Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


Deja un comentario

Alepo zona 0 (Mikel Ayestaran)

Análisis de una charla de un reportero de guerra (que no contempla las políticas bélicas de quienes las diseñan)

O periodismo de baja intensidad

Maxixatzen

Maxixatzen

 

Anteayer tuvimos la oportunidad de asistir a una charla que ofreció el periodista Mikel Ayestaran en Azkoitia (Gipuzkoa). El título de la charla y que acompañaba al cartel, que él mismo decidió, era “Alepo Zona 0”, bastante elocuente.

La sala se abarrotó para escuchar sus impresiones. Hay que decir, antes de nada, que si alguien quería averiguar o saber más sobre las claves que conforman toda la tragedia que está sucediendo en Siria, el resumen es muy sencillo. Uno; están los rebeldes por un lado, que ante el acoso del presidente se levantan para exigir cambios y hacer la revolución, dos; que hay dos bandos que tienen sus propios amigos, y tres; que hay dos países un poco más malos que los demás, como son Rusia e Irán.

Hubo claras justificaciones del comportamiento del Imperio, ataques al bloque de Putin, e incluso respuestas paradigmáticas para hacernos creer que las guerras no se realizan siempre para luego ser dueños de los recursos naturales, y un claro ejemplo, dijo, era que en Irak los Estados Unidos y los países que declararon la guerra no son los más beneficiados. Se le olvidó decir (es muy olvidadizo) que el Ejército estadounidense otorgó sin licitación a una división de Halliburton, la sociedad Kellogg, Brown & Root, el principal contrato para luchar contra incendios de pozos de petróleos iraquíes. En cuanto a la explotación de crudo, y siguiendo la hipótesis de una victoria de Estados Unidos sobre suelo iraquí, el predominio angloamericano –si no monopolio– aparecería como el horizonte más probable. Otra cosa es que posteriormente las cosas no salgan como uno quiere, pero los planes originales eran claramente para favorecer la explotación del crudo iraquí. También se le olvidó decir que antes de la invasión y ocupación de Irak, Estados Unidos y otras compañías petroleras occidentales (excepto Francia) estaban totalmente excluidas del mercado iraquí del petróleo, razón por la cual, no hay ningún motivo para que Estados Unidos tuviera que salir beneficiada, a no ser, como ha ocurrido, que tras la invasión hayan sacado su tajada. 

Y así, toda una serie de razonamientos difíciles de asimilar. 

Es sorprendente que a estas alturas todavía no se haya asumido que Estados Unidos exporta lo que vienen considerando “su democracia”, como una mercancía del mundo capitalista que se desea imponer vía intervención humanitaria, porque antes, según ellos, había ausencia de ella. Y si hay que matar, se mata. La milicia norteamericana (o los esbirros que mandan para que les hagan el trabajo sucio) sirve para mantener el control estadounidense sobre las materias primas mundiales, y tan cierto es que en el “Informe Kissinger”, el plan diseñado en 1974 por el que entonces era Secretario de Estado de los EE.UU., Henry Kissinger,  aprobado en el Congreso como ley, se marca dicha política, dejando bien claro que el ejército de los EE.UU. está al servicio de su economía y que en los lugares donde estos “minerales críticos y estratégicos” se encuentren, los intereses económicos de los EE.UU. coincidirán con las consideraciones militares. La milicia norteamericana es experta en las injerencias (reconvertidas las más de las veces en “guerras civiles” para esconder los planes originales) que, casualmente, siempre giran alrededor del acceso a recursos naturales y a consolidar socios comerciales para expandir los efectos “colaterales” de la globalización. Las demás teorías son una forma clamorosa de aproximarse a la justificación partidista o al paroxismo.

Una de las cosas que más atención (y miedo) me suscita es comprobar como el mundo occidental ha parecido olvidar quienes son los Estados Unidos y como se posicionan en todos los tableros del juego. La propaganda anti-rusa es tan apabullante, que las mismas personas que lo tenían claro al señalar a los norteamericanos como imperialistas implacables en América Latina, ahora, siguiendo la misma política y los mismos métodos, parecen estar cegados para poder observarlo. Es todo un acontecimiento que nos traslada a una realidad inquietante.

Pero para hacer un trabajo exhaustivo de lo que sucedió ayer con la charla, voy a mostrar cuál fue mi interpelación, y cual la respuesta, para observar qué incidencia puede llegar a tener en un auditorio completo que se prestó a escuchar.

Esto es lo que intenté trasladar, con el único fin de hacer ver que en el periodismo actual se oculta información relevante, en claro beneficio de los Estados Unidos, Europa, Israel y la OTAN. Y mi deseo de hacer ver que Mikel Ayestaran no tomó en consideración asuntos de primer orden para hablar sobre lo que está sucediendo en Alepo.

——————————————————————————————————————————————

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

Sabemos que la mayoría de las veces no es importante lo que se cuenta, sino aquello que se esconde y se falsea. Hoy, hemos asistido a un nuevo capítulo donde el periodismo queda bloqueado por una información sesgada y, además, una información que cuadra perfectamente con los intereses de EEUU y de la OTAN. Preocupante y del todo desesperanzador…

Si hoy entrara por esta puerta Hilary Clinton y nos ofreciera su visión sobre Alepo, casi coincidiría plenamente con lo que aquí hemos escuchado. Claro, Hilary es la suministradora de armas para los rebeldes terroristas, del Frente Al-Nusra, Jabhat Fateh al-Sham o Jabhat al-Nusra.

He de explicar por tanto, qué es lo que hoy ha escondido Mikel, y qué es lo que no quieren que sepamos.

Del mismo modo que en Libia los rebeldes salieron a las calles para protestar por su presidente Muamar el Gadafi, en Siria hay también una “revolución” de la que el propio periodista ya nos está dejando constancia en su blog. En él nos cuenta muy bien cómo celebraban en las calles el asesinato del líder libio. Yo tengo muchos vídeos de Alepo, con los sirios celebrando la liberación de su ciudad y la expulsión de los terroristas. Pero Mikel no ha colgado ni un vídeo de esos, ni lo va a hacer. No es importante.

¿De quién es Alepo? ¿De los occidentales imperialistas que quieren derrocar a Bashar Al Assad, o de sus habitantes?

Pero sigamos con Libia. Allí también había rebeldes, como le gusta constatar a Mikel. Pero lo que no nos ha contado, ni a nosotros ni lo ha escrito en su blog, es la existencia de un informe muy importante. 5 años después, y Libia ya destrozada y Gadafi fuera de combate, sale, este septiembre, el Informe del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes sobre la intervención en Libia. El Informe es demoledor: el exprimer ministro británico David Cameron (y su amigo Sarkozy) es “responsable” en buena medida de la debacle de Libia y el ascenso del Estado Islámico. Es más, dice que el gobierno británico “no identificó a las facciones islamistas radicales existentes en el seno de la rebelión”.

Pero Mikel, está con los rebeldes, y pone sus vídeos en su blog, para celebrar el asesinato de Gadafi. Y del mismo modo, al principio de las “contiendas” tampoco identifica que en la oposición moderada hay cosas que huelen mal, muy mal (es decir, injerencias planificadas).

Así, tenemos que los rebeldes germinan con facilidad en Libia y ahora también en Siria, brotando de la tierra con una facilidad asombrosa, pero en vez de con flores salen ya con armas.

Prosigo. El año 2007 se revelan unos datos sorprendentes, que Mikel, ha vuelto a esconder.

Donald Rumsfeld, antiguo Secretario de Defensa de Estados Unidos, confiesa al general Wesley Clark, que su país va a invadir Irak, Libia, Siria, Sudán, Somalia, Líbano, y por último Irán. Esto no significa que lo vayan a hacer en el tiempo deseado, o que sus planes tengan éxito, pero sí que lo van a intentar, y en ello están. Los hechos comienzan a suceder en 2001, después de los atentados de las torres gemelas.

Wesley Clark es un militar retirado del ejército de los Estados Unidos, fue Comandante Supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte durante la guerra de Kosovo, donde dirigió el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia. En el año 2003 se postuló como precandidato del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos.

Así, sabemos desde el año 2007 que EEUU tiene la clara intención de destrozar Irak, Libia y Siria. Sucede, pero Mikel no le da importancia, es una casualidad, porque lo importante, son los rebeldes que luchan contra Bashar Al Assad.

También sabemos, por filtraciones de wikileaks, que Hillary Clinton tiene maravillosos planes. Pero créanme, para un periodista de guerra son una nimiedad. Lo primero que podemos leer en un email de dicha filtración es lo siguiente. “La mejor manera de ayudar a Israel a lidiar con la creciente capacidad nuclear de Irán es…, tachín…, ayudar al pueblo de Siria a derrocar al régimen de Bashar Assad”.

¿Alguien puede creerse que por nacimiento espontáneo surge una rebelión allí donde hay claros signos de premeditación y alevosía, y claros movimientos estratégicos para que así suceda? Si, Mikel Ayestaran y gran parte de la población contaminada.

Otro  ejemplo de lo que nos esconden. Un ejemplo en el que además, él (Mikel Ayestaran) es el protagonista.

El 15 ó 16 de diciembre, si creo recordar bien, está cubriendo los acontecimientos desde Alepo, y es el momento de darnos noticias sobre la evacuación y la victoria del presidente sirio. Ocurre un hecho fundamental; y me llega esa misma noche información de que el Ejército Libre de Siria ha detenido a unos agentes internacionales. Al día siguiente o a los dos días, no puedo precisar muy bien, entra en directo para EITB, pero se olvida por completo de dicha noticia, y los telespectadores vascos nos quedamos sin parte importante de lo que acaba de suceder.

¿Era importante ésta información? Para Mikel no, para el mundo importantísima. Hasta tal punto que en apenas unas horas se convoca una reunión urgente de la ONU. Francia presenta una primera resolución que no es aceptada por Rusia, pero la jornada del domingo día 18 se reúnen a puerta cerrada, para más tarde, en una reunión del “Grupo de los 15” votar a mano alzada unánimemente a favor del proyecto de resolución 2328, que añade nuevas precisiones. ¿Por qué tanta urgencia? Porque esa resolución está relacionada con las detenciones arriba mencionadas.  

Bashar Jaafari, representante de Siria ante la ONU lo confirma y da sus nombres en una rueda de prensa. “Oficiales extranjeros de inteligencia militar que estaban en Alepo Este con los terroristas son detenidos mientras estaban intentando salir de allí. Un turco, un estadounidense, un israelí, un qatarí, un jordano, un marroquí y seis saudís. Es por ello que hemos vivido escenas de histeria en el Consejo de Seguridad de la ONU, porque el objetivo principal era rescatar a estos agentes” Y no, ayudar al pueblo sirio.

Nadie hasta ahora, y han transcurrido casi dos semanas, ha desmentido esta información, que Mikel Ayestaran esconde, porque no es importante.

Pero más sorprendente es aún para comprender el contenido de la charla, su propia posición y  su propia mirada a lo largo del tiempo. Y expongo, que el 28 de julio de 2010, poquito antes de las multitudinarias protestas contra Basher Al Assad, “porque su pueblo está más que harto de él”, Mikel Ayestaran nos regala un pequeño reportaje, que es emitido en el canal vasco de televisión. Dicho reportaje lleva el siguiente titular: “Siria, ejemplo de convivencia entre chiís y sunís”. Entre otras cosas, expresa que “… a diferencia de lo que ocurre en el resto de la región, la buena convivencia entre sectas parece garantizada en este país”. Para terminar observando que “Siria es un ejemplo de convivencia en una región marcada por las constantes guerras sectáreas”.

Esto no tendría especial relevancia si seguimos el discurso de este periodista, que actualmente tiene claro que la guerra tiene un importante componente religioso (entre suníes y chiíes), y tiene aún más claro que la vida en Siria era un desastre para la mayor parte de la población, razón por la cual comenzaron las manifestaciones pidiendo más libertad, más democracia, y más apertura.

Y la pregunta, viene por sí sola. ¿Alguien me puede explicar como un país que a mediados de 2010 representa casi un oasis (como deja constancia el propio periodista) en medio  de una zona agrietada por todos lados, y de repente, unos meses después está inmerso dentro de una convulsión social que termina en seguida en una batalla campal?.

La respuesta no deja lugar a muchas dudas. Porque hay una intervención externa, con una inmensa ayuda militar y económica  que hace posible que estallen las revueltas y, con ellas, el caos y la mayor de las tragedias.

Pero no. Tampoco aquí hay respuesta digna de tener en consideración. El silencio solo acompaña al discurso único que planea durante toda la charla. Todo comienza con los rebeldes, que ante la situación que viven, deciden salir a protestar. Y lo dice el mismo periodista que meses antes nos estaba hablando de un lugar al que acudía el turismo religioso en masa porque las cosas estaban muy bien. Es, cuando menos, sorprendente, por no utilizar otros términos. 

Destruida la convivencia que había en pocos meses, se constata que los humanos somos así, nos gusta matar y guerrear y no perder el tiempo en tonterías como vivir la vida. Lo mismo sucedió en Panamá, Yugoslavia y en Libia. Pero no importa. Lo que importa es aquello que nos dicen todos los medios y  Mikel Ayestaran, insistiendo en los rebeldes, seres idolatrados a los que pronto subirán a un altar.

Para terminar abro un interrogante manifestando que para comprender lo que está sucediendo en Siria es poco probable que atinemos si solo nos quedamos con la teoría de las primaveras árabes y las revoluciones de colores. Y por si fuera poco todo lo expuesto, insisto en que es fundamental considerar otras opciones y otros análisis (como las de Nazanin Aramanian) para comprender un poco más todo.  

Deseo terminar haciendo una pregunta, aunque ya en mi exposición hay muchas que se pueden entender como tales, pero todas ellas, acaban sin respuesta alguna. Un vacío absoluto cubre mis palabras, y me quedo encogido, con ganas de salir de allí e incluso pensando que no debería haber ido.

Después de mi intervención, en  el debate con el público no cambiaron mucho las tornas, y al hablar de la complejidad para saber qué está ocurriendo, nos hizo ver que información hay de sobra, que también hay material con teorías conspiranoicas, pero que hoy en día no hay censura. Eso, tampoco lo sabe… Casi me da un síncope y doy este resumen por terminado.

Aplausos, y cierta desorientación. La mayoría allí presente cree haber llenado el zurrón con noticias frescas y se va a casa comentando las mejoras jugadas.

Creo que la presión de cómo funciona el proceso de desinformación y la propagación informativa de un discurso único dificulta sobremanera cualquier posibilidad de ser bien escuchado y entendido. Tengo claro que yo no tengo la razón, y de que estoy incapacitado para llegar a comprender todo lo que sucede en el mundo. Pero creo que hay algo que ayer quedó huérfana, la información. El ponente no hizo mención alguna a todos mis interrogantes, y ni tan siquiera se alteró porque él mismo dijera que en Siria se vivía bastante bien, y al poco tiempo eso fuera un infierno.

A mí me cuesta enormemente comprender todo ello. Tengo mi propia opinión al respecto, pero yo no estoy aquí para meter el dedo en el ojo de nadie ni boicotear la labor de ninguna persona. Solo procuro dejar sobre la mesa información que creo se oculta deliberadamente (bien por ideología, bien por miedo a perder el trabajo, bien por presiones, bien por cualquier otra circunstancia). Es más, invito al propio periodista y a todas las personas que estuvieron allí a que puedan leer este artículo y cada uno de los enlaces que lo acompañan, y me hagan ver que mi postura está muy alejada de la realidad, o en su caso, que no me atengo a los hechos que han ido sucediendo.

Gracias, y hasta más ver!

Colaboración para Ojos para la Paz e Iniciativa Debate

No a las Injerencias, No a la OTAN, No a las bases militares

Anuncios


1 comentario

Europa, la censura y la maquinaria más cruel

 Atrapados por el exceso de desinformación

(Para leer despacio, muy despacio, y con atención, mucha atención)

Somos cautivos de un inefable aparato mediático, que es capaz de convertir al agredido en agresor y al agresor en alma caritativa que va por la vida ofreciendo ayuda humanitaria.

Son tiempos difíciles, pero tremendamente difíciles para la libertad de información y, sobre todo, para la difusión de dicha información.

La tarea es tan ardua y tan complicada que quienes se dedican a investigar e intentar exponer sus análisis en profundidad, con otras miradas, desinteresados, impulsados por la honda motivación de querer entender cómo funciona el mundo en que vivimos, y dispuestos a establecer un diálogo para poner de relevancia las inmundicias de este sistema que nos devora, terminan normalmente siendo cuestionados o, lo que es peor, censurados como meros transmisores de teorías estúpidas o sin ningún sentido.

Ya no importa el tema que vayas a tratar; hables de ecología, agricultura, alimentación, investigación, farmacias, organizaciones no gubernamentales, política, cambio climático, religión, filosofía, deportes o redes sociales, todo está hasta tal punto contaminado que no tenemos casi nada que hacer. Tan solo esperar la comprensión de quien te lee, creer en su templanza y en su buen hacer, en esa predisposición a construir y argumentar nuevas ideas. Pero ese margen de confianza está también deteriorado, sencillamente porque los cauces de información general están absolutamente esquilmados.

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

Europa está a la vanguardia de la censura y la ocultación. Mientras vivimos una época en la que la ciudadanía europea hace valer su “supremacía democrática” sobre el resto del mundo (y sobre el mundo árabe en particular), la propia ciudadanía desconoce los acuerdos y pactos que firman sus dirigentes.

Dicha supremacía respalda, como no podía ser de otra forma, el ímpetu del capitalismo. Un sistema en continua expansión y que, precisamente por ello, está en la necesidad de proveerse de poderosos aparatos de propaganda para construir amplios consensos que justifiquen sus guerras (o lo que es lo mismo, sus nichos de recaudación y reestructuración).

Queda resuelto de este modo el control absoluto de la información. Por un lado a través de la censura y, por si esto no fuera poco, con el añadido de esa maquinaria capaz de alterar la percepción selectiva de la población.

Que los medios de comunicación están en manos de cuatro grandes grupos lo saben ya muchas personas, pero aun así no percibo una conciencia mayoritaria sobre las consecuencias de dicha intimidación. Si hiciéramos una encuesta en relación, por ejemplo, a las “revoluciones de colores” o a las “primaveras árabes”, una mayoría absoluta se decantaría precisamente por lo que dichos medios les han contado en todos estos años de embustes y ficción. Por tanto, superar la asimilación de la supuesta convicción del engaño que vuelve a engañar, es misión bastante improbable.

Desgraciadamente, un claro ejemplo de ello lo tenemos en los informes posteriores a la invasión de Libia. Periodistas, filósofos, politólogos y analistas de la “vanguardia intelectual de la izquierda” hicieron un flaco favor a los deseos de paz y movilización popular apoyando la injerencia en dicho estado, y clamando por el derrocamiento de Gadhafi. Y ahora que sabemos lo que ocurrió realmente, ¿qué nos queda? ¿Van a donar sus bienes para regalárselos al pueblo libio, que ha quedado desmantelado? Es desolador y realmente atroz tener que convivir una y otra vez con el mismo drama.  He de callar mi boca y mirar a otro lado, para no lanzar misiles con mis palabras para quienes alientan tanta violencia. ¿Qué necesidad tienen? ¿Qué consiguen con ello? ¿Son posicionamientos conscientes o tan solo producto de la torpeza u “otros infortunios”?

El Parlamento español también apoyó la invasión (intervención militar para ellos), a petición de José Luis Rodríguez Zapatero. De un total de 340 diputados presentes,  336 votaron a favor, 3 en contra y una sola abstención. Cinco años después comienzan a llegar las primeras conclusiones. Siempre es igual. Siempre tarde. Y la Corte Penal Internacional de La Haya cubriéndose de medallas con sus deliberaciones nada imparciales, con África en el punto de mira mientras nuestros dirigentes salen ilesos de sus graves decisiones; “la estrategia estuvo basada en conjeturas erróneas”. A la estrategia también se le puso nombre: Odisea del amanecer. Se me humedecen los ojos una y otra vez, en cada ocasión que un nuevo informe demuestra la barbarie que nos rodea. Libia ya está aniquilada.

No quiero entrar en un debate en el cual se me interpelaría por mis propias observaciones. Procuro dejar constancia de mis preocupaciones, a ser posible con noticias y argumentos contrastados. Ahí están diseminadas por la red miles de palabras, pensadas, ordenadas y analizadas, queriendo gritar una realidad que se nos oculta, queriendo dar luz a las oscuras causas que matan y menosprecian. Palabras que siempre necesitan ser justificadas. Pero también palabras que a veces pueden ser recordadas.

Como hoy, recordadas para desbrozar la maleza, para celebrar el acontecimiento de una noticia, y para tomar aliento y seguir con tiento cada referencia.

En varias ocasiones escribí sobre Ucrania. No recuerdo debate ni ningún tipo de acogida. Sí en cambio que me tiraba al monte sin brújula alguna. La cuestión es que, sabedor de tamaña peripecia, has de buscar información hasta en las ocultas estancias de la memoria, para que quien pueda llegar a leerte tenga elementos suficientes para proseguir tu estela. Pero es tan engorroso y es tan agotador que muchas veces piensas en dejarlo todo y quedarte solo en la esquina de tu propio balcón.

Es muy cansado verte en la obligación de estar justificando cada frase, cada consideración, y la respuesta que otorgas a cada interrogación.

Es más, estoy convencido de que es una trampa. Mientras ellos nos devoran con sus continuas falacias, y nos ocultan hasta el código informático del recuento de votos, nos obligan a tener que demostrar la existencia de documentos robados, de disquetes devorados, de entrevistas preparadas, de incendios provocados, de datos escondidos, de violaciones enmascaradas, y hasta de matanzas amañadas.

Mientras ellos juegan nosotros tenemos que averiguar cuál va a ser la próxima tentación de su desmesura, y cuál fue el crimen que cometieron mientras se reunían en la última cena.

Es un delirio estar continuamente a expensas de que nazca un Snowden o de que un tipo insistente descubra el dato que demuestre que el engaño era evidente. Es un delirio obligarte a tener que buscar allí donde han arrojado toneladas de residuos para que luego tú tengas que limpiar hasta el inodoro del presidente de la comunidad. Y todo para conseguir un dato, un miserable dato que proteja tu percepción. Hastía, devora, fulmina…

Durante el Festival de Cine de San Sebastián una mañana me encontré con el programa de mano de todas las proyecciones. Estaba con dos amigas. En una de las secciones anunciaban un documental sobre Ucrania. En cuanto lo vi me enojé y se lo hice saber a ellas. ¿Éste documental? Pero si es una parodia de lo que aconteció en realidad. ¿Quién se encarga de decidir qué películas se van a proyectar? No hay derecho! Allí se quedaron mis palabras… Netflix ganó fácilmente la batalla. Es muy fácil que te la den hasta sin queso. Este documental (Sub HD, hay que insistir después de las ventanas publicitarias y ya está), estuvo en la Selección Oficial del Festival de Cine de Venecia en el 2015, en la Selección Oficial del Festival de Cine de Telluride del mismo año, en la Selección Oficial del Festival de Cine de Toronto y, claro está, ¿cómo no iba a llegar a la Bella Easo? Nos lo ponen muy caro. El tráiler ya avanza un subproducto de Hollywood fácil de masticar.

Y así hasta que a veces llega el salvador, y todos tus esfuerzos parecen ser recompensados. En esta ocasión llega vestido de documental con una nueva producción de Oliver Stone, y dirigida por Igor Lopatonok. La prensa parece estar ausente, como no podía ser de otra forma. Lo que trasciende es una bofetada contra los mass-media y contra la verdad oficial, y nos descubre, oh sorpresa, una nueva visión de lo que ha acontecido en Ucrania, una nueva visión de lo que representan las “revoluciones de colores”, y una nueva visión del papel que representan la CIA y los Estados Unidos en el mundo.

Digo parecen porque uno no se siente muy cómodo por el hecho de que su trabajo tenga validez o no en función de lo que un director reconocido o un infiltrado hagan o dejen de hacer. Pero he de reconocer que a veces, reconforta.

Lo que verdaderamente nos interesa es mostrar la implacable censura de los medios, y denunciar a esta Europa infatigable en su desmantelamiento de la democracia. Dos días antes del estreno, en la red, apareció una petición del ucraniano Andréi Nezvani para que se prohibiera el filme, ya que en él “se tergiversan los hechos” y puede “provocar desórdenes en masa en Ucrania”.

El desorden ya está instalado en este continente corrompido por su avaricia y su modelo de desarrollo. Somos ahora nosotros quienes debemos ser conscientes de ello, y denunciar además de la censura y a sus confidentes de la manipulación el fraude al que estamos asistiendo.

¿Por qué cuesta llegar tanto al fondo de los hechos, que siempre cuentan con un mismo patrón? ¿Por qué quienes escriben y quienes pretenden informar son, en su mayoría, alentadores de un modelo de gestión donde se permite que el expolio de otras partes del mundo forme parte de nuestra tradición?

Estamos atrapados por el exceso de desinformación, y “forzados magistralmente” a asumir un comportamiento lastrado por las consecuencias del despotismo y el neocolonialismo más cruel.

Colaboración para Ojos para la Paz e Iniciativa Debate