de toda reflexión crítica y aupar a los altares a esos avezados pupilos capaces de dictar las más absurdas sentencias con ciento cuarenta caracteres.

Desde los aclamados territorios de la investigación y con la ayuda incansable de los fabricantes de  nuevas tecnologías han tenido a bien contentar nuestro indisciplinado fervor por la novedad, y de ese modo nos ofrecen miles de aplicaciones que van llenándonos de deshechos y vaciándonos de contenido.

Siendo el objetivo entretener al consumidor podemos observar cómo confluyen en él ambas manifestaciones, y cómo consiguen con facilidad que éste se sienta protagonista de su propia historia. El selfie es el paradigma perfecto de este tiempo y el que mejor revela el proceso en el que estamos encauzados. Deja constancia abiertamente de la trascendencia de un yo elaborado sin discurso alguno, y la dificultad de los sujetos por liberarse de la cadena que están construyendo.

Y es aquí donde deberían de arreciar infinidad de análisis y de consideraciones respecto a nuestra relación con las nuevas tecnologías, el uso que hacemos de ellas, y el desuso que hacemos de nuestras vidas.

¿En qué consisten los nuevos entretenimientos?

Hace ya tiempo que están emergiendo identidades que rebasaron el umbral del individualismo. Estamos embarcados en una nueva ola conductual donde las normas vienen dictadas antes de universalizar el libro de instrucciones. La atomización resultante es un delirio de personajes que más allá de aislarse en sus propias redes, y más allá de congratularse con su constante presencia erótico-festiva, lo que termina por financiar es la destrucción del sujeto como actor social, y lo único que consigue es la atracción de “otro como yo” incapaz de detenerse a pensar y clarificar en qué consiste tanta y tan aclamada diversión.

En las grandes ciudades y en las pequeñas urbes, en la capital y en la periferia, un nuevo espécimen moderno se ha arrojado a los pies del sistema con una facilidad que asombra, y su deseo de compartir la experiencia encuentra en el selfie el ventilador necesario para expandir su sonrisa más allá de su preocupante situación laboral, sentimental, o psicoanalítica. El objetivo no es otro que mostrarse ante los demás como lo hace todo el mundo, es decir, sin detenerse a pensar que igual estaría bien encuadrar la imagen en una realidad significante, y no en los parámetros de los que ya se encargará Instagram de formalizar debidamente.

Este tipo de fotografía es fiel reflejo de los procesos de cambio. El individuo ha pasado al plurindividualismo. Aquella capacidad de tomar decisiones, de aislarse en burbujas recolectoras de su propia vida, de subrayar las vivencias del yo desde personalidades libres y autocomplacientes, e incluso de reivindicar espacios íntimos que construir desde los márgenes, ha dejado paso en breve espacio de tiempo a la masificación de unidades contemplativas que vienen a hacer, en la mayoría de los casos, lo mismo.

Dibujamos una ciudadanía que se organiza en torno a unos criterios de consumo, y donde la capacidad de rebeldía se desata en los días de lluvia de algún concierto “memorable”. Una pluralidad de individuos a los que les cuesta detenerse a reflexionar, a mirar otros mundos más allá de ese círculo donde el instante vale más que cualquier razón que le llevara a él.

Pero esta secuencia se extiende a casi todas las capas de la población, con la diferencia de que algunas tienen un poder adquisitivo y otras no. Lo importante es estar, aparecer en el momento oportuno, no tanto para que todos sepan que estuvimos allí (y que hay una huella imborrable que lo testifica) sino para que uno mismo sienta que participa, y que camina al lado del mundo, incluso en las largas noches de invierno.

Seguimos en la lucha por el reconocimiento. Eso es invariable. Lo que cambian son las formas. García-Alix dice que una foto de nosotros mismos es el disfraz que mejor luce. Y precisamente ese movimiento rápido, en cualquier parte, a cualquier hora, que termina guardado en un móvil y expuesto en el escaparte de la red social sigue buscando un pequeño hueco, al que se le puede atribuir un poco de vida… y esperanza, pero lo que encuentra es una realidad aparente sustituida por la grandilocuencia del momento.

AUTORRETRATO II

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

El espejo, el papel impreso o una pantalla son un soporte adecuado para vernos. El primero impone, el segundo se marchita y la última eclosiona en un momento, buscando al siguiente instante un nuevo emplazamiento. El selfie es otro entretenimiento, donde no hay desgarro, ni intención manifiesta de representar ningún mundo interior (ni exterior), tan solo un instante dulcificado por un gesto que además muestra ese signo erróneo de la falsificación del momento. No procura la reflexión, y por ello mismo nos distancia de una narración solvente.

Esta inmersión que sin darnos cuenta hemos hecho en el universo de la inmediatez ha traído consigo muchas secuencias que se traducen muy bien en todo lo que venimos reflejando. Pero también viene a señalarnos la necesidad que tenemos de detenernos a meditar, de mostrar esa solvencia particular para mirar de frente al mundo y posicionarnos ante él, para dejar la impronta de nuestras luces y nuestras sombras.

El autorretrato te obliga a mirar, a construir, a diseccionar. Es un proyecto que transita hacia lo que van a ver los demás, y en el que te posicionas para querer transmitir; una imagen, una sensación, o tan solo una referencia. No vale con mostrarte. No es una rutina individual para que se convierta en espectáculo social. Puede, y debe muchas veces, ser una zona gris, para escapar de cualquier tendencia, y seguir reivindicando ese espacio propio por el que debemos luchar.

Publicado en Iniciativa Debate y en Ssociólogos.com


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Gran Presidente

Oradores del S.XXI

Dice Rajoy para ponerle el broche de oro a su intervención en el G-20 que los españoles son un modelo de superación. Sale de la cumbre arropado por sus palabras y constatando que deja atrás el tiempo en que la economía era una preocupación mundial. No podemos dejar de ser indiferentes a sus análisis; son tan descerebrados que pronto recibirá la distinción Doctor Honoris Causa en alguna universidad norteamericana. Cada vez que habla se enfangan las aguas de la vida.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech


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Arte y Política

ContraCorriente (buscando nuevas miradas).

Cabe preguntarse por qué entre los diferentes ámbitos de la creación artística no tiene cabida la política. Jamás he conocido tanta facilidad para canalizar el poder con esa exactitud y nitidez, utilizando la paleta con una gama de colores intensos y deslumbrantes.  La inspiración ha llegado tan lejos que ya no sabemos donde se ubican las nuevas vanguardias, y donde se refugian la farsa y la maquinación.

Multitud de performances reflejan a la perfección dicha comunión, mientras el contenido hueco de la verdadera obra queda suplantado por un discurso fugaz  a la vez que en exceso personalista (generalmente  un monólogo de difícil comprensión, donde el performer tiende a justificar la razón por la que se desnuda, y el  político a desnudar la razón que nos ampara).

En ambos casos tienen una intención moral o una reflexión que ha de proteger el resultado de sus trabajos. Y paralelamente consagran también la posibilidad del arte sin oficio.

A nosotros nos toca comprender esa vacuidad de complicada asunción, o por el contrario admitir que nos gusta transitar a través de la parodia y el espectáculo.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech