Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


Deja un comentario

Estafa

Nos toman el pelo

En la imperturbable parodia política que nos rodea, foto fija que apenas se ha transformado desde la falsa transición, se siguen dando los mismos acontecimientos sin que nada se pueda alterar. Ir a votar es un cuento poco chino, y más occidental y capitalista de lo que podríamos imaginar. 

El cuento no tiene muchas lecturas. Las mismas 300 familias nos siguen gobernando, el gobierno de jueces es un despropósito, y la justicia…, campa en sus estrecheces.

Llaman democracia al legado continuado de un desfalco cuyos números nos harían temblar. Pero no temblamos, porque la maquinaria ya se encarga de atropellarnos y divertirnos hasta la saciedad, y la ciudadanía consume con glotonería hasta las mentiras del sufragio universal.

No soy amigo de los cuatro años de insolvencia circense, pero menos aún de los maquillados movimientos que llevan a familiarizarse a la población con el feminismo de las guerreras kurdas, con el cambio climático envuelto en plástico reciclable y que va a servir para redirigir la rabia a afluentes contaminados que no llevarán sus aguas a ningún mar,  o con las promesas baldías de quienes decían moverse para terminar enrocándose con la colaboración de algún general. 

Las cosas no han cambiado. Y si llamamos cosas a los asuntos que se cuecen en las altas instancias del poder, tenemos claramente que recordar que todo, absolutamente todo, sigue igual.

Jordi Cuixart hace un alegato final en el juicio del procés que dice mucho de su humanidad y más aún de una fiscalía emperrada en ladrar (y con ánimo de perpetuar la degeneración política que viene a ser la misma que la judicial).

Los bancos continúan robando a espuertas, y con sus inquilinos en los puestos de mando son capaces de quebrar países y de alentar a sus delincuentes para que la desigualdad prosiga aumentando sin cesar.

Si Amancio Ortega no donase dinero a la sanidad moriríamos de un infarto o, más probablemente, de un ataque de risa después de analizar su engranaje financiero, poco impositivo y muy dado a eludir lo que el resto paga sin ánimo alguno de engañar.

Las alianzas de los partidos por colocar a sus soldados forman parte del engaño postelectoral. Si antes ya nos sepultan con sus palabras vacías, sin sentido práctico y analítico alguno, y son capaces de deleitarnos con una ignorancia subida de tono, después, y por si no fuera poco, nos la juegan con una ingeniería empresarial que para sí la quisieran muchos ingenuos emprendedores que no llegan ni a pedir subvención alguna porque se apropiaron hasta de su esperanza laboral.

El negocio de la guerra sigue añadiendo descrédito a un partido súbdito de los negocios y del cruento imperialismo, y amplía aún más la capacidad de maniobra de  Estados Unidos en la base de Rota, manda a su barquito insigne a los mares bálticos para participar en la cuadragésima intimidación a Rusia, y amplía el presupuesto militar sin consideración alguna por los verdaderos problemas del país. Juguetean con mentiras sobre Venezuela, Siria e Irán, y un mal día recibirán algún “recadito” que se les atragantará sin remedio alguno.

Israel confirma que es un estado racista, que nada ni nadie se debe interponer en su deslealtad con la humanidad, y a todo aquello que se mueve contra sus propósitos (que no son otros que la aniquilación de Palestina y apoderarse de todo lo que pueda…, y más) lo denomina antisemita y lo marca con una X en su agenda global.

Ningún movimiento en masa pide la libertad de Julian Assange, no vaya a ser que por un día podamos decir que las redes sociales funcionan y que la sociedad civil comienza a emerger del letargo paranoico en el que se ha asentado desde que la información deambula de un lado a otro con férreo control unidireccional.

oznor

No son sospechas. Las tenían algunos el año que murió Franco y las tuvimos más tarde unos cuantos más tan pronto como Felipe González y la maquinaria europea comenzaron a triturar a la ciudadanía. Ahora, hay tantos argumentos, hechos, confesiones, imputaciones, escándalos, y otras muchas consideraciones al respecto, que podemos decir sin llegar a ruborizarnos, que la democracia no existe.

Lo que existe es una “entrañable” disposición de muchísima gente a creer aquello que no le conviene, a creer incluso en aquello que va en contra de sus presuntos principios. Creer en Europa (créanme), es tan estúpido como creer en la iglesia. Si salieran a la luz quiénes fueron los artífices de la entonces futura construcción de la unión, más de uno entra en delirio muy poco espiritual.

¿Cómo es posible que media humanidad arroje pedruscos sobre su propio tejado? La respuesta es mucho más fácil de lo que puede llegar a parecer. Lo que llaman democracia es una estafa de tales dimensiones que los griegos están pensando venderla junto con alguna de sus islas al mejor postor alemán. 

Estamos al borde del colapso. Nadie nos representa y casi nadie lo sabe. O al menos, casi nadie actúa como si lo supiera. Porque de saberlo, no votarían ni los Kikos. 

Hay elementos o ideas no concretadas que hablan por sí solas sobre lo que es la representación. Los partidos políticos, alejados completamente del verdadero deseo de sus feligreses son los primeros en boicotearnos. Hablan de intereses generales inexistentes, y a lo que vamos, cuando existen posibilidades palpables de dar respuesta a nuestras demandas, las rechazan de un plumazo, porque dicen ser ellos los que han de proponerlas. El juego es más que sucio y descarado.

Existen muchas modalidades de participación representativa. Una, y muy evidente, es la Iniciativa Legislativa Popular. Y precisamente por ello, por ser modelo de participación, y por ser representativa, no se lleva a cabo, no vaya a ser que votemos por expulsar al famoso caballero de la orden de la jarretera, o nos de un día por prohibir partidos porque nos resultan muy poco beneficiosos.

No se arrojan pedruscos por imbecilidad o por defecto. Se hace porque el propio sistema reconduce a ello, y su engranaje es tan sofisticado que es capaz de hacernos creer que no hay otra alternativa, y es capaz de hacernos ver lo que ningún ciego podría. 

Somos millones los que exigiríamos, por ejemplo, que a Aznar se le condenara por delitos contra la humanidad, pero no hay partido dentro del sistema, ni lo habrá, que pueda permitírselo. Porque no hay partido, ni lo habrá, que sea capaz de llevar la voz de todo un pueblo. 

Vivimos bajo una continuada estafa mediatizada, y Jordi Évole podría hacer hasta una mini serie para Netflix con ello, pero jamás lo hará. 

Deberíamos avanzar hasta las últimas consecuencias, sabiendo que ya solo las primeras, les harían palpitar.

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos para la paz


Deja un comentario

Caos

Breves

Cuando un suicida arde, ya es demasiado tarde para apagarlo. Hay que combatirlo allí donde se produce: en las fábricas escondidas y polvorientas subvencionadas por la globalización y que vienen a llamar agencias de espionaje. Incluso desde las embajadas promocionan la desestabilización, y lo que podía ser diplomacia se convierte en el prostíbulo del terrorismo.

Hoy despierto frecuentando el desasosiego del infortunio. No para mi, sino para esas millones de personas que viven a expensas de que su dado haya volcado sin que arista alguna haya podido detener el estruendo.

Por momentos me gustaría que todos viviéramos allí, y a nuestro regreso volviéramos hieráticos, golpeados por esta desafección que no quiere comprender al otro, ni tan siquiera en el desgarrador lamento del abandono.

Somos un incontrolable desperfecto humano. Y no merecemos el más mínimo recuerdo para ningún pasado. Libia, Siria, Venezuela, Yemen, Palestina… Perdonad tanta infamia, pero nuestras democracias son así, el alimento para una nueva tragedia.

Photo by joséluis vázquez domènech

 


1 comentario

Breves

No nos llevemos a engaño

Los resultados de ayer dicen mucho de la atrofia política que habita en la cúpula del PSOE (mayor vergüenza es difícil de poder sobrellevar por parte de los protagonistas del golpe). Pero ello no significa que en sus bases haya aire fresco y vientos de cambio. Por mi parte, no me cabe la menor duda de que su desaparición sería la única medida digna de tener en consideración.

En primera instancia parece que su defensa del capitalismo y esa política beligerante y creadora de desigualdad que ha estado respaldando desde 1974 ha de ser el mayor problema al que nos debemos enfrentar, pero no…

Hay un elemento mucho peor que nos está amordazando y arrinconando sin que, al parecer, nada podamos hacer. Más allá de los daños evidentes que nuestra sociedad está sufriendo por culpa de regímenes políticos corruptos, capaces de vestirse de legitimidad gracias al apoyo desmedido de unos medios de comunicación despreciables, hay un hecho sustancial que si no somos capaces de descifrar en breve nos hundirá en la miseria más absoluta: el verdadero trauma reside en seguir creyendo que vivimos en una verdadera democracia.

Tal y como señala Alain Badiou es esa “ilusión democrática”, nuestra lastimosa aceptación de los propios mecanismos democráticos como objetivo final del cambio los que, en realidad, están impidiendo que seamos capaces de avanzar a ningún sitio.

Sin llevar a la fundición este sistema político, todo lo que vaya aconteciendo en él es sólo pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre. Y Pedro Sánchez es otro ilustre representante de la miseria que nos rodea.

Photo by joséluis vázquez domènech

 

 

 


Deja un comentario

La Guerra Mediática (III)

Los cuatro jinetes de la “Democracia Europea”

Del mismo modo que al hablar del matrimonio podemos hacer alusión a la endogamia o la exogamia, al matrimonio por captura o por consentimiento, referirnos a la monogamia y la poligamia, a la poliandria y a otros muchos factores e ingredientes que hacen de ésta institución social una costumbre que ha vivido muchas alteraciones, lo mismo deberíamos hacer con el concepto de Democracia.

Sabemos que desde los análisis de las “formas reales de gobierno” realizados por Aristóteles hasta hoy ha habido transformaciones muy profundas, y también sabemos que los diferentes tipos de gobierno que se han ido estableciendo a lo largo de la historia han estado siempre más cerca del poder que de la ciudadanía. Desde el siglo V antes de Cristo, al menos en el uso teórico del término (porque su implantación generalizada bien podría decirse que apenas ha tenido una repercusión real en ningún lado), cientos de filósofos, pensadores, politólogos, ideólogos, y un sinfín de predicadores, se han ido posicionado con respecto a esa combinación que habría de darse entre los factores políticos, económicos, el estado y sus leyes y el conjunto de la ciudadanía. Y en líneas generales, podemos llegar a la conclusión de que nos han estado tomando el pelo.

Es lógico que pararte a pensar en la Edad Media o en el periodo de entre guerras sobre cuál habría de ser el sistema perfecto para administrarnos mejor como sociedad nos llevaría a posicionamientos bien diferentes porque partiríamos desde premisas altamente contaminadas por el ritmo de los acontecimientos. Pero ello no nos puede nublar la mirada para ser incapaces de ver que el pueblo, siempre, termina bajo el yugo de grupos sociales dominantes. Es igual que hablemos de ciudades-estado o de estados nacionales; la amenaza siempre ha sido constante y las democracias no han dejado de estar asediadas o, en el peor de los casos, abortadas antes de que pudieran florecer en el descampado de la esperanza.

Actualmente, y para ir concretando, basta señalar que lo único que experimentamos es el señuelo de la democracia, y basta comprobar para ello la ingente cantidad de reglamentaciones existentes para, precisamente, negar a la ciudadanía su posibilidad de participación. Queda claro que quienes dicen ser nuestros gobernantes se apropian de todas las licencias  para consagrar sus arbitrarias formas de articular el poder, y subsiste así una estrategia que inmediatamente conduce a  una ruptura importante entre las estructuras estatales y el conjunto de la sociedad.

No hay más que observar la foto de los cuatro mandatarios reunidos en Versalles días atrás, que sin vergüenza alguna manifiestan cómo ha de ser el futuro de la Unión Europea. ¿Quiénes son Merkel, Rajoy, Gentiloni y Hollande para determinar por obra y gracia del espíritu santo el devenir de millones de personas de las que pasan olímpicamente?

Google Images

Estamos enfrentados a manipulaciones sociales de alta intensidad. Y los medios de comunicación, en vez de plantearse qué clase de legitimidad y en base a qué criterios (u órdenes) se establece dicha cofradía, celebran el enorme valor de éstos inadaptados sociales para salvar Europa de una catarsis que ellos mismos manipulan. El núcleo duro de la intransigencia!

Su único fin es limitar la defensa de nuestros derechos y profanar los valores de nuestras libertades, y nos someten “en nombre del bien común”.

Uno de los mayores males de nuestras democracias es que se ha ido extendiendo la creencia de que las leyes son el fundamento de las causas justas. Y viene bien recordar a Montesquieu, “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”.

No conozco ninguna definición de Democracia que se ajuste a nuestra realidad política y social. Por tanto, es urgente no permitir que se siga hablando de ella desde el menosprecio generalizado, y disponernos a renombrar nuestro sistema de gobierno con cualquier término que le haga, esta vez sí, justicia.

En cambio, conozco miles de ejemplos y argumentos que confirman la tesis de que estamos imposibilitados para poder hablar del “gobierno del pueblo”.

La manipulación del lenguaje es una carga pesada que debemos abandonar.

Capitalismo y Democracia son incompatibles. Es más, el primero solo busca la concentración de poder contra la posibilidad de abrir cauces de participación ciudadana y tiene una visión instrumental de la democracia. Esto es, ésta únicamente es buena cuando funciona dentro de un marco determinado de relaciones sociales y de propiedad. Tal y como señala James Petras, el capitalismo tiene una visión relativista: “Cuando extiende sus intereses y fortalece sus posiciones estatales está en la onda democrática. Cuando sus intereses están violados y amenazados, pasan a la política opresora y apoyan un régimen autoritario.”

Todo indica que la gente no comprende realmente lo que nos han hecho. Solo tenemos el derecho de aceptar lo que otros deciden por nosotros. A eso le llaman Democracia y aun así se sigue yendo a votar.

Grecia fue quien marcó el camino de la democracia, pero también donde se crearon el drama y la farsa para sus espectáculos teatrales. Y como perfecta representación de dichos elementos, a la que hemos asistido estos últimos años, tenemos el ejemplo perfecto de lo que hoy se entiende en Europa por Democracia. Con Alemania al frente, y con el excelente trabajo de los medios de comunicación, nos han hecho creer que el país heleno no es sino una banda de irresponsables defraudadores y que por ello han caído en desgracia.

Es cierto, hicieron muchas cosas mal, pero fue todo un entramado financiero y político el que ocultó una miserable maniobra. Cuando Grecia fue admitida en la zona euro nuestras queridas instituciones, a pesar de su evidente fragilidad y de sus escasos recursos, consideraron que existían todas las garantías necesarias para recibir créditos masivos y baratos. Llovieron sobre Atenas ofertas de financiación a tipos de interés de risa, en particular por parte de bancos alemanes y franceses que incitaron a los gobernantes helenos a endeudarse a bajo coste y a largo plazo para adquirir principalmente material militar alemán y francés.

Hoy podemos hablar de un país humillado y aniquilado, que ha perdido el 26% de su PIB, donde los salarios han bajado un 14%, el 20% de la población no puede permitirse una comida y donde la falta de vivienda se ha triplicado en los últimos años.

Son algunas de las consecuencias concretas de lo que permite y subvenciona la Unión Europea. Una unión que establece sus parámetros de actuación en términos de dinero, y de la que podemos decir con tranquilidad que no basa sus acuerdos a partir de la solidaridad, sino desde la estrategia de los mercados. El euro, que supuestamente iba a ser el primer punto de partida para la integración está resultando ser el mecanismo perfecto para abrir la brecha de la desigualdad y la existente entre los países fuertes y los débiles.

Hay lecciones que nunca deberíamos olvidar, pero el rodillo de la guerra mediática sostiene con precisión las mentiras y el sillón que hay que respaldar. Alemania quedó humillada por el Tratado de Versalles, y casi 100 años después hace lo propio con el pueblo griego, un pueblo que le brindó su ayuda en 1953 en el Acuerdo de Londres.

Este Acuerdo sobre la deuda externa germana consistió en la quita o anulación de una gran parte de esa deuda por parte de los países acreedores. Grecia formaba parte de ese grupo y votó a favor. Así, este hecho fue clave para la rápida reconstrucción de dicho país, hasta el punto de que su crecimiento supuso su resurgimiento como potencia mundial.

Ningún Sistema Político que depositara su confianza en el poder del pueblo obraría de tal manera permitiendo hechos tan lamentables como los que protagonizan nuestros impresentables gobernantes. Pero este es tan solo un capítulo, una nimiedad en el vasto territorio que ocupan las inexistentes democracias.

Para quien no lo haya visto, tiene aquí la oportunidad. Deudocracia, un documental que busca las causas de la crisis y de la deuda en Grecia, y que propone soluciones que los gobiernos y los medios de comunicación dominantes ocultan y lo seguirán haciendo…, hasta que ya sea tarde.

Por favor, dejad ya de hablar de democracia.

Colaboración para Iniciativa Debate

 

 


1 comentario

La violencia como estrategia: 08

¿Es posible distanciarnos del Estado?

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Desde instancias académicas, desde nuevas formulaciones para paliar el maltrecho mercado de trabajo, desde las ciudades tullidas, o desde emplazamientos diversos y distantes en el mundo (que buscan sobre todo emprender nuevas vivencias), hay una cada vez mayor confluencia en un aspecto humano. Nos necesitamos, y nuestra colaboración es el germen de la emancipación.

No es casual que las micro-cooperativas, las redes de economía alternativa o la expansión de centros sociales auto gestionados estén a la orden del día. Son la respuesta automática a la constatación de la pervivencia de ese enemigo común que mancilla nuestras vidas.

La recompensa que recibiríamos tras una lucha de emancipación sería admirable, como lo fue aquella vez que la mujer se irguió para mirar de frente al hombre que la oprimía. La meta es un estallido de tranquilidad a cada momento de lucha, sin que podamos ver liberación definitiva alguna, porque siempre habrá violencia.

No hay por qué pensar en alcanzar la desaparición de toda dominación. Basta con encender los dispositivos a nuestro alrededor. Pero hay que habilitar espacio en nuestro interior para dosificar el trabajo, y para poner en pulsión a la mayor parte de la población.

Unas prácticas cada verano con asignaturas como la importancia de la subversión o el anclaje de la revolución. Esperar el desmoronamiento de los medios de comunicación. Un ajuste de cuentas con algunos emperadores de las finanzas. El decaimiento del capitalismo por su propia fuerza interior. O la expulsión de nuestros pueblos del reconocido tirano de cada generación, no son viajes sustanciosos a ningún vergel, porque nunca se podrán dar, y mucho menos generalizar.

Hay otros modos de debatir o de decidir, pero cada vez queda más claro que ha de haber otros modos de actuar. Democratizar la acción y pluralizar el compromiso es de vital necesidad. Porque ya no se trata de una  desconfianza hacia nuestras instituciones, se trata de un claro enfrentamiento con el poder.

Han pasado muchísimos años departiendo de nosotros; les encanta hablar en nombre de los demás, y es hora de poner nombre a nuestros propios actos y nuestros propios pensamientos.

No necesitamos que nadie nos represente, porque somos emergentes en nuestro propio avance, y la única mediación que necesitamos es la de quienes nos acompañan. La mayor fuerza es insistir en que nos están abatiendo, y que tras cientos de años de repetición del mismo cuento, es hora de escribir las bases para la nueva pervivencia.

La integración en el sistema, sea desde la ciudadanía o sea desde la participación política tradicional es un fraude, ni tan siquiera es un mal menor. Que no sepamos contrarrestar ésta democracia, o que no sepamos aún distanciarnos de éste estado no incrementa la duda ni desdice el sufrimiento que causa a tanta gente ésta horrible situación. Detenernos es un gran avance, para no tomar jamás el camino hacia ningún poder.

Es prácticamente nula la posibilidad de asumir un futuro liberador dando un salto a través de la vía electoral integrada en las gradas de la globalización. Asumir la práctica y las mismas formas de quien nos controla, siempre incidirá en la forma de ser y de pensar de quien se preste a ello, y no habrá puertas para tamaña empresa.

No sé qué hay más allá del Estado, pero intuyo que ningún intento por el poder nos puede traer espacio alguno de libertad. La única pretensión debe ser sabernos al lado, conscientes de nuestra disposición.

Las condiciones de vida han de ser revisadas por completo, para ir abandonando todos los espacios de in-decisión. Tenemos el deber de mirar justo al otro lado, y dejar inservibles las bases militares, los imperios y sus mercados internacionales. Lo pequeño es la mejor apuesta de gobernabilidad.

Nos violentarán a lo largo de todo el camino, como lo han venido haciendo a lo largo de toda la historia, y habrás de saber que en tu defensa nunca habrá violencia sino el derecho a la rebelión como único destino.

Nos violentarán con nuevos consumos, y degradarán cada posibilidad de observar con atención el cielo, pero observaremos todas y cada una de las calamidades para comprometernos con celo.

Las soluciones no vendrán de aquí, de éste Estado fatigado. Pero no esperes milagro alguno, porque probablemente te encontrarás contigo mismo, pero esta vez como  individuo crítico dispuesto a interrogarte de nuevo.

¿Dónde está el norte? Sigo dudando…, pero sigo.


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 07

¿Debemos detenernos a seguir pensando qué está sucediendo, o directamente estamos obligados a pasar a la acción?

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Yo mismo me pregunto sobre el papel que desarrolla quien es capaz de estar horas sentado sobre la mesa indagando sobre el futuro incierto que nos llega. Y resuelvo, cada vez con más urgencia,  ir desprestigiando los modelos de pensamiento, acotar tanto experimento de inspiración intelectual y ceder paso a la convergencia de todos quienes sintamos la necesidad de derribar los muros y popularizar la felicidad.

Conducir una idea universal, por muy buena que nos parezca, ha de ser rechazable de antemano. Sería como inspirar una globalización del pensamiento opositor. Ni estamos todos en el mismo puerto de salida, ni querremos ir a idéntico jardín a descansar.

Mi propuesta emerge de la absoluta discordia con el mundo actual y del firme deseo de construir un poco de posibilidad. Sabiendo que para ello ha de haber una etapa de ruptura, de colapso, y de involución, entendiendo ésta como desapego con el proceso actual de desarrollo.

Una retirada a tiempo será menos maléfica que continuar constantemente en el intervalo de las crisis económicas, que a cada embestida arrinconan a millones de personas de la vida. Hemos de replegarnos, de ajustarnos el cinturón, y hemos de alejarnos por completo del horizonte de la globalización.

Si ante la invasión hay que estar descalzos frente a los tanques, reniego de dicha declaración. ¿Cuántos muertos han de haber cada día en el mundo para que comprendamos que no podemos esperar más? ¿Cuántas experiencias han de fracasar para que abramos los ojos a la realidad?

Una cosa es incitar a la violencia y otra manifestar el derecho a la defensa. Son dos cosas bien diferenciadas, y quien acredite ilegítimo protegerse, que vaya a Siria a pasear por sus calles pidiendo la paz, o que atraviese México de norte a sur y de este a oeste visitando los cárteles y sus cárceles, o vaya de vacaciones a bosques y selvas esperando que una excavadora le aplaste. Del mismo modo que todos tenemos derecho a comer una estúpida hamburguesa, también lo tenemos para vigilar nuestra casa, o lo que debería ser nuestro hogar.

Esto último ya es hasta un privilegio, porque ¿quién tiene una casa en propiedad? Mayormente quien apenas ha de defenderse de nada, porque ya está embarcado en la mediocridad.

No se asusten. Debemos. Nos debemos. Y con ello hay que aprender a mirar. Y no es lo mismo hacerlo desde la oficina que desde la selva de Lacandona, no es igual escribir una tesis sobre Colombia que vivir en Colombia refugiado en la clandestinidad. Nada es comparable a estar en la miseria, a morir de hambre, o a esperar la muerte por una bala indiscriminada. Nada puede ser solvente si no partimos desde esa base, desde la capacidad de reacción a esa cruda realidad que supera cualquier hecho anecdótico de nuestras vidas.

Hay que activar todos los protocolos porque nuestro mundo es un continuo estado de emergencia, en el que cada segundo parte una ambulancia medicalizada, a intentar reponer de un ataque a un pedacito de tierra que ha infartado.


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 06

Urge salir de tanta intimidación

Seguir especulando sobre dónde radica la fragilidad del Sistema y, peor aún, sobre quiénes son los causantes de tanta violencia exaspera. Si sabemos que el capitalismo no puede subsistir sin apropiarse también de los medios de producción de conciencia, no nos queda otra que cultivar la paciencia y dejar de consentir a éstos intermediarios como generadores de tanta guerra.

Si sabemos que un número reducido de grupos mediáticos controlan casi la totalidad de la información que circula por el mundo, estamos en la obligación de cuestionar estos medios masivos que sostienen y reproducen los intereses de empresarios y banqueros. Y si sabemos que su objetivo es seguir impulsando su tiranía, hemos de constatar el hecho, sin ambigüedades, sin declinar en cuestiones morales ni otras matizaciones.

La amenaza no trata sólo de un sometimiento al criterio unificado de la barbarie. Es ya un hecho real de muerte y generalización de la pobreza, es ya un compendio de vidas humanas amordazadas, esclavizadas, hambrientas y manipuladas.

Ya entendemos este mundo, no tienen que venir a monopolizar el relato acerca del mismo. Y en su intento, han de tenernos en frente.

Esta democracia no nos sirve, la violencia gratuita nunca ayuda, y el Estado es un peregrino que va de mano en mano. El único logro posible nos obliga a desentendernos de todo el proceso, ese que llamaron progreso. Y solo hemos de preguntarnos si tenemos la capacidad suficiente para darle la vuelta al mundo, y ponerlo patas arriba.

Lógicamente, somos nosotros quienes deberíamos ser protagonistas del cambio, y quienes habríamos de procurar que todo se redujese a cenizas para construir una nueva sociedad. Hacerlo desde lo establecido no parece tener mucho futuro. Es del todo aventurado pensar que lo que no hemos conseguido en dos mil años de historia lo podamos conseguir ahora que estamos maniatados por una serie de resortes perfectamente construidos.

Si apelase a la unión de la clase obrera, a la concienciación de la lucha, a la necesidad de adueñarnos de los recursos productivos, y a esa planificación desde el seno de los partidos políticos, creo que estaríamos repitiendo procesos de los cuales no podríamos salir airosos, dado que éstos mismos nos demuestran que no hay posibilidad alguna de alterar el rumbo desde dentro del sistema. Toda transformación se dio en los sindicatos, en las barricadas, en las calles, en las pieles dibujadas de heridas y sudor. No en las oficinas, donde se firman los trapicheos y los canjes, donde se da la espalda a la verdadera causa de los males.

Es reiterativa e ineludible, y nos golpea constantemente la necesidad del cambio, pero probablemente estamos alejados del objetivo porque no partimos con precisión rumbo a ese gran sueño. La razón es más sencilla de lo que pudiera parecer: no es posible el cambio dentro de éste sistema, porque en su génesis y en su puesta en escena lleva consigo el dolor y la desigualdad. No puede alterarse la órbita porque el núcleo sobre el que gravita es realmente pernicioso. Solo cabe destrozar el capitalismo y fundar una nueva táctica.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

¿Alguien se imagina que en el centro de operaciones de este ambulante mercado de la degradación, hablo de Estados Unidos, pueda surgir un partido que cumpla con los requisitos necesarios para solidarizarse con el oprimido y llevar su causa a la Casa Blanca? En condiciones normales, es decir, siguiendo las pautas que marca su ordenamiento jurídico, su sistema de partidos, y su operatividad institucional, no solo es imposible, es hasta inimaginable.

Claro que ante este planteamiento cabe decir que no todos los países siguen el mismo proceso, ni parten de una situación similar. Pero no hemos de llevarnos a engaño, creer que una Uruguay (sobrevalorada) puede ser el espejo de una futura transformación es rendirse a la ingenuidad más absoluta. Cabría tal probabilidad si México la dividiéramos en cien pedazos, y lo mismo hiciéramos con Brasil, Argentina y todas las demás naciones.

La gobernabilidad está cada vez más alejada de la ciudadanía, y ésta necesita como primera condición sentirse y estar cerca del poder de decisión, y tener las herramientas adecuadas para involucrarse en el proceso y asistir en comunidad siendo protagonistas de todo acontecimiento.

La globalización no es  en ninguno de los sentidos catalizadora de desarrollo alguno para la mayoría de la población. Es una cadena enorme que tiene como principal objetivo crear sujetos consumidores desde Buenos Aires hasta Singapur. Es parte de la lógica capitalista, regida por unas leyes que sólo buscan el aumento de beneficio y que conlleva una serie de transformaciones con graves repercusiones para quienes quedan fuera del proceso de enriquecimiento. Lidiar contra ella es más necesario aún que expulsar a los ejércitos de nuestras fronteras.

Quienes nos dirigen nos cuentan que la capacidad de consumo es lo que nos hace modernos, la que alimenta nuestra felicidad, el objetivo de los países en vías de desarrollo. Pero esa premisa encierra las fisuras del pensamiento liberal, y tal y como manifiesta Eduardo Galeano, trae consigo el derecho al derroche, privilegio de unos pocos en nombre de la libertad de todos.

La que parece invisible violencia del mercado es la causa del hostigamiento continuo al que estamos sometidos. Es la dictadura que nos hace iguales en el ansia de compra, uniformizando hasta la última neurona pensante, y llevándonos sin remedio a ese laberinto cuya única puerta de salida corresponde con el inicio de la revuelta.

Desde altas instancias del Estado se llega a acuerdos con altas instancias del Fondo Monetario y el Banco Mundial, y entre ellos y otros más siembran las bases de las violencias más extendidas. América del Sur ya fue asfixiada con esa praxis delictiva, y en su lucha por salir airosa de la contienda sigue presionada, arrinconada, y vejada sin escrúpulos para no permitir que tome tan siquiera un poquito de aire. La actual situación no la resuelve democracia ninguna, entendida ésta como los regímenes que se han extendido de la mano de la globalización. Solo cabe la ruptura, el desapego, la huida a territorios alejados de la injusticia.

El mundo que habitamos es un mercado dirigido por la globalización, y la posibilidad de asentar la democracia o alejar la violencia es del todo improbable. La razón sigue viva cada día; las riendas las lleva un universo financiero resuelto a modificar aún más las reglas y dispuesto a hacer posible que una minoría prepotente se haga dueña de todo lo que nos rodea.

Las consecuencias de todo ello priorizan entre los sectores populares el ejercicio de cierta “violencia” dada la necesidad de luchar abrazando las causa justas, o empujados por el ánimo de transformar el statu quo. Y muchas veces incluso parece ser que desde el propio Estado se ajustan ciertos dispositivos para alentar a la práctica de dicha violencia, y así responder con motivos suficientes. Lo acontecido los últimos meses en Estados Unidos con esa indiscriminada ola de asesinatos de hombres negros por parte de la policía llama enormemente la atención, por la frivolidad con que se hace gala de ese “ejercicio de poder”, y también por las situaciones tan inverosímiles en las que se han dado.

La salida se presenta inevitable. El Estado, el Sistema de Partidos o la Democracia, son títeres del capitalismo que, en mayor medida, están perfectamente programados para repeler toda lucha de los movimientos sociales. Y si cada cierto tiempo necesitan ajustar sus parámetros para mantener la expansión del mercado, se acuerdan nuevos procesos y prosigue su solemne marcha.

Nos han destruido las economías de subsistencia y paralelamente han provocado una dependencia progresiva de los ingresos monetarios. Nos están expulsando del estado de bienestar, reconvirtiendo a cada trabajador en un sufrido individuo lleno de necesidades. Han privatizado los bosques, los mares y hasta las especies animales, estableciendo la agroindustria, la extracción de minerales o lo que podría resumirse como total apropiación.

Un nuevo colonialismo para un nuevo orden mundial. Y todo ello ha seguido una pauta, no ha surgido como repunte de ninguna improvisación. Hay una reorganización constante, donde se deja de invertir en mejora de vida para construir como ya algunos afirman, el planeta de las ciudades miseria.

Y lo peor de todo, han arrebatado las tierras a quienes más las necesitaban, para que se conviertan en focos de extracción, y no de consumo humano. Este es el golpe definitivo para impulsar la migración, y si hace falta una guerra se llama a sus puertas para que vengan los ángeles negros. Y si hace falta una incursión se crea cualquier condición para que se vea como necesaria.

Todo ello, repito, viene sucediéndose desde los inicios remotos del capitalismo, y su internacionalización más completa está repercutiendo aún más en un mundo desmantelado que, ésta vez además, viene a morder a destajo. Antes este proceso traía consigo catástrofes humanas lejos de las fronteras donde se vivía el desarrollo, pero ahora la desestructuración es global, de norte a sur y de este a oeste. Y todo indica que el empobrecimiento y el hambre se extenderán también en ese norte que se creía ajeno y a salvo de tanta cruzada. Estados Unidos ya es un claro ejemplo de ello, aunque Estados Unidos ya es un claro ejemplo de todo.

Por si las razones expuestas no suponen ya un duro golpe a nuestra conciencia, queda esa milagrosa financiación de la sumisión y el vasallaje a través de la deuda, y su efectivo golpe contra toda esperanza.

Se cierra mi evaluación porque tampoco necesito ensanchar la galería. No hacen falta más evidencias para sancionar tanto al Estado como a su Democracia.


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 05

¿Quién está detrás de la violencia estratégica de los Estados?

Nos dicen que el poder del Estado existe y se ejerce independientemente de quien lo haga en cada momento, y que destaca de la sociedad porque asume el monopolio de los intereses públicos con el fin de hacer prevalecer el bien común. Para darle una condición más noble nos hacen ver que se construye bajo el prisma de la soberanía, y si se añade que hay un derecho y una jurisdicción para evitar toda arbitrariedad, que entonces estamos ya ante la forma de administración política por excelencia.

Pero ya he hecho mención especial a uno de los principios que debo de acatar, y que viene a decir que es nuestra obligación distanciarnos de toda teoría que no termina de concretarse en vida.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

En el interior del propio Estado siempre ha habido gente con capacidad, sobre todo con contrastadas habilidades para garantizar su impunidad, algo que necesariamente se consigue con una férrea alianza con los dirigentes políticos y con los grupos de presión. Dicho control es el fundamento de las políticas modernas, y el camino para dirigirse hacia él, el objetivo claro de los nuevos actores.

Dado que en la sociedad actual lo que se valora es la libertad individual y el respeto a la propiedad privada, nos será muy fácil adivinar a quién se debe tanto apoyo y quién ofrece tan amplia cobertura.

Las reglas del juego político (porque siempre fue un juego que no debemos olvidar) se transformaron hace mucho tiempo, tanto, que probablemente deberíamos retrasarnos a los orígenes de las primeras corporaciones de prestamistas.

El temible juego de dejar en manos ajenas la circulación del dinero es probablemente la mayor de las calamidades protagonizadas por nuestros estados. Claro que con ello estamos obligados a afirmar que las violentas consecuencias que de ello se derivan representan el caso más delictivo hasta ahora conocido.

Discurriendo por este sendero no me queda más remedio que matizar que no se ha de coger una pistola y asesinar a alguien para así poder hablar de violencia. Basta con permitir que en la bolsa de Chicago se compren cantidades ingentes de productos de primera necesidad para que podamos percibir los nuevos ingenios con que se manejan.

El imperio de la ley, esa epidemia que se ha extendido con el aprecio de los grandes funcionarios públicos y de los insignes dirigentes de las organizaciones internacionales, está guardando bajo buen recaudo las más sofisticadas armas de destrucción masiva. Bajo un envoltorio democrático “incuestionable” infunde alas al crimen organizado y abraza la causa de las clases dominantes. En su regazo descansan mil y una clases de violencia y, peor aún, las fomenta.

La violencia del sistema cogió hace ya tiempo la mala costumbre de estar en todas partes. Diríase que se parece a Dios por ello, pero también porque desde sus entrañas emana toda maldición (y poca bendición) humana.

Su arrogancia es cuando menos curiosa. ¿Qué podría esperarse de quien se asienta sobre las estructuras legales para difundir su fanatismo con tanta solvencia? Nuestra actual cultura bebe, come y sueña con ella. Violencia a través de la televisión, de la estructura económica, de las guerras infinitas, de la liberalización de los servicios, de los terrorismos resucitados, de la publicidad descarnada, de las propagandas descubiertas, de las telenovelas románticas, de los trabajadores vigilados, o de los estudiantes privatizados. Violencia estratégica.

Su representación es un hecho. Una expresión descarnada que no vacila, entre otras cosas porque es escrupulosa con la ley, aunque del todo farisea con el pueblo.

Este tipo de violencia arrastra toda justicia por los matorrales, y obstaculiza a los sectores populares airearse o reflotar lejos de las garras punzantes. Es más, los obligan a convivir con ella, y a mirarse de frente arrojándose a las ciudades pensando que allí estarán presentes sus instrumentos de salvación. O los conminan a cruzar fronteras creyendo que más allá se librarán de la miseria. Una suerte de movilizaciones que están muy lejos de poder atender cualquier derecho humano.

Llega así la enemistad, a poblar de gentes las grandes urbes, los grandes estadios y las grandes migraciones. Y unos y otros luchando en espacios diferentes para delimitar la presencia del yo desarraigado y expulsado. Para defender la única parcela que queda, el aliento.

Luchando entre nosotros, mientras lo que parecía ya no es, y surcando hacia el letargo de la apatía.

La violencia como herramienta de control se ha sofisticado sobremanera. Y parece tarde para usurpar ese control a quien lo tiene. De poquito a poco los hombres de Estado fueron ofreciendo sus llaves a los vigilantes del dinero y se hicieron con todo, y lo que era una sociedad ahora es un mercado, y lo que era una huerta ahora es un autoservicio, y lo que era un rio es ahora una piscifactoría, y lo que era una nube es ahora un paquete de humo.

Ese trasvase en la toma de decisiones la hicieron y la siguen haciendo los representantes, que viven en los Estados pensando que son sus casas de veraneo. Y cada fin de semana  reciben en sus oficinas a los futuros liquidadores, y cuando éstos se van reciben a los medios de información, para así diseñar y fabricar mejor el consentimiento de tanta explotación.

Y entre todos construyen los relatos más inverosímiles, las mentiras más obscenas, y las manipulaciones mejor construidas.

No existe mejor disciplina que la que viene ejecutándose desde hace tiempo. Los políticos, los gobiernos y los Estados ya no se deben a ningún ciudadano. Ahora son sólo despojos de una maquinaria repleta de francotiradores.

Hay que insistir hasta recuperarnos de un progreso contaminado. La violencia que con mayor rigor se está ejecutando en el mundo es ésta, la decisión del Estado de pasar a manos del dinero. El mayor caso de terrorismo de Estado, capaz de aniquilar miles de personas por segundo, y de dejar en la cuneta a la República, a la Democracia, y a la gran Utopía.


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 04

Desestabilización programada y violencia

¿Os imagináis que dadas las circunstancias el pueblo acuerda lanzar una ofensiva contra el Estado, y éste decide acudir al combate con derecho a su legítima defensa? A modo más que simbólico ésta metáfora tiene su presencia en nuestro entorno, y viene a darse cada vez con más frecuencia y con un talante más sofisticado en aquellos territorios donde se dice que la modernidad ha llegado. La abstención es el arma popular que se extiende como la lava cada vez que una nueva erupción estalla en el seno de los gobiernos. Y ante esa decisión no se resquebraja institución alguna, bien al contrario, todo se mantiene en su sitio y nadie notifica el más mínimo arrepentimiento. Porque esa es su “legítima defensa”, mostrar que el pueblo ha decidido y que todo ha de proseguir igual, sin que medie consideración alguna. En esta breve reseña ha de quedar constancia de que alguien, con muy buenos modales pero con una acritud endiablada, nos ha tendido una trampa.

El conflicto deja de lado a los dos contendientes y deja de ser real por inadmisible, y lo que parecía una necesaria emergencia, librarnos de todo Estado opresor y coercitivo, se vuelve en contra nuestra. Gracias a inigualables reglas del juego un intermediario se yergue como máximo protagonista, y en su seno es donde se librará la batalla. Los dos polos quedan imantados por lo que llamamos democracia, y quien debía ser afluente de aguas cristalinas, es sin darnos cuenta el colector de todos los residuos.

El alcantarillado público, con las administraciones al frente y con los ministerios a buen recaudo, se conecta a través de infinidad de ramales con todos y cada uno de los habitantes, del centro y de las periferias. Esto se produce de tal modo que a cada una de nuestras casas (incluso a las chabolas), conexión mediante, llegan normas universales que emanan de la popular soberanía. Pero casualmente no resultan del agrado de las mayorías.

¿Será posible? Lo que parecía un ajuste de cuentas entre dos, pasa por arte de magia a ser una riña continuada entre todos. Entre todos nosotros que, enmarcados tras el bello retrato político, no podemos dar crédito a tanta debacle. Y cuando hasta la ilusión se despeña, nos miramos, nos diferenciamos, y nos restregamos. Y es entonces cuando observamos el mapa y terminamos por creer que somos muchos, que la tierra no da para todos, que la riqueza no llega, y que por el trabajo se deja uno la vida.

El conflicto está a ras de suelo, bajo nuestras pisadas. Nos han otorgado el falso poder de elección y cuando comenzamos a ser conscientes del juego, estalla la violencia.

Pero para entonces la estrategia imperial ya está servida. La visión policial del mundo retiene en sus mazmorras de vigilancia activa no sólo aquello que viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, sino también aquello que va a acontecer. Y si no va cumpliéndose como “se esperaba”, se articularán todos los instrumentos para que así sea.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

La campaña violenta trazada ofrece normalmente dos alternativas:

  1. Se puede dejar en manos interesadas la capacidad de maniobra necesaria para que cunda el pánico, bien en un barrio periférico, en un territorio por conquistar, o en un país entero. Esta forma de obrar está presente y latiendo en el mundo con una fuerza sobrecogedora, y resulta imposible desenmascarar el centro neurálgico del embate, sencillamente porque diferentes grupos de presión son capaces de cotizar al alza un maniquí disuasorio que luego se tornará en enemigo visceral.

La mano que te da de comer puede pasar a ser la que apriete el gatillo en el momento menos inesperado. Cuestión de logística y de turbación complementaria.

Sería un arduo trabajo recopilar la infinidad de casos donde una desestabilización programada incide en futuras intervenciones políticas para seguir con el control exhaustivo de la población civil y, sobre todo, de sus riquezas naturales. Son muchas ya las investigaciones realizadas para determinar con claridad cómo unos pocos intervienen en nuestras vidas para llevarse nuestras propiedades y, una vez colapsada la opción de continuidad, dejadnos con los excrementos de una tierra ya baldía.

  1. América Latina sabe mucho de eso, demasiado. Y sin que todo ese proceso culmine, porque siempre ronda el imperialismo ciego para dinamitar allá donde encuentra cualquier grieta, hay que añadirle la violencia añadida, ese experimento cotidiano que protagonizan los ejes del poder sin compasión, y cada vez con menor sutileza.

Como si no fuera poco interferir del modo que lo hacen, desde altas instancias y de forma  casi generalizada parece instalarse entre nosotros la nueva fase de agresividad, propagando el dolor y la muerte sin que medie razón alguna. Y la estandarización del miedo es ya la segunda alternativa de la campaña, como si de un elaborado plan de marketing se tratara.

Y en este punto surge el gran interrogante sobre la presencia de la violencia infiltrada con vehemencia desde las cloacas del Estado, perforando el desarrollo de cualquier democracia y aniquilando las escasas posibilidades que quedaban para que ésta emergiera.

Nos situamos. El abstracto monopolio de una lucha sin cuartel contra el pueblo es delirante. Y ha llegado hasta tal punto que considerar ese menosprecio como un proceso anecdótico ha dejado de ser admisible.

La incorporación de la violencia  a las normas sociales ha sido el primer eslabón para convivir con ella, y para dotar al sistema de una razón de fuerza mayor a la que se pliega, consolidando su necesidad rampante.

No es difícil observar cómo se extiende el ánimo arrebatado y enfurecido a través de todos los canales, hasta instalar en nuestros cerebros el chip del enfrentamiento como elemento natural de nuestra especie. Y todo porque la violencia… se estimula.

La propia globalización y sus enormes repercusiones en lo que podemos denominar nuevos focos de pobreza es solo parte de todo un entramado difícil de digerir sin sentir los ánimos angustiados. Pero donde más hierve la inquina es a través de los medios de comunicación, auténticos promotores de un trauma colectivo que nos sumerge en un escenario nada improvisado.

Un informativo cualquiera en casi todos los rincones del mundo pretende generar audiencia, y como si se tratara de un show más nos somete a la vulgarización de los hechos más terribles y difíciles de asimilar. Sin que importe mucho la localización del suceso, podemos pasar de un tren descarrilado en Corea a una inundación en Perú en dos segundos, o de una avalancha en una discoteca de India a un incendio en una fábrica pirotécnica en China. No nos dejan observar los acontecimientos, solo mirar, sin detenernos, y presenciar miles de secuencias de sangre derramada y polvorienta anquilosados en la costumbre.

Si, la globalización. No existe mejor obra para que de manera subliminal nos mande mensajes favorables al capitalismo más ruin e incómodo. Y tras ella la ofrenda al mercado de valores, al dinero inexistente que atropella los silencios de nuestros sueños.


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 03

¿Podemos hablar de equidad en el conflicto cuando toda posibilidad de triunfo subsiste siempre de una parte?

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Abiertas quedan de este modo todas las heridas. El régimen actual de nuestra relación con quienes nos dirigen está o mal encauzada, o no deja espacio a la solución de la democracia, que no es otra que el respeto a la mayoría.

Somos conscientes del “empuje” del discurso dejando en evidencia los argumentos de los Estados, siempre acompañados de balas y expropiaciones, pero ¿acaso hay modo alguno de contrarrestar tanta perturbación en nuestra existencia sin la necesaria condena, y sin menospreciar tanta ofensa?

Orientar nuestras palabras por los latifundios de nuestra defensa es la primera obligación, y fumigar con nuestras reflexiones todos los marcos teóricos que sostienen la vigencia de este sistema uno de los objetivos ineludibles.

Resolvemos sin demora que entre el Estado y la ciudadanía hay un conflicto, un grave y pernicioso conflicto. Pero dadas las líneas a seguir según lo acordado en constituciones, decretos ley, preámbulos y otros códigos al uso, no ha lugar para  una lucha entre estos dos grupos que se miran de frente legislatura va, y legislatura viene.

Políticos, intelectuales e instituciones concluyen que la solución está en la democracia, esa forma de gobierno que contacta con nosotros cada ciertos años y que por no tener, no tiene ni margen de maniobra. Mas no precisamos de complejas investigaciones ni repasos históricos para concluir que dicho dispositivo, ni es suficiente ni ayuda a solucionar el más mínimo de los problemas.

Aunque los criterios y las artes políticas no hayan cambiado tanto, a día de hoy es un sarcasmo poder hablar de soberanía. Otros actores no elegidos comenzaron ya a proyectar las más importantes de nuestras decisiones.

Que tengamos que rendir cuentas a los grandes consorcios financieros de inversión y asumir que los Estados se encuentran a merced de esta movilidad, no nos proporciona certidumbre alguna, más bien… nos prepara para una nueva fórmula que entender en política.

El odio hacia quienes nos gobiernan se va haciendo insoportable, entre otras cosas porque ya ni siquiera puede haber relación entre el dominante y el dominado, y sin percibir ese poder que antaño se temía, ahora se les desprecia.

Es como si no hubiera nadie para mediar en esta nueva confluencia y los actores que más necesitamos se fueran a platicar con los medios para desacreditar nuestra legítima y apremiante defensa.

Y sin equidad, sin posibilidad de diálogo y sin consenso, el respeto deja paso a la imposición, el acuerdo a la confrontación, y el engaño al riesgo de violencia.

La decadencia más absoluta es el lastre que nos queda. Y decididos a no cometer “fechoría” alguna…, ¿qué nos queda?


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 02

¿Cuándo es ley y cuándo es crimen el uso de la violencia?

La expansión fuera de lugar protagonizada por la violencia durante este siglo invita a pensar que no hay posibilidad alguna de revelar su existencia sin poder hablar del enorme conflicto que acarrea, visible sin lugar a dudas en las grandes migraciones que causa. Son innumerables las señales de horror y zozobra que están vivas en nuestras sociedades, pero lo son también las intransigentes medidas para afrontarlas que desde la política se plantean.

En tales circunstancias se resquebrajan los fundamentos que sostienen al Estado como garante de una convivencia pacífica, y las democracias se vuelven permeables a toda una serie de extraños acontecimientos respaldados por una legalidad encorsetada propia de situaciones de urgencia.

En dicho contexto podríamos rastrear, por ejemplo, el mapa socio-político tras los asesinatos de Ayotzinapa, ¿muestran las trágicas consecuencias de dicha violencia, o lo que vienen a reflejar es la expresión de fuerza de un Estado que recurre a ella para no ceder ante la vigilancia de la democracia?

Casos así hacen posible que poco a poco se vayan sucediendo (y lo que es peor, permitiendo) un mayor número de situaciones violentas y represivas por parte de los Estados, con actuaciones que pretenden ser normalizadas e incluso necesarias, pero que lo único que consiguen es pervertir las libertades e impulsar las tiranías.

Las consecuencias de todo amanecer invernal van exigiendo refugio, calor y la protección necesaria frente a tanta barbarie. Pero he aquí que estamos ante un dilema que poco ayuda para resolver la opulencia de tanta mezquindad. ¿Cómo vamos a buscar abrigo en casa de nuestro propio verdugo?

Revolcándonos en la legitimidad de la violencia no alcanzamos a subsanar tanto delito. Pero hemos de hacerlo para gravitar a su alrededor y después posibilitar un nuevo argumento.

La pregunta inicial, por tanto, se mantiene y ha de ser pragmática. ¿Cuándo es ley y cuándo es crimen el uso de la violencia?

En toda forma de Estado se define a éste como única entidad autorizada para ejercer la violencia en el territorio que lo conforma. Esta teoría ha de contemplar la legitimidad necesaria, otorgada lógicamente por los habitantes que en dicho territorio se integran.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Dicha legitimidad es concedida bajo unas premisas determinadas, pero éstas se encubren y tergiversan hasta el punto de traspasar todo límite de legalidad y, además, querer ocultarlo.

El monopolio de la violencia recae en manos del Estado y, por tanto, nadie más podrá apropiarse de él sin que sea penado o criminalizado. La excepción vendría de la promulgación de leyes autorizadas para tal fin, es decir, de la posibilidad de utilizar la violencia para defenderse uno mismo o para defender sus propios bienes (entendiendo siempre que dicha autoridad es ofrecida, claro está, por el propio Estado).

Esta arquitectura administrativa se extiende a todos los países de nuestro entorno, y si bien el Estado concentró los medios de violencia para pacificar la sociedad, todo parece indicar que en su desarrollo abrazó la causa de la disciplina como eficaz medida de control y seguridad.

Hasta tal punto ha sido así, que abandonando su función principal ha terminado por ensalzar un Estado penal donde las doctrinas autoritarias son la máxima en su actividad.

Así, el interrogante se bifurca. Por un lado habría que determinar dónde están los límites de su ordenamiento y, por otro, constatar cómo se procede para despojarnos de tanta justicia.

Si algo hay que revelar sobre el modo de pronunciarse de nuestras democracias es, sin duda alguna, el excesivo uso de reglamentaciones ad hoc para minimizar la respuesta ciudadana. Queda claro que los respectivos gobiernos se apropian de todas las licencias  para consagrar sus arbitrarias formas de articular el poder. Y subsiste así una estrategia que inmediatamente conduce a  una ruptura importante entre las estructuras estatales y el conjunto de la sociedad.

Considerando las múltiples maniobras empleadas por las diferentes jefaturas nos daremos cuenta de que estamos enfrentados a manipulaciones sociales de alta intensidad. Dichas estrategias están dirigidas con precisión, con el único fin de limitar la defensa de nuestros derechos y profanar los valores de nuestras libertades. Generalmente arropados bajo argumentos exóticos y subvencionados por el capital y los beneficios de las élites.

El funcionamiento de los sistemas de partidos, la regulación de las representatividades políticas, las licencias de comunicación y libertad de radio y prensa, las construcciones de mayorías irrelevantes con las cuales poder gobernar, el fraude de la separación de poderes o la implantación del miedo como elemento propulsor que nos coacciona, son solo una pequeña parte de las perturbaciones a las que nos someten “en nombre del bien común”. Éstas medidas excepcionales tienen un respaldo que contribuye a poder evitar su deterioro, y a este respaldo lo llaman La Ley…

Uno de los mayores males de nuestras democracias es que se ha ido extendiendo la creencia de que las leyes son el fundamento de las causas justas. Razón de más para no olvidar dos de las ideas fundamentales que expongo: los Estados perviven a través de mecanismos insuficientes de legitimación y la ley que les ampara no responde a los parámetros de la justicia sino a los intereses manifiestos del poder. Viene bien recordar a Montesquieu, “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”.

Este análisis da buena cuenta, a través de la Ciencia Política, de la necesidad de transformar los principios por los que se regulan nuestros Estados. Pero es la Historia, con su espléndida biblioteca, la ciencia que narra todo lo que acontece y quien mejores y más respuestas nos brinda. Todas las libertades, sociales y políticas, todas las mejoras económicas y todas las transformaciones que han dado lugar al derrocamiento de poderes, élites, imperios, o gobiernos absolutistas, se han producido siempre bien a través de revoluciones sociales o bien con la inestimable ayuda de innumerables revueltas.

Recordatorio. Quien nos domina no nos va a conceder el privilegio de escaparnos de sus lindes. Aunque busquemos otras formas, casi todas las salidas de la opresión han sido y seguirán siendo violentas.

Esta pequeña alusión puede sonar contundente, y para muchos, insolente. Sobre todo en estos tiempos de indignación de manos blancas y de silencios cómplices. Pero el cambio, si se desea, ha de corroborarse a través de la postura que se defiende. Es imposible la transformación sin la exigencia del cambio radical de los acontecimientos. O lo que es lo mismo, no es posible indignarse para pedir dicho cambio si no contribuimos a la ruptura de parte del sistema. Siempre, claro está, que el propio Estado no retroceda o deje de alimentar la violencia (claros ejemplos son los mal llamados procesos de paz, como puede ser el de Colombia).

El sistema, el Estado, los gobiernos y nuestras democracias, están muy bien diseñados para asustarnos, para disuadirnos, para hacernos ver aquello que no existe, para aprender a distinguir entre el mal y su justicia. Todas las herramientas están a su alcance. De ese modo, que alguien pueda mirarse y declararse antisistema es no solo extraño, sino hasta delictivo. Tememos hasta el significado desnudo de las palabras, reconstruidas para protegernos de nuestros pensamientos y nuestra actitud.

Electores, pobladores, habitantes y vecinos, saben que ha de haber responsables, saben que la política no funciona, que nuestro país se tambalea, que las finanzas nos ahorcan, que las multinacionales nos violan. Millones de personas saben que este sistema no solo no nos ayuda, sino que nos estrangula, y están en contra de su mecanismo, de su puesta en escena. Saben que es necesario ir contra él y que hay que derribarlo, para construir uno nuevo. Y casi nadie se atreve a creerse antisistema…

Mantener la pasividad o la negación (también intelectual) es como intentar ganar la batalla refugiándonos en casa del enemigo.

La violencia no es siempre la misma. En la confrontación y lucha por la dignidad y por los derechos, su conciencia revuelve la diplomacia. Cuando los nuevos pobladores persiguieron a los indios, éstos necesitaron hacer uso de ella para sobrevivir en sus montañas. Cuando los europeos colonizaron África, los esclavos enfundaron las armas para impedir su exterminio. Cuando los turcos decidieron batallar contra el pueblo armenio desarmado, los aniquilaron, y un millón y medio de habitantes fueron forzados a marchas kilométricas, atravesando zonas desérticas para morir de hambre, de sed, de robos y violaciones.

Cuando la maldad te mira de frente y quiere borrar tus pisadas, puedes rebelarte o no, pero no hay ética que respalde tu caída ni razón que ampare o defienda tus heridas. No hay cobijo para la barbarie, y a veces, hay que hacerle frente.

¿Tiene el amenazado que legitimar su derecho a la defensa? Estamos bajo las órdenes de terceros que degradan nuestra moral y nuestras conductas. Las leyes de nuestros gobiernos socavan el orgullo de los ciudadanos, y nos someten a penurias que anulan hasta nuestra voluntad. La inmoralidad, el engaño y la perversión son los colaboradores represivos a los que ya nos han acostumbrado.

Lo acontecido a lo largo de la Historia no ha de cubrirnos los ojos, sino abrirnos la mirada. Lo dejó escrito un alemán, Max Stirner, hace muchos años; “El estado llama a su propia violencia ley, pero a la del individuo crimen.”


Deja un comentario

La violencia como estrategia: 01

Introducción

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

En un primer momento me parecía juicioso observar e incluso delimitar las diversas opciones de la violencia, pero dada la urgente necesidad de toparme con el terreno que pisamos he resuelto concretar con la más dura de las circunstancias, esto es, con las diversas expresiones de los Estados en su relación con la violencia. Y todo porque a día de hoy hay una excesiva participación de sus agentes en la transmisión de conflictos liderados por ellos mismos.

Comúnmente se reconoce desde la Sociología la solvencia del ejercicio del poder considerando que quien lo ejerce tiene el derecho de uso de la intimidación y la amenaza. Un uso no regulado explícitamente en toda su extensión, pero que casi siempre se realiza desde las diferentes jurisdicciones estatales. Los cuerpos militares o policiales no son solo presencia para promover el orden, también lo son para defender las tropelías de quienes los dirigen, y ese es el comienzo de todo capítulo para explicar la debacle, la sinrazón asentada en el ejercicio del terror.

  • Hablaré así del corto trayecto que hay que recorrer, dada su propia negación y su estrepitoso fracaso, para sacar a la luz ese ejercicio de violencia legitimada, pero injusta, cruel y despótica.
  • Y expondré del mismo modo la necesidad de desestimar las conjeturas insidiosas o aquellas que defienden las injusticias, puesto que estamos en la obligación de alejarnos de las teorías sociales y políticas que no terminan de concretarse en nuestras vidas. Es decir, hay que dar paso a la realidad, y no seguir dando cobertura al principio de ningún mandato que no proceda del pueblo si estamos hablando de democracia, o no alabar la existencia de Constituciones si son inoperantes en gran medida.
  • La controversia mayor con la que nos enfrentamos es saber cómo destapar al propio Estado, mostrar que su poder de coacción es casi siempre ilegítima, y poner en evidencia que más allá del reino de la razón lo que impera es el gobierno de la fuerza.

Ni que decir tiene que quien sale enormemente debilitada de esta conjetura es, además del propio Estado, la Democracia. Pero ello a estas alturas de la vida no nos convierte en pesimistas ilustradores de la historia, sino en reconocedores de una nueva desventura. El Estado moderno está concebido como una verdadera maquinaria, cuyo objetivo único es tener la capacidad para reparar cada cierto tiempo las fisuras de su aparato represor e ideológico. Y dado que es imposible su efectividad sin alguien que lo dirija, queda expuesto abiertamente que quien lo hace no solo es enemigo del pueblo, sino también aniquilador de su esperanza.

En la ecuación Estado, Violencia y Democracia, todo apunta a pensar que despejada la segunda incógnita se resuelve mejor el problema, pero me dispongo a dibujar otra parábola, porque sin el modelo actual del Estado habría mucha menos violencia, y ello determina que es hacia éste donde hay que redirigir la mirada.

  • Los tres poderes supuestamente independientes son anhelo de una libertad enclaustrada. Sus ilusiones no duran más allá de toda puesta en escena, y si no les acompaña una igual repercusión en toda la ciudadanía, se desintegran…

Se puede ser libre, pero no en el mercado sino en la vida, y se debe ser igual en las verdaderas condiciones de partida. Para eso está el Estado y ese debería ser el papel de la Democracia, pero se inventaron sin complejos nuevos tipos de violencia…

  • Y frente a ellos, de cara al futuro, solo cabe la salida, y reformular nuestras condiciones de vida. ¿Puede, más allá del Estado, darse un nuevo paradigma?


Deja un comentario

La violencia como estrategia

Coleccionable

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Septiembre viene siempre cargado de fascículos, de filósofos que nunca mueren, de aventuras filemonas, de coseres y cantares, de idiomas imperialistas, de minerales de pego, y de soldaditos con sus armas. Muchas armas, que son muy importantes.  

Para contrarrestar tamaño acontecimiento he decidido subirme al tren y ofreceros, desde el primer recortable hasta el último, y de forma gratuita, un maravilloso coleccionable sobre Papá Estado y su excesiva querencia hacia la violencia. Ya sabéis, para leer con tiento y sin prisas. Todos los viernes, hasta agotar mi existencia!

“La literatura, la ciencia y el arte deben ser servidos por voluntarios. Solo con esa condición conseguirán liberarse del yugo del Estado, del capital y de la mediocridad burguesa que los ahoga.”

Piotr Kropotkin


1 comentario

Intención de voto II

200 en jake

(debate en ETB2)

Templanza, frente a la adversidad… Y aunque parezca paradójico, la adversidad está en nosotros mismos.

“Yo creo que la responsabilidad mayor está en la ciudadanía. Obviamente la ciudadanía vota, vota lo que vota, y vota como vota. Y lo que acontece después es una forma de proseguir el engaño al que nos están sometiendo constantemente. Voy a poner un ejemplo para ver en lo que consiste este tipo de engaño. Se puede ver con las palabras. Hay partidos que dicen… !vamos a hacer un frente de izquierdas con el PSOE para llegar al poder! Pero es imposible hacer un pacto de izquierdas con el PSOE, porque el PSOE no es de izquierdas. Hay otro partido que dice que Podemos es un partido radical y extremista. Y Podemos es un partido Social Demócrata. Y así con todos los términos. Estamos en un laberinto de engaño continuo donde no se nos permite ver la realidad. La responsabilidad, está en la ciudadanía”

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

“Estamos viendo muy bien en qué consiste esta sociedad. Cada vez que habla un simpatizante de un partido político, es capaz de defenderlo a capa y espada como si le fuera la vida en ello, y ello no ayuda en absoluto a entender el contexto. Cada vez que habla la ciudadanía, es cuando se van diciendo las cosas de verdad,  cuando se está viendo el enojo y lo que está sucediendo realmente. Y ese enojo viene precisamente de que la representatividad es falsa, porque la mayoría de los ciudadanos no sienten que los políticos les representan. Y hablando de la ‘bonanza’ del PNV, y del señor Urkullu y de la representativad, voy a decir una cosa muy importante: en una entrevista que hizo hace poco Urkullu con El Diario Vasco  dio a entender que estaba alarmado porque los movimientos sociales tenían la capacidad de alterar la sociedad. Ese alarmismo es romper una de las bases de la democracia, y nuestro lehendakari está alarmado porque no quiere que los movimientos sociales y la verdadera democracia  puedan surtir efecto fuera de los partidos políticos”.  

Lógicamente, mis apreciaciones se entienden mucho mejor en el marco de todo lo que se pudo decir en el programa. Siento no poder expresarme más y mejor.

(la democracia sigue  escondiéndose para que no podamos percibir dónde está la realidad y nos perdamos entre sus sombras)

Mis intervenciones 

Minuto 06’15 – 07’45, y 58’00 –  59’15

http://www.eitb.tv/es/video/en-jake-200-en-jake/5525/115233/200-en-jake/


1 comentario

Intención de voto

200 en jake

Hay que seguir insistiendo, hay que seguir recordando…, a pesar de los pesares…

“Lo más sorprendente de la encuesta es que todavía la gente tenga intención de voto, después de los últimos diez años, sobre todo con la que ha caído en Europa, después de ver claramente en qué consiste la democracia, después de ver en qué consiste el sistema de partidos, después de ver que nadie nos representa, puedo dar los nombres de Dominique Strauss-Khan, de Christine Lagarde, de Rodrigo Rato, Mario Draghi…; ellos son quienes toman las decisiones, y no nosotros. Y está claro que esta democracia no funciona como vosotros queréis que funcione, y por eso lo sorprendente es que la gente, todavía, tenga intención de voto”.

(la democracia se esconde para que no podamos percibir dónde está la realidad y nos perdamos entre sus sombras)

Mis intervenciones 

Minuto 09’25 – 15’30, 01 hora 52 minutos en adelante

http://www.eitb.tv/es/video/en-jake-200-en-jake/5525/114851/educacion/

Azkoitia - Photo by joséluis vázquez domènech

Azkoitia – Photo by joséluis vázquez domènech

 

 


1 comentario

Malas Noticias

Breves: 

Democracias y Medios de Comunicación

El día que decidí ser breve he de reconocer que gané en tranquilidad. Sin necesidad de pasar horas en bibliotecas y de revisar a fondo las estanterías, observé que en muchas ocasiones bastaba con saber escuchar y reaccionar al instante.

Siento nuevamente no poder traeros buenas noticias.

Estamos mucho, pero que mucho peor de lo que pensábamos. Acabo de escuchar a una veterana tertuliana decir que la democracia… se mide por la calidad de sus medios de comunicación…

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

 

 


1 comentario

Estrategias

Breves:

Jugando que es gerundio

Cabría pensar en unas nuevas elecciones. Los movimientos desde el principio van a marcar las distancias. Pedro Sánchez se presenta conciliador, a derecha y a izquierda. Ayer hasta parecía sonreír dando a entender un acuerdo (imposible) con Podemos y Cs. Pablo Iglesias no sabe pensar a largo plazo, nunca lo ha sabido, y le va a pasar factura. Marca posiciones que muestran mayores dificultades (eso dirán) para cualquier acuerdo.

Nunca debió embarcarse en esta ruleta que no juega para su fortuna.

Piensa…, habrá nuevas elecciones. Y la mercadotecnia socialista y popular ya está trabajando a destajo. La ciudadanía está contemplando un nuevo episodio. El más importante. Y lo percibe y terminará por creerlo. La investidura fracasa porque Podemos no quiere sumarse a la posibilidad planteada por el PSOE.

Piensa. Hay nuevas elecciones. Ha pasado casi un mes. En el ambiente (los medios de comunicación ya han dado buena prueba de ello), se palpa la noticia. Podemos ha impedido el acuerdo. Los socialistas lo han intentado por hache y por b, con todos, pero no ha podido ser.

PP y PSOE. Cada cual por su lado querían un acuerdo, pero no han podido.  Y los periodistas lo repetirán, y nos inundarán con la noticia. La gente va a votar. Y Podemos, volverá a quedar tercero. Bloqueó el proceso (insistirán).

Este mes no es para elegir al nuevo presidente. Es para allanar el camino y posicionarse en la nueva casilla de salida.

Así es la democracia. ¿Te gusta?. Es en la que participas. La que te vuelve a decir que vayas a votar. Y tú, vas.

P.D. Hay otra posibilidad. Más lejos. Está en Bruselas, y consiste en poner a un sujeto “independiente” (que el rey se encargaría de hacer saber para una nueva investidura) porque estos mequetrefes están tardando y esto se pone feo. Los de siempre se ponen de acuerdo y lo acatan. Es la solución de emergencia por si el castillo de naipes cae. Pero la veo improbable. Pero posible.

 …Porque así es la democracia. 

(que siga girando la noria)

Photo by joséluis vázquez domènech

London Eye – Photo by joséluis vázquez domènech


Deja un comentario

In-congruencias

CUP y Podemos y Otros

La CUP sigue en sus trece y le llueven piedras hasta de sus propias filas. Podemos empezó explicando A para terminar buscando Z y a punto está de inventar un nuevo abecedario mientras miles de personas esperan con ilusión navideña el acercamiento al PSOE. “Frente de Izquierdas” le llaman. 

En eso consisten las Democracias, en crear mayorías capaces de ser persuadidas con cualquier chupa-chups y deslegitimar a quienes son capaces de seguir creyendo en sus ideales. “Radicales” les denominan.

Necsitamos más CUP y menos políticas a la antigua usanza. Aún intuyendo que en unas nuevas elecciones puedan sancionarles por la decisión tomada,  perder votos y también poder de decisión, un pequeño grupo de gente sigue incurriendo en el precioso ejercicio de seguir luchando contra la injusticia social.

Y yo siempre preferiré estar en manos, pies y bocas de 3.500 anticapitalistas que amordazado al falso y demagógico imperio de un sistema que huele cada vez… peor.

Las cosas así, prefiero no analizar los movimientos de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez e irme con la música a otra parte (mañana tendréis novedades al respecto).

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech


Deja un comentario

Sociodialogando

El Libro rojo de las calamidades

Cuando nos hicimos eco de la noticia de la publicación del libro “Sociodialogando a propósito de las calamidades” en el que participo con un capítulo-dossier dedicado a la relación existente entre los Estados, la Violencia y las actuales Democracias, algunas personas a las que agradezco su interés mostraron el deseo de poder adquirirlo. 

Dejo aquí los dos pasos a seguir para poder comprarlo directamente a la Editorial El Aleph. Una primera inscripción en la página, y un enlace posterior para realizar la compra. Si hay algún problema os ponéis en contacto con la editorial directamente contacto@elaleph.com 

http://www.elaleph.com/registracion_usuario.cfm

http://www.elaleph.com/libro/Sociodialogando-a-proposito-de-las-calamidades-de-Robinson-Salazar/612714/

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

 

 


Deja un comentario

El juego de la democracia

Breves:

Elecciones 20D

No es cuestión de cambiar cada cierto tiempo las pelotas con las que se está celebrando el partido. Se trata de alterar, completamente, el sentido y todas las reglas del juego.

Y cuando de tomar una decisión importante se trata, detengámonos a pensar, que si antes de la llegada de cualquier sueño no había democracia, seguimos sin tenerla. Y todo, porque sigue el esparcimiento, la distracción continua para enredarnos en la interminable claudicación a la que nos somete la esperanza.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

 


Deja un comentario

Intelectuales y Socialistas sin Vergüenza

Especial Semana Electoral

1- Intelectuales y Socialistas Sin Complejos

Si alguien pudiera ir a una clase de Ciencias Políticas un día y atendiera la explicación de lo que es el socialismo y de lo que representa el mundo obrero, se daría de cabezazos contra el pupitre porque no entendería nada de lo que le están contando. Bien porque le están mintiendo en toda regla, o bien porque su realidad está a mil años luz de todo aquello que le están mostrando…

La deducción no es muy compleja. A día de hoy quienes mienten son otros, y el socialismo ha pasado a mejor vida.

Pero, ¿qué nos ha ocurrido en el camino?

¿Dónde están esos miles de universitarios que estudiaron y aprendieron a analizar y evaluar sus conocimientos? Supuestamente informados (hasta accedieron a bases de datos hasta hace cincuenta años desconocidos). Enfundados en los trajes del saber, para solventar las dificultades y hacer progresar (y transformar) esos mundos lastrados que conocieron!

¿Dónde están esos miles que se dispersaron entre las ciencias y las letras, dejando atrás los campos para dibujar y ocupar las plazas urbanas? Supuestamente avanzando, porque nada había más fácil que transitar de una dictadura a cualquier otra sociocracia. Orgullosos de liderar modernidades y movidas casposas subvencionadas por doquier.

¿Dónde están esos miles que hablaban de democracias y voluntades pendientes, para emerger de las sombras de las que decían proceder? Supuestamente liberándose, opositando para socialistas con cargo y hambrientos pero de poder. 

¿Dónde están esos miles que fornicaron felices y desatados y salieron y bailaron y se drogaron y ganaron y compraron y conquistaron? Supuestamente construyendo nuevas naciones, cerrando cicatrices nada fáciles de olvidar. Asfaltando los sacrificios de otros y recompensando tan solo el altar del narcisismo más burgués. 

Intelectuales, periodistas, profesores, abogados, economistas, sociólogos, arquitectos, escritores, ingenieros, médicos, artistas, informáticos o psicólogos. La mayoría camuflados. Petrificados en nóminas solventes y trabajando para pulir sonrientes sus futuras y honorables pensiones. 

Google Images

Google Images

Hay que ser poco amigo del pueblo para presentarse como catedrático en un aforo y mostrarse amigo del discurso de un tal González. Hay que tener valor para escribir cualquier artículo y defender al partido de los marchitos rosales. Hay que ser egoísta y mucho más para ir a estudiar becado y regresar con el deseo de votarles. Hay que comer mucho y mal, para no ser siquiera capaz de ver…

Parece que no hay forma de comprender, que de la Universidad pudiera surgir tanta desdicha e infortunio. Que del academicismo nos llegaran, por ejemplo, los usureros del periódico El País y los feligreses de los gobernantes más traidores y delatores. Que desde los sindicatos y ayuntamientos floreciera de todo menos el puño en alto y la impronta de los luchadores.

Parece que no, pero la hay. Timadores sociales, que zurcieron los bolsillos de doble fondo para acumular el peso de la ingratitud y tanta maquinación. Porque hay que ser bien cómico para presentarse en público diciendo que uno se ha licenciado, y después de haber podido revisar todo el conocimiento tenerlos  bien puestos para respaldar a un partido que fue capaz de fulminar todos los sueños. 

Que me perdonen los votantes y compañeros socialistas que no pudieron estudiar porque tenían que trabajar, o ni tan siquiera tuvieron la oportunidad. Pero están a tiempo de revisar sus criterios y demandar el por qué de muchas acciones, o preguntar tan solo cómo es posible entender que el líder que todavía muchos proclaman pueda llegar a ser el lustroso millonario que partió de ánimo tan obrero.

Quien es capaz de sentirse orgulloso por lo mucho aprendido y aun así insiste en proclamar el favor de este partido, me temo que ha de aprender a asumir  cómo ser co- protagonista de la evolución de tamaño señuelo, porque el damnificado y el mundo obrero encenderá un día el pebetero para que con su llama alumbre el rostro de alguien tan irresponsable y torticero.

Sorprendente que después de todo lo que ha sucedido en los últimos cuarenta años apenas haya compañeros que cincelen con urgencia la bárbara trayectoria de tanto político sin complejos. Y cuestionable cuando menos que uno tenga que rebuscar para encontrar ensayos que borren de un plumazo su teatro de la adulterada y nada social democracia.

Que un facha defienda a Aznar es muy comprensible, pero que alguien que diga ser demócrata apoye al partido socialista es cuando menos, incongruente. Y para eso están los archivos de vida, para recordar a Isidoro y al gran Roldán, el no a la O.T.A.N. y los acuerdos militares que no podemos olvidar, las reformas laborales y la ley con la que patear la puerta, el cambio de la chaqueta de pana por los cuellos de alquitrán, los negocios giratorios y la privatización de hasta las migajas de pan, el fraude de la unión y las olimpiadas de la depredación, la “suerte” de unos pocos y el ultraje a gran parte de la población, las amistades rodeadas de reyes y dictadores y el desprecio hacia las minas y el agricultor, las balas del Estado y ningún cartucho para disparar contra la corrupción, los paraísos fiscales y los negocios de la transición, el desprecio hacia la izquierda y la clara apuesta por la ideología de la comercialización. 

Expertos en hacer de la negligencia un negocio! Y quien se sienta ofendido que investigue, y si lo que lee no le abre los ojos que pida ayuda, que información hay de sobra para poder decir alto y claro que Pedro Sánchez es “hijo” y buen alumno de una nueva escuela que sigue abonando este prolijo e inadecuado ateneo de la moderna explotación.

Ni socialistas ni obreros, estos son parte de los españoles que vendieron  hasta el alma de los pobres que ahora no tienen fuerza ni para ir de manifestación, mientras su hijo favorito se codea con los ricos camino de convertirse en el esperpento abogado de la sin razón. 

Estos días hemos escuchado muchas veces su grito de guerra para rociarnos con tanta e inadecuada manipulación: “La patria de los socialistas es la igualdad”. Y sí, igual que comenzó la Transición, igual  proseguirán con su himno al despropósito, y abriendo puertas al TTIP y al Imperio seguirán permitiendo las alianzas a favor de toda invasión.

(es del todo desesperanzador que viendo el debate de ayer haya quien aun así, decida ir a votarles)

colaboración para Iniciativa Debate

 


Deja un comentario

Actuar en consecuencia

Breves:

Son las leyes

Sabemos cuales son nuestros objetivos. Por tanto…, sabemos también quiénes los obstruyen. Hecha la ecuación, solo hay margen para políticas que favorezcan el resultado.

Un partido que se digne a representarnos debe construir un nuevo modelo de actuación que castigue al culpable. Los mercados financieros, las grandes multinacionales, las agencias de calificación, el eurogrupo, el fmi, el banco central europeo, la otan, los magnates de los medios… y algún que otro embaucador.

Hay solución. Solo debemos obligar a un partido a que cumpla dicha condición, y al pueblo, que asuma su labor. Hemos de elaborar nuevos códigos que impidan que quienes ocupen esas plazas puedan jugar con nuestro poder de decisión.

Sus normas y sus acuerdos no nos valen. Tampoco su democracia. Por mucha ley que sean , las actuales son el germen de una nueva humillación.

Y como este escenario no existe, hay que crearlo. Y a eso, lo llaman Revolución.

(…si vuelves a hacer lo mismo, no darás con la ventana que da al mar)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech


Deja un comentario

Venezuela

Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe

Es del todo gratificante comprobar cómo se celebró en España el cambio de sistema de una dictadura a una parafernalia que aún no ha terminado, y poder observar que los mismos que se llenaron la boca de agua por algo tan deprimente  (solo posible con la muerte de Franco) celebran ahora la victoria popular burguesa para derrocar al gobierno chavista, ese malvado régimen que se deja vencer en las elecciones y no con las armas, como hubiera correspondido a tanta patraña que llaman periodismo.

Es gratificante saberlo porque estamos a las puertas de cerrar uno de los últimos capítulos de las luchas anti capitalistas, y ahora habremos de mirar a nuestro entorno y comprobar cómo estamos inmersos en medio de la catarsis global de la humillación a la que nos someten los medios, con la nula esperanza de poder derrocar la necedad humana y con la seguridad de que América es ya territorio conquistado.

El Imperio sonríe y millones de personas se entusiasman sin advertir que Estados Unidos tiene la capacidad de tumbar cualquier gobierno inyectando millones allí donde sabe eclosionarán sus flores. Le vale con estrangular al enemigo al precio que sea, y le sobra bombardeando el mundo con sus informativos mercenarios.

Google Images

Google Images

 

Las “democracias” que así surgen  son un reajuste continuo de los modos de implantar el capitalismo, y solo cuando éste tiene el éxito asegurado ellos pueden llegar a decir que la libertad ha triunfado.

Y así ha sido. Venezuela ha conseguido a través de la injerencia opresora quebrar un modelo social insumiso, y con miles de periodistas y televisiones esgrimiendo sus maldades ahora volverá a campar a sus anchas la inmaculada y democrática concepción del liberalismo.

Sí, es del todo gratificante, saber cómo se acaba con una “dictadura de terciopelo” a través de unos votos amamantados por el más vil de los colonialismos.

Que vivan nuestras democracias, servidoras de un nuevo modo de entender el esclavismo!


Deja un comentario

Contra el engaño

Breves:

(Aclarando conceptos)

Cuando los ríos andan revueltos y el sistema parece tambalearse, bien porque alguien mina la fortaleza del Estado, bien porque un grupo social exige reformas constitucionales, o bien porque otros colectivos deseen instaurar una República allí donde hay una Monarquía, la respuesta ante estos movimientos viene a ser siempre la misma: “Estamos aquí para defender la Ley y la Democracia”.

En el mismo enunciado de ésta pequeña frase está la gran trampa. Se nos quiere hacer creer que por algún rocambolesco truco de magia, aquél día en que alguien inventó la Democracia, se hizo al mismo tiempo con las riendas de la Ley, como si ésta no tuviera otra opción que caminar junto a la primera como un matrimonio indisoluble.

Pero ahí está la temperamental realidad para hacernos ver precisamente lo contrario. Defender la Democracia no es defender la Ley, entre otras muchas cosas porque ya sabemos que desde aquellos primeros años en que Grecia dio a luz al gran hijo varón del Sistema Político, comenzaron a hacerse infinidad de leyes que ni eran justas, ni estaban pensadas para beneficio de las mayorías.

Es bastante sencilla de adivinar dónde se esconde esa mentira que parece nadie quiere rescatar. Si la Democracia es un régimen político que defiende la soberanía del pueblo, que le da el control sobre sus gobernantes, y la regla de las mayorías permite que éstas tengan unos representantes que gobiernen por ellas… ¿Cómo es posible que en el contexto de nuestro entorno político, ningún Gobierno responde a las ansias comunes de justicia, trabajo, igualdad, libertad y dignidad de los habitantes por los que dice trabajar?

La respuesta no requiere grandes tesis ni el beneplácito de politólogos o estadistas sesudos. El propio sistema encierra dentro de sí una serie de mecanismos perfectamente controlados y dirigidos para que aquello que parece, no pueda ser. Y en definitiva poder expulsar de las parcelas de decisión a aquéllos que más lo necesitan, y mantener en las cotas de poder a quienes saben como proseguir con la farsa.

Y así, año tras otro, durante siglos. Y ¿para qué?, para que la mayoría de la gente siga yendo a las urnas a manifestar su adhesión a la trama más embustera y maquillada de la modernidad y esta Democracia siga adelante, pasando por encima de todos los derechos y de todas las mujeres.

(Todavía nos queda un inmenso mar que cruzar)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

 


1 comentario

Un libro nuevo

ContraCorriente: Publicando sin fisuras

“Sociodialogando a través de las calamidades”

El libro ya está aquí!

Un nuevo libro sale de la imprenta. Algunas de mis reflexiones se han grabado en tinta, y pueden palparse y olerse. Desde Argentina pueden cruzar el Océano y venir a instalarse a los estantes de nuestra memoria colectiva. Unos insumisos empecinados en divulgar aquello que de verdad acontece en este depravado mundo insisten con su trabajo y su vehemencia para hacer realidad acontecimientos de este tipo. A su invitación no pude más que prestar mi colaboración, y heme aquí rodeado de otros autores que siguen luchando por la misma causa. Os invito a su lectura.

Se trata de una compilación de textos, escritos por un grupo de académicos de la gran América del Sur, y en el que yo también participo con un trabajo realizado sobre la Violencia, la Democracia y el Estado.

Entre todos quienes hemos escrito el libro hemos tratado de mirar de frente la ingente cantidad de infortunios que está asolando esta tierra tan damnificada, y hemos procurado denunciar en lo posible muchas de las situaciones, intentado a su vez mostrar algunas respuestas o soluciones para poder superar el conjunto de calamidades.

Nuevamente muestro mi agradecimiento por la confianza que han depositado en mi, y extiendo un inmenso abrazo para todas las personas que directa o indirectamente han formado parte de este trabajo.

En la introducción del libro pueden leerse estas palabras: “De nueva cuenta el sello Insumisos Latinoamericanos pone sobre la mesa de diálogos y discusiones un nuevo producto, elaborado por 16 profesionales de la letra, construido con esmero y ante todo para incentivar a los lectores a dialogar sobre las desventuras y acechanzas, los conflictos y las aniquilaciones que están ennegreciendo el rostro de nuestros pueblos”.

Quien esté interesado en hacerse con él que se ponga en contacto conmigo, o entre en esta dirección:

http://www.elaleph.com/libro/Sociodialogando-a-proposito-de-las-calamidades-de-Robinson-Salazar/612714/

Os dejo aquí unas instantáneas del capítulo que he escrito:

VI. La Violencia como estrategia: reflexiones y dilemas sobre las calamidades

Introducción – ¿Cuándo es ley y cuándo es crimen el uso de la violencia? – Desestabilización programada y violencia – ¿Quién está detrás de la violencia estratégica de los Estados? – Urge salir de tanta intimidación – ¿Es posible distanciarnos del Estado?

“… Uno de los mayores males de nuestras democracias es que se ha ido extendiendo la creencia de que las leyes son el fundamento de las causas justas. Razón de más para no olvidar dos de las ideas fundamentales que expongo: los Estados perviven a través de mecanismos insuficientes de legitimación y la ley que les ampara no responde a los parámetros de la justicia sino a los intereses manifiestos del poder. Viene bien recordar a Montesquieu, ¨Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa¨.”

Gracias por vuestra atención! Un fuerte abrazo, joséluis

(Dejo aquí constancia del original ejemplar)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech


Deja un comentario

En torno a la libertad

Breves:

Es curioso. Pero precisamente aquello que no elige, es lo que supuestamente hace feliz a la mayoría de la gente. Su familia, su colegio, su pueblo, sus tradiciones o sus sueños. Esta anécdota debería hacernos pensar, hasta poder llegar a la determinación de que en el ser humano hay un extraño componente que le lleva a claudicar, más veces de las que debería, ante un autoritarismo externo que lo socializa. Solo así podemos llegar a entender esa fe por las democracias y las religiones que las acompañan.

Y cada vez más…, duele esa lucha por la libertad.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

 


Deja un comentario

Recordatorio (no respeto a ésta institución, y hay que liquidarla)

La Unión Europea y la Democracia

Hace ya más de tres años que acudí al Parlamento Europeo, no invitado para ninguna farsa, y tampoco con la intención de promocionar su alianza. Bien al contrario, hubiera deseado que la visita hubiera sido para festejar su desmoronamiento, a modo de hecho histórico en el que celebrar la muerte de una institución creada para retomar la esclavitud y mediar entre las élites y el poder de las finanzas. 

A día de hoy estas palabras recobran más fuerza, y seguro también, más adeptos para la causa. Pero siempre me he mostrado reticente con los apoyos a destiempo, con el clamor popular una vez divisados todos los horizontes. A pocos se les escapa ya la idea de que el ataque frontal sufrido por Grecia responde a esas maniobras endiabladas para atar en corto cualquier protesta contra la Troika. El índice de paro o pobreza, la sangría de una deuda perpetua o el sabor amargo de la indigencia no son motivo alguno para alterar sus políticas. Pero si lo son la rebelión y la ira, la lucha por no doblegarse ante tamaña injusticia. Estos hechos sí representan el vértigo para los verdugos, el punto de inflexión para redoblar fuerzas y asestar el golpe definitivo.

Enumerar todos los acontecimientos vividos en los despachos de Bruselas es igual a informar sobre todas las contingencias vividas para prolongar la injusticia y cometer mil y una fechorías con la excepcional colaboración de la opacidad de guante blanco. Las Democracias Cristianas y las Sociales Democracias hunden sus raíces en los cimientos de esta lenta agonía, y dudar de su protagonismo en este lamentable episodio es distorsionar una vez más el curso de nuestra cruel Historia. Pero aún hay más, no incidir en dónde reside la culpa o en quién funda e inspira la comitiva de tanta venganza, es seguir dando alas a los organizadores de uno de los capítulos más negros de la Europa Moderna.

No es improcedente hablar de “ajuste de cuentas”. Bien al contrario, es el resumen de toda esta farsa narrada desde Berlín hasta Madrid para mitigar la protesta y no extender la euforia del comprometido activista. Tsipras perecerá bajo el fuego de su propia plaza en Syntagma doblegado por el furor indiscriminado de unos líderes europeos inyectados de rabia ante el empuje de unos exigentes y bienintencionados políticos griegos. Al margen de procurar un alivio a la causa griega, han optado por colapsar el auge de la democracia y quemar en la hoguera al insurgente líder de la revuelta.

Este incidente no es circunstancial. Forma parte de de todo un pack de políticas inscritas en los planes estratégicos a largo plazo fomentados por los lugartenientes del terror. Es igual hablar del despliegue de tropas de la OTAN en los límites de la actual  Rusia, del acuerdo secreto del TTIP, del advenimiento de los bancos, de la supuesta guerra contra el yihadismo, o de la elaboración de leyes convulsas defensoras de los pagos de las deudas. Quienes residen en las instituciones monetarias internacionales, pero en el caso que nos ocupa en las europeas, son los artífices de seguir disparando contra la Democracia y continuar asediando a quienes han alzado la voz, por primera vez en mucho tiempo de una manera tan rotunda y convincente, contra sus indiscriminados ataques a la población helena. 

Ir contra el mercantilismo Europeo tiene un precio, y ese es el castigo. En esa premisa se inscribe la represalia. Syriza no ha sido el causante del declive económico y social de su país (ya venía de hace tiempo), pero sí ha sido el detonador de la fuerza multiplicadora de la protesta y de la lucha por la justicia. Y dentro de los términos de esa hipótesis, se re-formula el más vil de los atropellos contra los pueblos. 

Es fundamental recordar que la Unión Europea está concebida desde hace mucho tiempo por anglosajones y nazis, claro está, contra los intereses de la antigua URSS. Y que dicha unión respalde al gobierno ucraniano no es una mera casualidad, sino un incidente más en la consecución de los objetivos criminales que la sustentan. Recordar que la guerra económica declarada actualmente contra Rusia (camuflada como siempre bajo las denominadas “sanciones”), es otra maniobra para que ese sangrante proyecto europeo siga adelante. Porque todos deberíamos ser conscientes a día de hoy que esta alianza imperialista no está proyectada para unir, sino para separar; para dividir y expulsar a Rusia definitivamente, hasta que incluso la memoria colectiva sea incapaz de identificar a este país con nuestro continente.

Así podemos observar claramente que avanzar desafiando la estrategia europea lleva consigo la más violenta de las reacciones. El problema de deuda griego no es la causa de todo este espectáculo, insisto, sino el enfrentamiento de Syriza a la dantesca obra que está capitalizando en este momento Angela Merkel. Todos los estados industrializados no tienen cómo pagar sus deudas. 

Tal y como he señalado anteriormente, lo que verdaderamente me preocupa es la narración exacta en tiempo real de los acontecimientos, y claro está, de las insurrecciones y sus protestas.  Y no esperar a ver las cenizas para lanzar consignas ya desvencijadas. Y en este contexto hay que reincidir y volver a recordar a Podemos y a cualquier formación que se precie de luchar por la verdadera dignidad de sus representados, que no hay posibilidad alguna de manifestar adhesión alguna a su causa mientras no se plantee de un modo contundente, por escrito y ante notario, la inmediata salida de la Unión Europea.

Tener que obligarnos a repetir una y otra vez que el funcionamiento de esta comunidad política está infectada por un virus que desprecia completamente los derechos humanos y la causa de los más necesitados, es una labor que ya nos extenúa. Los tratados, acuerdos, decretos, normas, leyes y comisiones que nos proporciona la Unión Europea son contrarios y contraproducentes contra la más mínima reputación que desee albergar en su interior la verdadera construcción de la democracia. 

Y menospreciar este discurso, o no contemplarlo aludiendo que una salida del euro sería una catástrofe para toda la ciudadanía, es seguir apoyando la barbarie, y seguir siendo cómplices de la infinidad de delitos que se están cometiendo y que se seguirán gestando dislocando las vidas de quienes viven en todos los estados europeos, y mucho más allá de sus fronteras. 

Contra el crimen no se gana asistiendo a sus fiestas, sino alejándose del poder de sus leyes y sus estrategias.

Otra vez, dejo constancia de mi paso por la capital de las fechorías, y de aquellas palabras que escribí para nunca olvidarlas. 

Photo by Amaia Fuertes

Photo by Amaia Fuertes

El valor del Respeto

“Hay quien creyendo buscar un digno comportamiento, considera incluso un valor el respeto hacia todas las personas y todas las instituciones. Pero olvida que dicha actitud puede convertirse en una perversa manifestación de la sumisión, e incluso en un atropello del derecho a la reivindicación de la libertad.

(A veces, hay que acudir allí donde nos doblegan, y dejar constancia de que para ser respetado se debe tener un mínimo sentido del deber. Y aquí simbolizo, a las puertas de su casa, el menosprecio absoluto con que nos trata el Parlamento Europeo).”  05 – 03 – 2012

Colaboración para Iniciativa Debate


Deja un comentario

Hay que joderse!

Cinco de julio de dos mil quince

La policía cada dos por tres detiene a presuntos pedagogos de la alianza yihadista. Les acusan de promocionar el terrorismo. En Europa, hay quien fabrica  armas para venderlas a otros países para lanzar guerras y, cuando no, para inventarlas. También hay quien estrangula a la población con políticas de austeridad irreconciliables con la justicia. Otros se esconden, y desde los espacios bursátiles contaminan la vida de millones de personas. Existen también bandas de políticos que venden su vida a las multinacionales en nombre de representaciones falsas de la Democracia, y otras bandas que venden sus leyes a aparatos judiciales que discriminan nuestras vidas. Y, por si fuera poco, estamos rodeados de personajes que clausuran el porvenir de todos y se lo reparten entre ellos, como si la propiedad de la vida fuera su capricho después de comer una buena langosta bañada de vino y mierda. Y después de fabricar este mundo tan peculiar y amistoso, con sus propinas pagan la noticia, a cientos de periodistas que nos cuentan que por la frontera ha entrado un posible y belicoso musulmán dispuesto a hacer pedazos nuestras vidas. Hay que joderse, cuando nuestras vidas ya han sido mutiladas por todos estos francotiradores de la esperanza. A éstos, la policía les abre las fronteras, porque de eso se trata, de globalizar la mafia para enterrar a los pueblos que sueñan. 

Más de 800 periodistas veranean este fin de semana en la península helénica para amedrentar las redes informativas. Hasta hace bien poco, lo hacían en Siria, o en Libia, o en Afganistán, o iban allí a pasar “unas vacaciones de verdad” para no contar nada, porque nada querían extrapolar de ese país y sus gentes, y tomaban su caipirinha en la piscina. Fíjate que nos podrían narrar con todo tipo de detalles la propuesta de Syriza para pagar la deuda. Insisto, la propuesta para pagar, no para salir del euro. También podrían dibujarnos el mapa de impertinentes justicieros que llegaron con sus fondos internacionales para destrozar sus alas. Y bastaría con que explicaran quiénes son los dirigentes del Fondo Monetario y nos deletrearan cómo se las gastan con todos los Estados donde entran. Pero no. Han ido con sus cámaras a sacar la instantánea deseada, la de Tsipras alejándose de las estrellas europeas.

Quien no está en contra de las políticas que nos fumigan está cosechando la podredumbre que nos rodea. Y todo lo demás, es otra historia. Solo pensar que alguien se adhiere a la causa del Eurogrupo me hace temblar. De miedo, ante la barbarie que se avecina. 

Y mañana la policía detendrá a alguien que salió de Grecia, para emigrar a este país de turistas y panderetas, incapaz de reformar la ética. Y mientras tanto, vendrán troikistas forrados hasta las cejas, a embriagarse de este sol y reírse de sus puñaladas traperas.

Tras la niebla, llegan como buitres en busca de su comida. (Un abrazo inmenso Grecia, pase lo que lo pase, estaré con tu tragedia).

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech


Deja un comentario

Un gran partido político

Syriza

Apostar en la lucha desgarrada que mantiene Grecia con el Eurogrupo por éste último, es solidarizarse con el que más tiene. Mantener la presión y trasladar el peso de las reformas  sobre gran parte de la población asalariada y los pensionistas es lo que busca el Fondo Monetario Internacional. Por tanto, todo aquél que no abraza la causa griega, la de Siryza, es indudablemente un gregario del capitalismo más obtuso y un valedor de la injusticia y la desigualdad. Y quien no lo entienda, debería someter su sentido de la solidaridad a un serio chequeo.

Enfrentarse a la Troika y sus políticas es labor de cualquiera que se precie de ser de izquierdas. El pueblo griego es hasta el momento el único que merece ser digno de tener en consideración. La convocatoria de un referéndum sobre el contenido de las propuestas de los socios de la Unión Europea es a día de hoy, uno de los pocos movimientos políticos que podríamos analizar con verdadero sentido democrático.

La envergadura de esta decisión deja en evidencia el talante inquisitorial de las diferentes Instituciones que acostumbran a jugar con nuestras vidas como si fuéramos marionetas. Los acreedores, que no hacen sino pedir medidas que perjudican y menosprecian a los trabajadores no ven con buenos ojos esta medida. Ir contra ellos forma parte de la lógica legítima, y hay que abstenerse de escuchar lapidarias sentencias sobre el futuro de este país si deja de formar parte del euro.

Alexis Tsipras

Alexis Tsipras

El discurso de Alexis Tsipras es esclarecedor:

“En todo este periodo de negociaciones se nos ha pedido reiteradamente que aplicáramos acuerdos anteriores, y en ningún momento nos hemos doblegado. Desde hace seis meses el Gobierno da la batalla [a los socios] en condiciones de asfixia económica para revertir la austeridad (…) Por eso [anuncio el referéndum], por nosotros, por las futuras generaciones, por la historia de los griegos… Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo”.

Esta medida tan razonable, dejar a los helenos poder decidir sobre las medidas laborables, tributarias, de pensiones  y de empleo público por ejemplo, es para muchos un sin sentido, y no estaría de más que les fuéramos colocando el adjetivo que se merecen.

La consulta del próximo 5 de julio es un respeto sin precedentes a la voluntad de un pueblo, y así lo demuestran las noticias que podemos leer en prestigiosos periódicos como El País, llamando “órdago a la grande” la decisión de Alexis, o El Mundo, afinando la mañana con este titular”, Tsipras desafía a la UE”. 

Estamos de enhorabuena. Los inversores de todo el mundo han comenzado ya a dialogar con sus analistas porque no saben qué puede suceder con sus dineros. La victoria del NO va a traer un nuevo desbarajuste de esos mercados felinos que no entienden de dignidad. 

 

 


Deja un comentario

La Política

Show

La razón primordial por la que nuestro sistema de partidos produce urticaria es bien sencilla: aproximarse a la política desde cualquier esquina trae consigo una reacción alérgica de dificil tratamiento. Prurito, inflamaciones de todo tipo y, sobre todo (con perdón) una mala hostia que perdura en el tiempo sin que el médico de cabecera acierte con la receta.

La puesta en escena resulta a estas alturas intolerable. Pero así es nuestro pequeño mundo, una performance continuada donde la protagonista es la política y la espectadora la sufrida ciudadanía, que atónita, contempla los más indescriptibles acontecimientos.

Picture, Elly Strik. Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Picture, Elly Strik. Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Ayer mismo en el telediario de la noche el caso Rato volvía a los primeros puestos del ranking, y se volvía tertulia de taberna, en la que pudimos escuchar cómo el señor don Cristobal decía estar enfadado por el comportamiento de su amigo don Rodrigo. Y nada más terminar el sketch nos regalaron la rastrera información de los benefecios obtenidos por Bankia, con subtítulos impresos para que no lo olvidáramos. Como colofón, el regalo con celofán incluido; el Estado se llevará 120 millones de euros.

Paralelamente, los socialistas, enojados y enfundados con su descocertante ardor guerrero, respaldaban sin paliativos al acaudalado y nuevo ciudadano colombiano don Felipe, por asumir la encomiable tarea de velar por la libertad y la democracia en Venezuela.

Y así todos los días, porque así son las democracias modernas. Insultantes.


1 comentario

Elecciones Andaluzas

No hay salida

Hoy el pueblo andaluz se dirige nuevamente a una cita con las urnas. Cinco años después de sufrir las calamidades de sus representantes va a votar eufórico y renovado. En eso consiste la democracia, en permitir que las gentes secuestren su propia libertad…, y después se resistan a contemplar su obra!

Descanse en paz.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech


2 comentarios

Entre les murs

 ¿No sabes qué hacer este fin de semana? Te invito al cine

La clase

“Quería hacer justicia a todo el trabajo que se desarrolla en las escuelas. En una clase la inteligencia siempre está en juego” Laurent Cantet, su director, quiere detenernos ante el germen de toda educación, pero también, y esto es lo más importante, ante el mapa cultural y las tensiones que se agitan en toda sociedad. Y nada mejor que encerrarnos entre los muros de una clase para remover nuestro lenguaje y nuestra consideración sobre este sistema que nos llena de desavenencias y conflictos. Un gran ejercicio pedagógico y fílmico para interpelarnos sobre el funcionamiento de toda democracia, de nuestros propios intereses, y de las dificultades que entraña la formación.

Google Images

Google Images

 

Trailer: 

https://www.youtube.com/watch?v=F-mEt_h5J1g

 

Compra la película por 3 euros

https://www.filmin.es/pelicula/la-clase

Año, 2008

Duración, 128 min.
País,  Francia
Director, Laurent Cantet
Guión, François Bégaudeau, Robin Campillo, Laurent Cantet (Libro: François Bégaudeau)
Música, Varios
Fotografía, Pierre Milon
Reparto, François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi, Juliette Demaille
Productora, Haut et Court
Género, Drama | Enseñanza. Colegios & Universidad. Adolescencia
Sinopsis
François es un joven profesor de lengua francesa en un instituto conflictivo, situado en un barrio marginal. Sus alumnos tienen entre 14 y 15 años, y no duda en enfrentarse a ellos en estimulantes batallas verbales; pero el aprendizaje de la democracia puede implicar auténticos riesgos. Al comenzar el curso, los profesores, llenos de buenas intenciones, deseosos de dar la mejor educación a sus alumnos, se arman contra el desaliento. Pero la abismal diferencia de cultura y de actitud chocan violentamente en las aulas, que no son más que un microcosmos de la Francia contemporánea. Por muy divertidos que sean a veces los alumnos, sus comportamientos pueden cortar de raíz el entusiasmo de un profesor. La tremenda franqueza de François sorprende a sus alumnos, pero su estricto sentido de la ética se tambalea cuando los jóvenes empiezan a no aceptar sus métodos.
Premios

2008: Festival de Cannes: Palma de Oro – mejor película

2008: Premios César: Mejor guión adaptado. 5 nomin. incluyendo Mejor película

2008: Nominada al Oscar: Mejor película de habla no inglesa

2009: Nominada al Goya: Mejor película europea

2008: Asociación de Críticos de Los Angeles: Finalista a mejor película extranjera


Deja un comentario

Por Fin, Viernes

Debate en Televisión: Desigualdad y Pobreza – Loreak

Prosiguen las reflexiones en el programa de ETB2, Por fin, viernes.

Desigualdad y Pobreza; Todo parece indicar que es dificil poder apuntar a determinados agentes responsables de esta catarsis social. El Ararteko (Defensor del Pueblo) sostiene que no puede realizar ningún informe para estudiar el comportamiento de las élites en la acción pública y política, para asi observar sus consecencias en los ciudadanos. En todo caso, dice, sería una labor que habría de realizar desde una posición de activista a favor de los derechos humanos. Es una clara muestra de que aquellas verdaderas razones que impulsan a los ciudadadanos a salir a las calles, no tienen cabida en el ámbito político, lógicamente, porque sería el comienzo de la propia transformación del sistema. El político Iñaki Anasagasti se echa las manos a la cabeza, y le hace gracia mi comentario, diciendo que es una crítica durísima a los partidos. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por el plató, se rebela ante mi planteamiento “casi ácrata”. Y con el campo ya sembrado, Paloma Zorrilla nos deleita con su pasión por el capitalismo económico, salvador de la humanidad, y claro está, no puede dejar pasar por alto hacer referencia a mi posicionamiento “comunista”.

 

ETB2

Por Fin, Viernes – Desigualdad

(A partir de la primera hora; 1’00’00)


Deja un comentario

Pacto de Estado

Y tiran porque les toca…

Cada vez que hay un pacto de Estado los cimientos de la Democracia echan a temblar. Pero lo más lamentable es cuando el dirigente socialista de turno nos hace saber que anteponen la razón de Estado a las decisiones partidistas, escudándose (como lo hacen siempre) en la unidad de los demócratas.

Así es, nosotros no somos “demócratas”. Y nunca aceptaremos pactos de urgencia, sobrevenidos para respaldar legislaciones cada vez más punitivas y deudoras del rodillo del imperialismo. Nosotros seguiremos observando cómo la deriva más conservadora está azotando Europa, y cómo el PSOE sigue escribiendo las más tristes páginas de su Historia.

Pedro Sánchez es el perfecto maniquí del capitalismo moderno. Un títere que pronto va a recibir la bofetada del pueblo, y antes de que se de cuenta se quedará sin su sonrisa, y encerrado en ese recuerdo del pasado sin que se le conceda ningún espacio digno de tener en consideración.

Buenas noches! (A veces, hay que gritar)

Google Images

Google Images


1 comentario

¿Podemos?

LA INSOLVENCIA DEL ENTUSIASMO

Quiero manifestar mi deseo de aproximarme a este nuevo marco político en el que una nueva formacion (Podemos) quiere involucrarnos en un proceso de transformación profunda para poder alterar el orden existente. La idea es buena, puesto que el cambio es una urgencia.

Lo haré procurando centrar el análisis en aquellos puntos que considero que o bien me han llamado la atención, o bien no se sostienen en su tránsito hacia el objetivo deseado.

He de confesar que la primera vez que llegó a mí la noticia de la aparición de dicha plataforma, mi primera reacción fue la de interrogarme por quién había sido el responsable de escoger dicho nombre que, a todas luces, me resultaba inapropiado. Una extraña impresión se quedó grabada en mí viendo la imagen de Obama, y acto seguido, examinando una herramienta publicitaria que ya comenzaba a dejar sobre el ambiente un aroma con el cual no me identificaba. He de precisar que la puesta en escena de un grupo de ciudadanos dispuestos a terminar con este sistema de desgobierno (que vuelca sobre nosotros toda su ira) fuera similar a la que utilizó el actual presidente de los Estados Unidos, me convulsionaba de tal manera que hube de realizar grandes esfuerzos para detenerme y seguir rastreando, dado que muchas de sus tesis conformaban buena parte de mis preocupaciones. Pero, paralelamente también, y considerando la posibilidad de que el término “podemos” tendiera a relacionarse más con el éxito que cosechó la cadena televisiva Cuatro con la participación de la selección española en la Eurocopa de 2008, creo recordar, dicha secuencia me resultó más intolerable aún. Desde mi punto de vista, promover un movimiento social y político teniendo como referentes estos símbolos, ya viene a mostrarnos un perfil que ciertamente concuerda con una de las actitudes que están teniendo sus dirigentes estos meses; dejar a un lado la relevancia ideológica y, por tanto, permitir que el marketing y los modos de captar adscripciones sean mucho más acuciantes.

Una vez precisada esta matización, que no la considero en absoluto baladí, estamos en la obligación de auscultar teóricamente algunas de las estrategias de esta agrupación.

Tal y como ya hemos señalado. El primer punto que no contemplo como válido, más bien incluso me puede resultar pernicioso, es esa negativa a construir sus objetivos a través de la instauración de un marco ideológico, y tal y como ellos mismos no se han cansado de constatar, administrar con satisfacción la posibilidad de atraer a personas asociadas al Partido Popular, a policías, o a cualquier otro colectivo, que por el mero hecho de mostrar su malestar con la actual situación serán bienvenidos, y bienhallados en el reino de la autocomplacencia numérica. Queda bien poder manifestarse voluntarioso a la hora de abrir las puertas a todas las mentes y mostrar ese lado más plural y amable, pero he de manifestar que todo trabajo es más fructífero y rentable cuando el equipo que forcejea en él forma parte de un mismo proceso en el que observar, comparar, evaluar y operar se reconduce por un carril previamente diseñado. Se aspira a ganar votos en todos los sectores de la sociedad, promulgando sin tapujos una indecorosa domesticación de la rebeldía y la rabia, y facilitando además la institucionalización de ella.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Y he aquí otro factor que denota cierta falta de compromiso ético. Es decir, si consideramos que dicha opción es una alternativa a los modos de hacer política, una puerta abierta a romper la dinámica llevada hasta ahora por una democracia que hace tiempo que se desangró del todo, y auspicia el horizonte lejos de la maldad que arrastra el propio sistema, ¿cómo debemos instalarnos en las posibilidades de un verdadero cambio sin salir del marco que está infectado desde sus raices?, ¿cómo vamos a viajar hacia Europa si es la propia unión la que engrasa y hace que todas las instituciones promuevan el descalabro de la sociedad y el éxito del capitalismo?, ¿cómo vamos a formalizar la capacidad obsoleta del voto si sabemos que con él no hay forma ni tan siquiera de hacer un rasguño en lo que verdaderamente nos duele?.

Mi aliento se entrecorta al observar que en los prolegómenos de este camino una denominada izquierda anticapitalista está al frente de él, y entonces me interrogo sobre qué clase de izquierda y, más aún, anticapitalista, es capaz de fomentar el compartir despacho en Bruselas con nuestros propios liquidadores.

¿Es posible positivizar el derecho al voto partiendo de la base de que precisamente esa opción está damnificada desde la transición, y es justo con lo que se quiere acabar?. ¿Es válido pedir el voto para invalidar lo que con los votos se sigue edificando, una y otra vez? O para ser más precisos, ¿cómo es posible que un discurso antisistema dé por legítima la posibilidad de triunfar con las mismas armas que usa el propio sistema que quiere destruir?. O acaso, en el fondo, no se trate más que de evidenciar un hecho sencillo de explicar; no hay ningún indicio anti sistémico en el proyecto…

Todo parece indicar que desde la aparición del 15M se ha constatado la existencia de miles de personas conscientes de la inexistencia de una democracia. Miles de personas en cuyos sueños duerme la posibilidad truncada de ser actores activos en un sistema participativo que, por fin, pudiera llegar a definirse dentro de los parámetros que validarían lo que muchos entendemos por democracia. Si dentro de los objetivos de Podemos está esta opción, tal y como se nos ha hecho ver en infinidad de discursos o apariciones en televisión, he de manifestar mi más rotunda sorpresa, porque no hace falta estudio de investigación alguno para intuir que dentro de diez años la estructura política que gobernará nuestras vidas no sufrirá alteración alguna si seguimos conviviendo con los mismos instrumentos que nos oprimen y respaldan la disciplina social.

La dirección que debería imprimir cualquier política de izquierdas que se precie de querer luchar contra el sistema debería, a día de hoy y como mínimo, exigir una retirada inmediata de la OTAN, de la Unión Europea, y del Euro. A estas alturas no vamos a mostrar los razonamientos que respalden esa actuación. Es tan evidente que cerrar los ojos a esa causa es seguir perpetrando un robo sin precedentes a la ciudadanía europea. Robo que además se nutre de acciones beligerantes allí donde considera oportuno inscribir su firma y abrir las puertas a sus bancos (el caso de Ucrania es fiel reflejo de ello).

Así las cosas, ya tenemos que a pesar de que desde este mismo sector se nos repite una y otra vez que el actual cerco político es un fraude, sin salir de él nos ofrecen en mano continuar con esa fe electoral que solo va a procurarnos más animadversión por esos intentos desde la izquierda de querer amputar algún pie al capitalismo. Una franja política que además cuece a fuego lento su ruptura enfrentándose a divisiones difíciles de entender para quien está fuera de cualquier partido (como es mi caso), pero que parece más comprensible entre quienes han vivido “las luchas internas” producidas en sus filas. No quisiera dejar de observar mi extrañeza ante la avalancha de misivas que se han cruzado en la formación de Izquierda Unida entre antiguos militantes de la Izquierda Anticapitalista, quienes se mantienen en la coalición, y más personas con posturas que van desde el socialismo utópico hasta marxistas o anarquistas, difamándose continuamente sin que se pueda llegar a externalizar con nitidez las verdaderas causas de ciertas disensiones o replanteamientos de difusa lectura.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Quisiera subirme a un muro muy alto para poder observar desde allí todos los movimientos, y mostrar la adhesión que muchas personas sienten para contribuir a un frente común que realmente persiguiera el interés general.

Pero suponiendo que realmente fuera ese el caso (que todos desearan de verdad ese interés), tampoco es posible comprender objetivamente esas disputas. Ahora bien, si analizamos el recorrido histórico de la política en general dentro de esos límites que concede este sistema de partidos, es más que probable que la desazón, el enojo o el hartazgo nos expulsaran a muchos que, al igual que ocurre conmigo, tenemos dificultades para vernos obligados a asumir la no colaboración de todos los partidos de izquierdas para unir fuerzas y dejarse de impertinentes excusas.

Puedo exponer cierta perplejidad en este aspecto concretamente porque un elevado número de la población que lucha por la verdadera transfromación, no aboga por la auditoría de la deuda para delimitar que parte de ésta es ilegítima, sencillamente ya sabe que es ilegítima y que hay que negarse a perpetuarla. Del mismo modo, tampoco quiere convertir el BCE en una institución democrática, ni crear una agencia europea de Rating. Porque lo que se quiere es que prevalezca la gestión propia de un futuro que tenemos vendido. Y esa gestión nunca podrá realizarse dentro de ésta Unión, ya que todas las resoluciones que quisiéramos modificar, sencillamente no serían modificables.

Vamos a descubrir un programa con la capacidad suficiente de sumar adeptos. Hablamos de conquistar libertades, de crear presupuestos participativos, de controlar la actividad de los lobbies, de impedir la inviolabilidad de las comunicaciones, de garantizar la libertad de conciencia, y hasta de construir la igualdad construyendo la democracia. ¿Quién va a negar el entrañable valor de estos puntos en la práctica? Pocos ciudadanos en su sano juicio. ¿Qué posibilidades hay de perforar los asientos del Parlamento Europeo y de hacer reales dichas iniciativas?. Ninguna.

El entusiasmo es válido para poder ver en la sexta cómo un tertuliano afronta con intuición y buen saber la dialéctica para enfrentarse a la rancia derecha española, pero no lo es para lograr los cambios que promulga. El entusiasmo es una alternativa popular para exteriorizar el malestar reinante, pero no podrá solventar la tarea de destrozar los hilos que nos manejan, porque detrás de dicha emoción se parapetarán millones de rostros que no concuerdan en sus intereses comunes, y porque a la hora de transfromar su voto en representatividad, serán incapaces de visualizar en lider alguno el extenso abanico de los representados.

Temo esa capacidad de querer aglutinar a amplios espectros de la ciudadanía, y temo aún más la extraña presencia de esta alternativa en diferentes medios al mismo tiempo que la agrupación de Izquierda Unida se ve sometida, como ha resultado ser casi siempre en España, a un ostracismo muy significativo.

No me inspira gran confianza la poca gratitud que han tenido con todo el espectro político de izquierdas, o querer gestionar la protesta ciudadana trasladándola a éste proceso electoral. No se trata de que mis principios estén con unos o con otros. Tan sólo expongo mi deseo de saber … qué ocurre tras las bambalinas, y qué me sugieren los diversos argumentos.

Creo de verdad que no deberían de haberse presentado a ningún 25 de mayo, y que con más tiempo, hubiera sido mejor ir conformando opciones diferentes a las ya consolidadas formas de hacer política, dado que siguen haciéndonos creer que sigue vigente esa identificación de la democracia con la votación.

Yo, personalmente, no puedo. Y es que además de todo lo aquí expuesto, tampoco entiendo esa “necesidad” de salir con corbata, a defender a quienes nos estamos quedando sin cuello.

Publicado en Iniciativa Debate

http://iniciativadebate.org/2014/05/23/podemos-3/


Deja un comentario

Una opción para mejorar la actual coyuntura socio-política

La imperiosa necesidad de romper un bipartidismo que ha congestionado desde el propio Estado el proceso democrático

Para ello he de dirigirme en primera instancia a uno de los colectivos que ha de tener la obligación moral e ideológica de revertir una situación amparada y perpetrada por sus propios dirigentes y, en consecuencia, por su propia negligencia.

“Carta abierta a simpatizantes, militantes y votantes del Partido s o Español”

Se requiere de auténtica paciencia y cierto empaque emocional  para sentarse a reflexionar unos minutos y procurar dirigirse con tranquilidad  a este gremio. Más amplio de lo que uno quisiera, y más deprimente de lo que una sociedad en estado de regeneración necesita. Viene a ser similar a la tortura que acompaña mantener un litigio con una operadora de telefonía que por razones bien evidentes te mantiene a la deriva sin que importen lo más mínimo ni tus causas ni tus urgencias.

Pero sabiendo que las mismas compañías de telecomunicaciones pueden actuar así por la indignante permisividad de los gobiernos y la estrecha relación existente entre ellos, hemos de ir, obligatoriamente, hacia arriba, a la cúpula cristalina desde la cual se reflejan las más atinadas estrategias de esclavización.

Antes de dejar constancia de los atropellos que este partido ha considerado oportuno realizar, no solo con los habitantes españoles sino también con los de medio mundo (dadas las asociaciones y alianzas estratégicas de las que forma parte), debería precisar que es mi primera intención dirigirme a todos para interrogarnos sobre una posible corresponsabilidad con los desastres que atenazan al mundo y ante los que tú mismo puedes ser  capaz de clamar dadas sus lesivas consecuencias.

Así tenemos, en primera instancia, que hay que reflexionar sobre la importancia que tiene un voto. Y, por tanto, sobre las fatales consecuencias que puede acarrear. Posteriormente, me veo en la obligación de recordar que ese voto, no solo participará de la gestión de la reconstrucción del parking donde guardarás tu coche, sino que también tendrá una implicación directa en la  vida de millones de personas que te rodean. Es decir, la sola aproximación a dicho partido, será un lastre que traerá consigo daños irreparables en el devenir de muchísima gente que nada te ha hecho para que tú propicies sin remilgos su miseria.

Ha llegado la hora de que os desabrochéis vuestras camisas y os presentéis ante el público (como hacían vuestros primeros referentes en la lucha). Casi todos los “acontecimientos políticos” que se van sucediendo a lo largo y ancho del planeta están patrocinados por entidades, organizaciones o poderes fácticos que saben muy bien lo que están haciendo. Y todos ellos necesitan del aval de quienes nos gobiernan, para así justificar con sus sistemas políticos intervenciones pre-cocinadas que luego se saldan con supuestas revoluciones populares.

Bien, te sondeo entonces sobre ciertos detalles anecdóticos (porque representan una nimiedad en relación con todo lo que puede llegar a hacer un aparato de Estado). Y una vez terminado, te miraré de frente, para que oses decirme que sí, que en la próxima convocatoria electoral vas a ofrecerles tu confianza, porque tu inteligencia emocional así lo considera.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Empezar  con ello es tan sencillo que puedo encender un cigarrillo mientras busco un poco de información y, sin esfuerzo alguno,  encontrar un poco de arena  para cubrir la inmensa playa donde reposan tus neuronas. Pero ello, no es nada en relación con lo que se podría escribir sobre él (Felipe González). Si no deseas descubrir o interrogarte por qué ese señor vive como vive, ya nos lo has dicho todo. Nos lo has dicho, porque somos miles quienes estamos esperando tu reacción.

Listas  donde poder encontrar las representaciones más burdas de la ignominia  o acciones políticas que rayan la desvergüenza, son tantas, que con todas ellas puedes construirte un chalet de papel. Le dedicas un jornada de tu vida a examinar el recorrido de tu partido, y o bien te sale un sarpullido o, peor aún, podrás llegar a  formar parte de sus artes florales (representadas perfectamente en un bonsái).

Mi periodo de lactancia informativa respecto de los acontecimientos que van sucediendo en el mundo desde que tuve la opaca idea de ir a descorazonarme a la universidad, me puede ayudar a traerte a colación trepidantes historias de saqueadores  y especuladores sin escrúpulos, o inverosímiles actitudes presididas por personajes a los que eres capaz de tener en estima.

Y así desde el ostracismo de la transición, que aun aniquilando tus libertades, te hace seguir ahí, imperturbable, dando de comer a quien te procura hambre.

Mi tiempo no me permite poder lanzar a tus pies la injustificable cantidad de barbaridades que han cometido. Pero por si piensas, como muchos, que ahora están cambiando las cosas, pregunta a tus dirigentes qué está ocurriendo en Ucrania, por qué no cuentan la verdad, y qué relación tiene ello con las estrategias geopolíticas en las que tu partido está involucrado (por ser fiel cooperante de la Unión Europea). Estrategias entre otras tantas que no osará decirte ni en público ni en privado, no vaya a ser que el sarpullido te reconvierta en un zombi sin rumbo.

Tus aliados no dejan títere sin cabeza, si éste se mueve contra sus intereses (Unión Europea, OTAN, Estados Unidos), y si hay que intervenir, no se duda, si hay que demoler, se derrumba, y si hay que golpear, se apalea. Por si te queda alguna duda, y aún puedes pensar que les apoyas porque defienden tus intereses, deberías saber que tu futuro les importa tanto como el de un cliente a un banquero.

Así es el Partido Español, una reliquia de la latente degradación del sistema, a la que contribuirás si menosprecias a la gente humilde del mundo, a quienes ven frente a sus casas guerras que no comprenden, a quienes les arrebataron sus vidas por las decisiones de unos pocos que negocian con el planeta sin pudor alguno. Y en el planeta, has de estar al corriente, viven personas, que como tú, tienen el derecho a consolidarse camino de la felicidad.

Hay unas órdenes que acatar, para que este feroz capitalismo inunde hasta el retrete de quienes no lo tienen. Y el PSOE forma parte de ese grupo, de esa tendencia aniquiladora que ha rebosado en acontecimientos que ocultan para que no quede constancia. Pero la Historia nos devolverá, no solo los cadáveres que dejó tras de si el paso de los hombres, sino también la maldad de sus dirigentes.

Si por el más mínimo instante eres capaz de pensar que el Partido Popular, el Republicano, el Laborista, o el próximo que invente  Berlusconi merecen tu reprobación porque esos sí han realizado actos que van contra tu generosidad, por favor, date la vuelta y ve con ellos, a amarrar en su embarcadero tu osadía y tu estoica y paranoica justificación.

No deberíamos dirigir la mirada a ningún lado para limpiar nuestra conciencia. Votarles es perpetuar una razón de Estado inquisitoria, permitir la agonía de un mundo que late con dificultad y, retenlo a fuego  en tu memoria, es otorgarles la posibilidad de que sigan maltratando la vida y la esperanza de seres indefensos, de seres sobre los que no deberían tener ni la más mínima autoridad o dominación.

Tú decisión no es un juego de dardos, es una pequeña ruleta rusa, donde sin darte cuenta puedes ser capaz de disparar contra tus propias creencias.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

No les votes, y comenzarás a colaborar en beneficio de una posibilidad de alterar el desorden de este siniestro.

Quiero precisar que a este texto le deberían seguir miles de páginas explicativas aclarando con precisión cómo cientos de partidos y dirigentes han colaborado sin vergüenza alguna en la degradación de nuestras vidas, y que mis reflexiones no se detienen ante este partido. Pero me resulta ineludible remarcar mi deseo de colaborar en la medida de lo posible en constreñir a un partido que de llamarse socialista y obrero pasó en un brevísimo instante de tiempo a encabezar el nuevo colonialismo europeo, y a participar en denigrantes acontecimientos que están sucediendo a lo largo y ancho del planeta. Y por ello, he de pedir a todos sus simpatizantes, militantes y votantes, que hagan lo posible para regenerar su propio espacio, antes de regresar de nuevo a la escena política. Y se me ocurre, que bien podrían ellos también, hacer lo mismo que piden a otros.

01- Arrepentirse de todos los actos cometidos; de las guerras sucias del  Estado, de los ultrajes cometidos con sus políticas invasivas, de la instauración de una oligarquía desde la que han fundamentado sus intereses,  de la explotación ejercida en la aprehensión de los nuevos mercados, y entre un millón de cosas más, de su exitosa participación en la construcción de las concertinas.

02- Pedir disculpas a todas aquellas personas a las que han engañado y sometido, Y, sobre todo, a aquellas sobre las que han recaído con fuerza las consecuencias de sus temibles decisiones a lo largo de todos los periodos de su gobernanza. Es decir, pedir perdón a sus víctimas.

03- Y por fin, entregar sus armas, todo ese poder por el que han luchado sin pereza alguna y redistribuirlo en cheques-regalo entre la población. Lógicamente,  liquidar de sus siglas toda alusión al socialismo y al movimiento obrero, y  desmoronar el partido. Pero eso sí, sin olvidar que en su reconstrucción no podrá formar parte de él nadie que hasta ahora haya podido llegar a ser protagonista de esta bella historia.

Por vuestro bien, y el bien de todas las personas que os rodean, deteneros un momento. Tal y como nos quiere hacer ver Bauman, no rehuyamos de las responsabilidades colectivas concentrándonos en nuestra prospección individual y personal.

Publicado en Iniciativa Debate

http://iniciativadebate.org/2014/03/12/carta-abierta-a-simpatizantes-militantes-y-votantes-del-partido-socialista/


Deja un comentario

Democracia y Medios de Comunicación

MiCita con las palabras.

Tantos años de constitución consolidan cualquier democracia. Prueba de ello son los medios de comunicación, que ejercen con completa libertad su adhesión al pensamiento único. (Rotos los cristales, necesitamos reflejarnos en otras miradas) 

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech


1 comentario

Yo soy anti-sistema

Yo soy anti-sistema

No legitimar el sistema es la única alternativa válida para proceder a la regeneración, disponer de una posibilidad de cambio social e institucional, y romper las estructuras de poder que están profanando la sociedad del bienestar.

Son muchas las indicaciones que apuntan directamente a esa posibilidad. Analizando los datos de los barómetros sociopolíticos, se concluye que las dinámicas de comportamiento electoral siguen la pauta extrema, ilegítima y adulterada, ya consagrada en los insolentes Estados Unidos de América. Sigue leyendo


Deja un comentario

Stop

La sociedad civil y su gobernabilidad

Stop

Aun intentando hacer de la solidaridad un argumento esencial en nuestras vidas, uno no deja de pensar en más de una ocasión la necesidad de rescindir ese contrato vitalicio con el mundo, y a una escala más próxima, con el pueblo. Ajeno a interferencias proclives con alegatos elitistas, o a proclamaciones de voluntades intelectuales sobre el resto de la ciudadanía, ese distanciamiento no puede ser más que una expresión de las discrepancias que se pueden mantener con la mayoría. Sigue leyendo