Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Juan Carlos I

Breves

Salió hace un par de días de la base de Rota el susodicho buque, rumbo a Kuwait (pero con destino a Irak). Como siempre, bajo el mando del ejército de los Estados Unidos de América. Dicen que es un buque de Proyección Estratégica, de asalto anfibio. La operación que encubre se llama “Inherent Resolve”, y dará apoyo a cinco helicópteros del ejército de tierra que se desplegarán en la base de Camp Taji. 

Entre sus cometidos (dicen) también está desfilar por los diferentes puertos a su regreso, como en Bombay y Alejandría, y servir de escaparate para lucir sus mejores galas. Como no tiene suficiente con sus armas, le escolta la fragata Blas de Lezo, para que juntos surquen los mares “comprometiéndose por la paz en el mundo”.

Éstas son algunas de las misiones que puede realizar semejante discípulo de las guerras:

1) Buque anfibio: capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para realizar un desembarco, apoyando a las operaciones en tierra.

2) Buque de proyección de fuerza: transportando fuerzas de cualquier ejército a un teatro de operaciones.

3) Portaaeronaves: tras la baja del portaaviones «Príncipe de Asturias» es el único buque de la Armada capaz de proyectar aviones de combate «Harrier» a un escenario designado.

En un comunicado señalan que todo ello es en favor de la seguridad y defensa de España y los españoles. Lástima no les pille un huracán y zozobren en una isla llena de rambos y se queden allí combatiendo cien años por su patria.

OTAN no, bases fuera!

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