Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Escapar de la mentira

Fake news

No han cambiado tanto las cosas. Las mentiras sirven, normalmente, para ocultar otras historias, o infravalorar las que se están ofreciendo, tergiversando de tal forma el marco de la realidad que al cabo del tiempo no hay por donde pillarlas…

O si. Que Jesucristo se dedicara a hacer milagros porque se aburría en vida, que Cristobal Colón fuera el primero en llegar a América, o que el comunismo sea el veneno de Occidente…; son eso, construcciones no culturales sino de poder, y la mayor de las veces, descalabros históricos difíciles de remediar. Es decir, elaboraciones del engaño en las que se ha puesto tanto empeño que cuesta creer que otra opción fuera posible.

Del mismo modo ocurre en la fotografía. Desde sus orígenes, ésta también se dedicó a alterar la realidad ofreciendo imágenes victoriosas de guerras camufladas de compasión. Mentir no es un arte, es una estrategia que no tiene otro lucro más que el cálculo personal de un resultado favorable hacia los intereses de quien ejerce dicha acción. 

Puede ser que hoy en día se haya expandido potencialmente, sencillamente porque hay muchos más medios que la favorecen y disponemos de más instrumentas para activarla.

Dejó hace tiempo de ser un mecanismo biológico de defensa para pasar a ser el constructo informativo más importante del siglo XXI. Actualmente los medios de comunicación mienten tanto que es difícil encontrar una verdad. Hablaremos sobre ello en próximas entregas…

Para hacernos una idea de cómo algo inexistente puede llegar a formar parte del imaginario colectivo, solo decir (como ejemplo) que no hay evidencias, ni arqueológicas, ni históricas a través de crónicas solventes que puedan ratificar, ni de lejos, que hubiera vikingo alguno capaz de decorar su cabeza con un casco que llevara cuernos. Es decir, jamás los vikingos fueron a guerra alguna con dicha ornamentación, y en su “representación” no hay más que el deseo de transmitir una idea de un ser despiadado y cruel.

Hoy hay muchos seres señalados como despiadados y crueles en la nebulosa simbólica del capitalismo, y no tendremos más remedio que dejar constancia de ello. O bien, de otros seres macabros de verdad capaces de recibir todos los honores después de haber sido protagonistas de la barbarie.

Y en unos cascos más modernos está también el constructo de la mentira más abrupta a la que estamos asistiendo éstos días. En los cascos blancos salvados por Israel, cascos que a poco que nos descuidemos serán idolatrados en alguna convención dedicada a la paz. (Continuará…)

Photo by joséluis vázquez domènech

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Nueva masacre en Palestina

Mirando hacia otro lado

El poder fascista triunfa cada vez con más facilidad. Su habilidad en el siglo XXI, a través de un control férreo de los medios de comunicación y de las redes sociales, para persuadir a las colectividades a mirar para otro lado y entretenerlas con otros elementos de distensión…, no tiene precio.

Israel, el gran enemigo del mundo, celebra el 70 aniversario de la creación de su estado adhiriéndose a lo único que sabe hacer, sembrar de terror y sangre todo horizonte que desea alcanzar. Mientras, Europa permanece arrodillada, incapaz de romper lazos con un estado demoníaco, y como regalo le ofrece tres etapas del giro y su sublime “triunfo feminista” en Eurovisión.

https://www.hispantv.com/noticias/palestina/372795/francotirador-israel-gaza-muere-protesta-nakba

 

Photo by joséluis vázquez domènech

Hacer un análisis social y político de lo que está aconteciendo en nuestro entorno nos llevaría, probablemente, a granjearnos un buen número de adversarios, porque hoy en día, es muy complicado poder escribir sin que tus reflexiones ofrezcan algún destello de fácil absorción.

No hace falta ser un analista de gran talla para llegar a la conclusión de que más le valdría a todo dios concienciarse de que ni Corea del Norte, ni Irán ni Siria son los países que hay que combatir y someter a las más severas infracciones. Bastaría con que fuéramos capaces de detenernos un instante y replantearnos qué hostias estamos haciendo alabando la democracia estadounidense y las terribles secuelas que de todo ello se derivan.

El mayor desastre que viene aconteciendo en la tierra desde que nací viene de la felación continuada que tienen a bien realizar los Estados Unidos con el falocéntrico estado israelí. Y poco más hay que solucionar en este mundo. Si exigiéramos a nuestros gobernantes la ruptura completa de relaciones con esos dos monstruos, todo se iría corrigiendo automáticamente. Pero estamos a años luz de semejante noticia, y estamos obligados a despertar cada día con la noticia de nuevos asesinatos; es igual por bombardeos, invasiones, francotiradores, guerras inventadas u otras indisposiciones. Y éste es el gran enemigo a combatir.

Pero la mayor urgencia carece de respaldo popular, porque somos especialistas en mirar hacia otro lado y avanzar, incluso con indignación, por caminos que no llevan ni a grandes puertos ni a la consecución de la paz.

*** Quisiera recordar a todo el mundo que Palestina es para Siria la principal causa nacional árabe, y paga un gran precio (casualidad) por respaldar la resistencia y defensa de Palestina. Defender a ambos países es intentar defender la paz en el mundo, porque ambos son el verdadero foco de resistencia contra el imperialismo.

Otan No, Bases Fuera


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Juan Carlos I

Breves

Salió hace un par de días de la base de Rota el susodicho buque, rumbo a Kuwait (pero con destino a Irak). Como siempre, bajo el mando del ejército de los Estados Unidos de América. Dicen que es un buque de Proyección Estratégica, de asalto anfibio. La operación que encubre se llama “Inherent Resolve”, y dará apoyo a cinco helicópteros del ejército de tierra que se desplegarán en la base de Camp Taji. 

Entre sus cometidos (dicen) también está desfilar por los diferentes puertos a su regreso, como en Bombay y Alejandría, y servir de escaparate para lucir sus mejores galas. Como no tiene suficiente con sus armas, le escolta la fragata Blas de Lezo, para que juntos surquen los mares “comprometiéndose por la paz en el mundo”.

Éstas son algunas de las misiones que puede realizar semejante discípulo de las guerras:

1) Buque anfibio: capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para realizar un desembarco, apoyando a las operaciones en tierra.

2) Buque de proyección de fuerza: transportando fuerzas de cualquier ejército a un teatro de operaciones.

3) Portaaeronaves: tras la baja del portaaviones «Príncipe de Asturias» es el único buque de la Armada capaz de proyectar aviones de combate «Harrier» a un escenario designado.

En un comunicado señalan que todo ello es en favor de la seguridad y defensa de España y los españoles. Lástima no les pille un huracán y zozobren en una isla llena de rambos y se queden allí combatiendo cien años por su patria.

OTAN no, bases fuera!

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Mujer! Y hoy, ¿no vas a moverte? ***

Cómo se programan (o impiden) las manifestaciones y por qué

Cuando escribimos que el 8 de marzo no pasó absolutamente nada parecido a una revolución o movilización contra el sistema, nos referíamos a ésto.

El poder tiene sus resortes tan bien controlados que hace creer a la gente que es capaz de transformar el mundo, cuando en realidad, esa capacidad no solo está anulada, sino que además forma parte del simulacro.

Miles de manifestaciones teledirigidas se hicieron eco como distribuidoras de esa necesidad de cambio. Pero solo eran eso, teledirigidas…, pero hacia la nada, a dibujar una falsa percepción y a salvaguardar (aunque a muchos les cueste creer), el engranaje de producción bélica.

Ya tuvieron sus primeras intervenciones en las marchas contra Trump. Eran lo mismo. Nada. Y os pregunto: ¿Creéis normal que una persona cualquiera, que lucha (o dice querer luchar) por destronar a quienes nos están pisoteando, salga a manifestarse llena de júbilo por reivindicar unos derechos, y la misma persona esté ciega ante una invasión, ante un ataque no contra un país sino contra cien? No parece normal. Pero es la norma.

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Si mi lucha es defender la situación de las mujeres en el mundo, ¿podríamos concluir que las mujeres sirias, yemeníes, palestinas o libias están siendo menospreciadas con enorme impunidad? Si. Podríamos y es nuestro deber mostrarlo.

Y aquí radica lo que venimos deseando exponer desde hace tiempo. Las verdaderas movilizaciones son aquellas que procuran subvertir el orden, porque las que ni tan siquiera desordenan los titulares de un informativo son solo eso, pasacalles festivos muy alejados de todo intento de rebelión.

El 10 de marzo, ante la desatada euforia que habitaba por doquier dado el “enorme éxito de las movilizaciones”, escribí que la revolución no será televisada, haciendo referencia a aquél espectacular montaje donde desde los medios de comunicación nos guiaban puntualmente con los horarios, emplazamientos, lemas, recorridos y otras líneas de actuación.

Por más que procuraba hacerme entender, la dificultad era extrema a la hora de poder llegar hacer creer a una mujer, que lo que había sucedido no era ni un granito de arena en la llamada lucha contra el sistema, porque era el propio sistema quien había diseñado con sus arquitectos movimientos tan poco convulsos.

Un mes después hay una nueva oportunidad para salir a las calles a luchar contra esa opresión que constantemente vuela sobre nuestras cabezas, pero las calles estarán vacías, huérfanas de revolución, porque no nos van a brindar la oportunidad de concienciarnos para ello. Una puede salir a airear sus críticas si van a ser televisadas, pero no podrá hacerlo cuando sus gritos sean contra los verdaderos pilares del sistema. No podrá salir, por un lado porque no le van a dejar y, por otro, porque ni tan siquiera se lo van a contar.

El mensaje es simple. Si las manifestaciones del 8M se dieran hoy, en una lucha sin par contra el capitalismo, contra el imperio de la guerra, y exigiendo la retirada de todas las bases militares del mundo, el feminismo hubiera dado un paso gigante hacia el afianzamiento de sus exigencias. Incluso me atrevería a decir que si todas las mujeres que se movilizaron lo hicieron pensando que su objetivo era transformar la sociedad, aquél día solo asistieron a un ensayo, pero que si su objetivo era real y persiste, que por favor salgan estos días corriendo a las calles, porque ahora sí, podríamos hablar, mínimamente, de un movimiento contestatario y eficaz.

Pero ahora no te van a animar a hacerlo, porque ahora los mismos que sacaron a las mujeres a las calles de Washington…, están lanzando sus misiles contra Damasco. Y claro está, prefieren que te vistas de lila y no que tengas la osadía de acudir a la embajada estadounidense a decirles lo que piensas de sus guerras, porque saben que estás contra ellas.

Pero nos desorientan…, nos brindan la oportunidad de salir a manifestarnos para entretenernos, para desahogarnos de tanta impunidad, pero al mismo tiempo cierran las puertas a que podamos hacerlo contra aquello que verdaderamente les importa.

Habrá quien pueda pensar que nada tiene que ver, que es mezclar churras con merinas, pero ahí reside parte de la tragedia. Porque precisamente ahí está la trampa, creernos que tenemos capacidad de transformación, que somos capaces…

…, capaces de seguir su juego sin darnos cuenta de los detalles.

Y termino. Hasta que no nos demos cuenta de que solo hay una lucha, no tenemos absolutamente nada que hacer. El empoderamiento está en otro sitio, no en el Instituto de la Mujer, que tampoco ve lo que está sucediendo, y sigue subvencionando una arbitraria e inapreciable lucha, porque toda mujer que desea ponerse en pie ante la injusticia y el maltrato, hoy tiene el puño en alto contra el Imperialismo. La verdadera lucha hoy está en Siria. Lo demás son distracciones, armamento neurolingüístico del capitalismo.

*** El título viene a colación para visualizar mejor las razones que aquí expongo, dado que la cercanía de los hechos me permite hacer comparativas y análisis más fáciles de entender. Lógicamente, el llamamiento a una movilización total contra aquellos que nos oprimen queda abierto a hombres, mujeres y viceversa.

Colaboración para “Iniciativa Debate” y “Ojos para la Paz”


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Impotencia y desolación

¿QUÉ PODEMOS HACER CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN? SIRIA, DE NUEVO EN LA DIANA

Los vientos se dirigen de nuevo hacia Siria, para agitar las lágrimas de millones de sus habitantes, desnudos ante la intimidación continua a la que les someten los medios de comunicación, inquilinos del terror y de la más mísera de las actuaciones televisadas sin el más mínimo de los escrúpulos.

Cazabombarderos israelíes F15 bombardearon hace unos días el aeropuerto militar de Homs, matando a 15 personas y elevando sin complejos su lista particular de odio y desvergüenza. Paralelamente, un nuevo cuento sobre el uso de armas químicas se difunde sin prueba alguna para volver a asir con una magna soberbia la sartén de su guerra por el mango. Cada vez que el estado sirio avanza en su lucha por liberar a su pueblo de terroristas y mercenarios, los dirigentes occidentales le someten a todo tipo de vejaciones, incluyendo las historias más sobrecogedoras para que asumamos sin fisuras la llegada de nuevos ataques.

Francia y Estados Unidos dibujan en cada esquina del país un nuevo mapa que solo pretende arrebatar los recursos naturales, instalando en suelo que no le pertenece bases militares desde las cuales seguir maltratando a millones de personas que ya no tienen donde habitar ni dejar guardados sus rotos zapatos de invierno.

Su territorio, sin quererlo ni beberlo, es un campo de batalla donde las impotencias occidentales juegan a lo único que saben hacer; saquear nuestra tierra apadrinados por la organización de naciones más lamentable que jamás se ha parido, desangrándose el mundo con rastro de un parto mezquino e irritable.

Ya no queda hueco para la diplomacia periodística, y tenemos que someter a juicio intransigente a quienes manipulan por un puñado de dólares toda información y, por consiguiente, todo rastro de veracidad. Estamos rodeados, y con España liderando la lucha contra las democracias, uno se vuelve no incrédulo sino espoleado para lanzar piedras a los verdugos de nuestra nueva era.

Photo by joséluis vázquez domènech

Wikileaks reveló parte de las tramas que tenían como objetivo la invasión de Siria. Alemania vende tanques a Turquía que se adentran en Siria sin contemplaciones, y luego invierte millones para impedir movimientos migratorios.

La coalición liderada por EE.UU. negoció un pacto secreto con el Estado Islámico para que cientos de yihadistas pudieran abandonar el país con sus posesiones y armamento (para seguir incordiando con sus entrañables matanzas). Y los Cascos Blancos siguen dando testimonio de su farsa, como viene siendo habitual desde su puesta en escena, para que la escalada deliberada de tensiones termine como el rosario de la aurora.

No ya como periodista, sino como curioso observador, cualquiera debería darse cuenta de que las palabras fluyen para que el lodo nos entierre. La desobediencia informativa debería ser primera causa de resistencia, pero albergar dicha esperanza resulta ardua en tiempos de insaciable control social.

Rusia sigue denunciado el incesante acoso al que nos vemos sometidos, pero sus fundadas impresiones se pierden bajo las montañas de occidente, donde se esconden miles de tanques de guerra dibujando en la línea de sus fronteras gruesos trazos de odio y muerte. Y como señuelo, nos informan sin cesar de que espías, hackers y otras delicias procedentes de las estepas siberianas controlan las elecciones catalanas y hasta la receta de la salsa boloñesa.

Si no fuera por las tristes y dolorosas consecuencias que tiene cada noticia que nos llega de Siria, podríamos publicar un comic narrando todas las injerencias promovidas por las balas nunca perdidas del capitalismo. A falta del sometimiento, chantajes, guerras comerciales, asedios, drones y otras calamidades, y viendo inoperantes tantas brabuconadas, sabotean la vida con más atentados y la partición del futuro en infinidad de destellos de oscuro y melancólico brillo.

Siguen rumiando contra el presidente y sus gentes, y no pararán, hasta que pierda el último soldado su mirada, y sea entonces cuando los intrépidos habitantes europeos comiencen a ver que nuevamente se la han metido doblada, y lo que había no eran ni armas químicas ni apóstoles en quienes creer, sino una miserable banda de periodistas haciendo de las suyas en beneficio de un imperio destronado que ya no sabe ni cómo crecer.

¿Alguien me puede abrir los ojos, y hacerme ver cómo es posible que si Ghouta Oriental está siendo recuperada, para qué va a lanzar Bashar Al Assad ataques con armas prohibidas sabiendo que como respuesta le van a fulminar?. ¿Alguien me puede ayudar a comprender cómo es posible que en su infatigable intento de defenderse de los terroristas, y cuando ya había doblegado hasta el espíritu impaciente de los mandatarios de la OTAN, va el presidente a cometer semejante estupidez?.

Los aviones comerciales ya no atraviesan el espacio aéreo de Siria. Una propuesta de investigación para que antes de la condena y el bombardeo podamos ir descubriendo qué ha sucedido, ha sido neutralizada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Polonia. La situación es insostenible.

Los tambores suenan en los despachos del gran poder, y en sus oficinas de papel couché, miles y miles de vendidos iluminarán nuestras pupilas con el rastro que dejan los misiles en un nuevo viaje hacia el salvajismo y la barbarie más cruel.

Estamos abonados al fracaso. La percepción social está completamente bloqueada; profesores, intelectuales, lectores, políticos, ciudadanía en general y abanderados de sus causas justas están ciegos. Y en esta coyuntura, donde la realidad siria está siendo destronada por los algoritmos de las redes y las franquicias de las guerras, la posibilidad de hacer frente a tanta fechoría se desmorona. Una impotencia tremenda se adueña de mí cada vez que intento buscar una flor entre tanta mierda.

Te abrazo Siria, en nombre de la paz y escapando del delirio. OTAN no, bases fuera.

Colaboración para “iniciativa debate” y “ojos para la paz”


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8M: ¿Es el comienzo de una revolución imparable?

La revolución no será televisada

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Todas las televisiones se sumaron a la fiesta. La diferencia es que mucha parte de la ciudadanía creía que era una fiesta revolucionaria, y los medios de comunicación sabían que era una nueva parodia que viene reconstruyéndose (como quien no quiere la cosa) desde que a Hollywood le dio por plegarse a los designios de las corporaciones que fomentan las movilizaciones que no llevan a ningún lado.

Millones de personas que acudieron a manifestarse conocían perfectamente infinidad de eslóganes que los hubieran firmado hasta hace bien poco porque se reconocían en una realidad palpable y que podían sentir como próxima y reconocible. Pero como sucede hasta en las mejores familias, dentro del nuevo y un tanto rentabilizado feminismo transversal, miles y miles de personas se olvidaron, de repente, del significado de aquellas expresiones que elevaban el entusiasmo por saberse orientadas por el camino de la rebeldía y la contestación.

Una de esas frases célebres que para sí tomamos muchas personas (yo incluida), dejó de existir en el imaginario colectivo. Y lo que parecía algo evidente dejó de serlo, y la “revolución”… se televisó.

http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/huelga-feminista-horarios-manifestaciones-actos-sumarse-dia-internacional-mujer-espana_201803065a9ee21d0cf20b9f264d6391.html 

Aun así, pensándolo bien, estamos de suerte. No hubo revolución alguna y, por tanto, seguimos sin verlas por televisión. Porque por desgracia, el sentido estricto de ésta frase sigue vigente, y lo que ha cambiado es el sentido popular, o llamémosle de otro modo, lo que va transformándose desde hace mucho es el sentimiento de lo que es una verdadera transformación.

No tengo intención alguna de entrar en debates sobre la magnitud de los llamamientos, del éxito de sacar a las calles la magia del color morado, ni de custodiar razón alguna que se enfrente a aquello que ni deseo ni busco. Solo dejo sobre la mesa una reflexión. La misma que dejé el año 2011 cuando el 15M se fundió con un partido, ese partido con las instituciones, las instituciones con los medios, los medios con la gente, y la gente … con la desilusión.

No encuentro ninguna base sólida que me lleve a pensar que el 8M sucediera nada parecido a una revolución. Llevo alejado un tiempo de todo, lo cual no significa que lo esté de la realidad, y hoy he hecho un rápido repaso por las redes y lo único que me queda claro es que nada ha cambiado, ni próximamente cambiará. Lógicamente, hay que interpretar mis palabras en el marco de aquello que yo entiendo por revolución y en el espacio donde se esconde aquello que intuyo necesita una apremiante conversión.

La Sexta, ese canal de televisión que por sí solo explica muy bien en qué consiste la metáfora de la supuesta renovación, dejó constancia nuevamente de qué se está hablando cuando nos hablan por televisión. Y me sigo sorprendiendo con esa ingente cantidad de personas que regresan felices a sus casas pensando que han participado en una “increíble manifestación”; especie de incorporación a un sentir de obligado cumplimiento pero con escasa dosis de destrucción.

La revolución, será feminista o no será. No tengo dudas de ello, pero queda mucho tiempo para que algo ni tan siquiera parecido pueda llegar a suceder. Porque cabría añadir un matiz importante puestos a difundir mensajes que traten de revolución. El feminismo, será anticapitalista o no será, y no hace falta enumerar la infinidad de atrocidades que el sistema económico que nos colapsa ha depositado sobre el mundo de la mujer.


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Épicas transitorias

¿Qué pensará la ciudadanía emocionada cuando caiga el telón?

Carles Puigdemont comienza a definir el camino, que parece quebrarse  para quienes siguen embriagados de exaltaciones temporales. Pero todo apunta a que dichas exaltaciones van a dejar paso a un nuevo aleteo, alejado de los espacios de la secesión y del amor de quienes sueñan despiertos.

El presidente de Catalunya, en una entrevista ofrecida en Bélgica, deja constancia de lo que venimos anunciando desde un principio: las dos burguesías se aproximan al reparto del pastel, y lo que parecía pronto…, no podrá ser. Porque nunca fue. 

Casi nada es lo que parece, y lo resumen muy bien sus palabras; “otra alternativa a la independencia es posible”, y más teniendo en cuenta cuando manifiesta que siempre ha estado abierto a otra solución. Éstas declaraciones podrían no ser muy resolutivas desde la distancia, pero “casualmente” se producen mientras otros dirigentes de peso van pintando un nuevo marco con sus nuevas revelaciones, expresadas desde todas las esferas del independentismo adinerado (que es de lo que siempre se ha tratado).

Joan Tardá nos deja perplejos declarando con firmeza que a día de hoy no es posible la independencia, porque no hay masa social que la respalde. Y Artur Mas nos conmueve echándose para un lado mientras toda una serie de figuras políticas abrazan la misma interpretación.

Cuanto más tiempo pase más nítidamente se irá viendo todo, y esa “impresionante” lucha por la independencia se quedará en eso, en agua de borrajas, y a las gentes  que han formado parte de las movilizaciones se las recordará en esas imágenes que ahora gustan de protagonizar a toda velocidad en las redes… Y como ocurre con los mensajes de whatsapp, se olvidarán de ellas y las palomas vendrán a comer los restos de la última diada.

¿Qué va a ser del relato de la épica ciudadana y de todas aquellas personas que saltan al ruedo con la única razón de una emoción con la fecha caducada? Nada, porque nunca pasa nada de puertas adentro para criticar la propia ceguera.

Photo by joséluis vázquez domènech