Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


Deja un comentario

La Huella

Violencias

Por extraño que parezca es más fácil perdonar, y lo difícil y probablemente imposible es poder llegar a olvidar. Porque lo que se exige no es custodiar el alma y bucear en la causa de todo mal, sino salir a las calles porque la vida ha de progresar. La vida de los otros, de los espectadores y de los canallas, de los comerciantes de tu culpa y de los que te callan sin pestañear.

Nada parece estar contaminado porque los desagües ya llevaban tiempo oliendo muy mal. Y en el hedor que nos rodea no es sencillo hacer ver que el más mínimo arrebato de poder hunde sus garras con tanta facilidad que hasta los pájaros no cesan de cantar.

A un lado y a otro y detrás de todas las puertas del mundo puede aparecer la sombra, cualquier sombra, y con ella una nueva punzada que a veces no te deja ni respirar. Otras veces jadeas, porque puedes reconocer que un nuevo episodio te va a marcar. Nada es efímero cuando el dolor atraviesa hasta la zona intercostal.

Te puedes acostumbrar. De eso no cabe la mayor duda. Los torturados y los sitiados en épocas de guerra lo saben. Hasta a la falta de vida en el penúltimo aliento. Las manzanas no caen por la teoría de la gravedad. El hombre atiza las ramas hasta que se cansa de golpear. No es la gravedad. Es el hombre. Tu padre, tu compañero, tu amigo…

Y está tan cerca que ofrecer su cabeza no solo es impensable, es hasta ilegítimo poder mostrar las manos manchadas de sangre porque el culpable reside en el mismo hogar, o viene de visita cuando está dispuesto a “jugar”. Cerca, tan cerca que la familia se pliega, se cubre con su capa y deja de ver lo que ya habita en su piel.

Cuando ya no queda nada para extirpar es cuando deja de ser importante hasta la capacidad de sufrir. Y pensar se convierte en una pesadilla, y todas las reflexiones se hacinan golpe a golpe, hasta quedar incrustadas en la memoria como lo hacen las enredaderas en las paredes y muros de cualquier hogar.

Y resulta insoportablemente escabroso incluso poder llegar a olvidar…

Photo by joséluis vázquez domènech


Deja un comentario

Breves

Modos de Ver

El tiempo es necesario. Esperar el final de un discurso, la bajada del telón, la última caricia, los créditos y la siguiente canción… Hay que saber permanecer, para no establecer la apreciación como la respuesta idónea. Fragmentamos la realidad si no alcanzamos a comprender, y para ello…, es necesario sentarse a ver…

 


Deja un comentario

A ti, que huyes… y no te encuentras

Poemario disidente

Opositando a la vida

Ibas a nadar porque te gustaba sentir llorar a la Tierra…, y derramar toda su tristeza en cada ola. Y recordabas cuando te lavaban los sábados en aquél balde lleno de fronteras y olor a familia. Destinos entreverados (pensabas, a cada brazada); las mejores estampas lucían en los salones llenos de pulcritud y buenas palabras, mientras a tu lado los ratones parecían juegos de niños y sombras.

Hay que expulsar los sueños y contemplar la existencia. La que es. Aquellas manos manchadas de un sueldo a tres turnos, y de un imposible final feliz. Con el tiempo lo aprendías, y del mismo modo que en otoño llovía, lo recordabas. “Siempre se cruzaba un maldito pájaro que cagaba sobre nuestras cabezas”.

Podía cerrarte los ojos, pero hasta las vendas estaban agujereadas. Palpar la realidad. Aspiraste a engañar a las venas tiñéndolas de golpes de efecto y todo lo inevitable volvía a suceder, porque no había llaves para tu puerta…

…que era la mía pintada de gris.

Los sedimentos y los mandamientos de la pobreza. Fui tú más tiempo del que debía. Y ahora ando a vueltas con un esguince en mi sonrisa, y unas muletas en los recuerdos de mi memoria.

(Sálvese quien pueda, que apenas quedan plazas en los suburbios de la vida).

Warsowa - Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Warsowa – Photo by Joséluis Vázquez Domènech

 


Deja un comentario

Un baño de realidad

Oda a Paulo Coelho

Me dijo que no concediera demasiada importancia a los problemas, porque éstos corrían el grave peligro de convertirse en una vocación. Me sentí atropellado sin acertar a exponerle que no todos poseemos el mismo arte para desvincularnos de la trágica comedia que representa a veces la vida, y no especialmente la mía. La vida en general. Me inspira poca confianza la gente que obstruye el camino a la realidad, sobre todo cuando ésta es de difícil catadura estomacal (y moral). “Os podéis meter el vaso medio lleno por el orificio nasal derecho”. Era un cartel que vi en la puerta de un baño de un bar de Madrid hace ya mucho tiempo.

Nos quieren hacer creer que casamos con el sufrimiento (como se achaca innumerables veces a los pesimistas), cuando revolvemos las entrañas a quien no quiere ver, ni escuchar, ni admitir… Es hasta comprensible desear aislarte del vertedero para no involucrarte en el pestilente hedor de una tierra hostil, pero de ahí a hacer pedagogía del bien común con un antifaz en los ojos es incluso punitivo. Difícil tarea hacer comprender que los optimistas nunca nos traerán el reino de los cielos, no obstante tal vez se entienda mejor si damos a conocer que quien no observa y atiende los más graves de los problemas no va a poder darle la vuelta, ni a la tortilla ni al colchón de la cama. La esperanza es la mayor de las veces el consuelo del sufrimiento y es quien menos sufre el que abandera su precaria virtud. 

Tras estos libros de tanto éxito se esconde un mensaje altamente contaminante, y que estaría bien que lo grabáramos a sangre y fuego en nuestras entrañas:

!Nuestro sistema social y político no es tan malo como se puede llegar a creer. Eres tú quien no lo hace bien y, por tanto, quien necesita de las herramientas adecuadas, que yo, sabio entre los elegidos del imperio editorial te voy a ofrecer!

Google Images

Google Images


Deja un comentario

Oh Boy

¿No sabes qué hacer este fin de semana? Te invito al cine

Oh Boy

Google Images

Google Images

Berlín es el centro de operaciones de esta película que relata las barreras del día a día, dibujando con precisión esa distancia existente entre la realidad y la utopía.  24 horas en la vida de un joven en el que se retratan con solvencia y sinceridad la desesperanza y la pérdida de rumbo en la vida. ¿Qué propósitos quedan más allá de la subsistencia cuando nada se te hace consistente, y tu capacidad de reacción está desarticulada y enmarañada? 

Más que interesante muestra de un cine alemán que observa, probablemente, esa pérdida de valores desde el epicentro mismo de la ciudad que gobierna Europa, dibujando un gris futuro con el jazz como música de fondo. Un estado de ánimo inyectado de poesía esquiva, y emplazada en esos rincones que no recorrerán los turistas.

http://gnula.nu/drama/ver-oh-boy-2012-online/

(darle a opción 2, y a disfrutar)

Título original, Oh Boy
Año, 2012
Duración, 83 min.
País,  Alemania
Director, Jan Ole Gerster
Guión, Jan Ole Gerster
Música, The Major Minors, Cherilyn MacNeil
Fotografía, Philipp Kirsamer (B&W)
Reparto, Tom Schilling, Marc Hosemann, Friederike Kempter, Justus von Dohnányi, Michael Gwisdek, Katharina Schüttler, Arnd Klawitter, Martin Brambach, Andreas Schröders,Ulrich Noethen, Frederick Lau, Steffen C. Jürgens
Productora, Schiwago Film / Chromosom Filmproduktion / Hessischer Rundfunk (HR) / ARTE
Género, Comedia. Drama | Comedia dramática. Drama social
Web oficial, http://www.ohboy.x-verleih.de/
Sinopsis
Niko (Tom Schilling) es un joven veinteañero que abandona la universidad y acaba vagando por las calles de Berlín. Celebrada ópera prima, en blanco y negro, que trata sobre el deseo de participar en la vida y la dificultad para encontrar un lugar en el mundo.
Premios

2012: 6 Premios del Cine Alemán: incluyendo mejor película, director y guión

2013: Festival de Sofía: Mejor película

2013: Premios del Cine Europeo: Premio Discovery. 3 nominaciones, incluyendo mejor película

 


Deja un comentario

La belleza de la imprecisión

Breves:

Trasladar nuestro pensamiento a la realidad que queremos abordar es el verdadero reto en el método de estudio de unas ciencias sociales que, en exceso, se contemplan a sí mismas orgullosas de procrear teorías con contenidos muy marcados, pero con escasa habilidad para dejar las puertas abiertas a la imprecisión.

Si bien pudiera parecer un modelo anárquico esta forma de situarnos ante cualquier investigación, lo que vaticina ante todo es un rastreo profundo desde el interrogante más inesperado.

Sí, la lógica de la orientación viene marcada por el norte. Pero en este caso el norte es la incógnita, la capacidad de cuestionar e interpelar hasta que surja una talla allí donde solo parecía haber una astilla.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech