Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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¡Viva el rey!

Felipe 6

Si hubiéramos de hacer una narración sobre el discurso que dio ayer el querido rey de no muy pocos españoles, deberíamos quizás preguntarnos en primer lugar quién le llenó la boca con tanto veneno y, en segundo lugar, qué dinámica política sostiene esta España rancia y de pandereta. 

Son muchas las valoraciones que podríamos llegar a hacer, pero creo que a veces las imágenes hablan más que miles de palabras. El lenguaje corporal utilizado fue, por momentos, militarmente sobresaliente. Solo le faltó hacer alusión a esos grupos de sujetos que alentaban a los policías para que cualquier noche de éstas quedaran todos juntitos y se fueran de parranda a hacer cumplir la ley. Porque de eso se trata siempre, y ya va siendo hora de que nos olvidemos de sus leyes y pongamos el acento en las verdaderas consecuencias que arrastran.

(Hoy es el día apropiado para compartir este gran trabajo de balazkez, realizado una semana después de la coronación del último rey de España)

 

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