Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Breves

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Así funciona el mundo

Hillary es abucheada en el inicio de la convención demócrata. Unos días antes se supo que desde las cloacas secretas del partido se hizo y deshizo para que su contrincante Bernie no terminara de romper los “planes”. Michelle sale a defender su candidatura y ya tenemos el tren en marcha. No importa que los vagones estén llenos de miseria y la locomotora dé la espalda a quienes propugnaban un pequeño giro a la izquierda.

Todo sigue su curso. Llega Barack y sonríe a la primera mujer candidata a la presidencia. Se dirige a sus discípulos diciendo: todo el que beba de este agua volverá a tener sed… No importa, hay que beber, ahora hay que romper en aplausos al final de la convención, mientras todos de rodillas se olvidan del proceso, porque el proceso ya lo escribió Kafka y sabemos qué es. 

Así se explica la política, como un juego del que nunca nos podremos apropiar, ni siquiera cuando esté en sus horas más bajas. Un laberinto al que nadie puede entrar, sin ser antes un iluso o un cabrón más con quien poder contar. 

Ya han cortado la hierba para dársela de comer a su ganado…, siempre hambriento de más.


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Estrategias

Breves:

Jugando que es gerundio

Cabría pensar en unas nuevas elecciones. Los movimientos desde el principio van a marcar las distancias. Pedro Sánchez se presenta conciliador, a derecha y a izquierda. Ayer hasta parecía sonreír dando a entender un acuerdo (imposible) con Podemos y Cs. Pablo Iglesias no sabe pensar a largo plazo, nunca lo ha sabido, y le va a pasar factura. Marca posiciones que muestran mayores dificultades (eso dirán) para cualquier acuerdo.

Nunca debió embarcarse en esta ruleta que no juega para su fortuna.

Piensa…, habrá nuevas elecciones. Y la mercadotecnia socialista y popular ya está trabajando a destajo. La ciudadanía está contemplando un nuevo episodio. El más importante. Y lo percibe y terminará por creerlo. La investidura fracasa porque Podemos no quiere sumarse a la posibilidad planteada por el PSOE.

Piensa. Hay nuevas elecciones. Ha pasado casi un mes. En el ambiente (los medios de comunicación ya han dado buena prueba de ello), se palpa la noticia. Podemos ha impedido el acuerdo. Los socialistas lo han intentado por hache y por b, con todos, pero no ha podido ser.

PP y PSOE. Cada cual por su lado querían un acuerdo, pero no han podido.  Y los periodistas lo repetirán, y nos inundarán con la noticia. La gente va a votar. Y Podemos, volverá a quedar tercero. Bloqueó el proceso (insistirán).

Este mes no es para elegir al nuevo presidente. Es para allanar el camino y posicionarse en la nueva casilla de salida.

Así es la democracia. ¿Te gusta?. Es en la que participas. La que te vuelve a decir que vayas a votar. Y tú, vas.

P.D. Hay otra posibilidad. Más lejos. Está en Bruselas, y consiste en poner a un sujeto “independiente” (que el rey se encargaría de hacer saber para una nueva investidura) porque estos mequetrefes están tardando y esto se pone feo. Los de siempre se ponen de acuerdo y lo acatan. Es la solución de emergencia por si el castillo de naipes cae. Pero la veo improbable. Pero posible.

 …Porque así es la democracia. 

(que siga girando la noria)

Photo by joséluis vázquez domènech

London Eye – Photo by joséluis vázquez domènech


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Ajedrez

Breves:

(locuras)

Leí un día que en el juego del ajedrez no había espacio para la locura, sino tan solo para la razón. Es del todo comprensible llegar a esta conclusión, puesto que no hay juego que más necesite de la reflexión y de una certera planificación (constantemente razonada) para progresar hasta derribar al rey enemigo. Lo curioso es que quienes más capacidad tienen de llevar ese conocimiento hasta límites insospechados son una serie de personajes que bordan la locura con una gracia insultante. Las biografías de muchos de los profesionales de este deporte ejemplifican muy bien esta impresión. Quizás en los márgenes de esa dualidad se encuentra el secreto mejor guardado de esos coeficientes intelectuales que pueden llevarnos a la deriva cuando intentamos comprender sus actos. En mis tiempos de humilde jugador siempre me resultaba muy curioso la ingente cantidad de tics o manías que tenían mis contrincantes. Había uno que siempre venía con un paquete de galletas de chocolate (príncipe de beukelaer, y que nunca compartía), otro era incapaz de tocar ficha sin antes frotarse la frente, había quien no cambiaba de chaqueta aunque sí lo hubiera hecho la estación, y quienes más me emocionaban eran una pareja de hermanos que a media noche se despertaban cuando uno de ellos había “descubierto” en duermevela el movimiento adecuado para avanzar en la partida.

A mi me gustaba ausentarme cuando le daba al reloj, dejando solo en la mesa al pensador de turno. Y así hasta que un día me levanté y no volví, sin que aun sepa cual fuera la razón que me llevó a ello.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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