Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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La Guerra Mediática (II)

Meryl Streep / Oliver Stone

Pocas son a estas alturas las personas que desconocen el protagonismo que se le ha adjudicado este año a la oscarizada Meryl Streep. A su ya aclamado discurso (millones de visitas en YouTube) contra Donald Trump, del que ya escribí dejando constancia de mis impresiones,  hay que sumarle el “homenaje” (para no perderse) que se le rindió en la entrega de premios de los oscars, donde ella, fiel a su trabajo como actriz, interpreta a la perfección el papel más estúpido y esclavo de todos en los que ha participado.  Puesta en pie y sonriente, el ala demócrata de la Casa Blanca y el ala de sumisión de la industria cinematográfica la aplaudieron incondicionalmente, por su pugna contra el malvado presidente defendiendo los derechos de vete tu a saber qué sectores de la población…

Cuando un vídeo o un mensaje se hace viral, tenemos tres opciones, o es una solemne declaración de amor y emoción hacia alguien (bien puede ser una persona o un pato cruzando la carretera), o forma parte de la propaganda, o es una de esas excepciones que no ha podido controlar el poder. En el caso que nos ocupa, no cabe duda de que la segunda opción gana por goleada. Y es una de esas obras que sostienen con total impunidad la más grotesca de las mentiras apoyando el discurso único, lo cual nos viene a decir que su recorrido va a ser universal y no va a haber quien lo detenga. 

Ante situaciones de este calado viene bien (siempre) preguntarse por qué está sucediendo. Su respuesta nos dará muchísima información, más válida que la información junta de todos los medios oficiales de comunicación.

¿Cómo puedo llegar a ésta conclusión?. Hay dos variantes que tengo en cuenta. Por un lado, mi experiencia, después de haber visto la misma puesta en escena en infinidad de situaciones similares. Lógicamente, acepto que ésta hipótesis no tenga muchos adeptos. Por otro lado, la búsqueda incesante de contra-información para ser capaz de comparar y sacar mis propias conclusiones.

Por tanto, por si lo anteriormente expuesto no convence, aquí os dejo parte del discurso ofrecido por Oliver Stone (2.800 visitas), poco después, en la gala de los premios para guionistas (Writers Guild Awards 2017). Este vídeo no lo ha visto ni el caco, y lógicamente, aún no está ni traducido. No será motivo de conversación, y pasará completamente desapercibido. Claro está, vamos a escuchar sus palabras y, del mismo modo, preguntarnos por qué puede estar oculto un speech donde se combate, y esta vez sí, la política de los Estados Unidos de América. Para ello dejo la traducción que ha tenido a bien ofrecerme una amiga.

Oliver Stone – Google Images

“Ya acabo, pero seria una negligencia por mi parte llegar al final de esta corta visita a Hollywood sin recordaros , especialmente a vosotros jóvenes jinetes, que podéis ser críticos a vuestro gobierno y a vuestra sociedad. No tenéis que encajar en la moda actual de sacar fotos a republicanos y Trump y todo eso, y evitar a los Obama y a los Clinton. Recordad esto, las 13 guerras que hemos comenzado en los últimos 30 años, los 14 trillones de dólares gastados y los cientos de miles de vidas que han perecido en la tierra… Recordad que no fue un líder, sino el sistema: demócratas y republicanos. Y llamadlo como queráis; la industria militar, la seguridad, el dinero y la prensa están en un sistema que ha sido diseñado, aún mejor, ha sido perpetuado bajo la apariencia de que estas guerras están justificadas en el nombre de nuestra bandera que ondea tan orgullosa sobre nuestras vidas.

Nuestro país se ha vuelto mas próspero para muchos, pero en el nombre de esa riqueza no podemos justificar nuestro sistema como el centro de los valores mundiales cuando continuamos creando guerras y caos en el mundo.

(Aplausos del publico) Gracias.

Sin hablar de las victimas, sabemos que hemos intervenido en mas de 100 países con invasiones, cambios de régimen, caos económico o el poder suave de la guerra híbrida Lo llaméis como lo llaméis son guerras que al final se han convertido en parte del sistema, que lleva la muerte de este planeta y la extinción de todos nosotros!

He peleado contra esta gente que practica la guerra la mayor parte de mi vida, es un juego agotador y te darán por culo, y aun con todas las críticas e insultos que recibirás, la adulación también, es importante recordar que si crees en lo que dices y te mantienes en ello puedes crear una diferencia.

Os ruego, os ruego que encontréis la manera de estar solos, escuchad vuestros silencios…, no siempre en las salas de los escritores, e intentar encontrar…, no lo que la mayoría quiere y que os dará la fama…., intentad buscar el verdadero sentido de vuestra vida, aquí en la tierra y nunca os rindáis en vuestros corazones, en vuestra lucha por la paz, la decencia y por decir la verdad.

Gracias.”

Ni que decir tiene que Oliver Stone lleva tiempo censurado, apartado del favor de la industria y ninguneado por la prensa. Basta con recordar que su última producción, un documental sobre Ucrania, ha sido ocultado y ha habido intentos para no distribuirlo. Difícilmente lo verás en una sala de cine comercial, pero meses después de su estreno ya lo tenemos entre nosotros subtitulado. 

Ahora si, juzguen ustedes, y anoten…, por donde van los tiros en esta guerra mediática.

No a las Guerras, no a la OTAN, no a las Bases Militares

Colaboración para Iniciativa Debate

 

 

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Meryl Streep, el glamour y la hipocresía

Lo que no dices y lo que yo veo

La colonización del lenguaje progresista efectuada por los imperios a través de las “causas justas” es una constante. No hay más que ver cómo se desarrollan paralelamente las invasiones y las injerencias con mensajes que predican su disposición a ayudar “al mundo subdesarrollado que necesita urgentemente su intervención”.

Es francamente desolador ver como las fuerzas de la OTAN promovieron con una eficacia asombrosa esa imagen en la que nos hacían ver que estaban protegiendo a las mujeres afganas, mientras sus bombas aniquilaban el país y daban buena cuenta de sus objetivos. En este contexto se diseñó una meta humanitaria apelando al sentido misionero occidental, de tal forma que en 2012 Amnistía Internacional colocó carteles en los que se podía leer: “OTAN, que se mantenga el progreso”, en alusión a su denodada lucha por los derechos de la mujer en Afganistán, y el Instituto George W. Bush recaudó fondos para promover dichos derechos. Curioso verdad…

Una buena prueba de ésta forma de actuar la tenemos también en la concesión del premio Nobel de la Paz a la joven Malala Yousafzai. De esta forma, mientras otros miles de personas morían en el anonimato más atroz, se mediatizaba un hecho puntual para ocultar los trasfondos desoladores de toda guerra. (Lo recuerdo, Malala es la niña pakistaní a la que los talibanes dispararon a la cabeza por defender la escolarización de las mujeres).

Casi todo lo que acontece a través de la propaganda mediática está hilado con una eficaz precisión y, cuenta casi siempre, con una conmovedora historia.

Apelar a las emociones para ocultar sus mentiras y trasladarnos al mundo del engaño sin que nos demos cuenta es una maniobra de libro. Sus efectos son perversos y son capaces de crear auroras boreales en cielos plomizos manchados de humos de combate.

Y así nos va. Y por si no fuera poco el trabajo realizado por los servicios de inteligencia y sus amigos periodistas, tenemos que escuchar palabras grandilocuentes y sesgadas desde los estrados a los que se llega caminando por las alfombras rojas, generando titulares con discursos maniqueos que mejor estarían guardados bajo llave en sus cajones de seguridad donde guardan sus relojes de oro y sus collares de diamantes.

Ésta vez le ha tocado el turno a Meryl Streep, y se ha hecho viral su portentosa actuación (conmovedora también) al recibir el premio honorífico a su carrera en los últimos Globos de Oro 2017. Millones de personas siguieron su estela, desangrándose sus corazones al ver y escuchar cómo una “gran dama” era capaz de leer la cartilla al mismísimo futuro presidente de los Estados Unidos. No sin razón, pero ocultando al mismo tiempo la otra cara de los bombardeos y humillaciones ejercidos en su trayectoria política por Hilary Clinton y Barack Obama, las caras amables de un belicismo sistemáticamente ejecutado por los Estados Unidos.

Y le siguieron las palabras de Robert de Niro, con una carta de apoyo a su querida compañera de reparto, y luego vino un grupo de actrices y actores (entre los que se encuentran Emma Stone, Natalie Portman o Amy Adams), cantando contra Donald Trump su “sobreviviré” particular, y todos los telediarios y periódicos recogiendo la gesta humana de personas tan respetables.

¿Qué es lo que no encaja en todo esto? ¿Por qué cuestiono y soy incapaz de compartir el discurso de Meryl Streep, reconociendo al mismo tiempo las obscenidades y barbaridades de Donald Trump?

Utilizaré las palabras de su propia alocución para desarrollar mi razonamiento:

“Hollywood, los extranjeros y la prensa”, menciona, para hacernos creer que en esos estudios todos los intérpretes que vienen de otros lugares son muy bien recibidos, olvidándose por ejemplo de que los propios artistas negros que le acompañan en sus trabajos protestaron no hace mucho por el mal trato que reciben a la hora de poder conseguir estatuillas, y olvidándose también de que actor o director que se pase de la raya tiene la censura como escolta, o de que la CIA interviene continuamente en sus trabajos para dar el toque final a la propaganda bélica. Pero eso quizás lo desconoce, como les pasa a muchos que llenan sus bolsillos y olvidan su memoria en las mesillas de noche. Desconocen que están en la Meca del Cine Sionista, dueña de la industria recolectora de la basura.

“Así que Hollywood está plagado de marginales y extranjeros”, continúa. Sí, de marginales ricos de la sociedad, que se lustran con sus lágrimas y olvidan las causas que provocan millones de marginados de verdad.

Pero lo más importante llega cuando hace alusión a Donald Trump (pero es incapaz de ver más allá), con unas expresiones acertadas sino fuera porque son parciales, interesadas, incoherentes, y profundamente irresponsables. Dice así: “Pero hubo una actuación este año que me dejó atónita, y me clavó sus garfios en el corazón. Y no porque fue buena, no hay nada de bueno en esa actuación, pero fue efectiva y logró su objetivo. Hizo que su público riera, y que mostrara los dientes. Y fue en ese momento, en que la persona que pedía ocupar el lugar más respetado de este país (la presidencia de Estados Unidos, una de las fábricas de aniquilamiento más perfectas que existe) imitó a un periodista discapacitado. A una persona que superaba en privilegio, poder y su capacidad de responder al ataque. Y me rompió el corazón. Cuando lo vi, todavía no puedo sacármelo de la cabeza, porque no pasó en una película, pasó de verdad. Y ese instinto que busca humillar, cuando lo hace alguien público, alguien poderoso, penetra en la vida de todos…, porque les da permiso a otros para hacer lo mismo”.

Así es Meryl. Cuánta razón llevan tus palabras. No debemos permitir que las malas artes y las humillaciones puedan ser ejemplo de nada y para nadie, y menos si vienen de un presidente. Porque ese comportamiento da permiso para que otros tengan carta blanca para hacer lo mismo. Así es. Te enojas con Donald Trump pero nada dices de Obama, cuyas matanzas con drones son un ejemplo de comportamiento, y callas ante el “Señor de la guerra” que ha llevado la masacre a Irak y Siria y ha auspiciado un golpe de estado en Ucrania (pero también te concedió una hermosa medalla). Y sonríes cuando te haces un selfie con Hilary Clinton, la dama que lleva penetrando en la vida de miles de habitantes de la tierra con balas y con cazas que sobrevuelan sus cabezas.

Actress Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton following the State Department Dinner for the Kennedy Center Honors gala Saturday, Dec. 1, 2012 at the State Department in Washington. (AP Photo/Kevin Wolf)

Meryl Streep uses her iPhone to get a photo of her and Secretary of State Hillary Rodham Clinton

Tu “indisposición” con cierta injusticia es partidista, y me gustaría poder vislumbrar esa mirada que tienes de una sociedad que busca la paz y la integración de los extranjeros y los seres marginados. Estaría muy bien que te detuvieras y pensaras por qué eres permisiva con las guerras de tus amigos demócratas y en cambio te mueve la ira cuando escuchas las sonrojantes palabras de Donald Trump.

Tus palabras las trasladaría yo hacia todas las personas que promueven, mantienen y fomentan la guerra, las injusticias y el saqueo sostenido. Y entonces, sí tendría sentido atenderte cuando dices: “La falta de respeto invita a la falta de respeto, y la violencia incita a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para hostigar a otros, perdemos todos”.

Pero creo que ya tomaste partido en tu vida, y las dos imágenes que acompañan este artículo son prueba de ello.

Ojalá hubieran podido escuchar tus palabras todas las personas que habitaban en paz en Siria hace siete años, o en Yemen, o en tantos otros sitios. Mas no pudieron hacerlo porque las políticas de tus queridos amigos les mataron y destruyeron sus vidas, y les dejaron sin tan siquiera poder escuchar tu voz tan emotiva y sentida…

Me es imposible callar y permanecer impasible ante una voz tendenciosa que solo se alza con ímpetu ante una parte de las injusticias, y permanece en silencio ante otras.

Sería deseable un análisis más honesto y coherente de la realidad, para poder dirigirnos hacia otros mundos más solidarios y humanos.

No a las guerras, no a la OTAN

Colaboración para Ojos para la Paz, Iniciativa Debate y Sott.net

 


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Luise Rainer

ContraCorriente:

Luise Rainer

Google Images

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Muy pocos actores o actrices han logrado ser galardonados con dos oscar, y menos aún han mostrado poca complacencia por ello. Luise Rainer lo consiguió durante dos años consecutivos, y ello le abrió las puertas de la fama durante los años 30. Si leemos las crónicas casi todas proseguirán informando que, en cambio, años más tarde, su estrella se apagó hasta pasar al olvido. Claro que estaría bien explicar las razones de ello.

La aplastante mayoría de intérpretes que pasan por Hollywood saben muy bien el precio que pagan por ello, y casi todos acceden sin rechistar a las claúsulas que han de mantener para que prosiga el glamour y se esconda la maquinaria. Pero Luise no parecía ser muy fiel a esta estrategia, y ya cuando logró su segunda estatuilla no quiso ir a recogerla. Fue obligada por Louis B. Mayer, insigne magnate de la MGM, y ella se presentó enojada, desaliñada y sin arreglarse para la ocasión. Desde aquél día el poderoso Mayer le compensó con su odio eterno.

Austriaca de nacimiento trabajó con el gran Max Reindhardt, y su carrera se vio “premiada” con su contrato en exclusiva para la gran industria. No tardó mucho en mostrar su inconformismo y sus ideas progresistas. Dejó constancia de que nunca se sintió cómoda en la meca del cine y que no sentía aprecio alguno por el llamado star system. Invitada al festival de San Sebastián se negó a dormir en el hotel Maria Cristina, argumentando con sencillez que no quería pasar la noche en el mismo lugar donde lo había hecho el no menos famoso y dictador Francisco Franco. 

Son detalles, pero se agradecen en los tiempos que corren!

 


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Andréi Konchalovski

ContraCorriente (buscando nuevas miradas).

Андре́й Серге́евич Михалко́в-Кончало́вский

Las buenas noticias son generalmente aquellas que provienen del otro lado. No importa dónde esté este. Importa que esté lejos de la vanalidad, del consumo masivo, de la falta de criterio, o del conformismo. El director de cine ruso Andréi Konchalovski ha decidido retirar su candidatura al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. La Academia Rusa había elegido su último trabajo “Belye nochi pochtalona Alekseya Tryapitsyna”, León de Plata en el Festival de Venecia, entre los dos últimos finalistas. Pero no ha habido disputa alguna, porque el hermano de Nikita Mijalkov (qué a gusto me tomaría un café en familia) ha renunciado a participar del circo de Hollywood.

 

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Dos son las razones más importantes que le han llevado a tomar esa decisión. Por un lado critica la hollywoodización y la perniciosa influencia del cine comercial estadounidense, resultando absurdo competir por un premio en esas circunstancias. Y, por otro, arremete contra la dominación cultural del cine en inglés, siendo una absoluta segregación la existencia de un premio a mejor película  en lengua extranjera, cuando el territorio inglés se limita a los Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Admite que le resulta irrisoria esta categoría, dado que la cultura cinematográfica se extiende desde Asia a América Latina o desde Rusia a Extremo Oriente, e ironiza sobre la posibilidad futura de conceder un premio a la mejor película de habla inglesa.