Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Jornadas internacionales sobre prostitución en Pamplona

Las mujeres, ¿objeto de comercio?

Hoy estaremos moderando una de las ponencias de la jornada, a cargo de la activista sueca Kajsa Ekis Ekman.

FOLLETO-DESPLEGABLE-JORNADAS-definitivo

La “modernidad y el progreso” han traído consigo discursos un tanto distorsionados capaces de confundir la libertad con una sintomatología sustentada en las raíces de la desigualdad. El capitalismo es una máquina perfecta capaz de crear mensajes que se apoderan también de las mentes izquierdistas, y vivimos últimamente constructos de irreflexión subyugados por ese anhelo de libertad que no está sino encorsetado a una franquicia más de la industria y, en este caso, también de la explotación.

Voy a dejar el rastro de algunas de las consideraciones que flotarán hoy en la mesa y de las que me haré cargo esta tarde. 

Desde una perspectiva sociológica, quiero dejar constancia de un asunto que considero primordial; en función de cuál sea el punto de partida en cualquier análisis, la respuesta y la actitud que tomemos nos harán irán por uno u otro camino. Si creemos que la prostitución debe de argumentarse desde la libertad de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo (tal y como hacen las regulacionistas), se defenderá que la prostitución debe considerarse como otra actividad laboral, o por el contrario, si creemos que de lo que estamos hablando es de una clara vulneración de los derechos de la mujer (tal y como se plantea desde el abolicionismo), se tomarán otras opciones, dirigidas a terminar con la desigualdad y la violencia ejercida contra las mujeres.

Lo mismo pasa en nuestra percepción de la sociedad. Si mis análisis se centran en la existencia de la lucha de clases, en la necesidad de un estado protector, o en las bondades de la globalización (por poner unos ejemplos), mis respuestas a las problemáticas existentes variarán de discurso con absoluta seguridad.

Por ello, insisto, es fundamental que partamos de lo que en realidad significa para cada uno de nosotros la prostitución, y una vez elaborado este planteamiento, tendremos el discurso correspondiente.

Sobre imagen de Alberto Ros

Así, quiere incidir en uno de éstos discursos, y paso a continuación a realizar un breve resumen:

“…Esta oscura herencia de nuestro pasado capitalista continúa envenenando el ambiente… y afecta a la salud física y moral (añado, a día de hoy las mujeres que viven en la prostitución tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces mayor que la de las mujeres que están fuera de ella). La prostitución sigue existiendo y amenaza el sentimiento de solidaridad. Es hora de que encontremos formas y medios de deshacernos de una vez por todas de este mal.

La prostitución es un fenómeno que está estrechamente ligado a las rentas, y se desarrolla y prospera en la época dominada por el capital y la propiedad privada. Las prostitutas son mujeres que venden su cuerpo a cambio de un beneficio… Así, la venta del trabajo de la mujer se conecta con la venta del cuerpo femenino, y la moral de la sociedad fomenta la prostitución desde la estructura de una economía explotadora.

La prostitución es, sobre todo, un fenómeno social, estrechamente conectado a la posición económicamente vulnerable de la mujer. Y del mismo modo que el hambre, la privación y  la existencia de unas flagrantes desigualdades sociales son la base del orden burgués, estas mismas características conducen a muchas mujeres a la prostitución.

Por tanto, luchar contra la prostitución significa luchar contra estas condiciones de vida; contra éste manifiesto desorden social…”

Este texto está extraído de un discurso** elaborado por Alejandra Kollontai el año 1921. Hay en sus palabras otras consideraciones que hoy no quiero sacar a colación. Solo quiero darles continuidad a través de la voz de Kajsa Ekis Ekman***, que 100 años después, resume perfectamente con éstas palabras un escenario similar: “La prostitución se encuentra en la intersección entre dos sistemas de opresión, como son el capitalismo y el patriarcado. En el capitalismo el pobre existe para enriquecer y satisfacer al rico. Y según el patriarcado, la mujer existe para satisfacer al hombre”. Me parece un buen punto de partida… para abrir el debate…

** “Discurso a la tercera conferencia de dirigentes de los Departamentos Regionales de la Mujer de toda Rusia: La prostitución y cómo combatirla”.

*** “Quienes defienden la legalidad de la prostitución no se han enterado de nada”.

 

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La publicidad

Café L’or

¿Te imaginas algo mejor que el oro? Son las palabras que envuelven el aroma de un café. Por sorprendente que parezca el mensaje llega directo, se entiende, y al espectador no le cabe duda de que pocas cosas habrá que superen al metal dorado.

Un beso entre las piernas un lunes por la mañana. Una canción escondida en la memoria. El vuelo de una bandada de estorninos. La floración descubierta de una peonía. La mirada indiscreta e inesperada de alguien que sabes no volverás a ver. Una ola que ha sobrepasado el límite de tu presencia. Un sol sin fuerzas que ya abraza al agua. Un paseo con un tubo de leche condensada. Un brandy con tu mejor amiga. Un verso humedecido en la boca. Dormir desnudo acariciado por la brisa y una mano sin prisas. Ver el sol de medianoche. Cerrar los ojos y no oír nada. Abrirlos y escuchar tu orgasmo. Escribir y que nadie lo lea. Soñar y saber que no era cierto. Terminar un mal libro. Pensar que eres tu quien habita su memoria. Cerrar la puerta y saber que no se va a ir. Estar solo una buena temporada. Perderte en un bar con olor a olvido. Ese primer momento en el que habitas su morada…

Son tantas cosas mejor que el oro, que uno se pregunta cómo es posible que el hombre hubiera podido llegar a este impass, tan delirante y próximo al destierro.

Photo by joséluis vázquez domènech


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Breves

No nos llevemos a engaño

Los resultados de ayer dicen mucho de la atrofia política que habita en la cúpula del PSOE (mayor vergüenza es difícil de poder sobrellevar por parte de los protagonistas del golpe). Pero ello no significa que en sus bases haya aire fresco y vientos de cambio. Por mi parte, no me cabe la menor duda de que su desaparición sería la única medida digna de tener en consideración.

En primera instancia parece que su defensa del capitalismo y esa política beligerante y creadora de desigualdad que ha estado respaldando desde 1974 ha de ser el mayor problema al que nos debemos enfrentar, pero no…

Hay un elemento mucho peor que nos está amordazando y arrinconando sin que, al parecer, nada podamos hacer. Más allá de los daños evidentes que nuestra sociedad está sufriendo por culpa de regímenes políticos corruptos, capaces de vestirse de legitimidad gracias al apoyo desmedido de unos medios de comunicación despreciables, hay un hecho sustancial que si no somos capaces de descifrar en breve nos hundirá en la miseria más absoluta: el verdadero trauma reside en seguir creyendo que vivimos en una verdadera democracia.

Tal y como señala Alain Badiou es esa “ilusión democrática”, nuestra lastimosa aceptación de los propios mecanismos democráticos como objetivo final del cambio los que, en realidad, están impidiendo que seamos capaces de avanzar a ningún sitio.

Sin llevar a la fundición este sistema político, todo lo que vaya aconteciendo en él es sólo pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre. Y Pedro Sánchez es otro ilustre representante de la miseria que nos rodea.

Photo by joséluis vázquez domènech

 

 

 


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Terapia emocional

Poemas Narrados

Insistieron con aquello de que teníamos que reinventar el amor, ¿recuerdas?, y escribieron millones de páginas (dicen) colmadas de inteligencia emocional. Ya en el primer capítulo descubrí que solo podía descansar, administrar mi ignorancia de la mejor manera posible, y esperar a que el mundo tropezara de nuevo con su ansia de vender hasta mi último latido con tu respirar. 

Photo by joséluis vázquez domènech


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La guerra mediática (VIII)

Movimiento de Apoyo a Siria

El 28 de enero, en un local de Vallecas, 16 personas nos reunimos con el objetivo de apoyar a un pueblo que está siendo ultrajado desde hace seis años. Tal y como venían sucediendo los acontecimientos, y ante el clamoroso desembarco de cientos de periodistas retenidos ante la verdad oficial y presenciando la deriva en la que se han habían situado infinidad de personas a título individual y muchos partidos de izquierda, vimos necesario abrir las puertas a una masiva convocatoria. El primer documento que surgió de allí se bautizó como “Acta de Constitución del Movimiento de Apoyo a Siria”. Las primeras intervenciones y decisiones fueron resolver cuál sería el nombre que deberíamos dar a dicha movilización. A partir de ahí, un largo e intenso recorrido. Viendo aquella imagen y reteniendo hoy el cartel que anuncio, creo que la magia existe, y que hay personas dispuestas a dar pasos hacia adelante aun a costa de mitigar el tiempo en sus vidas, de dormir poco, de viajar mucho, y de mostrar una preocupación latente por la consecución de la paz en el mundo.

Phot by joséluis vázquez domènech

Ésta misma preocupación, que se convierte en angustia en más de una ocasión, creo que también la sufren millones de personas en el mundo. Y de ello quiero hablar un momento, antes de cerrar este ciclo dedicado a la guerra mediática.

Pocas horas después de que Estados Unidos bombardeara la base aérea de Shayrat lanzando 59 misiles desde dos buques de guerra (el USS Ross y el USS Porter) que tienen a bien pernoctar al norte de la bahía de Cádiz, los avances informativos de medio mundo coreaban al unísono la misma consigna: “gran parte de la comunidad internacional avala dicha acción” y, fíjense ustedes, además, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg fue informado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, justo antes de lanzar los misiles. Mira que bien, oye!

Quiero recuperar el anuncio y matizar. La comunidad es un ente plural formada por una ciudadanía que, en su mayoría, aborrece las guerras y no quiere saber nada de los incesantes juegos armamentísticos con los que someten a medio mundo. La comunidad está harta de que en su nombre se proyecten y ejecuten las más insolentes acciones bélicas y, lo más importante, la comunidad no duerme solo en las parcelas de Occidente. Hay una inmensa mayoría al otro lado de nuestro escudo protector que también tiene voz y, aún más, tiene derecho a la vida.

Sé que cuando abren el noticiario con esa expresión quieren remitirnos a la comunidad internacional, entendida ésta como un término que hace alusión al conjunto de Estados en el mundo que, por circunstancias determinadas, deciden participar conjuntamente en todo tipo de acciones globales. Pero es que del mismo modo hay que constatar que ni la OTAN ni los Estados Unidos representan a casi nadie, ni en número ni en objetivos.

Por tanto, debemos insistir en que los periodistas deberían hacer valer estas pequeñas matizaciones y acostumbrarse a inyectar un poco de profesionalidad a sus subversivas desinformaciones.  No existe comunidad alguna en el mundo que respalde la guerra (a excepción de aquella que ha sido empujada a ella). Solo hay un grupúsculo de francotiradores apostados en los balcones de los Estados que apuestan por ella, bien pagados por quienes financian los genocidios y las invasiones, por quienes domestican hasta las tierras de cultivo y explotan las nubes de algodón. Una corporación apoyada por un sistema de partidos que, tras un oscuro telón al que llaman democracia, ampara sin pestañear una actividad rampante y degenerada.

No existe consenso de la comunidad, no vinimos al mundo para apadrinar el hostigamiento continuo, no formamos parte de ninguna red de bandoleros que claman ni tan siquiera venganza, no nos acostamos pensando qué país queremos invadir mañana, no nos gusta dar la mano a quien siembra terror bajo las montañas, no incentivamos el desprecio hacia las otras personas y, que duda cabe, tampoco participamos de ninguna cruzada.

Todo ello, y quiero terminar con éstas palabras, forma parte del juego de esta guerra mediática que nos está consumiendo. Todo ello solo representa a la voz del amo y calla la boca al pobre y al inocente pueblo agraviado. Somos mayoría quienes clamamos por un mundo justo y en paz, y somos aún más quienes estamos huérfanos de información y de justicia. 

Y así, este fin de semana nos presentaremos unos cuantos en Madrid (Conferencia Paz y Solidaridad para Siria), porque todas queremos MAS, porque lo que está ocurriendo en Siria es una invasión, porque los señores de las guerras no cejan en sus empeños y debemos retenerlos sin miedo y, como bien gustan decir ellos, sin ninguna concesión. 

Aquellas 16 personas abrimos los micrófonos y tendremos ahora dos días para difundir un poco de información, y contribuir con nuestra propuesta al desmantelamiento de este mundo que se rompe en pedazos porque una banda de malhechores tiene a bien divulgar el despliegue de sus bárbaras pedagogías llenas de capitalismo y de mala fe.

No a las Guerras, no a las OTAN, no a las Bases Militares

 


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La Guerra Mediática (I)

Las dianas del imperialismo

No sé por qué Estados Unidos piensa que tiene que recorrer el mundo 
obligando a la gente a tomar nuestra forma de gobierno a punta de pistola. 
Cuando se tiene algo realmente bueno, 
no necesitas imponerlo a la gente porque ¡Te lo roban!
         (Dick Gregory)

 

Como ya hemos ido analizando y reconstruyendo los últimos acontecimientos protagonizados por los ejércitos de la falsa globalización, siempre acompañados por sus misiles de largo alcance, y no parece que aún así se haya podido lograr el más mínimo consenso en esta parcela de Occidente en cuanto a poder discernir dónde está situado unos de los mayores ejes del terror y artífice de las más cruentas invasiones, he tomado la decisión de rentabilizar mis palabras y mis reflexiones, y  trataré de dotarlas de una mayor dosis pedagógica. De éste modo intentaré en todo momento establecer comparaciones y/o mostrar documentos o grabaciones en las que los mismos protagonistas de los capítulos más vergonzosos de nuestra Historia Contemporánea desnudarán sus maliciosas intenciones.

No nos hemos cansado de repetir la ardua tarea que supone avanzar contra corriente, esto es, contra el fragor de unos medios de comunicación y unas redes sociales que están poniendo innumerables barreras al buen uso de la información y su distribución. Por ello, somos conscientes de la enorme dificultad que supone exponer planteamientos que trastocan por completo las ideas que la mayoría de la población tiene con respecto a todo lo que acontece en el inframundo del espectáculo publicitado.

Es tal el colapso al que nos vemos sometido que la sensación de estar desbordados y, la mayor de las veces contrariados, llega a producir en quien observa el deseo de abandono, esgrimiendo también para ello que los acontecimientos son enormemente complejos para su comprensión.

Todo ello no es casual, y es ahí donde vamos a incidir desde este primer momento. El objetivo del capitalismo es proseguir con su afán de expansión y consumo. Bebe de las fuentes energéticas y de los recursos naturales para que sus motores no se apaguen, y así, los busca hasta en el último rincón del planeta para abastecerse de toda la intendencia necesaria. Allí donde encuentra oposición somete al valiente infractor a todos los chantajes posibles hasta conseguir su alienación, y si por cualquier circunstancia este hecho no se da, se prepara una nueva guerra. Las bases militares son el primer frente de expansión de ésta ideología, y comandadas por el gran mercado de las finanzas, abren el camino para la futura entrada de las multinacionales y su banca. Pero como el proceso es del todo irresponsable y criminal observado desde este enfoque tan cabal y nada surrealista, se procede por un lado a impedir traspasar sus líneas para que así no podamos investigar (no vaya a ser que descubras algo que no encaja) y, por otro, a enmascarar la tragedia para convencer al mundo de que a veces, el uso de las armas es necesaria.

Google Images

Pues bien, precisamente para que ese uso se justifique se “persuadió” a los medios para que participaran, y quien no lo hiciera, quedara como los anteriores valientes infractores, en las cunetas de la carretera. Esto viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, pero todo indica que vivimos el momento más infranqueable, éste en el que más dificultades hay para poder diseccionar la realidad. Y si no participas de su verdad, quedas expuesto a la misma maniobra: te compran y has de proceder a ser el eco de su voz, la corbeta de sus propósitos. De lo contrario, tu suerte ya no será parte del destino, sino de ciertas cruzadas poco amigas de la bondad. Como la guerra es necesaria para sus fines, más lo será esa capacidad que ha de tener el sistema para convencernos de ella, y es ahí donde entra en juego sin mesura alguna, la intransigente guerra mediática que nos aprisiona.

No estamos dentro de ningún laberinto. El esquema es mucho más sencillo de lo que nos quieren hacer creer, y los periodistas se han convertido en los implacables soldados necesarios para que la catástrofe pueda vestirse de fe.

Siria es la última diana del imperialismo, y como bien anuncia José Antonio Egido en su último libro, Siria es por ello el centro del mundo. Hasta aquí no parece haber grandes dificultades para comprender cómo veo yo el proceso, por lo que no será difícil abrir las puertas a ésta nueva sección donde propondré un nuevo modelo de observación, alejado de la maniquea idea de que todo es muy complicado de entender, y más próximo a establecer los parámetros donde residen las causas de los conflictos, y no a entender los conflictos en si, ya que éstos, si devienen en acontecimientos muy complejos debido a su intrincada relación con la estrategia del caos.

Releyendo una vez más lo expuesto, resultará lógico comprender que los centros de interés estarán por tanto en la dirección marcada por los pasos que desea dar el capitalismo en su versión estadounidense, y si Siria, Rusia, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Libia, Cuba, etc. son parte de su oposición, detengámonos a pensar que, lógicamente, la guerra mediática se situará en engañarte en relación al pasado y futuro de esos países y sus gobernantes.

Mi preocupación ante la poca acogida de ésta hipótesis es constante desde hace tiempo. Por un lado, no es sencillo de entender que las mismas personas que en los años ochenta tenían clara cómo era la política externa de los yanquis, hoy se hayan pasado al bloque donde se sitúa con argumentos inverosímiles esa supuesta equidad del mal, donde tanto Rusia como Estados Unidos actúan por igual. Digo difícil de entender porque las pruebas a las que tenemos acceso deberían situarnos en otros parámetros muy alejados de esa “forma de ver”. Y, por otro, me desalienta por completo esa nueva percepción que está completamente dominada por la invasión de una única fuente de información.

Antes de que se proceda a la crítica teórica de éste punto de partida, comenzaré en breves días a identificar con ejemplos que considero relevantes al imperturbable aniquilador de la esperanza universal. Invito a que me acompañen en este itinerario a todas las personas que así lo deseen, pero sobre todo a quienes aún son capaces de sostener las  extrañas peripecias de las primaveras árabes y las revoluciones de colores y son capaces de justificar las injerencias constantes. Así, tendréis aquí un espacio para rebatir mis argumentos y proceder a debatir sin miedo a interferir.

Son muchos los países que están en la diana, pero son muchos más los cerebros a adiestrar, que están en el centro de sus maniobras.

Hasta más ver, un abrazo!

No a la Guerra, no a la OTAN, no a las Bases Militares