Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Yelena Gadzhíyevna Isinbáyeva

Kseniya Ryzhova y Tatyana Firova, callan la boca a Putin…, y a Isinbáyeva. Qué mejor modo de hacerlo que con un maravilloso beso en los labios, y en lo alto del podio. Este gesto va más allá y también supone una pequeña bofetada para la Federación Internacional de Atletismo, que obligó a la sueca  Emma Green a pintarse las uñas de color rojo para competir en la final de salto de altura.

Es importante subrayar esta disidencia interna y alabar la acción de estas dos atletas rusas que, en su propia casa, desafían claramente la Ley Contra la Propaganda Gay, y desafían también a la mayoría rusa, que en un 74% la aprueba..

En Rusia es normal saludarse o celebrar algo con este tipo de besos, pero todo indica que la intención es manifiesta. La atleta situada a la izquierda de la imagen, parece alegrarse por el gesto, pero la que está situada en el otro extremo se sorprende en exceso.

Y ahora que sabemos que la IAAF y sus reglamentos no permiten a los atletas ninguna declaración comercial o política durante las competiciones, se abre un pintoresco debate para poder discernir qué tipo de declaraciones puede encerrar un beso!

Foto: Reuters

Foto: Reuters