Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Manos a la obra

Reflexionando 

Si mostramos un excesivo interés en cómo los demás pueden interpretar nuestras vidas, es posible que poco a poco avancemos con el desconcierto de no saber muy bien qué estamos haciendo con la propia.

Si, por el contrario, somos capaces de ser conscientes de nuestro propio ser y alentarnos con todos sus significantes, es probable que vayamos abriendo alguna brecha que merezca la pena. 

Porque tal y como decía Montaigne: “Solo podemos andar con nuestras propias piernas, y sentarnos con nuestro propio culo”.

Photo by joséluis vázquez domènech

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