Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Estafa

Nos toman el pelo

En la imperturbable parodia política que nos rodea, foto fija que apenas se ha transformado desde la falsa transición, se siguen dando los mismos acontecimientos sin que nada se pueda alterar. Ir a votar es un cuento poco chino, y más occidental y capitalista de lo que podríamos imaginar. 

El cuento no tiene muchas lecturas. Las mismas 300 familias nos siguen gobernando, el gobierno de jueces es un despropósito, y la justicia…, campa en sus estrecheces.

Llaman democracia al legado continuado de un desfalco cuyos números nos harían temblar. Pero no temblamos, porque la maquinaria ya se encarga de atropellarnos y divertirnos hasta la saciedad, y la ciudadanía consume con glotonería hasta las mentiras del sufragio universal.

No soy amigo de los cuatro años de insolvencia circense, pero menos aún de los maquillados movimientos que llevan a familiarizarse a la población con el feminismo de las guerreras kurdas, con el cambio climático envuelto en plástico reciclable y que va a servir para redirigir la rabia a afluentes contaminados que no llevarán sus aguas a ningún mar,  o con las promesas baldías de quienes decían moverse para terminar enrocándose con la colaboración de algún general. 

Las cosas no han cambiado. Y si llamamos cosas a los asuntos que se cuecen en las altas instancias del poder, tenemos claramente que recordar que todo, absolutamente todo, sigue igual.

Jordi Cuixart hace un alegato final en el juicio del procés que dice mucho de su humanidad y más aún de una fiscalía emperrada en ladrar (y con ánimo de perpetuar la degeneración política que viene a ser la misma que la judicial).

Los bancos continúan robando a espuertas, y con sus inquilinos en los puestos de mando son capaces de quebrar países y de alentar a sus delincuentes para que la desigualdad prosiga aumentando sin cesar.

Si Amancio Ortega no donase dinero a la sanidad moriríamos de un infarto o, más probablemente, de un ataque de risa después de analizar su engranaje financiero, poco impositivo y muy dado a eludir lo que el resto paga sin ánimo alguno de engañar.

Las alianzas de los partidos por colocar a sus soldados forman parte del engaño postelectoral. Si antes ya nos sepultan con sus palabras vacías, sin sentido práctico y analítico alguno, y son capaces de deleitarnos con una ignorancia subida de tono, después, y por si no fuera poco, nos la juegan con una ingeniería empresarial que para sí la quisieran muchos ingenuos emprendedores que no llegan ni a pedir subvención alguna porque se apropiaron hasta de su esperanza laboral.

El negocio de la guerra sigue añadiendo descrédito a un partido súbdito de los negocios y del cruento imperialismo, y amplía aún más la capacidad de maniobra de  Estados Unidos en la base de Rota, manda a su barquito insigne a los mares bálticos para participar en la cuadragésima intimidación a Rusia, y amplía el presupuesto militar sin consideración alguna por los verdaderos problemas del país. Juguetean con mentiras sobre Venezuela, Siria e Irán, y un mal día recibirán algún “recadito” que se les atragantará sin remedio alguno.

Israel confirma que es un estado racista, que nada ni nadie se debe interponer en su deslealtad con la humanidad, y a todo aquello que se mueve contra sus propósitos (que no son otros que la aniquilación de Palestina y apoderarse de todo lo que pueda…, y más) lo denomina antisemita y lo marca con una X en su agenda global.

Ningún movimiento en masa pide la libertad de Julian Assange, no vaya a ser que por un día podamos decir que las redes sociales funcionan y que la sociedad civil comienza a emerger del letargo paranoico en el que se ha asentado desde que la información deambula de un lado a otro con férreo control unidireccional.

oznor

No son sospechas. Las tenían algunos el año que murió Franco y las tuvimos más tarde unos cuantos más tan pronto como Felipe González y la maquinaria europea comenzaron a triturar a la ciudadanía. Ahora, hay tantos argumentos, hechos, confesiones, imputaciones, escándalos, y otras muchas consideraciones al respecto, que podemos decir sin llegar a ruborizarnos, que la democracia no existe.

Lo que existe es una “entrañable” disposición de muchísima gente a creer aquello que no le conviene, a creer incluso en aquello que va en contra de sus presuntos principios. Creer en Europa (créanme), es tan estúpido como creer en la iglesia. Si salieran a la luz quiénes fueron los artífices de la entonces futura construcción de la unión, más de uno entra en delirio muy poco espiritual.

¿Cómo es posible que media humanidad arroje pedruscos sobre su propio tejado? La respuesta es mucho más fácil de lo que puede llegar a parecer. Lo que llaman democracia es una estafa de tales dimensiones que los griegos están pensando venderla junto con alguna de sus islas al mejor postor alemán. 

Estamos al borde del colapso. Nadie nos representa y casi nadie lo sabe. O al menos, casi nadie actúa como si lo supiera. Porque de saberlo, no votarían ni los Kikos. 

Hay elementos o ideas no concretadas que hablan por sí solas sobre lo que es la representación. Los partidos políticos, alejados completamente del verdadero deseo de sus feligreses son los primeros en boicotearnos. Hablan de intereses generales inexistentes, y a lo que vamos, cuando existen posibilidades palpables de dar respuesta a nuestras demandas, las rechazan de un plumazo, porque dicen ser ellos los que han de proponerlas. El juego es más que sucio y descarado.

Existen muchas modalidades de participación representativa. Una, y muy evidente, es la Iniciativa Legislativa Popular. Y precisamente por ello, por ser modelo de participación, y por ser representativa, no se lleva a cabo, no vaya a ser que votemos por expulsar al famoso caballero de la orden de la jarretera, o nos de un día por prohibir partidos porque nos resultan muy poco beneficiosos.

No se arrojan pedruscos por imbecilidad o por defecto. Se hace porque el propio sistema reconduce a ello, y su engranaje es tan sofisticado que es capaz de hacernos creer que no hay otra alternativa, y es capaz de hacernos ver lo que ningún ciego podría. 

Somos millones los que exigiríamos, por ejemplo, que a Aznar se le condenara por delitos contra la humanidad, pero no hay partido dentro del sistema, ni lo habrá, que pueda permitírselo. Porque no hay partido, ni lo habrá, que sea capaz de llevar la voz de todo un pueblo. 

Vivimos bajo una continuada estafa mediatizada, y Jordi Évole podría hacer hasta una mini serie para Netflix con ello, pero jamás lo hará. 

Deberíamos avanzar hasta las últimas consecuencias, sabiendo que ya solo las primeras, les harían palpitar.

Colaboración para Iniciativa Debate y Ojos para la paz

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Reflexionando sobre todos los muertos

En el cementerio occidental

¿Alguien tiene alguna duda de lo que significa el capitalismo, y de esa comunión que se establece entre un mercado  que abre las puertas a la destrucción y el poder que lo permite? Está triunfando de un modo salvaje, y es el pueblo, desde su bárbara situación de pobreza y abandono quien lo catapulta a través de nuestras falsas democracias.

Pero esto no ocurre de la noche a la mañana. Los Estados Unidos de América llevan tiempo desestabilizando su continente, y lo ocurrido en Brasil es un nuevo golpe a la ciega conciencia occidental, que sigue sin vislumbrar lo que sucede y se lleva las manos a la cabeza porque otro impresentable llega para gobernar un nuevo país.

Y todo, sin maquillaje. Ya se han cargado a uno de los pilares del BRICS (el contrapeso del imperialismo salvaje), y la bolsa, claro está, lo celebra. Las acciones se compran y se venden jugueteando en medio de la Amazonia, y los banqueros se conmueven ante la avalancha de negocios que se avecina.

Todo comenzó con el golpe sobre Dilma Roussef. No hizo falta que lo efectuara un puñado de militares; basta con que cientos de políticos implicados en casos de corrupción se llevaran por delante a una de las políticas más honestas de América Latina.

A Brasil le espera un próspero futuro de desestabilización y desigualdad, por si antes ya no la hubiera en el país carioca. El neoliberalismo está jugando con fuego, y lo sabe, porque cree tener controlado a las poblaciones más vulnerables.

Pero olvida, como siempre, el factor sorpresa que esconde toda “revolución”. Ésta, en ninguna de sus facetas, es posible que suceda en nuestra Europa, probablemente inmersa en una terrible ola de estupidez  y siguiendo a pies juntillas los dictados de una suicida Casa Blanca. Serán Rusia y China quienes den un golpe sobre la mesa (colaborando para acabar con el dólar como moneda de intercambio), y espero que lo hagan pronto antes de que el brazo armado de la injusticia les envuelva en alguna guerra.

Son momentos de desolación. Sobre todo porque ya venimos anunciando qué está sucediendo en nuestro querido mundo, y abruma, desazona brutalmente cuando gritas porque estás viendo el accidente, y todo el mundo va a mirar dónde está el ambulancia, en vez de reparar en las causas de todo acontecimiento.

Hay que acabar con Estados Unidos y su persistente demagogia, antes de que nos lleve a todos por delante. Ese cruento país al que todavía hay gente que lo llama democrático, y tiene bajo su yugo el futuro de media humanidad.

Atentos a la gran jugada que se está gestando con la marcha de inmigrantes hondureños, que llegará a las puertas de la frontera republicana justo un instante antes de las próximas elecciones, como por arte de magia, colocando a  Trump contra las cuerdas. Al vellocino de oro y al nuevo presidente mexicano (López Obrador), que también recibirá su tacita envenenada, precisamente cuando se dispone a virar sus políticas contra el orden hegemónico anterior.

El futuro se presenta con una hemorragia interna digna de estudio. Los amantes de las guerras no ceden, y son capaces de esperar los años que hagan falta. Los Clinton andan de celebración. Pero hay otro que también, el maquillado y esquivo Barack Obama, que hoy, más que nunca, está pensando salir corriendo en ayuda de los migrantes, esos mismos, lean bien, esos mismos que él dinamitó en su propio país, mediante un golpe de estado de guante blanco que propició en Honduras, como quien no quiere la cosa, el 28 de octubre de 2009 contra Manuel Zelaya.

Lo que cambian las cosas según quien las cuente verdad! Razones no nos hacen falta desde luego para quemar todas las rotativas. ¿Nadie se pregunta cómo es posible que hostiguen sin parar a Maduro porque cientos de venezolanos cruzaron la frontera, y ni se habla de lo que acontece en Honduras (y por qué) desde fecha tan señalada? Lógico, el desastre hondureño forma parte de la cruzada del imperialismo y no se debe hablar de ello. Y se habla tan poco que muchos son quienes leen en este preciso instante que Honduras, Paraguay y Brasil ha sufrido en 10 años lo que muchos empiezan a denominar “neogolpes de estado” (derrocamientos en medio de la niebla).

Photo by joséluis vázquez domènech

Así es, ya no prevalecen los disparos sino políticos, periodistas y juristas que ni se ruborizan aunque les pillen con las manos en la masa. España está asistiendo a un deleznable capítulo caracterizado por un elemento trascendental; nadie parece estar capacitado para poder determinar sin tapujos que el Tribunal Supremo, El Consejo General del Poder Judicial, El PP, El PSOE, la Monarquía y casi todos los medios de comunicación deberían estar condenados, por atentar contra el bien común y permítanme, por liquidar una democracia que, probablemente, ni ha existido.

¿Qué más tiene que suceder para que tomemos la determinación de acabar con todos estos poderes? Ya nada, porque estamos sumidos en una acomodaticia filosofía política donde lo que impera es la indignación en masa, y nunca la capacidad crítica y el verdadero interés universal. De ese modo van surgiendo neorevueltas de pandereta que no inciden en la raíz de ningún problema, y que solo ayudan a visibilizar la aparente sed de venganza que la ciudadanía lleva dentro, sin que en ningún caso pueda llegarse a derribar muro alguno.

Veamos un ejemplo; miles no, millones han sido quienes han contribuído altruistamente a consolidar ésta teoría afirmando sin complejos: “lo de Arabia Saudita no tiene nombre, no se cumplen los derechos humanos (como si Estados Unidos y Europa los cumplieran), asesinan a un periodista sin escrúpulos y es increible que no se rompan relaciones con ese país”. Madre mía, por decir algo, ¿dónde estabais queridos compañeros de batalla cuando el mismo país ha destrozado y segado la vida de millones de personas en Siria o en Yemen? ¿Dónde?

La respuesta es sencilla, envenenándose viendo la televisión o en las redes sociales increpando al objetivo de turno. Cada cierto tiempo hay uno, y normalmente, viene con defecto de fábrica…

¿Dónde está el mundo mientras Estados Unidos persiste en su guerra eterna en Siria? Todo el mundo desolado ante la imparable llegada de inmigrantes. O lo que es peor, comentando alguna jugada maestra que sobre Putin o Rusia ha identificado “El País”, o conmocionado ante el último documento de periodismo emocional testado por “La Sexta”, o escuchando el último vídeo pedagógico del incombustible Gabilondo haciéndonos ver que nos es el momento para derrocar a la Monarquía.

La OTAN realiza estos días las mayores maniobras desplegando en las fronteras bálticas todo su arsenal intimidatorio, como ya sabemos a estas alturas, para detener el avance imparable de los hackers del este, que están desestabilizando el mundo con una oleada de ataques sin parangón!

Mientras los acontecimientos más salvajes se nos ocultan, una nueva pedagogía informativa del hedor se ha extendido sin complejos, y como moscas, los individuos de la modernidad tecnológica olfatean la sangre derramada, pero olvidándose por completo de todos los muertos, de todos esos muertos que cada día dejan en la cuneta nuestros gobernantes, con nuestras leyes, nuestras maniobras, nuestros lazos comerciales y nuestras vomitivas  alianzas institucionales!

¡Que viva el rey!

OTAN no, bases fuera.

Colaboración para Iniciativa Debate


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Un verano para olvidar

España es un desastre

El panorama político español es tan vergonzoso y lleva tanto tiempo impregnando el marco social de un hedor tan fuerte, que el olor a mierda… ni se siente.

Aquella llamada transición ya traía consigo un aroma muy desagradable y penetrante y, desde entonces, apenas si se han alterado los modos de “gobernar”.

De puertas hacia fuera, en el inframundo de las redes sociales y el marketing, los partidos se hacen fuertes con unos medios de comunicación que les respaldan y con todo tipo de usureros que reinventan los discursos para seguir promocionando la debacle y el asedio de la impunidad.

El consultor político es una figura muy demandada en comunicación. Su objetivo no es otro que satisfacer los deseos de quien va a pagar los honorarios. Y su trabajo consiste en utilizar todas las herramientas posibles para, a través del engaño, conseguir el respaldo necesario para hacerse fuertes al frente de cualquier causa. 

Desgraciadamente, la causa más solicitada en política es ganar, y no luchar por una gobernabilidad más justa e igualitaria. Y, desgraciadamente, los resultados se pueden resumir en una precariedad democrática de difícil asunción para la ciudadanía.

Esta situación se manifiesta en la agenda diaria de los partidos, de la prensa, y de la televisión. Y, como quien no quiere la cosa, los gurús de turno deambulan de un lado a otro como pedro por nuestra casa. 

Cuando el ilustre presidente de España accedió a acoger un barco lleno de Personas que huyen de la miseria y de las guerras que nosotros provocamos, no lo hizo por humanidad ni, mucho menos, por principio político alguno que guiara sus pasos. Lo hizo, con un descaro absoluto, porque sus estimados consejeros así se lo hicieron ver. Y así se lo pusieron en bandeja para que su popularidad se expandiera por todos los rincones de esta amarga tierra. Fue, con premeditación y alevosía, su primera “medida de impacto”

Este modo de operar responde muy bien al escaso valor ético que la clase política ofrece a sus votantes, a sabiendas de que éstos volverán a pasar por caja con el ánimo renovador de futuribles promesas que nunca llegan. Un valor bajo mínimos, pero que lucra con escaños hasta al más impresentable de los llamados representantes.

Se llama marketing, y todo el mundo ve con buenos ojos la existencia de grandes personajes estudiosos de su realidad social capaces de hacer volar con su inestimable trabajo incluso a un cerdo ibérico.  

No está de más recordar que también el aparato político que rodea a Podemos llegó … a donde llegó, porque tal y como explicó Rafael Cera tras los resultados conseguidos en las elecciones europeas, parte del éxito ha estado en que todo lo que subyace a esta campaña, los mensajes, ideas, propuestas, son del agrado del target objetivo, fundamentalmente gente joven (con cierto nivel cultural), personas indignadas con las circunstancias socio-económico-políticas que se vislumbran y que viven, así como personas que entienden que el sistema no funciona y que necesita de propuestas más “radicales” para solucionar los problemas sociales. Es obvio que han conseguido los votos de muchas de estas personas, consiguiendo dotar de una imagen de credibilidad a sus mensajes y que ha facilitado ganarse la confianza de su target y por ende su voto”. Joven y no tan joven, añado yo, y receptores de rentas medias y altas que complican aún más cierta fe en su horizontalidad.

Estamos rodeados, y mientras una mayoría social de izquierdas obrera y trabajadora (no creo en la “izquierda” funcionarial/culta/proOTAN y proEuropea/hipster y antirusa) no coja la sartén por el mango lo tenemos crudo. Pablo Iglesias y muchos de sus apoyos van muy desencaminados, hasta el punto de que sus bases más exigentes les han dado la espalda, y viven de la contribución y el respaldo de su sector acomodado, por denominarlo de alguna forma.

Otra cosa es que el partido gobernante sea más roñoso y mezquino, pero eso no nos obliga a que tengamos que construir un nuevo modelo de sociedad con quien ya echó por la borda todas las ilusiones a las primeras de cambio. Ilusiones que siguen siendo el asidero del partido, a pesar de que ya es obvio de que se han olvidado de aquellas primeras promesas, como la maravillosa recuperación desde el control público de los sectores estratégicos de la economía (banca, energía, etc.)

No se atisba la más mínima sensación que pueda dibujar una sonrisa en nuestro rostro. El trayecto recorrido por los pupilos de Ferraz es todo un paradigma de la hipocresía y el despropósito. Analicemos si no, cómo es posible entender que hace bien poco haya tenido la osadía de otorgar  el “collar de la orden de Isabel la católica” (por los servicios prestados a la nauseabunda patria) al Gobierno de Mariano Rajoy. Inaudito. Se supone que los expulsan por corruptos y los premian por el trabajo bien hecho. Es como para acudir en masa a Madrid y poner en evidencia a todos estos artistas.

El PSOE! Siempre fue un fraude (desde 1974, al menos). Y no ha cambiado ni un ápice. Nos quiere hacer creer que exhumar los restos del dictador tras 43 años de su muerte es un acto heroico, precisamente después de que Isidoro se olvidara de ello con un exceso de deliberación.  Un partido, ahora que tanto se habla de acoso a la libertad de expresión, que fue pionero en “democracia” en callar la boca a un cantante. ¿Curioso verdad? En 1986, el aparato represor español, de la mano de TVE y con Felipe González como garante de su imagen, censuró al malogrado Javier Krahe, arrinconándolo hasta tal punto que no tuvo más remedio que crear su propia discográfica para dar luz a sus letras tan temerarias.

Negros nubarrones desde la indecente transición. Vamos a necesitar mucha paciencia.

Photo by joséluis vázquez domènech

Lo que está aconteciendo en Catalunya es una muestra de todo ello. El espacio político más oscuro y denigrante, heredero de dicho proceso (aún inacabado por mucho que nos digan), y de la mano de numerosos agentes proestatales se echa a la calle para impedir de cualquier manera uno de los “grandes logros” de la Constitución, la indivisibilidad del territorio español. Y contra los lazos amarillos vale todo, hasta poner en ridículo el papel de la justicia. Como acontecimiento social puede darnos muchas razones para la discusión y la posibilidad de poder confrontar muchas ideas. Pero ya se han encargado de dinamitar todo y hacer que estalle por los aires cualquier posibilidad de reflexión política. La cárcel, la indecente presión de los medios, el resurgir de las banderas rojigualdas en los balcones y todo tipo de manifestaciones (algunas hasta con águilas), y ver a Ciudadanos avanzando a paso militarizado con menos vergüenza que un ladrón robando sin ocultar su rostro, España estalla en su delirio más español.

!Cómo están las calles últimamente! A modo de “recurso instrumental para la transformación social”, son muchas las voces que quieren hacernos creer que se divisan cambios en no sé qué horizonte, por la existencia, por ejemplo, de un movimiento feminista transversal que está al alza. El batacazo que se van a llevar va a ser igual que el que vivieron con los amigos de Pablo Iglesias. Uno, porque en esa transversalidad está la trampa para no lidiar con una lucha mucho más profunda y eficaz contra el sistema que, lógicamente, no la van a realizar desde todos los estratos de la sociedad. Y dos, porque el impulso y el detonador de ese movimiento viene generado (y respaldado) por la no menos irrisoria agrupación feminista de actrices de Hollywood y otras estrategias al uso, a las que creo menos que al telediario.

Unos datos curiosos para observar cómo fue el punto álgido de la promocionada necesidad de un feminismo envolvente. En un espacio reducido de tiempo, y a golpes de televisión, nos van llegando perlas sobre las reivindicaciones. Abre el portón del gran teatro la mismísima princesa Megham Markle, difundiéndose por todo el mundo sus impresiones de “marcado carácter feminista”, ofrecidas en el foro del auditorio de la Royal Foundation. Poco más tarde, en una “primorosa” entrevista de Susana Griso al otrora presidente popular, éste se declara afín a la lucha. Y por si no fuera poco, lo mismo prescribe la presidenta del Banco de Santander (“Por qué me considero feminista y tu también deberías serlo”). Y el broche final lo pone nuevamente un elenco de actrices en el escaparate del festival de Cannes. Son solo algunos ejemplos del engranaje. Y no me cabe la menor duda de que el adjetivo incorporado (como esos lemas que circulan vía pedagogía de las redes y los medios), transversal, le viene que ni al pelo.

Si alguien piensa que éstas aportaciones son fruto de la casualidad, olvida uno de los protocolos esenciales de los que hacen gala los ínclitos amigos del establishment: cada vez que se atisba una respuesta social brusca o posibles revueltas, o cada vez que hay un interés para dirigir a las masas a un punto de encuentro concreto, se movilizan todas las artes de la persuasión y todos los elementos necesarios para distorsionar el origen primigenio de una realidad que exigía el cambio. Ocurrió el 15M y sucede ahora. Y de éste modo, el cambio…, no llega. Sencillamente porque ya ha sido alterado el verdadero objetivo y lo que se pone en juego son otros artificios para caldear el ambiente con jugadas de marcado perfil perverso. En esta ocasión, de un modo exquisito, se consigue incentivar cierta belicosidad de la mirada social de un buen número de mujeres hacia los hombres, sin la sospecha de que hay una clara adecuación de los sucesos a un interés concreto. 

Michael Haneke se ha desmarcado de este tipo de diatribas: «Como artista, estoy empezando a sentir el temor de esta cruzada contra todas las formas de erotismo. Una película como “El Imperio de los sentidos”, una de las más profundas reflexiones sobre la sexualidad, no podría filmarse hoy. Este nuevo puritanismo que odia a los hombres, me preocupa».

Un movimiento social desafía, por norma, las interpretaciones dominantes sobre la mayoría de aspectos de la realidad. En el caso que nos ocupa, se supone que es el machismo lo que debemos destronar, pero me temo que el mercado está haciendo muy bien su trabajo y está acogiendo en su seno ciertos modelos de comportamiento con los que proseguir su marcha y su musicalidad. Lo que está ocurriendo con los vientres de alquiler forma parte también de ese abanico de acciones que, procurando mostrar un lado reivindicativo y progresista, lo que esconde es una herramienta más del capitalismo más ruin, incorporando al diccionario términos como “maternidad subrogada”, cuando de lo que se trata es de puro mercantilismo y compra de niños a la carta sin el más mínimo rubor, pero eso sí, aderezado de sentimentalismo paternalista ante la imposibilidad de poder traer hijos al mundo. Alquilar a una mujer no creo yo que pueda considerarse una nueva técnica de reproducción (por mucho que haya una altruista entre cien).

El interés concreto del que hablábamos un poco más arriba no es otro que seguir mareando la perdiz, y hacer creer que hay una lucha indispensable en el seno de nuestra sociedad, pero desviando la atención del verdadero problema. Y llegados aquí, nos preguntamos; ¿y cual es el verdadero problema?…

El verdadero problema eres tú, y soy yo, invalidados cada vez más para gestionar y hacer valer el triunfo del anticapitalismo y de la revolución.

 


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Catalunya

Consideraciones respecto al “procés” y algunas que otras carambolas

Algo he oído por ahí, que ha sido desenterrar a Dalí y todo se ha vuelto surrealista.

El patético mitinero neoliberal Mario Vargas Llosa ve con nitidez nacionalismo y conjura en una buena parte de la población catalana pero, al mismo tiempo, está incapacitado para ver lo propio a un centímetro suyo, donde le acompaña impávido Xabier García Albiol, enfundado con una preciosa bandera española.

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Miles de españoles son trasladados a Barcelona en autobús (gratis), y nos cuentan que la “mayoría silenciada” catalana toma las calles para gritar olés  a España y su historia imperial.

Catalunya lleva tiempo irritada ante el fraude y una corrupción política galopante representada en sus dirigentes. Pero la propia oligarquía que ha estrangulado a su gente les lleva en volandas hacia un falso sueño, solo transigente con “sus delincuentes”.

Nos montan una crisis económica sin precedentes y juegan con las teclas necesarias para hacer brotar la emoción nacionalista, contándonos que es ella la que provoca la fractura total. Se evita así el proceso de indignación popular que ya estaba cociéndose en todas las esquinas, y consiguen que ésta se traslade a otro lugar.

Al Gobierno español  “no le consta que haya una mayoría de independientes en Catalunya”, y no vaya a ser que tras un referéndum pueda romperse su calculadora, no permite que haya constancia de nada, tan solo del uso de una violencia obscena y autoritaria.

Noruega insta a Rajoy a abrir vías de diálogo a través de la mediación. El presidente sigue recomendando el libro “1785 motivos por los que hasta un noruego querría ser español”, prologado por el inagotable Luis del Olmo (y no es una broma, ni de mal gusto a nuestro pesar).

“España, toda la vida, ha sido España”.  Sin comentarios. Bueno si, podría ser una recomendación para que empezara así la letra de su himno estatal.

Dicen que Carles Puigdemont se ríe de la Constitución, no así el PP, que coge la Carta Magna, se limpia el culo con ella y dice que es para sacar a España de la crisis y el malestar general.

Todo aquello que no les conviene carece de fundamento jurídico. Así piensan quienes hacen las leyes…, que no podemos cambiar porque para ello las han blindado con mayorías cualificadas y alguna que otra argucia difícil de superar.

Creo que miles de vascos van desencaminados; creen en la buena fe de la CUP y “su pacto con la burguesía”, y sienten que Catalunya es un ejemplo a consagrar. Desconozco qué pensarán cuando todo se acabe y resulte que sean los catalanes quienes quieran seguir los pasos de la autonomía vasca y solo se trate de algunas concesiones sin más.

La “normalidad institucional” permite que un 50% de ciudadanos cualesquiera puedan gobernar y hacer lo que les venga en gana, pero si el 50% es independentista la normalidad se convierte en apología de la violencia y la democracia peligra, porque por arte del birlibirloque la mitad deja de ser mitad y se convierte en clara minoría.

España está llena de españoles, eso lo saben hasta los sapos que habitan la orilla del Manzanares. Catalunya, sin embargo, no se llena ni aunque salgan de manifestación los peces gordos y los tractores.

Tres palabras bastan para describir el espíritu de la constitución: “una e indivisible”. Y para eso están sus soldados, para defender la gran causa sin complejos; a Sergio Ramos le sale urticaria tan solo con pensar que Catalunya no es su España, pero se la suda jugar contra Israel mientras sus pupilos arrasan Palestina y medio mundo sin parpadear.

Ayyyyy, Israel Israel… En una de sus últimas visitas de estado allá que se fue el señor Más, a buscar crédito y algún que otro atajo para su ideal.

Es triste tener que reconocerlo, pero nos encaminamos a paso firme a un desalentador acuerdo entre las mafias del PP y del PSOE con la mafia del 3%, acuerdo que no va a ser otro que la reforma de la Constitución.

Hay un tipo que no es más tonto porque si lo fuera le darían incapacidad laboral, y ello le dejaría sin discursos  con los que poder ametrallar.

“El diálogo entre demócratas se hace dentro de la ley”. Unidos Podemos no solo lo sabe, sino que va a firmar el pacto necesario para que Cataluña siga en España, en la UE y en la maldita OTAN, que aplaude a rabiar tanta ineficacia de los que todo lo iban a cambiar.

“El nacionalista catalán es radical, excluyente, egoísta, imprudente, y poco le falta para convertirse en un auténtico criminal”.  No así el votante popular, un tipo sereno, conciliador, amante de la fraternidad y la democracia. No cabe duda de que el humor negro está grabado a fuego en el carácter español y medieval.

“La independencia es una amenaza contra la convivencia”. La reforma del artículo 135 (por el que los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones goza de prioridad absoluta en detrimento del gasto social), un porcentaje de paro sonrojante o la pobreza infantil son apelaciones continuas a la festividad nacional.

No debemos olvidar uno de los grandes acontecimientos. Miles de personas venerando a los mossos, la misma guardia urbana que sembró Catalunya de miedo y dolor, y que ha sido investigada por su “ejemplar comportamiento”. Véase el documental “Ciutat Morta” y échense a temblar (la historia de una confabulación de los poderes públicos con la brutalidad empleada por la policía).

“La Soberanía no se negocia”, y poco importa que se pueda negociar con la salud, las pensiones, la educación y la sonrisa de toda la ciudadanía.

Y dividir…, si se divide una pareja yendo a comprar a Ikea, ¿cómo no va estar dividida una sociedad?

Hasta Carmen Sevilla se está muriendo, y la olvidan porque los medios tienen que justificar la aplicación del 155, no vaya a ser que desenmascaremos su arrogancia y su infinita desfachatez.

Todos somos marionetas, pero a veces, la representación que se puede llegar a hacer puede desbordar…, incluso a las fuerzas de ocupación!


Dos apuntes sin importancia:

01-  La República catalana fue proclamada en 1640 por Pau Clarís, en 1931 por Francesc Maciá y en 1934 por Lluís Companys.

A veces parece que vivimos en África o en Australia y somos incapaces de vislumbrar lo que sucede en el epicentro de nuestra Europa social y política. Nos obligan a olvidar, pero casi siempre es bueno poder llegar a recordar.

02- Casi todas las constituciones del mundo dejan clara la unidad indisoluble de su territorio, pero en los últimos 20 años se han creado solo en nuestro continente más de 20 Estados, y casi la totalidad de las independencias que se han consolidado en los últimos 50 años eran, como era de esperar, “ilegales”.

Por comentar…

Colaboración para Ojos para la Paz                                                                                                                                                         


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Breves

No nos llevemos a engaño

Los resultados de ayer dicen mucho de la atrofia política que habita en la cúpula del PSOE (mayor vergüenza es difícil de poder sobrellevar por parte de los protagonistas del golpe). Pero ello no significa que en sus bases haya aire fresco y vientos de cambio. Por mi parte, no me cabe la menor duda de que su desaparición sería la única medida digna de tener en consideración.

En primera instancia parece que su defensa del capitalismo y esa política beligerante y creadora de desigualdad que ha estado respaldando desde 1974 ha de ser el mayor problema al que nos debemos enfrentar, pero no…

Hay un elemento mucho peor que nos está amordazando y arrinconando sin que, al parecer, nada podamos hacer. Más allá de los daños evidentes que nuestra sociedad está sufriendo por culpa de regímenes políticos corruptos, capaces de vestirse de legitimidad gracias al apoyo desmedido de unos medios de comunicación despreciables, hay un hecho sustancial que si no somos capaces de descifrar en breve nos hundirá en la miseria más absoluta: el verdadero trauma reside en seguir creyendo que vivimos en una verdadera democracia.

Tal y como señala Alain Badiou es esa “ilusión democrática”, nuestra lastimosa aceptación de los propios mecanismos democráticos como objetivo final del cambio los que, en realidad, están impidiendo que seamos capaces de avanzar a ningún sitio.

Sin llevar a la fundición este sistema político, todo lo que vaya aconteciendo en él es sólo pan para hoy y hambre para mañana. Mucha hambre. Y Pedro Sánchez es otro ilustre representante de la miseria que nos rodea.

Photo by joséluis vázquez domènech

 

 

 


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Pedro Sánchez, Hillary Clinton y los militantes socialistas

Así funciona el mundo

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Pedro “El Lunes Cojo El Coche” marcha a Washington y nos deja una nueva perla a través de las redes sociales. Dice ir a EEUU para seguir las próximas elecciones y dar su apoyo a Hillary Clinton.

Los ahora convencidos socialistas que le respaldan, enfurecidos por la jugarreta de Felipe González y unos cuantos barones, no deberían salir de su asombro.

El para ellos dirigente “de las bases” confirma una nueva tragedia, al apoyar sin miramientos a la dama de los misiles, a la mujer más beligerante y peligrosa que habita la Tierra.

Comprometida por su causa ésta señora no disimula su alegría ante el asesinato de Gaddafi, ni desmiente la política exterior de su país en la creación del Estado Islámico, ni se arruga a la hora de querer destrozar Libia, Irak y Siria.

Pero qué más da. Los socialistas del siglo veintiuno son así, amantes de la paz y la solidaridad con los pueblos oprimidos. Y para dejar constancia de ello, Pedro Sánchez sale en su defensa. “Todos/todas con Hillary” ha escrito, con el beneplácito nuevamente de una militancia que muestra muy a las claras un perfil ideológico muy cercano al patetismo y a la ignorancia.

Ya no es que muchos dirigentes muestren sin tapujos su posición ante el mundo. También lo hacen sus representados, incapaces de criticar las políticas imperialistas y colonizadoras que mueven a sus jefes de filas.

Una y otra vez en la rancia España, gran parte de su pueblo sigue a pies juntillas los mandamientos de las guerras y la violencia, y le queda mucho tiempo aún para dejar atrás una máscara tras la que se oculta su continuo afán de batalla e injerencia.

Que ante las palabras de Pedro Sánchez apenas haya quien las denuncie, es un claro ejemplo de por dónde van los tiros…, y nunca mejor dicho.


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La Disciplina del Devoto

“En nombre de la democracia y por el bien de España”

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Al conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad, se le llama disciplina. Es el modo más operativo para que no haya fisuras en toda organización. La disciplina militar es un claro ejemplo de ello, y salirse de ella conlleva, la mayor de las veces, un castigo o la expulsión.

Tanto en el caso que nos ocupa como en cualquier otro tipo de asociación, hay siempre una serie de jefes o dirigentes que son, desde esa lógica, quienes proclaman el cumplimiento obligatorio de los mandamientos, dando un golpe sobre la mesa cada vez que son conscientes de que las cosas… “se están saliendo de madre”.

Pero en dicha definición, como en otras muchas, falta considerar la reacción de la otra parte, es decir, la de los obedientes, o la de aquellos que a pies juntillas mantienen una actitud de sumisión que dice mucho de esa forma de proceder.

Así, tenemos por un lado a los barones y, por otro, a los militantes y simpatizantes del PSOE. Ni que decir tiene que los primeros son los encargados de que se haga cumplir aquello a lo que se deben, y los segundos, retroalimentarse de cualquier forma para no perder su estatus o su posición dentro de la organización (o en el seno del espacio del reconocimiento social en el que se mueve cada cual).

Quien se distancia de este proceder tan sencillo como efectivo, tiene siempre la posibilidad de alterar las normas, pero para ello no tiene más remedio que descabezar la pirámide desde arriba. Si no lo consigue, no le queda otra que la retirada silenciosa, de la que ya se encargarán los lugartenientes de turno de anunciarla como vergonzosa e intolerable.

No cabe duda de que la jornada de hoy es también realmente positiva para la ciudadanía. Un acontecimiento político que no nos pilla desprevenidos nos deja, como quien no quiere la cosa, una información detallada de lo que significa la disciplina y el resurgimiento explosivo de la figura del devoto, que ya de por sí tenía su protagonismo en la semana santa andaluza, pero que no conforme con ello ha querido acudir en procesión hasta Ferraz, para dejar constancia de que uno obedece porque quiere y, sobre todo, porque se dedica con fervor por la causa.

Lástima que la causa no sea el bien social o la justicia, ni tan siquiera la democracia. La causa, como en cualquier otra religión, viene motivada por la fe. Y siendo ésta como es, imposible de conciliarla con la ciencia, no nos queda más que batirnos en retirada y dejar que la Nueva Orden del Devoto Incomprendido siga su curso, ajeno a los principios reales de representatividad, autonomía y libertad.

Desde aquí mi más sincera enhorabuena, porque nos habéis ayudado a comprender mejor el rico léxico que alumbra al ciudadano medio español, y claro está, a percibir sin matices cómo funcionan el poder… y  la política de guante Blanco.

(En nombre de la transparencia y por el bien de la justicia poética)