Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Vanguardias

MiCita con las palabras:

Cada vez que alguien desde su presuntuoso universo artístico ofrece un trabajo con la intención de cubrir de escándalo el vacío de su obra, nos encontramos de frente con un estratega o, lo que es peor, con un emprendedor de feria.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

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Arte y Política

ContraCorriente (buscando nuevas miradas).

Cabe preguntarse por qué entre los diferentes ámbitos de la creación artística no tiene cabida la política. Jamás he conocido tanta facilidad para canalizar el poder con esa exactitud y nitidez, utilizando la paleta con una gama de colores intensos y deslumbrantes.  La inspiración ha llegado tan lejos que ya no sabemos donde se ubican las nuevas vanguardias, y donde se refugian la farsa y la maquinación.

Multitud de performances reflejan a la perfección dicha comunión, mientras el contenido hueco de la verdadera obra queda suplantado por un discurso fugaz  a la vez que en exceso personalista (generalmente  un monólogo de difícil comprensión, donde el performer tiende a justificar la razón por la que se desnuda, y el  político a desnudar la razón que nos ampara).

En ambos casos tienen una intención moral o una reflexión que ha de proteger el resultado de sus trabajos. Y paralelamente consagran también la posibilidad del arte sin oficio.

A nosotros nos toca comprender esa vacuidad de complicada asunción, o por el contrario admitir que nos gusta transitar a través de la parodia y el espectáculo.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

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