Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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El lobby israelí en Estados Unidos: un documental prohibido

La impunidad constante

Israel tiene, para “cuidar su imagen” en los medios de comunicación, una organización llamada The Israel Proyect. Sus responsables tienen una facilidad increíble para controlar los medios y, por si fuera poco, tienen la inestimable ayuda del dinero. Éste lo manejan a través de los bancos, pero no hay mejor cauce que el que otorgan los lobbys, adentrándose en todas las estructuras de poder para realizar todas las barbaridades que se les ocurran.

El lobby proisraelí más emblemático es el American Israel Public Affairs Commitee (AIPAC). Como no podía ser de otra forma, actúa en Estados Unidos y, claro está, lo hace directamente con los miembros del Congreso, a golpe de talonario.

También tenemos al Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel, y no hace falta ser un lince para saber que en el centro de la diana está (y están) todo aquello que tenga que ver con la defensa de la causa palestina. De ese modo, pueden movilizar todas sus herramientas para hacer caer a cualquier ministro o político sospechoso de considerarse anti-israelí. Para ellos es muy sencillo. Por una parte, porque disponen de todo lo necesario y, por otra, porque desconocen los límites del derecho internacional y tiene cubiertas las espaldas y hasta la vergüenza.

Otro lobby, Zionist Organization of America (ZOA), sigue el mismo y macabro juego, y tiene la capacidad de presionar hasta a sus más fervientes enemigos.

La lista de lobbys y organizaciones proisraelíes es interminable. Están por todos lados y a todas horas. El colofón lo pone Emergency Commitee for Israel (ECI). Si ya de por si pueden ser implacables en sus acciones preliminares, imagínense qué puede suceder cuando se declaran en estado de emergencia por considerar que alguien pueda estar viciando o desvirtuando sus intereses.

Ya hablamos en una ocasión del BDS. No lo tienen fácil, y su mérito es incuestionable. Sus métodos no violentos persiguen poner en cuestión los métodos violentos del Estado de Israel. En realidad, mérito lo tiene cualquiera capaz de  exponer públicamente sus razones para desacreditar dicho Estado.

Las razones son tantas que cualquiera que se dedicara a investigarlas no dispondría del tiempo suficiente.

Photo by joséluis vázquez domènech

Hay quien últimamente ha dedicado su tiempo, hasta el punto de infiltrarse en los entresijos que mueven los hilos de Israel. Y no solo eso, incluso ha llegado a hacer un documental: “El lobby israeli en Estados Unidos”. Y como no podía ser de otra forma, ya han conseguido detener su emisión y que se propague lo que en él se cuenta. Una lástima, porque así no podemos quitarnos de encima ser señalizados de vez en cuando por defender esas “teorías conspiranoicas” por las que nos acusan con la boca pequeña, en función de algunas cosas de las que escribimos.

Es como la existencia de Dios; del mismo modo que la ciencia no puede demostrar lo que no existe, muchas otras personas no pueden demostrar todo lo que acontece en el mundo porque millones de dólares pueden esconder la pista más delictiva..

La Organización Sionista Estadounidense, la arriba mencionada ZOA, anda de celebración. El 10 de abril de este mismo año publicaban en su página web el motivo de su inmensa alegría. Con sus propias palabras… estaban “orgullosos y felices de anunciar que, gracias a sus esfuerzos, Qatar ha aceptado no difundir el documental viciosamente antisemita de Al Jazzera realizado por un infiltrado sobre el supuesto lobby judío estadounidense”.

No quiero alargarme más, no vaya a ser que el régimen valedor del apartheid clame a la inquisición.

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Nueva masacre en Palestina

Mirando hacia otro lado

El poder fascista triunfa cada vez con más facilidad. Su habilidad en el siglo XXI, a través de un control férreo de los medios de comunicación y de las redes sociales, para persuadir a las colectividades a mirar para otro lado y entretenerlas con otros elementos de distensión…, no tiene precio.

Israel, el gran enemigo del mundo, celebra el 70 aniversario de la creación de su estado adhiriéndose a lo único que sabe hacer, sembrar de terror y sangre todo horizonte que desea alcanzar. Mientras, Europa permanece arrodillada, incapaz de romper lazos con un estado demoníaco, y como regalo le ofrece tres etapas del giro y su sublime “triunfo feminista” en Eurovisión.

https://www.hispantv.com/noticias/palestina/372795/francotirador-israel-gaza-muere-protesta-nakba

 

Photo by joséluis vázquez domènech

Hacer un análisis social y político de lo que está aconteciendo en nuestro entorno nos llevaría, probablemente, a granjearnos un buen número de adversarios, porque hoy en día, es muy complicado poder escribir sin que tus reflexiones ofrezcan algún destello de fácil absorción.

No hace falta ser un analista de gran talla para llegar a la conclusión de que más le valdría a todo dios concienciarse de que ni Corea del Norte, ni Irán ni Siria son los países que hay que combatir y someter a las más severas infracciones. Bastaría con que fuéramos capaces de detenernos un instante y replantearnos qué hostias estamos haciendo alabando la democracia estadounidense y las terribles secuelas que de todo ello se derivan.

El mayor desastre que viene aconteciendo en la tierra desde que nací viene de la felación continuada que tienen a bien realizar los Estados Unidos con el falocéntrico estado israelí. Y poco más hay que solucionar en este mundo. Si exigiéramos a nuestros gobernantes la ruptura completa de relaciones con esos dos monstruos, todo se iría corrigiendo automáticamente. Pero estamos a años luz de semejante noticia, y estamos obligados a despertar cada día con la noticia de nuevos asesinatos; es igual por bombardeos, invasiones, francotiradores, guerras inventadas u otras indisposiciones. Y éste es el gran enemigo a combatir.

Pero la mayor urgencia carece de respaldo popular, porque somos especialistas en mirar hacia otro lado y avanzar, incluso con indignación, por caminos que no llevan ni a grandes puertos ni a la consecución de la paz.

*** Quisiera recordar a todo el mundo que Palestina es para Siria la principal causa nacional árabe, y paga un gran precio (casualidad) por respaldar la resistencia y defensa de Palestina. Defender a ambos países es intentar defender la paz en el mundo, porque ambos son el verdadero foco de resistencia contra el imperialismo.

Otan No, Bases Fuera


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Juan Carlos I

Breves

Salió hace un par de días de la base de Rota el susodicho buque, rumbo a Kuwait (pero con destino a Irak). Como siempre, bajo el mando del ejército de los Estados Unidos de América. Dicen que es un buque de Proyección Estratégica, de asalto anfibio. La operación que encubre se llama “Inherent Resolve”, y dará apoyo a cinco helicópteros del ejército de tierra que se desplegarán en la base de Camp Taji. 

Entre sus cometidos (dicen) también está desfilar por los diferentes puertos a su regreso, como en Bombay y Alejandría, y servir de escaparate para lucir sus mejores galas. Como no tiene suficiente con sus armas, le escolta la fragata Blas de Lezo, para que juntos surquen los mares “comprometiéndose por la paz en el mundo”.

Éstas son algunas de las misiones que puede realizar semejante discípulo de las guerras:

1) Buque anfibio: capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para realizar un desembarco, apoyando a las operaciones en tierra.

2) Buque de proyección de fuerza: transportando fuerzas de cualquier ejército a un teatro de operaciones.

3) Portaaeronaves: tras la baja del portaaviones «Príncipe de Asturias» es el único buque de la Armada capaz de proyectar aviones de combate «Harrier» a un escenario designado.

En un comunicado señalan que todo ello es en favor de la seguridad y defensa de España y los españoles. Lástima no les pille un huracán y zozobren en una isla llena de rambos y se queden allí combatiendo cien años por su patria.

OTAN no, bases fuera!

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Impotencia y desolación

¿QUÉ PODEMOS HACER CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN? SIRIA, DE NUEVO EN LA DIANA

Los vientos se dirigen de nuevo hacia Siria, para agitar las lágrimas de millones de sus habitantes, desnudos ante la intimidación continua a la que les someten los medios de comunicación, inquilinos del terror y de la más mísera de las actuaciones televisadas sin el más mínimo de los escrúpulos.

Cazabombarderos israelíes F15 bombardearon hace unos días el aeropuerto militar de Homs, matando a 15 personas y elevando sin complejos su lista particular de odio y desvergüenza. Paralelamente, un nuevo cuento sobre el uso de armas químicas se difunde sin prueba alguna para volver a asir con una magna soberbia la sartén de su guerra por el mango. Cada vez que el estado sirio avanza en su lucha por liberar a su pueblo de terroristas y mercenarios, los dirigentes occidentales le someten a todo tipo de vejaciones, incluyendo las historias más sobrecogedoras para que asumamos sin fisuras la llegada de nuevos ataques.

Francia y Estados Unidos dibujan en cada esquina del país un nuevo mapa que solo pretende arrebatar los recursos naturales, instalando en suelo que no le pertenece bases militares desde las cuales seguir maltratando a millones de personas que ya no tienen donde habitar ni dejar guardados sus rotos zapatos de invierno.

Su territorio, sin quererlo ni beberlo, es un campo de batalla donde las impotencias occidentales juegan a lo único que saben hacer; saquear nuestra tierra apadrinados por la organización de naciones más lamentable que jamás se ha parido, desangrándose el mundo con rastro de un parto mezquino e irritable.

Ya no queda hueco para la diplomacia periodística, y tenemos que someter a juicio intransigente a quienes manipulan por un puñado de dólares toda información y, por consiguiente, todo rastro de veracidad. Estamos rodeados, y con España liderando la lucha contra las democracias, uno se vuelve no incrédulo sino espoleado para lanzar piedras a los verdugos de nuestra nueva era.

Photo by joséluis vázquez domènech

Wikileaks reveló parte de las tramas que tenían como objetivo la invasión de Siria. Alemania vende tanques a Turquía que se adentran en Siria sin contemplaciones, y luego invierte millones para impedir movimientos migratorios.

La coalición liderada por EE.UU. negoció un pacto secreto con el Estado Islámico para que cientos de yihadistas pudieran abandonar el país con sus posesiones y armamento (para seguir incordiando con sus entrañables matanzas). Y los Cascos Blancos siguen dando testimonio de su farsa, como viene siendo habitual desde su puesta en escena, para que la escalada deliberada de tensiones termine como el rosario de la aurora.

No ya como periodista, sino como curioso observador, cualquiera debería darse cuenta de que las palabras fluyen para que el lodo nos entierre. La desobediencia informativa debería ser primera causa de resistencia, pero albergar dicha esperanza resulta ardua en tiempos de insaciable control social.

Rusia sigue denunciado el incesante acoso al que nos vemos sometidos, pero sus fundadas impresiones se pierden bajo las montañas de occidente, donde se esconden miles de tanques de guerra dibujando en la línea de sus fronteras gruesos trazos de odio y muerte. Y como señuelo, nos informan sin cesar de que espías, hackers y otras delicias procedentes de las estepas siberianas controlan las elecciones catalanas y hasta la receta de la salsa boloñesa.

Si no fuera por las tristes y dolorosas consecuencias que tiene cada noticia que nos llega de Siria, podríamos publicar un comic narrando todas las injerencias promovidas por las balas nunca perdidas del capitalismo. A falta del sometimiento, chantajes, guerras comerciales, asedios, drones y otras calamidades, y viendo inoperantes tantas brabuconadas, sabotean la vida con más atentados y la partición del futuro en infinidad de destellos de oscuro y melancólico brillo.

Siguen rumiando contra el presidente y sus gentes, y no pararán, hasta que pierda el último soldado su mirada, y sea entonces cuando los intrépidos habitantes europeos comiencen a ver que nuevamente se la han metido doblada, y lo que había no eran ni armas químicas ni apóstoles en quienes creer, sino una miserable banda de periodistas haciendo de las suyas en beneficio de un imperio destronado que ya no sabe ni cómo crecer.

¿Alguien me puede abrir los ojos, y hacerme ver cómo es posible que si Ghouta Oriental está siendo recuperada, para qué va a lanzar Bashar Al Assad ataques con armas prohibidas sabiendo que como respuesta le van a fulminar?. ¿Alguien me puede ayudar a comprender cómo es posible que en su infatigable intento de defenderse de los terroristas, y cuando ya había doblegado hasta el espíritu impaciente de los mandatarios de la OTAN, va el presidente a cometer semejante estupidez?.

Los aviones comerciales ya no atraviesan el espacio aéreo de Siria. Una propuesta de investigación para que antes de la condena y el bombardeo podamos ir descubriendo qué ha sucedido, ha sido neutralizada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Polonia. La situación es insostenible.

Los tambores suenan en los despachos del gran poder, y en sus oficinas de papel couché, miles y miles de vendidos iluminarán nuestras pupilas con el rastro que dejan los misiles en un nuevo viaje hacia el salvajismo y la barbarie más cruel.

Estamos abonados al fracaso. La percepción social está completamente bloqueada; profesores, intelectuales, lectores, políticos, ciudadanía en general y abanderados de sus causas justas están ciegos. Y en esta coyuntura, donde la realidad siria está siendo destronada por los algoritmos de las redes y las franquicias de las guerras, la posibilidad de hacer frente a tanta fechoría se desmorona. Una impotencia tremenda se adueña de mí cada vez que intento buscar una flor entre tanta mierda.

Te abrazo Siria, en nombre de la paz y escapando del delirio. OTAN no, bases fuera.

Colaboración para “iniciativa debate” y “ojos para la paz”


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La guerra mediática (VIII)

Movimiento de Apoyo a Siria

El 28 de enero, en un local de Vallecas, 16 personas nos reunimos con el objetivo de apoyar a un pueblo que está siendo ultrajado desde hace seis años. Tal y como venían sucediendo los acontecimientos, y ante el clamoroso desembarco de cientos de periodistas retenidos ante la verdad oficial y presenciando la deriva en la que se han habían situado infinidad de personas a título individual y muchos partidos de izquierda, vimos necesario abrir las puertas a una masiva convocatoria. El primer documento que surgió de allí se bautizó como “Acta de Constitución del Movimiento de Apoyo a Siria”. Las primeras intervenciones y decisiones fueron resolver cuál sería el nombre que deberíamos dar a dicha movilización. A partir de ahí, un largo e intenso recorrido. Viendo aquella imagen y reteniendo hoy el cartel que anuncio, creo que la magia existe, y que hay personas dispuestas a dar pasos hacia adelante aun a costa de mitigar el tiempo en sus vidas, de dormir poco, de viajar mucho, y de mostrar una preocupación latente por la consecución de la paz en el mundo.

Phot by joséluis vázquez domènech

Ésta misma preocupación, que se convierte en angustia en más de una ocasión, creo que también la sufren millones de personas en el mundo. Y de ello quiero hablar un momento, antes de cerrar este ciclo dedicado a la guerra mediática.

Pocas horas después de que Estados Unidos bombardeara la base aérea de Shayrat lanzando 59 misiles desde dos buques de guerra (el USS Ross y el USS Porter) que tienen a bien pernoctar al norte de la bahía de Cádiz, los avances informativos de medio mundo coreaban al unísono la misma consigna: “gran parte de la comunidad internacional avala dicha acción” y, fíjense ustedes, además, el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg fue informado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, justo antes de lanzar los misiles. Mira que bien, oye!

Quiero recuperar el anuncio y matizar. La comunidad es un ente plural formada por una ciudadanía que, en su mayoría, aborrece las guerras y no quiere saber nada de los incesantes juegos armamentísticos con los que someten a medio mundo. La comunidad está harta de que en su nombre se proyecten y ejecuten las más insolentes acciones bélicas y, lo más importante, la comunidad no duerme solo en las parcelas de Occidente. Hay una inmensa mayoría al otro lado de nuestro escudo protector que también tiene voz y, aún más, tiene derecho a la vida.

Sé que cuando abren el noticiario con esa expresión quieren remitirnos a la comunidad internacional, entendida ésta como un término que hace alusión al conjunto de Estados en el mundo que, por circunstancias determinadas, deciden participar conjuntamente en todo tipo de acciones globales. Pero es que del mismo modo hay que constatar que ni la OTAN ni los Estados Unidos representan a casi nadie, ni en número ni en objetivos.

Por tanto, debemos insistir en que los periodistas deberían hacer valer estas pequeñas matizaciones y acostumbrarse a inyectar un poco de profesionalidad a sus subversivas desinformaciones.  No existe comunidad alguna en el mundo que respalde la guerra (a excepción de aquella que ha sido empujada a ella). Solo hay un grupúsculo de francotiradores apostados en los balcones de los Estados que apuestan por ella, bien pagados por quienes financian los genocidios y las invasiones, por quienes domestican hasta las tierras de cultivo y explotan las nubes de algodón. Una corporación apoyada por un sistema de partidos que, tras un oscuro telón al que llaman democracia, ampara sin pestañear una actividad rampante y degenerada.

No existe consenso de la comunidad, no vinimos al mundo para apadrinar el hostigamiento continuo, no formamos parte de ninguna red de bandoleros que claman ni tan siquiera venganza, no nos acostamos pensando qué país queremos invadir mañana, no nos gusta dar la mano a quien siembra terror bajo las montañas, no incentivamos el desprecio hacia las otras personas y, que duda cabe, tampoco participamos de ninguna cruzada.

Todo ello, y quiero terminar con éstas palabras, forma parte del juego de esta guerra mediática que nos está consumiendo. Todo ello solo representa a la voz del amo y calla la boca al pobre y al inocente pueblo agraviado. Somos mayoría quienes clamamos por un mundo justo y en paz, y somos aún más quienes estamos huérfanos de información y de justicia. 

Y así, este fin de semana nos presentaremos unos cuantos en Madrid (Conferencia Paz y Solidaridad para Siria), porque todas queremos MAS, porque lo que está ocurriendo en Siria es una invasión, porque los señores de las guerras no cejan en sus empeños y debemos retenerlos sin miedo y, como bien gustan decir ellos, sin ninguna concesión. 

Aquellas 16 personas abrimos los micrófonos y tendremos ahora dos días para difundir un poco de información, y contribuir con nuestra propuesta al desmantelamiento de este mundo que se rompe en pedazos porque una banda de malhechores tiene a bien divulgar el despliegue de sus bárbaras pedagogías llenas de capitalismo y de mala fe.

No a las Guerras, no a las OTAN, no a las Bases Militares

 


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La Guerra Mediática (I)

Las dianas del imperialismo

No sé por qué Estados Unidos piensa que tiene que recorrer el mundo 
obligando a la gente a tomar nuestra forma de gobierno a punta de pistola. 
Cuando se tiene algo realmente bueno, 
no necesitas imponerlo a la gente porque ¡Te lo roban!
         (Dick Gregory)

 

Como ya hemos ido analizando y reconstruyendo los últimos acontecimientos protagonizados por los ejércitos de la falsa globalización, siempre acompañados por sus misiles de largo alcance, y no parece que aún así se haya podido lograr el más mínimo consenso en esta parcela de Occidente en cuanto a poder discernir dónde está situado unos de los mayores ejes del terror y artífice de las más cruentas invasiones, he tomado la decisión de rentabilizar mis palabras y mis reflexiones, y  trataré de dotarlas de una mayor dosis pedagógica. De éste modo intentaré en todo momento establecer comparaciones y/o mostrar documentos o grabaciones en las que los mismos protagonistas de los capítulos más vergonzosos de nuestra Historia Contemporánea desnudarán sus maliciosas intenciones.

No nos hemos cansado de repetir la ardua tarea que supone avanzar contra corriente, esto es, contra el fragor de unos medios de comunicación y unas redes sociales que están poniendo innumerables barreras al buen uso de la información y su distribución. Por ello, somos conscientes de la enorme dificultad que supone exponer planteamientos que trastocan por completo las ideas que la mayoría de la población tiene con respecto a todo lo que acontece en el inframundo del espectáculo publicitado.

Es tal el colapso al que nos vemos sometido que la sensación de estar desbordados y, la mayor de las veces contrariados, llega a producir en quien observa el deseo de abandono, esgrimiendo también para ello que los acontecimientos son enormemente complejos para su comprensión.

Todo ello no es casual, y es ahí donde vamos a incidir desde este primer momento. El objetivo del capitalismo es proseguir con su afán de expansión y consumo. Bebe de las fuentes energéticas y de los recursos naturales para que sus motores no se apaguen, y así, los busca hasta en el último rincón del planeta para abastecerse de toda la intendencia necesaria. Allí donde encuentra oposición somete al valiente infractor a todos los chantajes posibles hasta conseguir su alienación, y si por cualquier circunstancia este hecho no se da, se prepara una nueva guerra. Las bases militares son el primer frente de expansión de ésta ideología, y comandadas por el gran mercado de las finanzas, abren el camino para la futura entrada de las multinacionales y su banca. Pero como el proceso es del todo irresponsable y criminal observado desde este enfoque tan cabal y nada surrealista, se procede por un lado a impedir traspasar sus líneas para que así no podamos investigar (no vaya a ser que descubras algo que no encaja) y, por otro, a enmascarar la tragedia para convencer al mundo de que a veces, el uso de las armas es necesaria.

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Pues bien, precisamente para que ese uso se justifique se “persuadió” a los medios para que participaran, y quien no lo hiciera, quedara como los anteriores valientes infractores, en las cunetas de la carretera. Esto viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, pero todo indica que vivimos el momento más infranqueable, éste en el que más dificultades hay para poder diseccionar la realidad. Y si no participas de su verdad, quedas expuesto a la misma maniobra: te compran y has de proceder a ser el eco de su voz, la corbeta de sus propósitos. De lo contrario, tu suerte ya no será parte del destino, sino de ciertas cruzadas poco amigas de la bondad. Como la guerra es necesaria para sus fines, más lo será esa capacidad que ha de tener el sistema para convencernos de ella, y es ahí donde entra en juego sin mesura alguna, la intransigente guerra mediática que nos aprisiona.

No estamos dentro de ningún laberinto. El esquema es mucho más sencillo de lo que nos quieren hacer creer, y los periodistas se han convertido en los implacables soldados necesarios para que la catástrofe pueda vestirse de fe.

Siria es la última diana del imperialismo, y como bien anuncia José Antonio Egido en su último libro, Siria es por ello el centro del mundo. Hasta aquí no parece haber grandes dificultades para comprender cómo veo yo el proceso, por lo que no será difícil abrir las puertas a ésta nueva sección donde propondré un nuevo modelo de observación, alejado de la maniquea idea de que todo es muy complicado de entender, y más próximo a establecer los parámetros donde residen las causas de los conflictos, y no a entender los conflictos en si, ya que éstos, si devienen en acontecimientos muy complejos debido a su intrincada relación con la estrategia del caos.

Releyendo una vez más lo expuesto, resultará lógico comprender que los centros de interés estarán por tanto en la dirección marcada por los pasos que desea dar el capitalismo en su versión estadounidense, y si Siria, Rusia, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Libia, Cuba, etc. son parte de su oposición, detengámonos a pensar que, lógicamente, la guerra mediática se situará en engañarte en relación al pasado y futuro de esos países y sus gobernantes.

Mi preocupación ante la poca acogida de ésta hipótesis es constante desde hace tiempo. Por un lado, no es sencillo de entender que las mismas personas que en los años ochenta tenían clara cómo era la política externa de los yanquis, hoy se hayan pasado al bloque donde se sitúa con argumentos inverosímiles esa supuesta equidad del mal, donde tanto Rusia como Estados Unidos actúan por igual. Digo difícil de entender porque las pruebas a las que tenemos acceso deberían situarnos en otros parámetros muy alejados de esa “forma de ver”. Y, por otro, me desalienta por completo esa nueva percepción que está completamente dominada por la invasión de una única fuente de información.

Antes de que se proceda a la crítica teórica de éste punto de partida, comenzaré en breves días a identificar con ejemplos que considero relevantes al imperturbable aniquilador de la esperanza universal. Invito a que me acompañen en este itinerario a todas las personas que así lo deseen, pero sobre todo a quienes aún son capaces de sostener las  extrañas peripecias de las primaveras árabes y las revoluciones de colores y son capaces de justificar las injerencias constantes. Así, tendréis aquí un espacio para rebatir mis argumentos y proceder a debatir sin miedo a interferir.

Son muchos los países que están en la diana, pero son muchos más los cerebros a adiestrar, que están en el centro de sus maniobras.

Hasta más ver, un abrazo!

No a la Guerra, no a la OTAN, no a las Bases Militares