Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Veme

No me mires a los ojos de la gente

Mírame a tus ojos

Revuélvete en tu interior

Y diagnostica qué ha sido de tí

Con los tropiezos de la vida

 

No me mires a los ojos de la gente

Acaríciame con tu memoria

Hospédate fuera de cualquier hogar

Y tantea desde la soledad

Si la querencia muestra alguna herida

 

No me mires a los ojos de la gente

(me dan miedo, mienten siempre)

 

Veme, nutrirme incansable de cada mano

De los accidentes por los que te llevo

Temeroso (como un niño) al silencio del destello.

 

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech