Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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La Huella

Violencias

Por extraño que parezca es más fácil perdonar, y lo difícil y probablemente imposible es poder llegar a olvidar. Porque lo que se exige no es custodiar el alma y bucear en la causa de todo mal, sino salir a las calles porque la vida ha de progresar. La vida de los otros, de los espectadores y de los canallas, de los comerciantes de tu culpa y de los que te callan sin pestañear.

Nada parece estar contaminado porque los desagües ya llevaban tiempo oliendo muy mal. Y en el hedor que nos rodea no es sencillo hacer ver que el más mínimo arrebato de poder hunde sus garras con tanta facilidad que hasta los pájaros no cesan de cantar.

A un lado y a otro y detrás de todas las puertas del mundo puede aparecer la sombra, cualquier sombra, y con ella una nueva punzada que a veces no te deja ni respirar. Otras veces jadeas, porque puedes reconocer que un nuevo episodio te va a marcar. Nada es efímero cuando el dolor atraviesa hasta la zona intercostal.

Te puedes acostumbrar. De eso no cabe la mayor duda. Los torturados y los sitiados en épocas de guerra lo saben. Hasta a la falta de vida en el penúltimo aliento. Las manzanas no caen por la teoría de la gravedad. El hombre atiza las ramas hasta que se cansa de golpear. No es la gravedad. Es el hombre. Tu padre, tu compañero, tu amigo…

Y está tan cerca que ofrecer su cabeza no solo es impensable, es hasta ilegítimo poder mostrar las manos manchadas de sangre porque el culpable reside en el mismo hogar, o viene de visita cuando está dispuesto a “jugar”. Cerca, tan cerca que la familia se pliega, se cubre con su capa y deja de ver lo que ya habita en su piel.

Cuando ya no queda nada para extirpar es cuando deja de ser importante hasta la capacidad de sufrir. Y pensar se convierte en una pesadilla, y todas las reflexiones se hacinan golpe a golpe, hasta quedar incrustadas en la memoria como lo hacen las enredaderas en las paredes y muros de cualquier hogar.

Y resulta insoportablemente escabroso incluso poder llegar a olvidar…

Photo by joséluis vázquez domènech


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Oposiciones

Algo no funciona

Hace un par de meses tuve la oportunidad de comparecer en un recinto lo más parecido a una enorme fosa rectangular, sobre la que se habían dispuesto en filas (recordando la perfección organizativa de los desfiles militares), miles de mesas y sus respectivas sillas, esperando a que llegara la nueva hornada de opositores. Los nervios estaban a flor de piel, y daban ganas de hacer una encuesta a pie de examen para saber qué opinaban respecto a un interrogante que no me dejaba tranquilo.

Había varias pruebas y una inmensa puerta, abierta a la esperanza, para cada una de ellas. Me situé en el hall por el que íbamos a desfilar quienes pretendíamos realizar el examen para en un futuro próximo trabajar en el ámbito de la “Orientación Sociolaboral”. Y la pregunta que me venía una y otra vez era intentar saber cómo era posible que hubiera allí casi más “expertos” en orientación que desempleados en las calles. 

Algo no funciona, pero ahí seguimos, dando el cante allí por donde pasamos…

Photo by joséluis vázquez domènech


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Primer Amor

Poemas Narrados

Y de repente, el pasado se ocultó. Apareciste descalza y en cada huella mi silueta se amoldaba a todos y cada uno de tus movimientos. No eran pasos de baile. Era algo mucho más etéreo, intransigente con el ritmo cansino de la vida, pero a la vez revolucionario en su aprehensión del mundo a bocanadas. Era pura ilusión, lo sé, porque sin darnos cuenta hacíamos pompas de jabón con nuestros labios, y que más daba, si de lo que se trataba era de apaciguar el sentido de supervivencia. Qué más daba, si incluso la torpeza y los dedos temblorosos eran capaces de dibujar un volcán allí donde habitaba un lunar en medio de cualquier experiencia.

Picture “Ciudadela, Pamplona, Exposición”. Photo by joséluis vázquez domènech


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Breves

Modos de Ver

El tiempo es necesario. Esperar el final de un discurso, la bajada del telón, la última caricia, los créditos y la siguiente canción… Hay que saber permanecer, para no establecer la apreciación como la respuesta idónea. Fragmentamos la realidad si no alcanzamos a comprender, y para ello…, es necesario sentarse a ver…

 


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Soñando

Mi Photosfera

Esta noche he soñado que dios venía a mi (vete tu a saber por qué) y me preguntaba qué tal estaba el mundo. No sabía cómo responderle y me he hecho una postal, para que tengan bien claro en los cielos cómo están los tiempos aquí bajo sus efluvios.

(Me da que está haciendo una encuesta, y espero que cuando te pille, no se te ocurra tergiversar la historia y hacerle creer que todo va bien para que te de una parcela cerca del refugio donde descansa).

Photo by joséluis vázquez domènech


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Breves

“Libertad”

La “libertad” ha llegado para quedarse. Y solo cuando seamos capaces de contrarrestar el espectáculo alienado al que obedece seremos capaces de vislumbrar su falsedad.

(Esa ola es el efecto perverso, el sueño que esperas una y otra vez, pero que no te lo ofrecen sino como espectáculo. Y siempre, se va. Y se lleva con ella hasta el último verso que pudiste llegar a recitar, hasta la primera mirada tras el despertar. Tú eres la rama rota, arrastrada hasta la orilla para que puedas contemplar otra vez desde la distancia el estallido como alegoría de la posibilidad).

Phpto by joséluis vázquez domènech