Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Europa, la censura y la maquinaria más cruel

 Atrapados por el exceso de desinformación

(Para leer despacio, muy despacio, y con atención, mucha atención)

Somos cautivos de un inefable aparato mediático, que es capaz de convertir al agredido en agresor y al agresor en alma caritativa que va por la vida ofreciendo ayuda humanitaria.

Son tiempos difíciles, pero tremendamente difíciles para la libertad de información y, sobre todo, para la difusión de dicha información.

La tarea es tan ardua y tan complicada que quienes se dedican a investigar e intentar exponer sus análisis en profundidad, con otras miradas, desinteresados, impulsados por la honda motivación de querer entender cómo funciona el mundo en que vivimos, y dispuestos a establecer un diálogo para poner de relevancia las inmundicias de este sistema que nos devora, terminan normalmente siendo cuestionados o, lo que es peor, censurados como meros transmisores de teorías estúpidas o sin ningún sentido.

Ya no importa el tema que vayas a tratar; hables de ecología, agricultura, alimentación, investigación, farmacias, organizaciones no gubernamentales, política, cambio climático, religión, filosofía, deportes o redes sociales, todo está hasta tal punto contaminado que no tenemos casi nada que hacer. Tan solo esperar la comprensión de quien te lee, creer en su templanza y en su buen hacer, en esa predisposición a construir y argumentar nuevas ideas. Pero ese margen de confianza está también deteriorado, sencillamente porque los cauces de información general están absolutamente esquilmados.

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

Europa está a la vanguardia de la censura y la ocultación. Mientras vivimos una época en la que la ciudadanía europea hace valer su “supremacía democrática” sobre el resto del mundo (y sobre el mundo árabe en particular), la propia ciudadanía desconoce los acuerdos y pactos que firman sus dirigentes.

Dicha supremacía respalda, como no podía ser de otra forma, el ímpetu del capitalismo. Un sistema en continua expansión y que, precisamente por ello, está en la necesidad de proveerse de poderosos aparatos de propaganda para construir amplios consensos que justifiquen sus guerras (o lo que es lo mismo, sus nichos de recaudación y reestructuración).

Queda resuelto de este modo el control absoluto de la información. Por un lado a través de la censura y, por si esto no fuera poco, con el añadido de esa maquinaria capaz de alterar la percepción selectiva de la población.

Que los medios de comunicación están en manos de cuatro grandes grupos lo saben ya muchas personas, pero aun así no percibo una conciencia mayoritaria sobre las consecuencias de dicha intimidación. Si hiciéramos una encuesta en relación, por ejemplo, a las “revoluciones de colores” o a las “primaveras árabes”, una mayoría absoluta se decantaría precisamente por lo que dichos medios les han contado en todos estos años de embustes y ficción. Por tanto, superar la asimilación de la supuesta convicción del engaño que vuelve a engañar, es misión bastante improbable.

Desgraciadamente, un claro ejemplo de ello lo tenemos en los informes posteriores a la invasión de Libia. Periodistas, filósofos, politólogos y analistas de la “vanguardia intelectual de la izquierda” hicieron un flaco favor a los deseos de paz y movilización popular apoyando la injerencia en dicho estado, y clamando por el derrocamiento de Gadhafi. Y ahora que sabemos lo que ocurrió realmente, ¿qué nos queda? ¿Van a donar sus bienes para regalárselos al pueblo libio, que ha quedado desmantelado? Es desolador y realmente atroz tener que convivir una y otra vez con el mismo drama.  He de callar mi boca y mirar a otro lado, para no lanzar misiles con mis palabras para quienes alientan tanta violencia. ¿Qué necesidad tienen? ¿Qué consiguen con ello? ¿Son posicionamientos conscientes o tan solo producto de la torpeza u “otros infortunios”?

El Parlamento español también apoyó la invasión (intervención militar para ellos), a petición de José Luis Rodríguez Zapatero. De un total de 340 diputados presentes,  336 votaron a favor, 3 en contra y una sola abstención. Cinco años después comienzan a llegar las primeras conclusiones. Siempre es igual. Siempre tarde. Y la Corte Penal Internacional de La Haya cubriéndose de medallas con sus deliberaciones nada imparciales, con África en el punto de mira mientras nuestros dirigentes salen ilesos de sus graves decisiones; “la estrategia estuvo basada en conjeturas erróneas”. A la estrategia también se le puso nombre: Odisea del amanecer. Se me humedecen los ojos una y otra vez, en cada ocasión que un nuevo informe demuestra la barbarie que nos rodea. Libia ya está aniquilada.

No quiero entrar en un debate en el cual se me interpelaría por mis propias observaciones. Procuro dejar constancia de mis preocupaciones, a ser posible con noticias y argumentos contrastados. Ahí están diseminadas por la red miles de palabras, pensadas, ordenadas y analizadas, queriendo gritar una realidad que se nos oculta, queriendo dar luz a las oscuras causas que matan y menosprecian. Palabras que siempre necesitan ser justificadas. Pero también palabras que a veces pueden ser recordadas.

Como hoy, recordadas para desbrozar la maleza, para celebrar el acontecimiento de una noticia, y para tomar aliento y seguir con tiento cada referencia.

En varias ocasiones escribí sobre Ucrania. No recuerdo debate ni ningún tipo de acogida. Sí en cambio que me tiraba al monte sin brújula alguna. La cuestión es que, sabedor de tamaña peripecia, has de buscar información hasta en las ocultas estancias de la memoria, para que quien pueda llegar a leerte tenga elementos suficientes para proseguir tu estela. Pero es tan engorroso y es tan agotador que muchas veces piensas en dejarlo todo y quedarte solo en la esquina de tu propio balcón.

Es muy cansado verte en la obligación de estar justificando cada frase, cada consideración, y la respuesta que otorgas a cada interrogación.

Es más, estoy convencido de que es una trampa. Mientras ellos nos devoran con sus continuas falacias, y nos ocultan hasta el código informático del recuento de votos, nos obligan a tener que demostrar la existencia de documentos robados, de disquetes devorados, de entrevistas preparadas, de incendios provocados, de datos escondidos, de violaciones enmascaradas, y hasta de matanzas amañadas.

Mientras ellos juegan nosotros tenemos que averiguar cuál va a ser la próxima tentación de su desmesura, y cuál fue el crimen que cometieron mientras se reunían en la última cena.

Es un delirio estar continuamente a expensas de que nazca un Snowden o de que un tipo insistente descubra el dato que demuestre que el engaño era evidente. Es un delirio obligarte a tener que buscar allí donde han arrojado toneladas de residuos para que luego tú tengas que limpiar hasta el inodoro del presidente de la comunidad. Y todo para conseguir un dato, un miserable dato que proteja tu percepción. Hastía, devora, fulmina…

Durante el Festival de Cine de San Sebastián una mañana me encontré con el programa de mano de todas las proyecciones. Estaba con dos amigas. En una de las secciones anunciaban un documental sobre Ucrania. En cuanto lo vi me enojé y se lo hice saber a ellas. ¿Éste documental? Pero si es una parodia de lo que aconteció en realidad. ¿Quién se encarga de decidir qué películas se van a proyectar? No hay derecho! Allí se quedaron mis palabras… Netflix ganó fácilmente la batalla. Es muy fácil que te la den hasta sin queso. Este documental (Sub HD, hay que insistir después de las ventanas publicitarias y ya está), estuvo en la Selección Oficial del Festival de Cine de Venecia en el 2015, en la Selección Oficial del Festival de Cine de Telluride del mismo año, en la Selección Oficial del Festival de Cine de Toronto y, claro está, ¿cómo no iba a llegar a la Bella Easo? Nos lo ponen muy caro. El tráiler ya avanza un subproducto de Hollywood fácil de masticar.

Y así hasta que a veces llega el salvador, y todos tus esfuerzos parecen ser recompensados. En esta ocasión llega vestido de documental con una nueva producción de Oliver Stone, y dirigida por Igor Lopatonok. La prensa parece estar ausente, como no podía ser de otra forma. Lo que trasciende es una bofetada contra los mass-media y contra la verdad oficial, y nos descubre, oh sorpresa, una nueva visión de lo que ha acontecido en Ucrania, una nueva visión de lo que representan las “revoluciones de colores”, y una nueva visión del papel que representan la CIA y los Estados Unidos en el mundo.

Digo parecen porque uno no se siente muy cómodo por el hecho de que su trabajo tenga validez o no en función de lo que un director reconocido o un infiltrado hagan o dejen de hacer. Pero he de reconocer que a veces, reconforta.

Lo que verdaderamente nos interesa es mostrar la implacable censura de los medios, y denunciar a esta Europa infatigable en su desmantelamiento de la democracia. Dos días antes del estreno, en la red, apareció una petición del ucraniano Andréi Nezvani para que se prohibiera el filme, ya que en él “se tergiversan los hechos” y puede “provocar desórdenes en masa en Ucrania”.

El desorden ya está instalado en este continente corrompido por su avaricia y su modelo de desarrollo. Somos ahora nosotros quienes debemos ser conscientes de ello, y denunciar además de la censura y a sus confidentes de la manipulación el fraude al que estamos asistiendo.

¿Por qué cuesta llegar tanto al fondo de los hechos, que siempre cuentan con un mismo patrón? ¿Por qué quienes escriben y quienes pretenden informar son, en su mayoría, alentadores de un modelo de gestión donde se permite que el expolio de otras partes del mundo forme parte de nuestra tradición?

Estamos atrapados por el exceso de desinformación, y “forzados magistralmente” a asumir un comportamiento lastrado por las consecuencias del despotismo y el neocolonialismo más cruel.

Colaboración para Ojos para la Paz e Iniciativa Debate

 


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Trois couleurs (Rouge)

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

Rojo

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Obligado a terminar la trilogía. Fundido en Rojo. Irène Jacob para clausurar diferentes vertientes del amor y de la fraternidad. El hundimiento del ferry con los personajes de las tres películas, el contenedor de vidrio y una anciana que se acerca, el juego del que hacía gala Kieslowski siempre quedará grabado en la memoria de los amantes del cine. Mejor película de habla no inglesa y Palma de Oro.

Fin de esta etapa de cine que, espero, os haya proporcionado momentos de placer y olvido.

http://www.pelispedia.tv/pelicula/tres-colores-rojo-/

Título original, Trois couleurs: Rouge (Three Colours: Red)
Año, 1994
Duración, 99 min.
País,  Francia
Director, Krzysztof Kieslowski
Guión, Krzysztof Piesiewicz & Krzysztof Kieslowski
Música, Zbigniew Preisner
Fotografía, Piotr Sobocinski
Reparto, Irène Jacob, Jean-Louis Trintignant, Jean Pierre Lorit, Frédérique Feder, Samuel Le Bihan, Marion Stalens, Cécile Tanner, Juliette Binoche, Julie Delpy, Benoît Régent, Zbigniew Zamachowski
Productora, Coproducción Polonia-Francia-Suiza; MK2 Productions / CED Productions / France 3 Cinéma / CAB Productions / Zespol Filmowy
Género, Drama
Grupos, Tres colores
Sinopsis
Valentina, una joven estudiante que se gana la vida como modelo, salva la vida de un perro atropellado por un coche. La búsqueda de su dueño la conduce a un juez jubilado que tiene una extraña obsesión: escuchar las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Si antes el espionaje telefónico formaba parte de su trabajo, ahora se ha convertido en un vicio. A Valentina le desagrada la conducta del hombre, pero no puede evitar ir a verlo. 

Premios

1994: 3 nominaciones al Oscar: Fotografía, director (Krzysztof Kieslowski), guión

1994: Nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa

1994: BAFTA: 4 nominaciones, incluyendo actriz y película de habla no inglesa

1994: Premios Cesar: Mejor música. 7 nominaciones incluyendo Película

1994: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

1994: Premio Independent Spirit: Mejor película extranjera

1994: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película de habla no inglesa

1994: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor película de habla no inglesa

1994: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor película extranjera


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Trois couleurs (Blanc)

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

Blanco

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Para su segundo color Krzysztof Kieslowski se asoció con Julie Delpy, y la perfecta combinación con su rostro y su inquietud nos desvela de nuevo . He de confesar que a día de hoy ésta película adquiere aún más trascendencia. Si ya cuando se estrenó apuntaba maneras hacia una Europa donde la igualdad era una osadía, en este momento su visión nos persuade de tal manera que no nos queda más remedio que otorgarle el don de la sabiduría. Y, claro está, nuevamente el de su interpretación de la estética. 

La Europa de las fronteras y los inmigrantes se abre camino dando cobertura desde su Polonia natal a las estrategias tan manifiestas en nuestra realidad social y política: el engaño y el tráfico de influencias para superar el abandono.

Karol confiesa la existencia de un matrimonio no consumado, un continente impotente, y desde la marginalidad del metro parisino nos llegará una nueva historia de amor reconvertida en la más crítica de la trilogía. Para mí, la más solvente. 

http://peliculasio.com/trois-couleurs-blanc 

Título original, Trois couleurs: Blanc 

Año, 1994 

Duración, 92 min. 

País,  Francia 

Director, Krzysztof Kieslowski 

Guión, Krzysztof Piesiewicz & Krzysztof Kieslowski 

Música, Zbigniew Preisner 

Fotografía, Edward Klosinski 

Reparto, Zbigniew Zamachowski, Julie Delpy, Janusz Gajos, Jerzy Stuhr, Grzegorz Warchol,Jerzy Nowak, Aleksandr Bardini, Cezary Harasimowicz, Jerzy Trela, Juliette Binoche, Florence Pernel 

Productora, Coproducción Polonia-Francia-Suiza; MK2 Productions / CED Productions / France 3 Cinéma / CAB Productions / Zespol Filmowy 

Género, Drama |  

Grupos, Tres colores 

Sinopsis

Karol ama profundamente a Dominique, pero ella lo abandona debido a que él sufre un problema de impotencia. Entonces decide volver, con su amigo Nikolai, a su Polonia natal. Allí emprende con éxito un negocio y, aunque sigue enamorado de Dominique, planea vengarse de ella. 

Premios
1994: Festival de Berlín: Oso de Plata – Mejor director 


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Александр Константинович Петров

ContraCorriente:

Корова – La vaca

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Era el año 1989, y Alexandre Petrov realizó un cortometraje. Para los infantes, y no precisamente de Carrión. Se basó en un cuento juvenil de Andrei Platonov, y consiguió infinidad de premios, desde Berlín hasta Otawa.

Creo que si muchos de los grandes pintores levantaran la cabeza le darían un abrazo terrible y se lo llevarían con él a seguir experimentando con la luz, sus sombras y la pintura.

Dicen que es probablemente uno de los mejores animadores vivos, y que ésta, es una obra maestra. Y tú…, ¿qué opinas?

 


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Trois couleurs (bleu)

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

Azul

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Debía de regresar con Krzysztof Kieslowski. Ahora que Francia está sumida en el negro no me cabe duda de que ese color sería el siguiente para mostrarnos su visión social y política de la actual “gran nación”, abrigada del invierno con un lamentable y esperpéntico estado de excepción.

Pero se nos fue y tenemos su trilogía, una obra donde anida su incisiva observación de la realidad (y del individuo), y donde reposa su infatigable trabajo con la cámara, buscando en cada momento el encuadre que nos abrume con su triste belleza. 

Tenía una querencia hacia una lánguida ensoñación de rostro femenino pulido por sus sofisticadas protagonistas. Para su primer color eligió a Juliette Binoche y, claro está, nos invadió de sensaciones y emociones, y nos cautivó una vez más con esos tonos azules y la música apropiada para salvarnos de la ausencia y del dolor. (Recordar que la actriz francesa rechazó el papel protagonista en Parque Jurásico (1993) de Steven Spielberg para poder participar en Azul, papel con el que consiguió la Copa Volpi en el Festival de Venecia y el César a la mejor interpretación femenina).

Zbigniew Preisner recomponiendo con sus notas una Europa gris y sin norte. Y el director polaco, en su primera entrega, mostrando la dificultad de la protagonista por emerger hacia la libertad, en una recomposición difícil de lo que nos une y nos separa.

Tremendamente lírico y especialmente brillante. Mejor película y mejor actriz en el festival de Venecia.

http://www.pelispedia.tv/pelicula/tres-colores-azul-/

Título original, Trois couleurs: Bleu (Three Colours: Blue)
Año, 1993
Duración, 98 min.
País,  Francia
Director, Krzysztof Kieslowski
Guión, Krzysztof Piesiewicz & Krzysztof Kieslowski
Música, Zbigniew Preisner
Fotografía, Slawomir Idziak
Reparto, Juliette Binoche, Benoît Régent, Florence Pernel, Charlotte Vêry, Hélène Vincent,Philippe Volter, Claude Duneton, Emmanuelle Riva
Productora, Coproducción Polonia-Francia-Suiza; MK2 Productions / CED Productions / France 3 Cinéma / CAB Productions / Zespol Filmowy
Género, Drama | Política
Sinopsis
En un accidente de coche, Julie pierde a su marido Patrice, un prestigioso compositor, y a su hija Anna. Al recuperarse de sus lesiones, decide comenzar una nueva vida, independiente, solitaria y anónima, alejada de los privilegios que antes disfrutaba. Olivier, el ayudante de Patrice, intenta sacarla de su aislamiento. Olivier está enamorado de ella desde hace muchos años y acaba convenciéndola para que termine el «Concierto para Europa», una ambiciosa obra inacabada de Patrice. 

Reestreno en España: 11 de marzo 2016.

Premios

1993: Festival de Venecia: León de Oro (mejor película), mejor actriz (Binoche) y fotografía

1993: Globos de oro: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película de habla no inglesa

1993: Premios César: 3 Premios. 9 nominaciones incluyendo a Mejor Película

1994: Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor película


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La Celebración

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

Festen

Dogma 95

Dogma 95

Nos vamos de fiesta… familiar! Cámara al hombro y de la mano del Manifiesto Dogma 95, movimiento fílmico danés  creado por los directores Lars von Trier y Thomas Vinterberg. Decididamente, un reto consistente en rechazar los elevados costes de producción y los trucos técnicos, y darle valor a la interpretación y a la propia historia. Para ello crearon sus propias normas y el resultado no pudo ser más esperanzador.

La repercusión fue, cuando menos, extraordinaria, tanto por el éxito alcanzado por su primera película, que es la que hoy presentamos, y por la nada despreciable lista de más de 300 películas realizadas con dichas características.

Quedan las puertas abiertas al digno intento de luchar contra las productoras estadounidenses y el neanderthalismo hollywoodiense. 

Pasen…, y gocen!

Título original, Festen (The Celebration)
Año, 1998
Duración, 105 min.
País,  Dinamarca
Director, Thomas Vinterberg
Guión, Thomas Vinterberg & Mogens Rukov
Música, No tiene
Fotografía, Anthony Dod Mantle
Reparto, Henning Moritzen, Ulrich Thomsen, Thomas Bo Larsen, Birthe Neumann, Trine Dyrholm, Paprika Steen, Helle Dolleris
Productora, DR TV Drama / SVT Drama / Nordisk Film
Género, Drama | Dogma. Familia
Sinopsis
Los Klingenfeldt, una familia de la alta burguesía danesa, se disponen a celebrar el sesenta cumpleaños del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación intachable. Sin embargo, sus tres hijos, aunque muy diferentes entre sí, están dispuestos a aprovechar la ocasión para sacar a relucir los trapos sucios de la familia. 

Premios

1998: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado

1998: Nominada al Globo de Oro: Mejor Película extranjera

1999: Nominada Premios BAFTA: Mejor película en habla no inglesa

1998: Premios del Cine Europeo: Premio Discovery (mejor ópera prima)

1998: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor Película

1998: Círculo de críticos de Los Angeles: Mejor Película

1998: Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película extranjera

1998: Premios Cesar: Nominada a Mejor película extranjera


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Winter of Fire

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

Desde Ucrania…, con dolor

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Sin que sirva de precedente, hoy mostraremos en qué consiste el cine documental realizado para respaldar las mentiras del poder. Producido por Netflix, mostrado en el Festival de Cine de Venecia y de Toronto, compitiendo por el Oscar, tomando partido por una causa y dando eco a esos supuestos jóvenes que plantaron cara al oso ruso.

El subtítulo lo dice todo: la lucha ucraniana por la libertad. La “revolución naranja” al servicio de la O.T.A.N., la extraordinaria movilización televisada como el triunfo del movimiento social contra el eje de la corrupción. El colofón perfecto a los actos programados; Reino Unido y Estados Unidos ceden sus dineros para sacar adelante la información fílmica que postula con sus criterios.

Otro golpe de estado, esta vez desde las salas de cine, dirigido a castigar la mermada memoria colectiva.

A veces es bueno observar cómo trabaja el enemigo, y analizar todos sus movimientos. Un equipo de 28 camarógrafos, para que no se escapara nada, para rodar el invierno en llamas en la Plaza Maidan. Y todo, para contar (dice el director) la verdadera historia de la revolución de la dignidad.

Te lo venderán como uno de los documentales del año, pero no te contarán qué sucedió entre bambalinas…

http://verpeliculasnuevas.com/winter-on-fire/

Título original, Winter on Fire: Ukraine’s Fight For Freedom
Año, 2015
Duración, 102 min.
País,  Ucrania
Director, Evgeny Afineevsky
Música, Jasha Klebe
Fotografía, Evgeny Afineevsky, Oleg Balaban, Maxim Bernakevich, Ruslan Ganushchak, Eduard Georgadze, Inna Goncharova, Kostyantyn Ignatchuk, Alex Kashpur, Lizogub Khrystyna, Lina Klebanova, Kirill Kniazev, Maria Komar, Viktor Kozhevnikov, Yuriy Krivenko, Vladimir Maka
Reparto, Documentary
Productora, Afineevsky – Tolmor Production / Campbell Grobman Films / Netflix
Género, Documental
Sinopsis
En 2013, el gobierno ucraniano provocó una revolución al intentar frenar las protestas contra un acuerdo de comercio.
Premios

2015: Premios Oscar: Nominado a mejor documental

2015: Festival de Toronto: Mejor documental (Premio del Público)