Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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La guerra mediática (VIII)

Movimiento de Apoyo a Siria

El 28 de enero, en un local de Vallecas, 16 personas nos reunimos con el objetivo de apoyar a un pueblo que está siendo ultrajado desde hace seis años. Tal y como venían sucediendo los acontecimientos, y ante el clamoroso desembarco de cientos de periodistas retenidos ante la verdad oficial y presenciando la deriva en la que se han habían situado infinidad de personas a título individual y muchos partidos de izquierda, vimos necesario abrir las puertas a una masiva convocatoria. El primer documento que surgió de allí se bautizó como “Acta de Constitución del Movimiento de Apoyo a Siria”. Las primeras intervenciones y decisiones fueron resolver cuál sería el nombre que deberíamos dar a dicha movilización. A partir de ahí, un largo e intenso recorrido. Viendo aquella imagen y reteniendo hoy el cartel que anuncio, creo que la magia existe, y que hay personas dispuestas a dar pasos hacia adelante aun a costa de mitigar el tiempo en sus vidas, de dormir poco, de viajar mucho, y de mostrar una preocupación latente por la consecución de la paz en el mundo.

Phot by joséluis vázquez domènech

Ésta misma preocupación, que se convierte en angustia en más de una ocasión, creo que también la sufren millones de personas en el mundo. Y de ello quiero hablar un momento, antes de cerrar este ciclo dedicado a la guerra mediática.

Pocas horas después de que Estados Unidos bombardeara la base aérea de Shayrat lanzando 59 misiles desde dos buques de guerra (el USS Ross y el USS Porter) que tienen a bien pernoctar al norte de la bahía de Cádiz, los avances informativos de medio mundo coreaban al unísono la misma consigna: “gran parte de la comunidad internacional avala dicha acción” y, fíjense ustedes, además, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg fue informado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, justo antes de lanzar los misiles. Mira que bien, oye!

Quiero recuperar el anuncio y matizar. La comunidad es un ente plural formada por una ciudadanía que, en su mayoría, aborrece las guerras y no quiere saber nada de los incesantes juegos armamentísticos con los que someten a medio mundo. La comunidad está harta de que en su nombre se proyecten y ejecuten las más insolentes acciones bélicas y, lo más importante, la comunidad no duerme solo en las parcelas de Occidente. Hay una inmensa mayoría al otro lado de nuestro escudo protector que también tiene voz y, aún más, tiene derecho a la vida.

Sé que cuando abren el noticiario con esa expresión quieren remitirnos a la comunidad internacional, entendida ésta como un término que hace alusión al conjunto de Estados en el mundo que, por circunstancias determinadas, deciden participar conjuntamente en todo tipo de acciones globales. Pero es que del mismo modo hay que constatar que ni la OTAN ni los Estados Unidos representan a casi nadie, ni en número ni en objetivos.

Por tanto, debemos insistir en que los periodistas deberían hacer valer estas pequeñas matizaciones y acostumbrarse a inyectar un poco de profesionalidad a sus subversivas desinformaciones.  No existe comunidad alguna en el mundo que respalde la guerra (a excepción de aquella que ha sido empujada a ella). Solo hay un grupúsculo de francotiradores apostados en los balcones de los Estados que apuestan por ella, bien pagados por quienes financian los genocidios y las invasiones, por quienes domestican hasta las tierras de cultivo y explotan las nubes de algodón. Una corporación apoyada por un sistema de partidos que, tras un oscuro telón al que llaman democracia, ampara sin pestañear una actividad rampante y degenerada.

No existe consenso de la comunidad, no vinimos al mundo para apadrinar el hostigamiento continuo, no formamos parte de ninguna red de bandoleros que claman ni tan siquiera venganza, no nos acostamos pensando qué país queremos invadir mañana, no nos gusta dar la mano a quien siembra terror bajo las montañas, no incentivamos el desprecio hacia las otras personas y, que duda cabe, tampoco participamos de ninguna cruzada.

Todo ello, y quiero terminar con éstas palabras, forma parte del juego de esta guerra mediática que nos está consumiendo. Todo ello solo representa a la voz del amo y calla la boca al pobre y al inocente pueblo agraviado. Somos mayoría quienes clamamos por un mundo justo y en paz, y somos aún más quienes estamos huérfanos de información y de justicia. 

Y así, este fin de semana nos presentaremos unos cuantos en Madrid (Conferencia Paz y Solidaridad para Siria), porque todas queremos MAS, porque lo que está ocurriendo en Siria es una invasión, porque los señores de las guerras no cejan en sus empeños y debemos retenerlos sin miedo y, como bien gustan decir ellos, sin ninguna concesión. 

Aquellas 16 personas abrimos los micrófonos y tendremos ahora dos días para difundir un poco de información, y contribuir con nuestra propuesta al desmantelamiento de este mundo que se rompe en pedazos porque una banda de malhechores tiene a bien divulgar el despliegue de sus bárbaras pedagogías llenas de capitalismo y de mala fe.

No a las Guerras, no a las OTAN, no a las Bases Militares

 

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La Guerra Mediática (I)

Las dianas del imperialismo

No sé por qué Estados Unidos piensa que tiene que recorrer el mundo 
obligando a la gente a tomar nuestra forma de gobierno a punta de pistola. 
Cuando se tiene algo realmente bueno, 
no necesitas imponerlo a la gente porque ¡Te lo roban!
         (Dick Gregory)

 

Como ya hemos ido analizando y reconstruyendo los últimos acontecimientos protagonizados por los ejércitos de la falsa globalización, siempre acompañados por sus misiles de largo alcance, y no parece que aún así se haya podido lograr el más mínimo consenso en esta parcela de Occidente en cuanto a poder discernir dónde está situado unos de los mayores ejes del terror y artífice de las más cruentas invasiones, he tomado la decisión de rentabilizar mis palabras y mis reflexiones, y  trataré de dotarlas de una mayor dosis pedagógica. De éste modo intentaré en todo momento establecer comparaciones y/o mostrar documentos o grabaciones en las que los mismos protagonistas de los capítulos más vergonzosos de nuestra Historia Contemporánea desnudarán sus maliciosas intenciones.

No nos hemos cansado de repetir la ardua tarea que supone avanzar contra corriente, esto es, contra el fragor de unos medios de comunicación y unas redes sociales que están poniendo innumerables barreras al buen uso de la información y su distribución. Por ello, somos conscientes de la enorme dificultad que supone exponer planteamientos que trastocan por completo las ideas que la mayoría de la población tiene con respecto a todo lo que acontece en el inframundo del espectáculo publicitado.

Es tal el colapso al que nos vemos sometido que la sensación de estar desbordados y, la mayor de las veces contrariados, llega a producir en quien observa el deseo de abandono, esgrimiendo también para ello que los acontecimientos son enormemente complejos para su comprensión.

Todo ello no es casual, y es ahí donde vamos a incidir desde este primer momento. El objetivo del capitalismo es proseguir con su afán de expansión y consumo. Bebe de las fuentes energéticas y de los recursos naturales para que sus motores no se apaguen, y así, los busca hasta en el último rincón del planeta para abastecerse de toda la intendencia necesaria. Allí donde encuentra oposición somete al valiente infractor a todos los chantajes posibles hasta conseguir su alienación, y si por cualquier circunstancia este hecho no se da, se prepara una nueva guerra. Las bases militares son el primer frente de expansión de ésta ideología, y comandadas por el gran mercado de las finanzas, abren el camino para la futura entrada de las multinacionales y su banca. Pero como el proceso es del todo irresponsable y criminal observado desde este enfoque tan cabal y nada surrealista, se procede por un lado a impedir traspasar sus líneas para que así no podamos investigar (no vaya a ser que descubras algo que no encaja) y, por otro, a enmascarar la tragedia para convencer al mundo de que a veces, el uso de las armas es necesaria.

Google Images

Pues bien, precisamente para que ese uso se justifique se “persuadió” a los medios para que participaran, y quien no lo hiciera, quedara como los anteriores valientes infractores, en las cunetas de la carretera. Esto viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, pero todo indica que vivimos el momento más infranqueable, éste en el que más dificultades hay para poder diseccionar la realidad. Y si no participas de su verdad, quedas expuesto a la misma maniobra: te compran y has de proceder a ser el eco de su voz, la corbeta de sus propósitos. De lo contrario, tu suerte ya no será parte del destino, sino de ciertas cruzadas poco amigas de la bondad. Como la guerra es necesaria para sus fines, más lo será esa capacidad que ha de tener el sistema para convencernos de ella, y es ahí donde entra en juego sin mesura alguna, la intransigente guerra mediática que nos aprisiona.

No estamos dentro de ningún laberinto. El esquema es mucho más sencillo de lo que nos quieren hacer creer, y los periodistas se han convertido en los implacables soldados necesarios para que la catástrofe pueda vestirse de fe.

Siria es la última diana del imperialismo, y como bien anuncia José Antonio Egido en su último libro, Siria es por ello el centro del mundo. Hasta aquí no parece haber grandes dificultades para comprender cómo veo yo el proceso, por lo que no será difícil abrir las puertas a ésta nueva sección donde propondré un nuevo modelo de observación, alejado de la maniquea idea de que todo es muy complicado de entender, y más próximo a establecer los parámetros donde residen las causas de los conflictos, y no a entender los conflictos en si, ya que éstos, si devienen en acontecimientos muy complejos debido a su intrincada relación con la estrategia del caos.

Releyendo una vez más lo expuesto, resultará lógico comprender que los centros de interés estarán por tanto en la dirección marcada por los pasos que desea dar el capitalismo en su versión estadounidense, y si Siria, Rusia, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Libia, Cuba, etc. son parte de su oposición, detengámonos a pensar que, lógicamente, la guerra mediática se situará en engañarte en relación al pasado y futuro de esos países y sus gobernantes.

Mi preocupación ante la poca acogida de ésta hipótesis es constante desde hace tiempo. Por un lado, no es sencillo de entender que las mismas personas que en los años ochenta tenían clara cómo era la política externa de los yanquis, hoy se hayan pasado al bloque donde se sitúa con argumentos inverosímiles esa supuesta equidad del mal, donde tanto Rusia como Estados Unidos actúan por igual. Digo difícil de entender porque las pruebas a las que tenemos acceso deberían situarnos en otros parámetros muy alejados de esa “forma de ver”. Y, por otro, me desalienta por completo esa nueva percepción que está completamente dominada por la invasión de una única fuente de información.

Antes de que se proceda a la crítica teórica de éste punto de partida, comenzaré en breves días a identificar con ejemplos que considero relevantes al imperturbable aniquilador de la esperanza universal. Invito a que me acompañen en este itinerario a todas las personas que así lo deseen, pero sobre todo a quienes aún son capaces de sostener las  extrañas peripecias de las primaveras árabes y las revoluciones de colores y son capaces de justificar las injerencias constantes. Así, tendréis aquí un espacio para rebatir mis argumentos y proceder a debatir sin miedo a interferir.

Son muchos los países que están en la diana, pero son muchos más los cerebros a adiestrar, que están en el centro de sus maniobras.

Hasta más ver, un abrazo!

No a la Guerra, no a la OTAN, no a las Bases Militares


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Mi intervención en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid I (tercera entrega)

CAUM, Madrid, 28-01-2017

 “La Unión europea contra Rusia – desinformación como arma de destrucción masiva-”

Photo by joséluis vázquez domènech

Photo by joséluis vázquez domènech

03- Guerra Contra La Información Alternativa

El gobierno de Estados Unidos ha aprobado una nueva ley, aportando para ello la nada despreciable cifra de 160 millones de dólares, con el fin de poner trabas u ocultar la información que no se ajuste a sus narrativas de propaganda.

La nueva ley obliga al Secretario de Estado a colaborar con el Secretario de Defensa, el Director de Inteligencia Nacional y otras agencias federales para crear un “Centro de Compromiso Global”, que tendrá como objetivo dirigir, sincronizar y coordinar los esfuerzos del Gobierno Federal para reconocer, comprender, exponer y contrarrestar todos los intentos de propaganda y desinformación de otros estados o agentes que persigan socavar los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos. Este centro se coordinará con las naciones aliadas.

Tal y como señaló Hilary Clinton: “Es imperativo que los líderes del sector privado y público intensifiquen la protección de nuestra democracia”. Y nada mejor para ello que atizar al presidente ruso acusándole de un continuo hacking para justificar la existencia y operatividad de este Centro planeado perfectamente con anterioridad.

El modus operandi ha quedado bastante en evidencia estos últimos meses, con una alocada y endemoniada maniobra de todos los medios occidentales.  La estrategia era (y sigue siéndolo) bien clara; mostrar en portada cada jornada alguna noticia denunciando a Rusia de saboteadora o de ser capaz, incluso,  de legislar permitiendo que se pueda pegar a las mujeres sin que ello conlleve castigo alguno. Una difusión de la propaganda más esperpéntica y entusiasta ejercida por miles de periodistas sin escrúpulos.

Pero hay más, dicha ley introduce la necesidad de derrotar todas las narraciones no deseadas, autorizando a los diferentes departamentos a utilizar todo tipo de tecnologías con diferentes prácticas, entre ellas, la de proponer que Google, Facebook y otras compañías tecnológicas encuentren maneras de bloquear o señalar ciertos sitios de internet como proveedores de noticias falsas o de propaganda rusa.

Los promotores de la ley mantienen que la amenaza informativa que están sufriendo es tan descomunal que requieren para ello del esfuerzo conjunto y continuado de todos los agentes y de todas las diplomacias. Precisamente ellos, quienes extienden la propaganda y la desinformación son quienes dicen sentirse indefensos, mostrando una y otra vez como ejemplo la filtración de los correos electrónicos de los demócratas, que para más inri, fueron la razón de la debacle de Hilary Clinton en su deseo de llegar a la presidencia. (Y recordémoslo, a pesar de que Julian Assange y el exembajador británico Craig Murray hayan admitido que los rusos no eran la fuente).

Estados Unidos es experta en hacer ley las más macabras ideas para asestar el golpe definitivo a su particular crisis de poder. Así, puede defender que se entrene y pague a activistas, a periodistas y diferentes grupos de la sociedad civil con tal de crear y difundir historias falsas que sirvan para su causa. Y los medios sociales son una vía estupenda para con la ayuda de los medios de comunicación hacer creer, por ejemplo, que Putin en realidad es vasco y militó en ETA en sus años mozos.

El trampolín de salida está siempre en un objetivo previamente diseñado, al que le sigue una posterior demonización del enemigo y la consiguiente “necesidad” de crear unas leyes que respalden cualquier tipo de intervención.

Entendemos mejor de este modo los movimientos que se están haciendo paralelamente en nuestra maltrecha Europa, como la propuesta de resolución  “sobre la comunicación estratégica de la unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra”, aprobada en el Parlamento en base a un documento presentado por la exministra polaca Anna Elzbieta Fotyga, y que no representa sino la implantación de la censura contra los medios rusos.

Si nos detenemos y prestamos atención a los discursos occidentales, podemos observar cómo se van sucediendo las tramas e historias falsas en relación a aquellos personajes que desde la órbita del poder tienen a bien aniquilar. Es igual que hablemos de Bashar Al-Assad, Putin o el mismo Trump. La propaganda mediática es una apisonadora constante, y ahora Rusia está sometida a su continua intimidación. 

Es igual que sea hablar de descuartizamiento de niños, de ataques con armas químicas, de bombardeos sobre hospitales, o de operaciones que tenían por objeto asesinar a los civiles de Alepo. Todo vale en esta farsa contemporánea donde es difícil poder contrarrestar la información desatada desde todos los ángulos y todos los frentes contra el más mínimo principio de neutralidad.

Y siendo precisamente algunos medios rusos los que ofrecen una alternativa a esta denodada política absolutista, se quiere a toda costa, acabar con ellos.

No se trata de que estemos en la obligación de denunciar estos modos contra todo aquello que afecte a Rusia, si no que estamos en la necesidad imperiosa de exigir una total libertad para que toda la ciudadanía tenga libre acceso a todos los diferentes cauces de información, actualmente monopolizados por las garras del pensamiento único y globalizador. Y todo porque resulta bochornoso observar cómo todos los canales de televisión y toda la prensa española están, por ejemplo, aliados en una única dirección, que imposibilita reconocer tan siquiera una pequeña parte de lo que realmente está aconteciendo.

Es inadmisible poder conformarnos con la supuesta mala suerte que tenemos cada mañana, amaneciendo con titulares que casi en su totalidad coinciden estrepitosamente en las mismas cosas y hasta con los mismos pareceres. Y así es, nuestros eminentes periodistas independientes hacen gala de su profesionalidad apuntando todos en la misma dirección: Rusia.

El cuento es tan repetitivo, tan absurdo y tan viciado, que llegan a proponer las más hilarantes noticias. Es decir, profesionalizados ya en el arte de menoscabar la figura de Putin se les va la mano de tanto insistir en dicho objetivo. Solo falta ya que nos digan que los 20.000 rusos que viven en la comunidad valenciana son, en su mayoría, asesores de Compromís y de Podemos.

No debemos olvidar que todas las narraciones que disientan o pongan en cuestión la verdad oficial son descartadas por principio, sin que importe quién las elabore y ni tan siquiera cómo. Y de esta manera quedamos a merced de un luto perpetuo, por la muerte sobrevenida de un periodismo que se ha vendido.

Periodistas como Rania Khalek, Max Blumenthal o Eva Bartlett sufren duras críticas y ataques, por la sencilla razón de que huyen de ese control establecido por la narrativa occidental sobre Siria, y aportan otros focos de atención para reflexionar sobre los acontecimientos.

Estamos dentro de un túnel, y la promulgación de la ley HR 5181, para combatir lo que el gabinete estadounidense llama “propaganda y desinformación extranjeras”, viene con hambre atrasada.

Es el último regalo de Barack Obama. La noche del viernes 23 de diciembre, el saliente presidente aprobó la “Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés)” del 2017, la cual pone sobre la mesa 611,000 millones de dólares para el Ejército durante este año. Esta ley deja las puertas abiertas a los programas de seguridad nacional y facilita las operaciones militares en curso en todo el mundo.

Pero lo que esconde dicha ley no es sino el proyecto que se presentó a principios de junio, “Ley de Propaganda y Desinformación Extranjera del 2016”, defendida por los congresistas Adam Kinzinger y Ted Lieu. Si, la misma que hace mención la HR 5181, que busca que “todo el gobierno, sin restricciones burocráticas, contrarreste la desinformación y manipulación extranjeras, que amenazan la seguridad y estabilidad del mundo”.

Nuevamente, los Estados Unidos, velando por nuestra seguridad.


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Charla/Coloquio

Llegó la cita

Así empezaré…

“Lo primero, gracias a quienes habéis venido a escucharnos. Supone un esfuerzo, dejar el sofá en invierno, y venir aquí a compartir el frío que habita nuestro mundo.

…Nos están acorralando.”

“Somos cautivos de un inefable aparato mediático, que es capaz de convertir al agredido en agresor, y al agresor en alma caritativa que va por la vida ofreciendo ayuda humanitaria”.

SIRIA


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Breves

 

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Así funciona el mundo

La “accidental pérdida” de vidas humanas es una constante del ejército estadounidense y de sus tropas mercenarias. Esta vez le ha tocado el turno a militares del ejército sirio al sur de Deir Ezzor. Dos aviones han bombardeado sus posiciones “por error” y han sesgado la vida de 80 soldados y ha dejado más de 100 heridos. 

No lo olvidemos, este nuevo ataque se produce en medio de un alto el fuego acordado entre Rusia y Estados Unidos. Y todo, mientras el ejército sirio y sus combatientes intentaban eliminar allí mismo a grupos del Estado Islámico.

Muy cerca, en la base aérea de Al Udeid, en Catar, punto de mando de la coalición, celebran proseguir con un clima de tensión que solo responde a los intereses imperialistas de una banda de malhechores que lo único que pretenden es destrozar Siria y repartirse el botín. 

Solo nos queda una pequeña luz en medio de tanta oscuridad, y ésta es la concienciación necesaria para luchar con todos nuestros medios contra la injerencia de la OTAN, Estados Unidos y todos sus aliados.

 


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PKK

Breves:

Eficacia Policial

Nada se mueve sin el consentimiento de los Estados Unidos. Es igual que hablemos de semillas transgénicas o del uso del uranio para enriquecer el bolsillo de muchos y variados seres que pululan por nuestros mundos. Hace ya tiempo que este engendro de país elaboró una lista de organizaciones terroristas (a la que lógicamente luego siguió una de la Unión Europea), en la cual la mayoría son grupos islámicos y comunistas.

…Ya sabemos que los cristianos, liberales  y socialdemócratas son incapaces de dejar morir a un niño en aguas del Mediterráneo.

Las cosas así, estaría bien que nos detuviéramos a pensar a qué consideramos organización, y a qué terrorista. Y seguro estoy que si la ciudadanía reflexionara sobre ello, en un sencillo trabajo colaborativo ampliaríamos el número considerablemente y probablemente no se salvaría ni el que tuvo la gran idea de diseñar la que podríamos llamar “lista oficial”.

Con deciros que E.E.U.U. acaba de retirar hace bien poco a Cuba de la lista de países terroristas, imaginaros por donde van los tiros!

Pues eso, que los kurdos son también una banda a la que tenemos que temer sobremanera, porque tienen un muy mal dormir y en cuanto despiertan les da por atentar contra la humanidad. Y dada la estructura militar que poseen y las ansias de violencia que les caracteriza, España se ha visto obligada a abrir una operación para detener a parte de la estructura de captación, adiestramiento e integración en banda armada, en la cual hay ocho españoles…

Dice Ignacio Cosidó, Director General de la Policía, que eran muy radicales, así, en pasado. Vaya usted a saber cómo se moderarán a partir de este preciso instante.

Mientras tanto, nos avisan desde instancias judiciales que no hay ninguna intención de realizar investigación alguna en la base naval de Rota o en la base aérea de Morón, que allí no hay organización alguna, y mucho menos terrorista.

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Stavern – Photo by Joséluis Vázquez Domènech