Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Mujer! Y hoy, ¿no vas a moverte? ***

Cómo se programan (o impiden) las manifestaciones y por qué

Cuando escribimos que el 8 de marzo no pasó absolutamente nada parecido a una revolución o movilización contra el sistema, nos referíamos a ésto.

El poder tiene sus resortes tan bien controlados que hace creer a la gente que es capaz de transformar el mundo, cuando en realidad, esa capacidad no solo está anulada, sino que además forma parte del simulacro.

Miles de manifestaciones teledirigidas se hicieron eco como distribuidoras de esa necesidad de cambio. Pero solo eran eso, teledirigidas…, pero hacia la nada, a dibujar una falsa percepción y a salvaguardar (aunque a muchos les cueste creer), el engranaje de producción bélica.

Ya tuvieron sus primeras intervenciones en las marchas contra Trump. Eran lo mismo. Nada. Y os pregunto: ¿Creéis normal que una persona cualquiera, que lucha (o dice querer luchar) por destronar a quienes nos están pisoteando, salga a manifestarse llena de júbilo por reivindicar unos derechos, y la misma persona esté ciega ante una invasión, ante un ataque no contra un país sino contra cien? No parece normal. Pero es la norma.

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Si mi lucha es defender la situación de las mujeres en el mundo, ¿podríamos concluir que las mujeres sirias, yemeníes, palestinas o libias están siendo menospreciadas con enorme impunidad? Si. Podríamos y es nuestro deber mostrarlo.

Y aquí radica lo que venimos deseando exponer desde hace tiempo. Las verdaderas movilizaciones son aquellas que procuran subvertir el orden, porque las que ni tan siquiera desordenan los titulares de un informativo son solo eso, pasacalles festivos muy alejados de todo intento de rebelión.

El 10 de marzo, ante la desatada euforia que habitaba por doquier dado el “enorme éxito de las movilizaciones”, escribí que la revolución no será televisada, haciendo referencia a aquél espectacular montaje donde desde los medios de comunicación nos guiaban puntualmente con los horarios, emplazamientos, lemas, recorridos y otras líneas de actuación.

Por más que procuraba hacerme entender, la dificultad era extrema a la hora de poder llegar hacer creer a una mujer, que lo que había sucedido no era ni un granito de arena en la llamada lucha contra el sistema, porque era el propio sistema quien había diseñado con sus arquitectos movimientos tan poco convulsos.

Un mes después hay una nueva oportunidad para salir a las calles a luchar contra esa opresión que constantemente vuela sobre nuestras cabezas, pero las calles estarán vacías, huérfanas de revolución, porque no nos van a brindar la oportunidad de concienciarnos para ello. Una puede salir a airear sus críticas si van a ser televisadas, pero no podrá hacerlo cuando sus gritos sean contra los verdaderos pilares del sistema. No podrá salir, por un lado porque no le van a dejar y, por otro, porque ni tan siquiera se lo van a contar.

El mensaje es simple. Si las manifestaciones del 8M se dieran hoy, en una lucha sin par contra el capitalismo, contra el imperio de la guerra, y exigiendo la retirada de todas las bases militares del mundo, el feminismo hubiera dado un paso gigante hacia el afianzamiento de sus exigencias. Incluso me atrevería a decir que si todas las mujeres que se movilizaron lo hicieron pensando que su objetivo era transformar la sociedad, aquél día solo asistieron a un ensayo, pero que si su objetivo era real y persiste, que por favor salgan estos días corriendo a las calles, porque ahora sí, podríamos hablar, mínimamente, de un movimiento contestatario y eficaz.

Pero ahora no te van a animar a hacerlo, porque ahora los mismos que sacaron a las mujeres a las calles de Washington…, están lanzando sus misiles contra Damasco. Y claro está, prefieren que te vistas de lila y no que tengas la osadía de acudir a la embajada estadounidense a decirles lo que piensas de sus guerras, porque saben que estás contra ellas.

Pero nos desorientan…, nos brindan la oportunidad de salir a manifestarnos para entretenernos, para desahogarnos de tanta impunidad, pero al mismo tiempo cierran las puertas a que podamos hacerlo contra aquello que verdaderamente les importa.

Habrá quien pueda pensar que nada tiene que ver, que es mezclar churras con merinas, pero ahí reside parte de la tragedia. Porque precisamente ahí está la trampa, creernos que tenemos capacidad de transformación, que somos capaces…

…, capaces de seguir su juego sin darnos cuenta de los detalles.

Y termino. Hasta que no nos demos cuenta de que solo hay una lucha, no tenemos absolutamente nada que hacer. El empoderamiento está en otro sitio, no en el Instituto de la Mujer, que tampoco ve lo que está sucediendo, y sigue subvencionando una arbitraria e inapreciable lucha, porque toda mujer que desea ponerse en pie ante la injusticia y el maltrato, hoy tiene el puño en alto contra el Imperialismo. La verdadera lucha hoy está en Siria. Lo demás son distracciones, armamento neurolingüístico del capitalismo.

*** El título viene a colación para visualizar mejor las razones que aquí expongo, dado que la cercanía de los hechos me permite hacer comparativas y análisis más fáciles de entender. Lógicamente, el llamamiento a una movilización total contra aquellos que nos oprimen queda abierto a hombres, mujeres y viceversa.

Colaboración para “Iniciativa Debate” y “Ojos para la Paz”

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Impotencia y desolación

¿QUÉ PODEMOS HACER CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN? SIRIA, DE NUEVO EN LA DIANA

Los vientos se dirigen de nuevo hacia Siria, para agitar las lágrimas de millones de sus habitantes, desnudos ante la intimidación continua a la que les someten los medios de comunicación, inquilinos del terror y de la más mísera de las actuaciones televisadas sin el más mínimo de los escrúpulos.

Cazabombarderos israelíes F15 bombardearon hace unos días el aeropuerto militar de Homs, matando a 15 personas y elevando sin complejos su lista particular de odio y desvergüenza. Paralelamente, un nuevo cuento sobre el uso de armas químicas se difunde sin prueba alguna para volver a asir con una magna soberbia la sartén de su guerra por el mango. Cada vez que el estado sirio avanza en su lucha por liberar a su pueblo de terroristas y mercenarios, los dirigentes occidentales le someten a todo tipo de vejaciones, incluyendo las historias más sobrecogedoras para que asumamos sin fisuras la llegada de nuevos ataques.

Francia y Estados Unidos dibujan en cada esquina del país un nuevo mapa que solo pretende arrebatar los recursos naturales, instalando en suelo que no le pertenece bases militares desde las cuales seguir maltratando a millones de personas que ya no tienen donde habitar ni dejar guardados sus rotos zapatos de invierno.

Su territorio, sin quererlo ni beberlo, es un campo de batalla donde las impotencias occidentales juegan a lo único que saben hacer; saquear nuestra tierra apadrinados por la organización de naciones más lamentable que jamás se ha parido, desangrándose el mundo con rastro de un parto mezquino e irritable.

Ya no queda hueco para la diplomacia periodística, y tenemos que someter a juicio intransigente a quienes manipulan por un puñado de dólares toda información y, por consiguiente, todo rastro de veracidad. Estamos rodeados, y con España liderando la lucha contra las democracias, uno se vuelve no incrédulo sino espoleado para lanzar piedras a los verdugos de nuestra nueva era.

Photo by joséluis vázquez domènech

Wikileaks reveló parte de las tramas que tenían como objetivo la invasión de Siria. Alemania vende tanques a Turquía que se adentran en Siria sin contemplaciones, y luego invierte millones para impedir movimientos migratorios.

La coalición liderada por EE.UU. negoció un pacto secreto con el Estado Islámico para que cientos de yihadistas pudieran abandonar el país con sus posesiones y armamento (para seguir incordiando con sus entrañables matanzas). Y los Cascos Blancos siguen dando testimonio de su farsa, como viene siendo habitual desde su puesta en escena, para que la escalada deliberada de tensiones termine como el rosario de la aurora.

No ya como periodista, sino como curioso observador, cualquiera debería darse cuenta de que las palabras fluyen para que el lodo nos entierre. La desobediencia informativa debería ser primera causa de resistencia, pero albergar dicha esperanza resulta ardua en tiempos de insaciable control social.

Rusia sigue denunciado el incesante acoso al que nos vemos sometidos, pero sus fundadas impresiones se pierden bajo las montañas de occidente, donde se esconden miles de tanques de guerra dibujando en la línea de sus fronteras gruesos trazos de odio y muerte. Y como señuelo, nos informan sin cesar de que espías, hackers y otras delicias procedentes de las estepas siberianas controlan las elecciones catalanas y hasta la receta de la salsa boloñesa.

Si no fuera por las tristes y dolorosas consecuencias que tiene cada noticia que nos llega de Siria, podríamos publicar un comic narrando todas las injerencias promovidas por las balas nunca perdidas del capitalismo. A falta del sometimiento, chantajes, guerras comerciales, asedios, drones y otras calamidades, y viendo inoperantes tantas brabuconadas, sabotean la vida con más atentados y la partición del futuro en infinidad de destellos de oscuro y melancólico brillo.

Siguen rumiando contra el presidente y sus gentes, y no pararán, hasta que pierda el último soldado su mirada, y sea entonces cuando los intrépidos habitantes europeos comiencen a ver que nuevamente se la han metido doblada, y lo que había no eran ni armas químicas ni apóstoles en quienes creer, sino una miserable banda de periodistas haciendo de las suyas en beneficio de un imperio destronado que ya no sabe ni cómo crecer.

¿Alguien me puede abrir los ojos, y hacerme ver cómo es posible que si Ghouta Oriental está siendo recuperada, para qué va a lanzar Bashar Al Assad ataques con armas prohibidas sabiendo que como respuesta le van a fulminar?. ¿Alguien me puede ayudar a comprender cómo es posible que en su infatigable intento de defenderse de los terroristas, y cuando ya había doblegado hasta el espíritu impaciente de los mandatarios de la OTAN, va el presidente a cometer semejante estupidez?.

Los aviones comerciales ya no atraviesan el espacio aéreo de Siria. Una propuesta de investigación para que antes de la condena y el bombardeo podamos ir descubriendo qué ha sucedido, ha sido neutralizada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Polonia. La situación es insostenible.

Los tambores suenan en los despachos del gran poder, y en sus oficinas de papel couché, miles y miles de vendidos iluminarán nuestras pupilas con el rastro que dejan los misiles en un nuevo viaje hacia el salvajismo y la barbarie más cruel.

Estamos abonados al fracaso. La percepción social está completamente bloqueada; profesores, intelectuales, lectores, políticos, ciudadanía en general y abanderados de sus causas justas están ciegos. Y en esta coyuntura, donde la realidad siria está siendo destronada por los algoritmos de las redes y las franquicias de las guerras, la posibilidad de hacer frente a tanta fechoría se desmorona. Una impotencia tremenda se adueña de mí cada vez que intento buscar una flor entre tanta mierda.

Te abrazo Siria, en nombre de la paz y escapando del delirio. OTAN no, bases fuera.

Colaboración para “iniciativa debate” y “ojos para la paz”


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Jornadas internacionales sobre prostitución en Pamplona

Las mujeres, ¿objeto de comercio?

Hoy estaremos moderando una de las ponencias de la jornada, a cargo de la activista sueca Kajsa Ekis Ekman.

FOLLETO-DESPLEGABLE-JORNADAS-definitivo

La “modernidad y el progreso” han traído consigo discursos un tanto distorsionados capaces de confundir la libertad con una sintomatología sustentada en las raíces de la desigualdad. El capitalismo es una máquina perfecta capaz de crear mensajes que se apoderan también de las mentes izquierdistas, y vivimos últimamente constructos de irreflexión subyugados por ese anhelo de libertad que no está sino encorsetado a una franquicia más de la industria y, en este caso, también de la explotación.

Voy a dejar el rastro de algunas de las consideraciones que flotarán hoy en la mesa y de las que me haré cargo esta tarde. 

Desde una perspectiva sociológica, quiero dejar constancia de un asunto que considero primordial; en función de cuál sea el punto de partida en cualquier análisis, la respuesta y la actitud que tomemos nos harán irán por uno u otro camino. Si creemos que la prostitución debe de argumentarse desde la libertad de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo (tal y como hacen las regulacionistas), se defenderá que la prostitución debe considerarse como otra actividad laboral, o por el contrario, si creemos que de lo que estamos hablando es de una clara vulneración de los derechos de la mujer (tal y como se plantea desde el abolicionismo), se tomarán otras opciones, dirigidas a terminar con la desigualdad y la violencia ejercida contra las mujeres.

Lo mismo pasa en nuestra percepción de la sociedad. Si mis análisis se centran en la existencia de la lucha de clases, en la necesidad de un estado protector, o en las bondades de la globalización (por poner unos ejemplos), mis respuestas a las problemáticas existentes variarán de discurso con absoluta seguridad.

Por ello, insisto, es fundamental que partamos de lo que en realidad significa para cada uno de nosotros la prostitución, y una vez elaborado este planteamiento, tendremos el discurso correspondiente.

Sobre imagen de Alberto Ros

Así, quiere incidir en uno de éstos discursos, y paso a continuación a realizar un breve resumen:

“…Esta oscura herencia de nuestro pasado capitalista continúa envenenando el ambiente… y afecta a la salud física y moral (añado, a día de hoy las mujeres que viven en la prostitución tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces mayor que la de las mujeres que están fuera de ella). La prostitución sigue existiendo y amenaza el sentimiento de solidaridad. Es hora de que encontremos formas y medios de deshacernos de una vez por todas de este mal.

La prostitución es un fenómeno que está estrechamente ligado a las rentas, y se desarrolla y prospera en la época dominada por el capital y la propiedad privada. Las prostitutas son mujeres que venden su cuerpo a cambio de un beneficio… Así, la venta del trabajo de la mujer se conecta con la venta del cuerpo femenino, y la moral de la sociedad fomenta la prostitución desde la estructura de una economía explotadora.

La prostitución es, sobre todo, un fenómeno social, estrechamente conectado a la posición económicamente vulnerable de la mujer. Y del mismo modo que el hambre, la privación y  la existencia de unas flagrantes desigualdades sociales son la base del orden burgués, estas mismas características conducen a muchas mujeres a la prostitución.

Por tanto, luchar contra la prostitución significa luchar contra estas condiciones de vida; contra éste manifiesto desorden social…”

Este texto está extraído de un discurso** elaborado por Alejandra Kollontai el año 1921. Hay en sus palabras otras consideraciones que hoy no quiero sacar a colación. Solo quiero darles continuidad a través de la voz de Kajsa Ekis Ekman***, que 100 años después, resume perfectamente con éstas palabras un escenario similar: “La prostitución se encuentra en la intersección entre dos sistemas de opresión, como son el capitalismo y el patriarcado. En el capitalismo el pobre existe para enriquecer y satisfacer al rico. Y según el patriarcado, la mujer existe para satisfacer al hombre”. Me parece un buen punto de partida… para abrir el debate…

** “Discurso a la tercera conferencia de dirigentes de los Departamentos Regionales de la Mujer de toda Rusia: La prostitución y cómo combatirla”.

*** “Quienes defienden la legalidad de la prostitución no se han enterado de nada”.

 


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La publicidad

Café L’or

¿Te imaginas algo mejor que el oro? Son las palabras que envuelven el aroma de un café. Por sorprendente que parezca el mensaje llega directo, se entiende, y al espectador no le cabe duda de que pocas cosas habrá que superen al metal dorado.

Un beso entre las piernas un lunes por la mañana. Una canción escondida en la memoria. El vuelo de una bandada de estorninos. La floración descubierta de una peonía. La mirada indiscreta e inesperada de alguien que sabes no volverás a ver. Una ola que ha sobrepasado el límite de tu presencia. Un sol sin fuerzas que ya abraza al agua. Un paseo con un tubo de leche condensada. Un brandy con tu mejor amiga. Un verso humedecido en la boca. Dormir desnudo acariciado por la brisa y una mano sin prisas. Ver el sol de medianoche. Cerrar los ojos y no oír nada. Abrirlos y escuchar tu orgasmo. Escribir y que nadie lo lea. Soñar y saber que no era cierto. Terminar un mal libro. Pensar que eres tu quien habita su memoria. Cerrar la puerta y saber que no se va a ir. Estar solo una buena temporada. Perderte en un bar con olor a olvido. Ese primer momento en el que habitas su morada…

Son tantas cosas mejor que el oro, que uno se pregunta cómo es posible que el hombre hubiera podido llegar a este impass, tan delirante y próximo al destierro.

Photo by joséluis vázquez domènech


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Breves

No nos llevemos a engaño

Los resultados de ayer dicen mucho de la atrofia política que habita en la cúpula del PSOE (mayor vergüenza es difícil de poder sobrellevar por parte de los protagonistas del golpe). Pero ello no significa que en sus bases haya aire fresco y vientos de cambio. Por mi parte, no me cabe la menor duda de que su desaparición sería la única medida digna de tener en consideración.

En primera instancia parece que su defensa del capitalismo y esa política beligerante y creadora de desigualdad que ha estado respaldando desde 1974 ha de ser el mayor problema al que nos debemos enfrentar, pero no…

Hay un elemento mucho peor que nos está amordazando y arrinconando sin que, al parecer, nada podamos hacer. Más allá de los daños evidentes que nuestra sociedad está sufriendo por culpa de regímenes políticos corruptos, capaces de vestirse de legitimidad gracias al apoyo desmedido de unos medios de comunicación despreciables, hay un hecho sustancial que si no somos capaces de descifrar en breve nos hundirá en la miseria más absoluta: el verdadero trauma reside en seguir creyendo que vivimos en una verdadera democracia.

Tal y como señala Alain Badiou es esa “ilusión democrática”, nuestra lastimosa aceptación de los propios mecanismos democráticos como objetivo final del cambio los que, en realidad, están impidiendo que seamos capaces de avanzar a ningún sitio.

Sin llevar a la fundición este sistema político, todo lo que vaya aconteciendo en él es sólo pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre. Y Pedro Sánchez es otro ilustre representante de la miseria que nos rodea.

Photo by joséluis vázquez domènech

 

 

 


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Terapia emocional

Poemas Narrados

Insistieron con aquello de que teníamos que reinventar el amor, ¿recuerdas?, y escribieron millones de páginas (dicen) colmadas de inteligencia emocional. Ya en el primer capítulo descubrí que solo podía descansar, administrar mi ignorancia de la mejor manera posible, y esperar a que el mundo tropezara de nuevo con su ansia de vender hasta mi último latido con tu respirar. 

Photo by joséluis vázquez domènech


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La guerra mediática (VIII)

Movimiento de Apoyo a Siria

El 28 de enero, en un local de Vallecas, 16 personas nos reunimos con el objetivo de apoyar a un pueblo que está siendo ultrajado desde hace seis años. Tal y como venían sucediendo los acontecimientos, y ante el clamoroso desembarco de cientos de periodistas retenidos ante la verdad oficial y presenciando la deriva en la que se han habían situado infinidad de personas a título individual y muchos partidos de izquierda, vimos necesario abrir las puertas a una masiva convocatoria. El primer documento que surgió de allí se bautizó como “Acta de Constitución del Movimiento de Apoyo a Siria”. Las primeras intervenciones y decisiones fueron resolver cuál sería el nombre que deberíamos dar a dicha movilización. A partir de ahí, un largo e intenso recorrido. Viendo aquella imagen y reteniendo hoy el cartel que anuncio, creo que la magia existe, y que hay personas dispuestas a dar pasos hacia adelante aun a costa de mitigar el tiempo en sus vidas, de dormir poco, de viajar mucho, y de mostrar una preocupación latente por la consecución de la paz en el mundo.

Phot by joséluis vázquez domènech

Ésta misma preocupación, que se convierte en angustia en más de una ocasión, creo que también la sufren millones de personas en el mundo. Y de ello quiero hablar un momento, antes de cerrar este ciclo dedicado a la guerra mediática.

Pocas horas después de que Estados Unidos bombardeara la base aérea de Shayrat lanzando 59 misiles desde dos buques de guerra (el USS Ross y el USS Porter) que tienen a bien pernoctar al norte de la bahía de Cádiz, los avances informativos de medio mundo coreaban al unísono la misma consigna: “gran parte de la comunidad internacional avala dicha acción” y, fíjense ustedes, además, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg fue informado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, justo antes de lanzar los misiles. Mira que bien, oye!

Quiero recuperar el anuncio y matizar. La comunidad es un ente plural formada por una ciudadanía que, en su mayoría, aborrece las guerras y no quiere saber nada de los incesantes juegos armamentísticos con los que someten a medio mundo. La comunidad está harta de que en su nombre se proyecten y ejecuten las más insolentes acciones bélicas y, lo más importante, la comunidad no duerme solo en las parcelas de Occidente. Hay una inmensa mayoría al otro lado de nuestro escudo protector que también tiene voz y, aún más, tiene derecho a la vida.

Sé que cuando abren el noticiario con esa expresión quieren remitirnos a la comunidad internacional, entendida ésta como un término que hace alusión al conjunto de Estados en el mundo que, por circunstancias determinadas, deciden participar conjuntamente en todo tipo de acciones globales. Pero es que del mismo modo hay que constatar que ni la OTAN ni los Estados Unidos representan a casi nadie, ni en número ni en objetivos.

Por tanto, debemos insistir en que los periodistas deberían hacer valer estas pequeñas matizaciones y acostumbrarse a inyectar un poco de profesionalidad a sus subversivas desinformaciones.  No existe comunidad alguna en el mundo que respalde la guerra (a excepción de aquella que ha sido empujada a ella). Solo hay un grupúsculo de francotiradores apostados en los balcones de los Estados que apuestan por ella, bien pagados por quienes financian los genocidios y las invasiones, por quienes domestican hasta las tierras de cultivo y explotan las nubes de algodón. Una corporación apoyada por un sistema de partidos que, tras un oscuro telón al que llaman democracia, ampara sin pestañear una actividad rampante y degenerada.

No existe consenso de la comunidad, no vinimos al mundo para apadrinar el hostigamiento continuo, no formamos parte de ninguna red de bandoleros que claman ni tan siquiera venganza, no nos acostamos pensando qué país queremos invadir mañana, no nos gusta dar la mano a quien siembra terror bajo las montañas, no incentivamos el desprecio hacia las otras personas y, que duda cabe, tampoco participamos de ninguna cruzada.

Todo ello, y quiero terminar con éstas palabras, forma parte del juego de esta guerra mediática que nos está consumiendo. Todo ello solo representa a la voz del amo y calla la boca al pobre y al inocente pueblo agraviado. Somos mayoría quienes clamamos por un mundo justo y en paz, y somos aún más quienes estamos huérfanos de información y de justicia. 

Y así, este fin de semana nos presentaremos unos cuantos en Madrid (Conferencia Paz y Solidaridad para Siria), porque todas queremos MAS, porque lo que está ocurriendo en Siria es una invasión, porque los señores de las guerras no cejan en sus empeños y debemos retenerlos sin miedo y, como bien gustan decir ellos, sin ninguna concesión. 

Aquellas 16 personas abrimos los micrófonos y tendremos ahora dos días para difundir un poco de información, y contribuir con nuestra propuesta al desmantelamiento de este mundo que se rompe en pedazos porque una banda de malhechores tiene a bien divulgar el despliegue de sus bárbaras pedagogías llenas de capitalismo y de mala fe.

No a las Guerras, no a las OTAN, no a las Bases Militares