Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Mujer! Y hoy, ¿no vas a moverte? ***

Cómo se programan (o impiden) las manifestaciones y por qué

Cuando escribimos que el 8 de marzo no pasó absolutamente nada parecido a una revolución o movilización contra el sistema, nos referíamos a ésto.

El poder tiene sus resortes tan bien controlados que hace creer a la gente que es capaz de transformar el mundo, cuando en realidad, esa capacidad no solo está anulada, sino que además forma parte del simulacro.

Miles de manifestaciones teledirigidas se hicieron eco como distribuidoras de esa necesidad de cambio. Pero solo eran eso, teledirigidas…, pero hacia la nada, a dibujar una falsa percepción y a salvaguardar (aunque a muchos les cueste creer), el engranaje de producción bélica.

Ya tuvieron sus primeras intervenciones en las marchas contra Trump. Eran lo mismo. Nada. Y os pregunto: ¿Creéis normal que una persona cualquiera, que lucha (o dice querer luchar) por destronar a quienes nos están pisoteando, salga a manifestarse llena de júbilo por reivindicar unos derechos, y la misma persona esté ciega ante una invasión, ante un ataque no contra un país sino contra cien? No parece normal. Pero es la norma.

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Si mi lucha es defender la situación de las mujeres en el mundo, ¿podríamos concluir que las mujeres sirias, yemeníes, palestinas o libias están siendo menospreciadas con enorme impunidad? Si. Podríamos y es nuestro deber mostrarlo.

Y aquí radica lo que venimos deseando exponer desde hace tiempo. Las verdaderas movilizaciones son aquellas que procuran subvertir el orden, porque las que ni tan siquiera desordenan los titulares de un informativo son solo eso, pasacalles festivos muy alejados de todo intento de rebelión.

El 10 de marzo, ante la desatada euforia que habitaba por doquier dado el “enorme éxito de las movilizaciones”, escribí que la revolución no será televisada, haciendo referencia a aquél espectacular montaje donde desde los medios de comunicación nos guiaban puntualmente con los horarios, emplazamientos, lemas, recorridos y otras líneas de actuación.

Por más que procuraba hacerme entender, la dificultad era extrema a la hora de poder llegar hacer creer a una mujer, que lo que había sucedido no era ni un granito de arena en la llamada lucha contra el sistema, porque era el propio sistema quien había diseñado con sus arquitectos movimientos tan poco convulsos.

Un mes después hay una nueva oportunidad para salir a las calles a luchar contra esa opresión que constantemente vuela sobre nuestras cabezas, pero las calles estarán vacías, huérfanas de revolución, porque no nos van a brindar la oportunidad de concienciarnos para ello. Una puede salir a airear sus críticas si van a ser televisadas, pero no podrá hacerlo cuando sus gritos sean contra los verdaderos pilares del sistema. No podrá salir, por un lado porque no le van a dejar y, por otro, porque ni tan siquiera se lo van a contar.

El mensaje es simple. Si las manifestaciones del 8M se dieran hoy, en una lucha sin par contra el capitalismo, contra el imperio de la guerra, y exigiendo la retirada de todas las bases militares del mundo, el feminismo hubiera dado un paso gigante hacia el afianzamiento de sus exigencias. Incluso me atrevería a decir que si todas las mujeres que se movilizaron lo hicieron pensando que su objetivo era transformar la sociedad, aquél día solo asistieron a un ensayo, pero que si su objetivo era real y persiste, que por favor salgan estos días corriendo a las calles, porque ahora sí, podríamos hablar, mínimamente, de un movimiento contestatario y eficaz.

Pero ahora no te van a animar a hacerlo, porque ahora los mismos que sacaron a las mujeres a las calles de Washington…, están lanzando sus misiles contra Damasco. Y claro está, prefieren que te vistas de lila y no que tengas la osadía de acudir a la embajada estadounidense a decirles lo que piensas de sus guerras, porque saben que estás contra ellas.

Pero nos desorientan…, nos brindan la oportunidad de salir a manifestarnos para entretenernos, para desahogarnos de tanta impunidad, pero al mismo tiempo cierran las puertas a que podamos hacerlo contra aquello que verdaderamente les importa.

Habrá quien pueda pensar que nada tiene que ver, que es mezclar churras con merinas, pero ahí reside parte de la tragedia. Porque precisamente ahí está la trampa, creernos que tenemos capacidad de transformación, que somos capaces…

…, capaces de seguir su juego sin darnos cuenta de los detalles.

Y termino. Hasta que no nos demos cuenta de que solo hay una lucha, no tenemos absolutamente nada que hacer. El empoderamiento está en otro sitio, no en el Instituto de la Mujer, que tampoco ve lo que está sucediendo, y sigue subvencionando una arbitraria e inapreciable lucha, porque toda mujer que desea ponerse en pie ante la injusticia y el maltrato, hoy tiene el puño en alto contra el Imperialismo. La verdadera lucha hoy está en Siria. Lo demás son distracciones, armamento neurolingüístico del capitalismo.

*** El título viene a colación para visualizar mejor las razones que aquí expongo, dado que la cercanía de los hechos me permite hacer comparativas y análisis más fáciles de entender. Lógicamente, el llamamiento a una movilización total contra aquellos que nos oprimen queda abierto a hombres, mujeres y viceversa.

Colaboración para “Iniciativa Debate” y “Ojos para la Paz”

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Impotencia y desolación

¿QUÉ PODEMOS HACER CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN? SIRIA, DE NUEVO EN LA DIANA

Los vientos se dirigen de nuevo hacia Siria, para agitar las lágrimas de millones de sus habitantes, desnudos ante la intimidación continua a la que les someten los medios de comunicación, inquilinos del terror y de la más mísera de las actuaciones televisadas sin el más mínimo de los escrúpulos.

Cazabombarderos israelíes F15 bombardearon hace unos días el aeropuerto militar de Homs, matando a 15 personas y elevando sin complejos su lista particular de odio y desvergüenza. Paralelamente, un nuevo cuento sobre el uso de armas químicas se difunde sin prueba alguna para volver a asir con una magna soberbia la sartén de su guerra por el mango. Cada vez que el estado sirio avanza en su lucha por liberar a su pueblo de terroristas y mercenarios, los dirigentes occidentales le someten a todo tipo de vejaciones, incluyendo las historias más sobrecogedoras para que asumamos sin fisuras la llegada de nuevos ataques.

Francia y Estados Unidos dibujan en cada esquina del país un nuevo mapa que solo pretende arrebatar los recursos naturales, instalando en suelo que no le pertenece bases militares desde las cuales seguir maltratando a millones de personas que ya no tienen donde habitar ni dejar guardados sus rotos zapatos de invierno.

Su territorio, sin quererlo ni beberlo, es un campo de batalla donde las impotencias occidentales juegan a lo único que saben hacer; saquear nuestra tierra apadrinados por la organización de naciones más lamentable que jamás se ha parido, desangrándose el mundo con rastro de un parto mezquino e irritable.

Ya no queda hueco para la diplomacia periodística, y tenemos que someter a juicio intransigente a quienes manipulan por un puñado de dólares toda información y, por consiguiente, todo rastro de veracidad. Estamos rodeados, y con España liderando la lucha contra las democracias, uno se vuelve no incrédulo sino espoleado para lanzar piedras a los verdugos de nuestra nueva era.

Photo by joséluis vázquez domènech

Wikileaks reveló parte de las tramas que tenían como objetivo la invasión de Siria. Alemania vende tanques a Turquía que se adentran en Siria sin contemplaciones, y luego invierte millones para impedir movimientos migratorios.

La coalición liderada por EE.UU. negoció un pacto secreto con el Estado Islámico para que cientos de yihadistas pudieran abandonar el país con sus posesiones y armamento (para seguir incordiando con sus entrañables matanzas). Y los Cascos Blancos siguen dando testimonio de su farsa, como viene siendo habitual desde su puesta en escena, para que la escalada deliberada de tensiones termine como el rosario de la aurora.

No ya como periodista, sino como curioso observador, cualquiera debería darse cuenta de que las palabras fluyen para que el lodo nos entierre. La desobediencia informativa debería ser primera causa de resistencia, pero albergar dicha esperanza resulta ardua en tiempos de insaciable control social.

Rusia sigue denunciado el incesante acoso al que nos vemos sometidos, pero sus fundadas impresiones se pierden bajo las montañas de occidente, donde se esconden miles de tanques de guerra dibujando en la línea de sus fronteras gruesos trazos de odio y muerte. Y como señuelo, nos informan sin cesar de que espías, hackers y otras delicias procedentes de las estepas siberianas controlan las elecciones catalanas y hasta la receta de la salsa boloñesa.

Si no fuera por las tristes y dolorosas consecuencias que tiene cada noticia que nos llega de Siria, podríamos publicar un comic narrando todas las injerencias promovidas por las balas nunca perdidas del capitalismo. A falta del sometimiento, chantajes, guerras comerciales, asedios, drones y otras calamidades, y viendo inoperantes tantas brabuconadas, sabotean la vida con más atentados y la partición del futuro en infinidad de destellos de oscuro y melancólico brillo.

Siguen rumiando contra el presidente y sus gentes, y no pararán, hasta que pierda el último soldado su mirada, y sea entonces cuando los intrépidos habitantes europeos comiencen a ver que nuevamente se la han metido doblada, y lo que había no eran ni armas químicas ni apóstoles en quienes creer, sino una miserable banda de periodistas haciendo de las suyas en beneficio de un imperio destronado que ya no sabe ni cómo crecer.

¿Alguien me puede abrir los ojos, y hacerme ver cómo es posible que si Ghouta Oriental está siendo recuperada, para qué va a lanzar Bashar Al Assad ataques con armas prohibidas sabiendo que como respuesta le van a fulminar?. ¿Alguien me puede ayudar a comprender cómo es posible que en su infatigable intento de defenderse de los terroristas, y cuando ya había doblegado hasta el espíritu impaciente de los mandatarios de la OTAN, va el presidente a cometer semejante estupidez?.

Los aviones comerciales ya no atraviesan el espacio aéreo de Siria. Una propuesta de investigación para que antes de la condena y el bombardeo podamos ir descubriendo qué ha sucedido, ha sido neutralizada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Polonia. La situación es insostenible.

Los tambores suenan en los despachos del gran poder, y en sus oficinas de papel couché, miles y miles de vendidos iluminarán nuestras pupilas con el rastro que dejan los misiles en un nuevo viaje hacia el salvajismo y la barbarie más cruel.

Estamos abonados al fracaso. La percepción social está completamente bloqueada; profesores, intelectuales, lectores, políticos, ciudadanía en general y abanderados de sus causas justas están ciegos. Y en esta coyuntura, donde la realidad siria está siendo destronada por los algoritmos de las redes y las franquicias de las guerras, la posibilidad de hacer frente a tanta fechoría se desmorona. Una impotencia tremenda se adueña de mí cada vez que intento buscar una flor entre tanta mierda.

Te abrazo Siria, en nombre de la paz y escapando del delirio. OTAN no, bases fuera.

Colaboración para “iniciativa debate” y “ojos para la paz”


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8M: ¿Es el comienzo de una revolución imparable?

La revolución no será televisada

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Todas las televisiones se sumaron a la fiesta. La diferencia es que mucha parte de la ciudadanía creía que era una fiesta revolucionaria, y los medios de comunicación sabían que era una nueva parodia que viene reconstruyéndose (como quien no quiere la cosa) desde que a Hollywood le dio por plegarse a los designios de las corporaciones que fomentan las movilizaciones que no llevan a ningún lado.

Millones de personas que acudieron a manifestarse conocían perfectamente infinidad de eslóganes que los hubieran firmado hasta hace bien poco porque se reconocían en una realidad palpable y que podían sentir como próxima y reconocible. Pero como sucede hasta en las mejores familias, dentro del nuevo y un tanto rentabilizado feminismo transversal, miles y miles de personas se olvidaron, de repente, del significado de aquellas expresiones que elevaban el entusiasmo por saberse orientadas por el camino de la rebeldía y la contestación.

Una de esas frases célebres que para sí tomamos muchas personas (yo incluida), dejó de existir en el imaginario colectivo. Y lo que parecía algo evidente dejó de serlo, y la “revolución”… se televisó.

http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/huelga-feminista-horarios-manifestaciones-actos-sumarse-dia-internacional-mujer-espana_201803065a9ee21d0cf20b9f264d6391.html 

Aun así, pensándolo bien, estamos de suerte. No hubo revolución alguna y, por tanto, seguimos sin verlas por televisión. Porque por desgracia, el sentido estricto de ésta frase sigue vigente, y lo que ha cambiado es el sentido popular, o llamémosle de otro modo, lo que va transformándose desde hace mucho es el sentimiento de lo que es una verdadera transformación.

No tengo intención alguna de entrar en debates sobre la magnitud de los llamamientos, del éxito de sacar a las calles la magia del color morado, ni de custodiar razón alguna que se enfrente a aquello que ni deseo ni busco. Solo dejo sobre la mesa una reflexión. La misma que dejé el año 2011 cuando el 15M se fundió con un partido, ese partido con las instituciones, las instituciones con los medios, los medios con la gente, y la gente … con la desilusión.

No encuentro ninguna base sólida que me lleve a pensar que el 8M sucediera nada parecido a una revolución. Llevo alejado un tiempo de todo, lo cual no significa que lo esté de la realidad, y hoy he hecho un rápido repaso por las redes y lo único que me queda claro es que nada ha cambiado, ni próximamente cambiará. Lógicamente, hay que interpretar mis palabras en el marco de aquello que yo entiendo por revolución y en el espacio donde se esconde aquello que intuyo necesita una apremiante conversión.

La Sexta, ese canal de televisión que por sí solo explica muy bien en qué consiste la metáfora de la supuesta renovación, dejó constancia nuevamente de qué se está hablando cuando nos hablan por televisión. Y me sigo sorprendiendo con esa ingente cantidad de personas que regresan felices a sus casas pensando que han participado en una “increíble manifestación”; especie de incorporación a un sentir de obligado cumplimiento pero con escasa dosis de destrucción.

La revolución, será feminista o no será. No tengo dudas de ello, pero queda mucho tiempo para que algo ni tan siquiera parecido pueda llegar a suceder. Porque cabría añadir un matiz importante puestos a difundir mensajes que traten de revolución. El feminismo, será anticapitalista o no será, y no hace falta enumerar la infinidad de atrocidades que el sistema económico que nos colapsa ha depositado sobre el mundo de la mujer.


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Épicas transitorias

¿Qué pensará la ciudadanía emocionada cuando caiga el telón?

Carles Puigdemont comienza a definir el camino, que parece quebrarse  para quienes siguen embriagados de exaltaciones temporales. Pero todo apunta a que dichas exaltaciones van a dejar paso a un nuevo aleteo, alejado de los espacios de la secesión y del amor de quienes sueñan despiertos.

El presidente de Catalunya, en una entrevista ofrecida en Bélgica, deja constancia de lo que venimos anunciando desde un principio: las dos burguesías se aproximan al reparto del pastel, y lo que parecía pronto…, no podrá ser. Porque nunca fue. 

Casi nada es lo que parece, y lo resumen muy bien sus palabras; “otra alternativa a la independencia es posible”, y más teniendo en cuenta cuando manifiesta que siempre ha estado abierto a otra solución. Éstas declaraciones podrían no ser muy resolutivas desde la distancia, pero “casualmente” se producen mientras otros dirigentes de peso van pintando un nuevo marco con sus nuevas revelaciones, expresadas desde todas las esferas del independentismo adinerado (que es de lo que siempre se ha tratado).

Joan Tardá nos deja perplejos declarando con firmeza que a día de hoy no es posible la independencia, porque no hay masa social que la respalde. Y Artur Mas nos conmueve echándose para un lado mientras toda una serie de figuras políticas abrazan la misma interpretación.

Cuanto más tiempo pase más nítidamente se irá viendo todo, y esa “impresionante” lucha por la independencia se quedará en eso, en agua de borrajas, y a las gentes  que han formado parte de las movilizaciones se las recordará en esas imágenes que ahora gustan de protagonizar a toda velocidad en las redes… Y como ocurre con los mensajes de whatsapp, se olvidarán de ellas y las palomas vendrán a comer los restos de la última diada.

¿Qué va a ser del relato de la épica ciudadana y de todas aquellas personas que saltan al ruedo con la única razón de una emoción con la fecha caducada? Nada, porque nunca pasa nada de puertas adentro para criticar la propia ceguera.

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Las revoluciones raras veces las dirigen los pobres

Y ésta…, no va a ser una excepción

Este fin de semana se han dado una serie de circunstancias que han hecho posible, que por H y por B, haya vivido episodios que definen bastante bien en qué consiste la vivencia de las emociones, sin que tengan cabida en ellas las reflexiones necesarias para detenerse un poco, y avanzar en los diálogos.

Los nacionalismos se apoyan en excesivas ocasiones en dicha percepción, pero lo mismo sucede con el amor, con el fútbol o con la religión. Creer es vivir, más veces de lo que nos gustaría. Y hay gente que cree en sus ideales como constructos perfectamente cimentados, y se dirige con ellos al margen de lo que en realidad está sucediendo a su alrededor.

Es delicado, muy delicado, poder poner sobre la mesa constructos o análisis que pongan en cuestión dichas creencias, y muy complicado poder sustituir los sentimientos (elaborados ad infinitum por la causa), por la razón, o lo que es lo mismo, por estudios o todo tipo de análisis elaborados desde la reflexión y la crítica.

Así, hablar del procés en el País Vasco no es tarea fácil, como tampoco lo es hablar de Podemos en un entorno de sueño y esperanza. Pero hay que hacerlo, al margen de quién sea el contertulio y  qué sea lo que se pueda estar discutiendo.

Tanto en directo como a través de las redes he puesto sobre la mesa una percepción, una hipótesis que he construido considerando toda una serie de elementos que he ido estudiando en todo este tiempo. No tenía los datos cuantitativos, que ayudan a clarificar muchas de las actitudes y comportamientos de las personas, pero tenía otras muchas cosas, visibles en toda una serie de acontecimientos que se han desarrollado en los últimos años en Catalunya.

La idea podríamos resumirla así: “Estamos ante una revuelta, que de poder clasificarla en términos económicos e ideológicos, sería una revolución burguesa“.  O tal y como he anotado en más de una ocasión, ante un ajuste de cuentas entre la burguesía catalana y la burguesía española. Las reacciones no terminan de ser muy amables entre quienes sienten esa percepción como un latigazo a sus sentimientos. Y en esas circunstancias es muy complicado hacer ver que aquello que se desea y aquello que ocurre puede no unirse en ningún punto del camino.

Suele ser muy común  que se den toda una serie de argumentos para interpretar el deseo sin considerar en ningún momento la posibilidad de analizar muchos de los detalles.  Hoy me he puesto a buscar todo tipo de información, y solo voy a dejar constancia de unos datos que me parecen, cuando menos, contundentes. Después, como siempre, cada cual que haga lo que quiera con dicha información.

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Ya habrá quien esté considerando qué clase de fuentes he utilizado para tal fin. Yo haría los mismo, y lo comprendo. Por ello, he de dejar constancia de los pasos seguidos. Los datos no proceden ni del ABC, ni de El Mundo, ni de El País, ni de ninguna editorial enemiga de la causa. Bien al contrario, y con el peso de todo su engranaje político, están sacados del CEO (Centro de Estudios de Opinión), con un barómetro elaborado por el Govern, el Govern de Catalunya, y más concretamente tenemos que decir que el órgano promotor y ejecutor es …, Presidencia.

Algunos de los resultados cruzados dicen así: el 59% de la población que cobra menos de 900 euros no quiere la independencia, frente a un 54% que cobra más de 4.000 euros y un 55% de quienes cobran entre 2.400 y 4.000 euros que sí apuestan por la independencia. Por otro lado, entre quienes manifiestan pasar muchas dificultades por sus escasos ingresos, un 60% no quiere la independencia, y entre quienes dicen vivir cómodamente, un 51% se decanta por la independencia. Y para terminar, decir que en el grupo de parados, un 59% se opone a la independencia.

Se pueden hacer muchas interpretaciones, claro está, pero quien desee ver en esta movilización el protagonismo del pueblo trabajador, se verá obligado a inventar un nuevo modelo de análisis de la realidad social.

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Aquí se puede ver el cuestionario completo, un resumen, tablas estadísticas, etc.

http://ceo.gencat.cat/ceop/AppJava/pages/home/fitxaEstudi.html?colId=6408&lastTitle=Bar%F2metre+d%27Opini%F3+Pol%EDtica.+3a+onada+2017

Hay muchos factores que pueden ir decantando las movilizaciones a todos los sectores sociales; si España sigue insistiendo en cercenar los derechos humanos, si el independentismo cobra más fuerza por otra interpretación de la justicia belga, si los grupos fascistas exhiben su fuerza, si desde otras autonomías se apoya la causa, si los relatos exhiben su fuerza comunitaria, si la sociedad civil no se quiebra, etc. Pero el principio detonador y el objetivo final creo que tienen el sello de la burguesía catalana, y será  ella quien determine cuando terminará…, y cómo (claro está, en común acuerdo con la burguesía española).


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6 años sin ETA

CARTA ABIERTA ESCRITA HOY HACE SEIS AÑOS

2o de octubre de 2011. Llevaba tiempo esperando esta fecha. El día después; para poder dirigirme a quienes deseen construir este futuro incierto, con la certeza de que atrás quedó el incandescente estallido de la violencia.

Pero quiero dirigirme especialmente a las víctimas, a todas aquellas personas que han sufrido por una u otra causa, los azotes y las consecuencias de estos inacabables años, donde tantas y tantas personas han sentido en su interior el embate de la bárbara acción de los hombres.

Solucionar la muerte es lamentablemente un sueño imposible. Desprenderse del terror, de la tortura, del miedo, y de imágenes que han quedado grabadas con sangre y fuego, es también una misión de extrema dificultad. Y querer comprender cada uno de los acontecimientos que han llevado a que una persona sufra, una labor inabarcable, porque inabarcable es la miseria donde podemos llegar a descender.

Atrás, vientos que parecían imperceptibles para algunos, dejaron tras de sí paisajes desolados dibujados por huracanes escondidos. Y donde el mar debía de traer el sonido de las olas, a veces arrastraba el quejido impotente ante la muerte. Adelante, la mirada perdida ante la impotencia de tanto destino mutilado.

Pero adelante, también, queda el futuro. Caminar sin tropezar de nuevo, poder girar en el camino sin que lo recorrido hasta ahora sea quien determine cada paso. Descansar sin fortalecer la rabia, a pesar de lo sucedido, y proseguir procurando observar solo el destello. La confrontación y la imposición no pueden mitigar ninguna llaga, ni podrán nunca resolver cuestión alguna.

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No se constata ningún triunfo por el olvido, la retirada, o el silencio. El verdadero valor está en la conciencia de lo ocurrido, y superarlo dejando de lado el odio. Toda búsqueda hacia la comprensión y la solidaridad no necesita de ese sentimiento, porque ni la venganza ni revancha alguna pueden solventar nada de lo sucedido y, lo que es peor, no pueden participar de nada nuevo que ilumine el camino.

El odio, lo encauzamos generalmente a través de un rostro, de un enemigo que nos arrebató una vida, o sesgó un sueño. Pero en la vida, nos sumergimos en todos los rincones de la sociedad, en los amplios espacios de la existencia, acompañados de infinidad de personas, y de múltiples usos y razones. Nos diluimos en los demás, y ahí radica el pequeño triunfo.

Cultivar el rencor es seguir rodeado de fantasmas. Es enquistar la irreconocible razón del sufrimiento y postergarlo. Anteponer la razón al odio abre la vía del comienzo de una nueva etapa. Razonemos juntos, para buscar otros instrumentos, y diseñemos el respaldo de la justicia necesaria. Cuanto mayor cobertura demos a esa búsqueda, menos dolor se sufrirá a través de los sentimientos irreconciliables. Es imposible que la víctima pueda olvidar, pero es posible que su indefensión quede a refugio de una sociedad que no respalde la injusticia, de una sociedad que contemple la posibilidad de abrazar el dolor de todas y cada una de las calamidades cometidas.

El horror no necesita ningún espejo para reflejarnos en él; necesita buscar urgentemente al hombre que hemos de llevar todos dentro.


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Catalunya

Consideraciones respecto al “procés” y algunas que otras carambolas

Algo he oído por ahí, que ha sido desenterrar a Dalí y todo se ha vuelto surrealista.

El patético mitinero neoliberal Mario Vargas Llosa ve con nitidez nacionalismo y conjura en una buena parte de la población catalana pero, al mismo tiempo, está incapacitado para ver lo propio a un centímetro suyo, donde le acompaña impávido Xabier García Albiol, enfundado con una preciosa bandera española.

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Miles de españoles son trasladados a Barcelona en autobús (gratis), y nos cuentan que la “mayoría silenciada” catalana toma las calles para gritar olés  a España y su historia imperial.

Catalunya lleva tiempo irritada ante el fraude y una corrupción política galopante representada en sus dirigentes. Pero la propia oligarquía que ha estrangulado a su gente les lleva en volandas hacia un falso sueño, solo transigente con “sus delincuentes”.

Nos montan una crisis económica sin precedentes y juegan con las teclas necesarias para hacer brotar la emoción nacionalista, contándonos que es ella la que provoca la fractura total. Se evita así el proceso de indignación popular que ya estaba cociéndose en todas las esquinas, y consiguen que ésta se traslade a otro lugar.

Al Gobierno español  “no le consta que haya una mayoría de independientes en Catalunya”, y no vaya a ser que tras un referéndum pueda romperse su calculadora, no permite que haya constancia de nada, tan solo del uso de una violencia obscena y autoritaria.

Noruega insta a Rajoy a abrir vías de diálogo a través de la mediación. El presidente sigue recomendando el libro “1785 motivos por los que hasta un noruego querría ser español”, prologado por el inagotable Luis del Olmo (y no es una broma, ni de mal gusto a nuestro pesar).

“España, toda la vida, ha sido España”.  Sin comentarios. Bueno si, podría ser una recomendación para que empezara así la letra de su himno estatal.

Dicen que Carles Puigdemont se ríe de la Constitución, no así el PP, que coge la Carta Magna, se limpia el culo con ella y dice que es para sacar a España de la crisis y el malestar general.

Todo aquello que no les conviene carece de fundamento jurídico. Así piensan quienes hacen las leyes…, que no podemos cambiar porque para ello las han blindado con mayorías cualificadas y alguna que otra argucia difícil de superar.

Creo que miles de vascos van desencaminados; creen en la buena fe de la CUP y “su pacto con la burguesía”, y sienten que Catalunya es un ejemplo a consagrar. Desconozco qué pensarán cuando todo se acabe y resulte que sean los catalanes quienes quieran seguir los pasos de la autonomía vasca y solo se trate de algunas concesiones sin más.

La “normalidad institucional” permite que un 50% de ciudadanos cualesquiera puedan gobernar y hacer lo que les venga en gana, pero si el 50% es independentista la normalidad se convierte en apología de la violencia y la democracia peligra, porque por arte del birlibirloque la mitad deja de ser mitad y se convierte en clara minoría.

España está llena de españoles, eso lo saben hasta los sapos que habitan la orilla del Manzanares. Catalunya, sin embargo, no se llena ni aunque salgan de manifestación los peces gordos y los tractores.

Tres palabras bastan para describir el espíritu de la constitución: “una e indivisible”. Y para eso están sus soldados, para defender la gran causa sin complejos; a Sergio Ramos le sale urticaria tan solo con pensar que Catalunya no es su España, pero se la suda jugar contra Israel mientras sus pupilos arrasan Palestina y medio mundo sin parpadear.

Ayyyyy, Israel Israel… En una de sus últimas visitas de estado allá que se fue el señor Más, a buscar crédito y algún que otro atajo para su ideal.

Es triste tener que reconocerlo, pero nos encaminamos a paso firme a un desalentador acuerdo entre las mafias del PP y del PSOE con la mafia del 3%, acuerdo que no va a ser otro que la reforma de la Constitución.

Hay un tipo que no es más tonto porque si lo fuera le darían incapacidad laboral, y ello le dejaría sin discursos  con los que poder ametrallar.

“El diálogo entre demócratas se hace dentro de la ley”. Unidos Podemos no solo lo sabe, sino que va a firmar el pacto necesario para que Cataluña siga en España, en la UE y en la maldita OTAN, que aplaude a rabiar tanta ineficacia de los que todo lo iban a cambiar.

“El nacionalista catalán es radical, excluyente, egoísta, imprudente, y poco le falta para convertirse en un auténtico criminal”.  No así el votante popular, un tipo sereno, conciliador, amante de la fraternidad y la democracia. No cabe duda de que el humor negro está grabado a fuego en el carácter español y medieval.

“La independencia es una amenaza contra la convivencia”. La reforma del artículo 135 (por el que los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones goza de prioridad absoluta en detrimento del gasto social), un porcentaje de paro sonrojante o la pobreza infantil son apelaciones continuas a la festividad nacional.

No debemos olvidar uno de los grandes acontecimientos. Miles de personas venerando a los mossos, la misma guardia urbana que sembró Catalunya de miedo y dolor, y que ha sido investigada por su “ejemplar comportamiento”. Véase el documental “Ciutat Morta” y échense a temblar (la historia de una confabulación de los poderes públicos con la brutalidad empleada por la policía).

“La Soberanía no se negocia”, y poco importa que se pueda negociar con la salud, las pensiones, la educación y la sonrisa de toda la ciudadanía.

Y dividir…, si se divide una pareja yendo a comprar a Ikea, ¿cómo no va estar dividida una sociedad?

Hasta Carmen Sevilla se está muriendo, y la olvidan porque los medios tienen que justificar la aplicación del 155, no vaya a ser que desenmascaremos su arrogancia y su infinita desfachatez.

Todos somos marionetas, pero a veces, la representación que se puede llegar a hacer puede desbordar…, incluso a las fuerzas de ocupación!


Dos apuntes sin importancia:

01-  La República catalana fue proclamada en 1640 por Pau Clarís, en 1931 por Francesc Maciá y en 1934 por Lluís Companys.

A veces parece que vivimos en África o en Australia y somos incapaces de vislumbrar lo que sucede en el epicentro de nuestra Europa social y política. Nos obligan a olvidar, pero casi siempre es bueno poder llegar a recordar.

02- Casi todas las constituciones del mundo dejan clara la unidad indisoluble de su territorio, pero en los últimos 20 años se han creado solo en nuestro continente más de 20 Estados, y casi la totalidad de las independencias que se han consolidado en los últimos 50 años eran, como era de esperar, “ilegales”.

Por comentar…

Colaboración para Ojos para la Paz