Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Desahucios

ContraCorriente (buscando nuevas miradas).

El brillo del hielo a la luz, como la cálida esperanza a la puerta de la esquina. Sobre la bayeta se impregnarán las ilusiones depositadas, y se derretirán tus sueños otra vez. Aguas derramadas agrietando el poso de tu vida…

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

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En las redes sociales

MiCita con las palabras.

Exhibirse es querer adentrarse en otros sin permiso alguno, haciendo gala de la mediocridad. Exponerse es buscar a los demás atentos a las consecuencias del encuentro, de la pérdida o de la transformación.

(Quienes se decantan por la exhibición terminan como los stands de una feria de muestras, muy visitados y expoliados por el furor de la muchedumbre. Quienes deciden exponerse se aclimatan vaporosos, procreando los susurros de su identidad. Pero ambos han de estar atentos, a ver quién tira de la cuerda…)

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

 


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La Gran Belleza

¿No sabes que hacer éste fin de semana? Te invito al cine

La grande bellezza

La ciudad eterna nuevamente estrecha lazos con el cine. Y aun siendo la decadencia una de las tramas que ejercen como detonador de la película, hay una innegable capacidad para que se nos presente atractiva y llena de sensibilidad, hasta el punto de coger afecto o poder amar una sociedad corrompida. Un deleite para las emociones, capaz de combinar drama y sátira, sumergiéndonos en la pedantería de una clase alta desde cuyo balcón nos detenemos ante un Coliseo pretencioso y vacío.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

 

http://gnula.nu/drama/ver-la-gran-belleza-2013-online/

(Darle a opción 3, y a disfrutar)

Título original, La grande bellezza (The Great Beauty)
Año, 2013
Duración, 142 min.
País,  Italia
Director, Paolo Sorrentino
Guión, Paolo Sorrentino, Umberto Contarello
Música, Lele Marchitelli
Fotografía, Luca Bigazzi
Reparto, Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio
Productora, Coproducción Italia-Francia; Indigo Film / Medusa Film / Mediaset / Pathé / France 2 Cinéma / Babe Film / Canal+
Género, Drama. Comedia | Comedia dramática. Literatura
Web Oficial, http://janusfilms.com/thegreatbeauty/
Sinopsis, En Roma, durante el verano, nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de altos vuelos, periodistas, actores, prelados, artistas e intelectuales tejen una trama de relaciones inconsistentes que se desarrollan en fastuosos palacios y villas. El centro de todas las reuniones es Jep Gambardella (Toni Servillo), un escritor de 65 años que escribió un solo libro y practica el periodismo. Dominado por la indolencia y el hastío, asiste a este desfile de personajes poderosos pero insustanciales, huecos y deprimentes.
Premios

2013: Oscars: Mejor película de habla no inglesa

2013: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa

2013: Premios BAFTA: Mejor película de habla no inglesa

2013: Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes a concurso

2013: Festival de Sevilla: Mejor actor (Servillo)

2013: 4 Premios del Cine Europeo: incluyendo Mejor película y director

2013: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera

2013: Satellite Awards: Nominada a Mejor película extranjera

2013: Premios Goya: Nominada a Mejor película europea

2013: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera

 

 


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De anuncios

Iberdrola dixit

“Soy Alberto y como yo hay 650.000 personas que cobramos los dividendos de Iberdrola. Con este dinero disfruto del verano con mi familia. Iberdrola eres tú”.

“Soy Ricardo y como yo hay 650.000 personas que cobramos los dividendos de Iberdrola. A mí este dinero me permite renovar mi carnet de socio en el club de mis amores. Iberdrola eres tú”.

“Soy Marta y como yo hay 650.000 personas que cobramos los dividendos de Iberdrola. Con este dinero completo mi pensión y vivo más tranquila. Iberdrola, eres tú”.

“Soy María y como yo hay 650.000 personas que cobramos los dividendos de Iberdrola. Con este dinero mi hijo puede mejorar su inglés. Iberdrola eres tú”.

No sabía si guardar este post en mi sección de Amor, Literatura, Poesía o Cuentos. Hace un mes o así que leí uno de estos anuncios en prensa, y lo retuve en mi memoria. Sabedores de la estrecha amistad que nos une a la mayoría de ciudadanos con dicha empresa, vuelcan todo su arsenal armamentístico haciéndonos ver que su viabilidad reposa en miles de personas de toda clase social que depositan su confianza en ellos, beneficiándose además de un extra que les ayudará a mejorar su calidad de vida.

Por un lado hay un menosprecio absoluto hacia sus propios accionistas, dado que la carga negativa de la imagen que proyectan la extienden con toda perspicacia hacia otras 650.000 personas que como tú, pueden perfectamente contribuir a su política de liquidación y derribo. Y, por otro, se pretende disfrazar el expolio asignándose valores propios de sentimientos “cautivadores”, como lo son veranear en familia, acudir a la Catedral todos los domingos, mejorar la escasa pensión de una viuda, y ayudar de cara al futuro a una consternada madre que desea que su maravilloso niño aprenda inglés.

Las grandes empresas lo son porque tienen todos estos medios para seguir bailando al compás de su música, y porque pueden permitirse el lujo de reirse de nosotros a la cara sin que nada podamos hacer, excepto dejar constancia de su juego sucio.

Photo by El Jueves

Photo by El Jueves


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Knut Hamsun

De esperanzas se nutren las grietas del alma

¿Sabes, Eva, lo que es tener esperanza?

Sí, creo que sí.

Escucha, Eva, la esperanza es algo muy extraño. Puedes andar una mañana por un camino con la esperanza de encontrarte con alguien a quien amas. ¿Y te encuentras con ese alguien? No. ¿Por qué no? Porque la persona está ocupada esa mañana y se halla en otra parte…

Conocí a un viejo lapón ciego arriba en la montaña. Llevaba cincuenta y ocho años sin ver, y tenía ya más de setenta. Le parecía que veía un poco más cada día, progresaba constantemente, opinaba él. Si no hubiera contratiempos, sería capaz de vislumbrar el sol al cabo de algunos años. Seguía teniendo el pelo negro, pero sus ojos eran completamente blancos. Sentados en su choza me hablaba de todo lo que había visto antes de quedarse ciego. Era duro y sano, carecía de sentimientos, y mantenía la esperanza. Al marcharme me acompañaba fuera y señalaba en todas las direcciones. Allí está el sur, decía, y allí el norte. Primero va en esa dirección y cuando haya bajado un trecho de la montaña, gira hacia ella, decía. ¡Correcto!, respondía yo. Entonces el lapón se reía satisfecho y decía: Fíjese, eso no lo veía hace cuarenta o cincuenta años, de manera que ahora veo mejor que entonces, todo mejora. Se agachaba y volvía a meterse en su choza, su eterna choza, su hogar en la tierra. Y volvía a sentarse delante del fuego, como antes, lleno de esperanza de que pasados algunos años sería capaz de vislumbrar el sol…

Eva, la esperanza es algo muy singular. Yo, ahora, por ejemplo, nutro la esperanza de olvidarme de la persona con la que no me encontré esta mañana en el camino.

Hablas de un modo muy extraño.

Hamsum Knut, Pan

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