Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Serena? Williams

Un discurso que, al parecer, vale para todo

La tenista estadounidense monta en cólera porque un juez-árbitro la sanciona por su intolerable comportamiento. Insultos, desprecios y unas maneras propias de alguien que se cree superior son justificadas porque, según ella, el señor de turno y su actitud… son sexistas.

Tras el partido, y para seguir con su entrañable narración, termina la rueda de prensa haciéndonos saber que va a seguir luchando contra la discriminación contra las mujeres y a favor de la igualdad.

A su lado, en la entrega de trofeos, una mujer japonesa sufre los embates de la diosa negra y de un público volcado con su ídolo, y llorando, pide disculpas por haber ganado el partido.

La humillación que sufre Naomi Osaka por parte de Serena, luchadora por los derechos de la mujer es, cuando menos, curiosa. 

 

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