Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


Deja un comentario

Los domingos

Breves:

Cuanto más se detiene el tiempo (ligado éste al trabajo, al ajetreo y al ruido), más propensos somos a la añoranza. De lo cual se puede derivar que la aproximación total al silencio, nos lleva a profundizar completamente en nuestro drama. Los domingos en general detenemos nuestras vidas, y a punto estamos de sabernos engañados y comenzamos a interrogarnos sobre los musgos que nos custodian. Y justo antes de respondernos, regresamos al resto de las jornadas, sin tiempo para cambiar ni de semblante.

Los fines de semana son un peligro para el sistema, porque bien sabe éste que tendemos a interiorizar y  a buscar nuestras telas de araña. Por ello el capitalismo despliega toda una serie de ocios a la carta, para no rendirnos a nuestras evidencias, y seguir el curso de los relojes y los horarios, atados siempre a la misma pelea.

Y así, cuando llega ese supuesto día de descanso, muchas veces nos sentimos extraños, más si cabe cuando estamos solos o fuera. Maniatados por la excesiva querencia a mirarnos en la desnudez más absoluta, esa que duele y te observa con todas las heridas, esa que duele y no te deja atravesar la niebla.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

                                                                 Photo by Joséluis Vázquez Domènech


Deja un comentario

Manuel Delgado

El Animal Público

Fragmentos…

“Una multitud de desconocidos que pasean por las calles , que conversa, que hacen sus compras, que van o vienen del trabajo, aparece unida en la telaraña de la rutina; esta vida en común es inferior a la vida real que acontece dentro de cada una de las personas que componen la muchedumbre. Tal oposición delata esa enfermedad del alma que es el aburrimiento…: ahí fuera no hay nada que sea digno de mi”. R. Sennet, La conciencia del ojo

El outsider, el amante, el artista, el adolescente, el extranjero, el rebelde sin causa en general…, son seres del rizoma, viajeros interestructurales, tipos que viven lo mejor de su tiempo en communitas. Son nadas caóticas e hiperactivas, entidades anómicas con dedicación plena, personajes que vagan sin descanso y desorientados entre sistemas. Aturden el orden del mundo al tiempo que lo fundan. El imaginario social dominante hace de ellos mostruos conceptuales destinados a inquietar y despertar un grado de alarma variable.

Manuel Delgado, “El animal público”, Editorial Anagrama, Barcelona, 1999 

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech