Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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Jordi Évole

Has caído muy bajo

Con tu sonrisa ingenua e infantil contestas a todas las preguntas que te hacen en diferentes programas para promocionar esas entrevistas tan disparatadas y parciales que realizas. Es tan infame tu trabajo que un día, alguna persona cercana te lo recordará. Te posicionan en el altar del periodismo y no eres más que un títere al que no le importa llenar sus bolsillos con el dolor que distribuye e incentiva tu trabajo.

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Tienes todo a tu favor. Todos los medios, un equipo de trabajo amplio, la posibilidad de poder utilizar todas las herramientas que quieras y, por tanto, en tus manos, toda la información que quieras. Pero tienes dos cosas en tu contra; tus jefes, y tu poca vergüenza.

En la entrevista con Maduro, has sido incapaz de hacer una sola pregunta o comentario alguno sobre la injerencia de EEUU sobre el pueblo venezolano, y sobre la presión económica ejercida hasta ahogar su desarrollo. Pero, por otro lado, haces ataques continuos sin ningún fundamento, dejándote llevar por un “mandato concreto y directo”: intentar convencer a toda la audiencia de que el presidente de Venezuela es un impresentable y que hay que echarle.

Con tu ironía forzada de incompetencia pones en duda el golpe de estado que se está produciendo, porque dices que no hay levantamiento militar ni violencia. Parece mentira que no sepas todo lo que está sucediendo. Hasta el presidente te lo cuenta, pero tú pareces no querer saber nada de las verdaderas causas de la pobreza. Parece mentira que no sepas cómo se producen ahora los golpes, cómo crean a través de la teoría del caos un clima de insolvencia y hasta de terror en los países elegidos.

Pensé dejarte datos aquí para que los leyeras, pero no lo voy a hacer. Lo hago casi siempre en mis escritos, es decir, respaldarme con documentos, información contrastada y muchos informes. No lo voy a hacer porque lo sabes. Sabes lo que está ocurriendo pero prefieres cobrar, aunque ello conlleve una posible invasión, y respaldas al opresor y encima vas de periodista solvente.

No hacer ningún comentario de quién es Juan Guaidó, dónde ha estudiado y cómo ha llegado…, donde ha llegado, dice mucho de ti y de tu trabajo. Y sigo diciéndote que lo sabes, pero prefieres cobrar.

Yo tengo toneladas de información con la cual cualquier periodista con ánimo de informar y presentar una realidad  más objetiva, plantearía, sin duda alguna, otros interrogantes. Pero tu trabajo en favor del asedio y del capitalismo más ruin ha tocado techo.

Has tocado el cielo con tus manos. Pero no ese cielo limpio y azul, sino aquél donde llegan los que van a rezar todos los domingos y luego disparan con sus palabras.

Has vuelto a protagonizar un capítulo importante en favor del desprestigio de los medios. Tu ataque de ayer solo lo puede realizar alguien al que no le importa enriquecerse (sea como fuere) por realizar “un trabajo bien hecho”. Y, créeme, hiciste un gran trabajo. Para el poder. Para el más deleznable de los imperios y para que la guerra continúe.

Colaboración para Iniciativa Debate

OTAN NO, BASES FUERA


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Nueva masacre en Palestina

Mirando hacia otro lado

El poder fascista triunfa cada vez con más facilidad. Su habilidad en el siglo XXI, a través de un control férreo de los medios de comunicación y de las redes sociales, para persuadir a las colectividades a mirar para otro lado y entretenerlas con otros elementos de distensión…, no tiene precio.

Israel, el gran enemigo del mundo, celebra el 70 aniversario de la creación de su estado adhiriéndose a lo único que sabe hacer, sembrar de terror y sangre todo horizonte que desea alcanzar. Mientras, Europa permanece arrodillada, incapaz de romper lazos con un estado demoníaco, y como regalo le ofrece tres etapas del giro y su sublime “triunfo feminista” en Eurovisión.

https://www.hispantv.com/noticias/palestina/372795/francotirador-israel-gaza-muere-protesta-nakba

 

Photo by joséluis vázquez domènech

Hacer un análisis social y político de lo que está aconteciendo en nuestro entorno nos llevaría, probablemente, a granjearnos un buen número de adversarios, porque hoy en día, es muy complicado poder escribir sin que tus reflexiones ofrezcan algún destello de fácil absorción.

No hace falta ser un analista de gran talla para llegar a la conclusión de que más le valdría a todo dios concienciarse de que ni Corea del Norte, ni Irán ni Siria son los países que hay que combatir y someter a las más severas infracciones. Bastaría con que fuéramos capaces de detenernos un instante y replantearnos qué hostias estamos haciendo alabando la democracia estadounidense y las terribles secuelas que de todo ello se derivan.

El mayor desastre que viene aconteciendo en la tierra desde que nací viene de la felación continuada que tienen a bien realizar los Estados Unidos con el falocéntrico estado israelí. Y poco más hay que solucionar en este mundo. Si exigiéramos a nuestros gobernantes la ruptura completa de relaciones con esos dos monstruos, todo se iría corrigiendo automáticamente. Pero estamos a años luz de semejante noticia, y estamos obligados a despertar cada día con la noticia de nuevos asesinatos; es igual por bombardeos, invasiones, francotiradores, guerras inventadas u otras indisposiciones. Y éste es el gran enemigo a combatir.

Pero la mayor urgencia carece de respaldo popular, porque somos especialistas en mirar hacia otro lado y avanzar, incluso con indignación, por caminos que no llevan ni a grandes puertos ni a la consecución de la paz.

*** Quisiera recordar a todo el mundo que Palestina es para Siria la principal causa nacional árabe, y paga un gran precio (casualidad) por respaldar la resistencia y defensa de Palestina. Defender a ambos países es intentar defender la paz en el mundo, porque ambos son el verdadero foco de resistencia contra el imperialismo.

Otan No, Bases Fuera


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Mujer! Y hoy, ¿no vas a moverte? ***

Cómo se programan (o impiden) las manifestaciones y por qué

Cuando escribimos que el 8 de marzo no pasó absolutamente nada parecido a una revolución o movilización contra el sistema, nos referíamos a ésto.

El poder tiene sus resortes tan bien controlados que hace creer a la gente que es capaz de transformar el mundo, cuando en realidad, esa capacidad no solo está anulada, sino que además forma parte del simulacro.

Miles de manifestaciones teledirigidas se hicieron eco como distribuidoras de esa necesidad de cambio. Pero solo eran eso, teledirigidas…, pero hacia la nada, a dibujar una falsa percepción y a salvaguardar (aunque a muchos les cueste creer), el engranaje de producción bélica.

Ya tuvieron sus primeras intervenciones en las marchas contra Trump. Eran lo mismo. Nada. Y os pregunto: ¿Creéis normal que una persona cualquiera, que lucha (o dice querer luchar) por destronar a quienes nos están pisoteando, salga a manifestarse llena de júbilo por reivindicar unos derechos, y la misma persona esté ciega ante una invasión, ante un ataque no contra un país sino contra cien? No parece normal. Pero es la norma.

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Si mi lucha es defender la situación de las mujeres en el mundo, ¿podríamos concluir que las mujeres sirias, yemeníes, palestinas o libias están siendo menospreciadas con enorme impunidad? Si. Podríamos y es nuestro deber mostrarlo.

Y aquí radica lo que venimos deseando exponer desde hace tiempo. Las verdaderas movilizaciones son aquellas que procuran subvertir el orden, porque las que ni tan siquiera desordenan los titulares de un informativo son solo eso, pasacalles festivos muy alejados de todo intento de rebelión.

El 10 de marzo, ante la desatada euforia que habitaba por doquier dado el “enorme éxito de las movilizaciones”, escribí que la revolución no será televisada, haciendo referencia a aquél espectacular montaje donde desde los medios de comunicación nos guiaban puntualmente con los horarios, emplazamientos, lemas, recorridos y otras líneas de actuación.

Por más que procuraba hacerme entender, la dificultad era extrema a la hora de poder llegar hacer creer a una mujer, que lo que había sucedido no era ni un granito de arena en la llamada lucha contra el sistema, porque era el propio sistema quien había diseñado con sus arquitectos movimientos tan poco convulsos.

Un mes después hay una nueva oportunidad para salir a las calles a luchar contra esa opresión que constantemente vuela sobre nuestras cabezas, pero las calles estarán vacías, huérfanas de revolución, porque no nos van a brindar la oportunidad de concienciarnos para ello. Una puede salir a airear sus críticas si van a ser televisadas, pero no podrá hacerlo cuando sus gritos sean contra los verdaderos pilares del sistema. No podrá salir, por un lado porque no le van a dejar y, por otro, porque ni tan siquiera se lo van a contar.

El mensaje es simple. Si las manifestaciones del 8M se dieran hoy, en una lucha sin par contra el capitalismo, contra el imperio de la guerra, y exigiendo la retirada de todas las bases militares del mundo, el feminismo hubiera dado un paso gigante hacia el afianzamiento de sus exigencias. Incluso me atrevería a decir que si todas las mujeres que se movilizaron lo hicieron pensando que su objetivo era transformar la sociedad, aquél día solo asistieron a un ensayo, pero que si su objetivo era real y persiste, que por favor salgan estos días corriendo a las calles, porque ahora sí, podríamos hablar, mínimamente, de un movimiento contestatario y eficaz.

Pero ahora no te van a animar a hacerlo, porque ahora los mismos que sacaron a las mujeres a las calles de Washington…, están lanzando sus misiles contra Damasco. Y claro está, prefieren que te vistas de lila y no que tengas la osadía de acudir a la embajada estadounidense a decirles lo que piensas de sus guerras, porque saben que estás contra ellas.

Pero nos desorientan…, nos brindan la oportunidad de salir a manifestarnos para entretenernos, para desahogarnos de tanta impunidad, pero al mismo tiempo cierran las puertas a que podamos hacerlo contra aquello que verdaderamente les importa.

Habrá quien pueda pensar que nada tiene que ver, que es mezclar churras con merinas, pero ahí reside parte de la tragedia. Porque precisamente ahí está la trampa, creernos que tenemos capacidad de transformación, que somos capaces…

…, capaces de seguir su juego sin darnos cuenta de los detalles.

Y termino. Hasta que no nos demos cuenta de que solo hay una lucha, no tenemos absolutamente nada que hacer. El empoderamiento está en otro sitio, no en el Instituto de la Mujer, que tampoco ve lo que está sucediendo, y sigue subvencionando una arbitraria e inapreciable lucha, porque toda mujer que desea ponerse en pie ante la injusticia y el maltrato, hoy tiene el puño en alto contra el Imperialismo. La verdadera lucha hoy está en Siria. Lo demás son distracciones, armamento neurolingüístico del capitalismo.

*** El título viene a colación para visualizar mejor las razones que aquí expongo, dado que la cercanía de los hechos me permite hacer comparativas y análisis más fáciles de entender. Lógicamente, el llamamiento a una movilización total contra aquellos que nos oprimen queda abierto a hombres, mujeres y viceversa.

Colaboración para “Iniciativa Debate” y “Ojos para la Paz”


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Homenaje a las víctimas

Otra Alternativa

Se supone que el mejor homenaje que se podría hacer a las víctimas es aquél que propiciara que no volviera a haber un atentado nunca más. Éste y, lógicamente, el que consiste en acompañarles en su dolor.

Hasta aquí es probable que abraces estas líneas porque los humanos, a veces, muy pocas veces, nos dejamos llevar por el sentido común.

Pero cuando nuestros actos están filtrados para que sean nuestras emociones las que tomen buena nota de lo que va sucediendo, lo que en realidad acontece es que nos convertimos en esclavos de una maquinaria mediática que golpea incesantemente sobre nuestra capacidad de reacción frente al miedo y la tragedia.

Desgraciadamente, el mismo modus operandi es utilizado por los políticos para que ahora sí, abraces su causa y no por ejemplo, la mía. Recuérdalo, todos los políticos. Su fuerza reside en su capacidad de persuasión, en su maestría a la hora de lidiar con el engaño, y en sus magníficos equipos de marketing y sociología de la comunicación.

Es probable que aún permanezcas atento a éstas líneas porque sigas considerando que encierra un discurso con parte de razón. Pero el discurso ya ha terminado…

Sulafa Hijazi‎‏ – Syrian ilustrator

Solo me queda anunciar cual es la mejor acción que podemos realizar para espantar el terror de nuestras vidas. Es tan sencilla que a mi me da pánico pensar (yo también caigo en las redes de las emociones) que para tanta gente resulte tan extraña. Lucha y exige la retirada de todas las bases militares y, sobre todo, lucha y exige la desmantelación y la desaparición de la OTAN, padre del terrorismo internacional y avanzadilla del imperialismo y de todas las guerras.

Hay un partido en España que ha conseguido amansar la indignación y retirar del sentido común una de las claves para poder alterar, de una vez por todas, el funcionamiento del sistema. En dicho partido, sus simpatizantes han sacado notas altas en perfiles educativos y culturales (en relación siempre, claro está, con los perfiles de los simpatizantes de los otros partidos), y hasta me atrevería a decir que tienen una apreciación muy buena respecto de su sentido crítico y de su capacidad de análisis de la realidad.

Pues bien, y ahora ya te puedes desmarcar de mi sentido común y de mi planteamiento;  este partido también ha trabajado a destajo la capacidad de convertir en emoción (la esperanza del cambio) un ideario político que ha sufrido más recortes que los salarios en España los últimos 10 años. Y nos encontramos con la deleznable noticia de que miles de españoles cultos, con carrera, conocedores de mundo e infatigables luchadores del cambio acepten sin que se avergüencen por ello el psicodélico arte de la transformación de la OTAN desde dentro.

No tengo tiempo ya para hacer ni tan siquiera un resumen de lo que representa esta organización en el devenir del mundo y, lo que es más importante, en las vidas de millones de personas.

¿Quieres de verdad hacer un homenaje a las víctimas y evitar que el terror se propague por doquier? Es muy fácil, no votes jamás a ningún partido que respalde ninguna organización militarizada  presta a abanderar su intromisión en el mundo. Jamás.

Es probable que pienses que algunos lo que quieren es entrar en el atlantismo y lanzar churros desde los aviones, para dar de desayunar a los países “en conflicto”. En este caso, te recomiendo la lectura más detenida del tercer y cuarto párrafo.

OTAN no, bases fuera

colaboración para Ojos Para la Paz e Iniciativa Debate


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Terrorismo Pre-Electoral

Locuras un tanto comprensibles

Hace no mucho tiempo, en tierras hispánicas edulcoradas de políticas un tanto miserables, corrían ríos de tinta después de algunos atentados de ETA en plena campaña pre-electoral. Los “demócratas” sostenían que dichos actos tenían una clara intención para apoderarse del discurso en medio de un momento tan determinante como era aquél en el que la ciudadanía estaba llamada a acudir a las urnas para elegir a sus representantes.

Hubo momentos en los cuales incluso se escribió y se llegó a constatar que el libre derecho de la ciudadanía quedaba sesgado en tales circunstancias, convirtiendo el proceso en un acontecimiento que rayaba la ilegitimidad, dado que el honorable acto del voto precisaba de un contexto libre de violencia y terror.

Hoy, los mismos “demócratas” olvidan por completo su propio pasado, y visten de gala los solemnes llamamientos tanto en Francia como en el Reino Unido. Al parecer, nadie observa que en ambos países justo antes de la llamada electoral se dan cita nuevos atentados que, contrariamente a lo que podríamos pensar, no interfieren en la libertad individual de nuestros vecinos europeos para ir a la cita sin la presión del terror y del miedo.

Es más, podría decir sin tapujos que el poder mediático y sus corresponsales en los ministerios secretos celebran el ambiente creado, dado que en tales circunstancias es del todo improbable que los líderes de izquierdas puedan atraer con sus discursos al votante amordazado por tanta angustia y siniestralidad.

Incluso podríamos llegar a la conclusión de que resulta extrañamente rentable vivir permanentemente (como está ya ocurriendo durante los últimos años) rodeados de sangre y fuego.

Ahora ya no tiene la más mínima importancia que el terrorismo esté presente en nuestra vida cotidiana. No altera nuestra percepción del mundo, porque ya han hecho posible que habitemos en él fumigados por la normalidad violenta que han instaurado. Ahora lo que es importante es mantenerlo, porque es tan rentable que merece la pena no pensar ni tan siquiera por un instante que, tal vez, no sea una buena idea ir a votar con las emociones vestidas de gala para recibir a los políticos más corruptos e impresentables.

P.D.: Bien raros son los terroristas modernos, que hacen justo aquello que va en su contra, insisten en dejar huellas para dejar constancia de su militancia, son reconocibles por los servicios secretos, deambulan por todas partes como pedro por su casa, buscan objetivos que ni favorecen su causa ni hay dios que lo entienda, mueren para no hablar y, mucho más intrigante, están siempre obcecados para que triunfe la causa imperialista.

Y bien extravagante es todo lo que está sucediendo con los “desaparecidos” en el puente, y que sigan sin dejar ver los cadáveres de todos los fallecidos. Atención a las noticias, eso sí, después de las elecciones!


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Entrevista Personal

Charla Radiofónica:

(Sott.ne)

El pasado 17 de octubre tuvieron a bien hacerme una entrevista, y así poder charlar largo pero no tendidos sobre algunos de los acontecimientos políticos más relevantes de la actualidad internacional. La entrevista dura hora y media pero mantiene cierta actitud responsable y crítica, y espero que no resulte ni aburrida ni escurridiza. Agradezco a quienes propusieron e hicieron real este diálogo y a todas aquellas personas que tuvieron a bien escucharme un colorido sábado otoñal.


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La Violencia de los Estados

Breves:

(migraciones)

El problema de las migraciones es probablemente la consecuencia más terrible de la violencia ejercida por los propios Estados, el culmen a sus insidiosas políticas beligerantes e imperialistas. Es imposible proceder a respetar ningún mandato que nos obligue a aceptar tamaño chantaje, ni en nombre de ninguna democracia ni en favor de ninguna lucha. Y es irresponsable hacernos ver que existe el éxodo irregular, o el asilo político indebido. Todos los seres humanos tenemos derecho a vivir. Cuando el lugar de nacimiento es quien dicta sentencia, deberíamos de viajar allí donde se acabaron los sueños y comenzó la tragedia. Para comprender antes de hablar. Para ver con nuestros propios ojos de lo que trata, y sentir en nuestras carnes las consecuencias de tanta infamia. 

Hemos hecho de la pobreza una actividad turística que viaja de noticiario en noticiario por todos los informativos del mundo, mientras seguimos respaldando en las urnas la legitimidad del Estado violento.

(Hay que abrir una puerta en todos los muros)

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

 

 


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Francia

Una grande y libre!

Francia nos muestra ya su rostro, y lo que hasta ahora se hacía a escondidas, se desvela con la ingrata noticia de que va a bombardear Siria. Y como alumno aventajado de las políticas imperialistas al uso, lo justifica informándonos de que lo hace en defensa propia.  La bárbara situación que está atravesando Oriente Próximo nos va estallar en nuestras propias manos, y lejos de tomar medidas para paliar tanto horror, los dirigentes europeos respaldarán acciones de este tipo, no ya para ayudar al pueblo sirio de ningún presidente, sino para atar en corto sus movimientos geoestratégicos que están siendo amenazados por la incógnita por la que atraviesan sus objetivos. Rusia es el único país capaz de detener esta ofensiva, pero sabe que tomar parte en él más activamente puede terminar desestabilizando aún más la región y sus propios intereses.
Atendiendo el caos y la masacre que está representando la huída de miles de refugiados de los campos de Jordania y Turquía, una acción política decidida para acabar con esta catarsis exigía la pronta reacción europea, pero lejos de optar por prestar la ayuda necesaria, un nuevo país se erige como Estado invasor, y agrede nuevamente la posibilidad de poder llegar a la paz. Es del todo irresponsable, suicida y corrupto, y creo que no hay forma más nítida de dejar constancia de que por encima de cualquier convenio con la solidaridad, la maquinaria bélica impulsando el neocolonialismo más extremo no solo prosigue, sino que se intensifica. 

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Photo by Joséluis Vázquez Domènech

Esta aniquilación programada para deshacerse del eje Irán – Siria – Rusia lleva tiempo produciéndose, y es del todo macabro asistir continuamente a los modos en que los intereses económicos son capaces de sostener los discursos más absurdos e incongruentes. Y los argumentos que se extienden a través de los medios de comunicación comienzan a parecerse a los cómics más delirantes que podamos imaginar. La gran Francia da un paso al frente, y su magnífica puesta en escena tras los atentados de Charlie Hebdo comienza a dar sus frutos.  

¿Qué podemos hacer? Estamos en manos de una serie de impresentables que están negociando unos dividendos para unos pocos en contraposición a la muerte de miles de personas. No hay forma alguna de poder creer absolutamente nada de lo que nos puedan contar para hacernos ver que son necesarias éstas políticas tan denigrantes. Y puesto que solo me queda dirigirme a la gente común, no puedo más que trataros de convencer de que votar, en ésta Europa criminal, y participar de sus parlamentos y gobiernos (sea con el partido que sea), es seguir dando alas a un sistema que necesita su total descomposición. Ningún partido que apruebe su participación en la estructura política de la Unión Europea (aunque sea para decirnos que lucha contra su funcionamiento) me merece el más mínimo respeto. Solo será digno de tenerse en consideración quien sin complejos exija el inmediato desmantelamiento de ésta organización, de la OTAN, de todas y cada una de las bases militares, y la salida del euro. Todo lo demás es participar de la cruenta historia que se está escribiendo en estas latitudes que se han convertido en verdaderos estercoleros.


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Estados Unidos

Despotismo nada ilustrado

Estados Unidos está presente en todos los procesos que causan furor entre aquellas poblaciones que quieren vivir ajenas a las guerras y a las intervenciones militares. 

Lanzada la bomba atómica en Hiroshima promueve siete décadas después un Acuerdo de Seguridad con Japón, “obligando” a este país a cambiar una legislación contraria al uso de las armas.

Es una constante que por su reiteración resulta hasta irrisoria. Este país es especialista en liderar alianzas, bloques o planes, tamizados con nombres que llaman a la búsqueda de la paz  o el diálogo pero que siempre, siempre, esconden detrás el despliegue de su artillería, de su modelo comercial imperialista y su beligerante estrategia para seguir liderando el rumbo de un mundo que se resquebraja a trompicones.

El anecdotario (expuesto por Chomsky en una de sus tantas conferencias) de algunos de sus presidentes merecedores de los premios “Nobel de la paz” reflejan bien a las claras un diario de antecedentes penales difíciles de superar. Con respecto a la conquista de la mitad de México, Roosevelt explicaba que era inevitable, que era altamente deseable para el bien de la humanidad que los estadounidenses expulsaran a los mexicanos de su tierra, y que estaba fuera de consideración alguna esperar que los tejanos se sometieran al dominio de la raza más débil. Y por supuesto, robarles Panamá a los colombianos también fue un gran logro para el futuro de esa gran tierra que es América. Del mismo modo Woodrow Wilson “salvó” Haiti, asesinó a miles de personas y dejó el país destrozado y en ruinas. Lo propio hizo con la República Dominicana. Hasta tal punto es miserable el discurso de este gremio de políticos y pensadores que les adulan que el idealismo wilsoniano es visto como el principio guía de la política exterior de los Estados Unidos, un principio que no ha cesado y que sigue minando la paciencia y la vida de millones de personas. Jimmy Carter (reconocido por su infatigable trabajo por los “derechos humanos”) apoyó el régimen del dictador Somoza e incluso creó y entrenó una milicia nacional que masacró a la población y dejó en la cuneta a 40.000 personas. La razón de dicha actuación fue una broma de muy mal gusto; expresaban que Estados Unidos no quería controlar Nicaragua y otras naciones de la región, pero que tampoco podían permitir que los sucesos escaparan de su control. Deseaban, como siempre, que dicha nación actuara independientemente, excepto cuando esa independencia afectara a los intereses de los Estados Unidos. La democracia es buena a los ojos de ésta administración si es coherente con los planes económicos y la estrategia de esta depravada unión de estados aniquiladores. Tal y como dijo Thomas Carothers, todos los presidentes estadounidenses son, por alguna curiosa razón, esquizofrénicos, una patología que ataca a la gente cuando entra a la Casa Blanca; apoyan sinceramente la democracia pero la hacen pedazos en cuanto ésta nada quiere saber de sus políticas. Obama aceptó el golpe militar que derrocó la democracia en Honduras, y se felicitó por las elecciones posteriores que tuvieron lugar bajo el nuevo régimen militar. Lo que no dijo fue que así conservaba la base militar de Palmarola, fundamental para sus planes dado que la mayoría de países latinoamericanos han ido expulsándoles por su extremado apego a la injerencia. Esclarecedoras son las palabras de Correa, presidente de Ecuador, cuando dijo que aceptaría bases militares en su tierra si Obama les permitía a ellos establecer otra base cerca de Miami. Negada la condición fue cerrada la base de Manta. Así las cosas el ilustre último presidente está militarizando ahora Colombia y Panamá, no vaya a ser que el auge independentista en el sur del continente le deje fuera del juego.

Desgraciadamente podríamos ampliar la hemeroteca hasta aburrir al más osado lector, pero llegados a este punto nos basta con decir que todas las bases militares tienen un único fin; permitir a este imperio la posibilidad de que la agresión y la intervención no cesen en todo el mundo. Eso si, en una denodada lucha contra el terror. 

Ya no da rabia. Dan asco. Y debemos aprender a nombrarles sin tapujos, como merecen, reafirmando los criterios objetivos de colonización y mostrando todos sus movimientos como flagrantes acciones de maléfica intención. No debemos sonrojarnos por tratarlos como elementos conspiradores contra la paz mundial, y debemos olvidar todas las reticencias a ser tachados de marxistas, anarquistas, comunistas o funambulistas. Cualquier estudio histórico analizado sin lupa permite que afloren las heridas que muestra nuestro mundo, y da como resultado final una contundente afirmación: Estados Unidos promueve guerras, terrorismo, intervenciones, despotismo e imperialismo comercial y militar, instala acuartelamientos para operaciones secretas y no tan secretas, financia grupos de presión y represión, espía todo lo que se mueve, persiste en controlar todos los recursos naturales y artificiales, da alas al negocio de las armas, planifica golpes de estado, impulsa las grandes migraciones, da la espalda a los derechos humanos, le importa un bledo la muerte de millones de personas y, lo que es peor y más denigrante, dice hacerlo en nombre del progreso y de la paz mundial.

Estamos dejándonos llevar por una nueva etapa donde el academicismo más burgués  y rancio está liderando (al igual que sucede con la mayoría de los medios de comunicación) propuestas y enfoques teóricos que se alejan completamente del respaldo a la justicia y a la libertad, haciéndonos creer que la caída del muro es un punto y aparte, reflejo del fracaso de cualquier tipo de socialismo o de comunismo que hayamos podido conocer. Y nada más lejos de la realidad, el socialismo está aún por llegar y urge una declaración universal que destrone la ideología imperante y todos sus armazones. Y urge reconstruir un camino que se dirija de verdad hacia políticas solidarias y soberanas. Porque soberanía es precisamente lo que nos han arrebatado, y autoafirmación aquello por lo que debemos luchar.

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Yankees, go home!

(El departamento de estado de Estados Unidos ha denegado el visado de entrada al periodista Manuel Martorell por denunciar la tragedia del pueblo kurdo, y justifica esta acción diciéndole que ello es debido a sus actividades terroristas. Me uno a su causa y muestro desde aquí el más absoluto desprecio a estos impertinentes juegos diplomáticos)

Colaboración para Iniciativa Debate


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El deporte al servicio del Capitalismo

Carta a toda la afición

(y la exigencia moral de liquidar la mayoría de competiciones)

Introducción:

Un grave problema que afecta seriamente la credibilidad de nuestras democracias está en la inmensa dificultad que tenemos para acceder al buen uso de la información, es decir, a cierta objetividad e independencia a la hora de tratar todas las noticias (la opinión pública está mayormente influenciada, regulada y controlada por los medios de comunicación). El mismo pack trae consigo los ilimitados obstáculos que se han de superar para poder mostrar en tiempo real (al menos en un periodo próximo a los acontecimientos que se están tratando) todas las mentiras que nos están contando.

Seguir el rastro de los modos, los tiempos o los enfoques con que se nos muestran las principales “incidencias” (guerras, invasiones, atentados, protestas…) ayuda mucho a saber descifrar la existencia o no de la veracidad que transmiten. Y en los últimos tiempos andamos sobrados de estrategias manipuladoras que incluso llegan a hacer gracia por sus indudables defectos de forma. Todo lo sucedido con la irrupción del Estado Islámico es buena prueba de ello. 

Pero no quiero hoy tratar el origen y expansión de este grupo. Más bien ponerlo como cebo para poder llegar a comprender qué sucede en este agreste mundo globalizado.

Quienes dirigen el cotarro saben muy bien dos cosas. La primera, que controlar los medios de comunicación es el primer paso para alcanzar todos los objetivos. Y la segunda, que mientras ejecutan sus innumerables actos delictivos de guante blanco, nada hay mejor que entretener a la población con anestesiantes que llenen de euforia las horas muertas de las jornadas cotidianas.

La mercantilización del deporte:

Todos sabemos que el deporte es el mejor dispensador de tiempo libre. Pero parece ser que no son muchos quienes se interrogan por su verdadero papel en nuestras vidas. Para simplificar los argumentos podemos llegar a decir, sin miedo a equivocarnos, que quienes nos auxilian con esos anestesiantes son los mismos que poseen las herramientas para manipularnos masivamente, y que también son los mismos que dinamitan con sus millones de dólares la paz en un mundo impregnado de humo y miedo.

El proceso es sencillo. Ofrecen a los ciudadanos ávidos de tiempo libre espectáculos que satisfagan sus deseos inminentes. Pongamos tres o cuatro ejemplos fáciles de interpretar. El fútbol, el baloncesto, el automovilismo y el motociclismo. No es casual que los deportistas que brillan en cada una de esas facetas sean todos multimillonarios. Lo son porque hay quien decide que así ha de ser, para engrandecer el circo al que representan. Y el encubridor de tamaña incongruencia no es otro que aquél que paga para que todo prosiga de igual manera. Los mismos que ejercen de tiranos y   conquistadores con su capitalismo rampante, son quienes financian a Cristiano Ronaldo, a los hermanos Gasol, a Fernando Alonso o a Jorge Lorenzo. Los magnates de la construcción, los grandes bancos o los petrodólares árabes son (por citar a algunos) los tristes protagonistas que a ti, amante de éstos eventos, te deberían hacer pensar. 

Por un lado participan en desembolsos importantes en la elección de presidentes o de cargos políticos, están en la línea del frente a la hora de reconstruir países que ellos mismos han llevado a la guerra, y crean lobbies de presión para dominar los centros de decisión de medio mundo. Y, por otro, mientras manchan sus negocios con una y mil peripecias geoestratégicas de difícil catadura moral, inyectan el dinero suficiente en determinadas modalidades deportivas para tener gozosa y satisfecha a gran parte de la población.

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Las incoherencias devienen así  más visibles en un sector de la población altamente contaminada por esta fiebre televisada. ¿Qué piensa Ada Colau cuando se sienta en el palco del F.C. Barcelona? (Es probable que nada diga al respecto mientras ocupe su cargo, y que incluso se adhiera a mis planteamientos. Pero ahí está…). No importa que la afición sea militante de Podemos, de Izquierda Unida, del CUP o de cualquier agrupación popular asamblearia. La enfermedad también afecta a quienes piensan que salvaguardan la supuesta decencia ética. Mientras lanzan diatribas contra Israel o Arabia Saudí aplauden los goles de Messi a rabiar. Mientras inundan sus redes sociales de indignación ante los señores de la Troika animan a Valentino Rossi, enloquecidos con sus derrapes y adelantamientos sin par. Y mientras cenan disfrutando con Jordi Évole se frotan las manos viendo la NBA. Resulta difícil de entender, pero es así. Se alegran una y otra vez con las migajas que les ofrecen los mismos que gestionan las políticas contra los que luego ellos mismos dicen luchar. 

Más de uno ya estará pensando que estoy extremando el discurso, o que yo mismo también protagonizaré mis pequeñas atrocidades con mi disertación y mis turbias aguas en la vida real. Puede ser, pero ello no ha de empañar la reflexión. Lo que me importa es descubrir los agujeros negros que nos succionan. 

Esta circunstancia la observo importante y necesitada para saber gestionarla. Es decir, hay que mostrarla  abiertamente para poder reflexionar. 

Deberíamos volver a las canicas, a la petanca, a los bolos o al dominó. Lejos de los dominios de los mercados, y próximos a nuestros vecinos, con quienes poder vivir los deportes y los juegos alejados de tanta contaminación. Si de sentir los colores se trata, qué mejor que esos partidos de pueblo, celebrando hasta la derrota. Pero hoy los colores no se sienten, se compran a destajo, se venden cuando hay premura, o se lavan con lejía si el equipo lo compra un patriarca ruso o un excéntrico chino. ¿Qué más da?, si lo que importa es prevalecer en la nebulosa de la gloria.

Una urgente reflexión:

¿De verdad sigues insistiendo y me quieres hacer creer que sientes la camiseta como si fuera tu segunda piel? He de retomar mis primeras líneas para declarar que no se me han olvidado. Cada jornada suceden en el mundo infinidad de acontecimientos que nos dejan sin respiración. Pero la búsqueda de la verdad no entra en ese guión. Bombardeos, matanzas, violaciones, deportaciones, emigraciones masivas, mutilaciones, hambre… Y yo no tengo todos los datos para enlazar directamente cada causa con su nefasta consecuencia, pero sé que los mismos que te quieren hinchar de palomitas y cervezas frente al televisor son los mismos que te abren las puertas a sus estadios. Y, lo que es peor, los mismos que subvencionan la incultura y la brutalidad patrocinan tu euforia ante la pantalla del hogar.

Hace bien poco ha aparecido una noticia, que sin que para mí sea sorprendente espero te haga recapacitar. Yo ya he escrito mucho sobre ello, (casi siempre como ya he dejado constancia antes, sin pruebas contundentes). Pero los años siempre reparan las mentiras. Qatar admite tener relaciones con el Estado Islámico. No te quiero ni contar qué tiene que haber escondido en ese escenario, en el que países como Estados Unidos, los Emiratos, Arabia Saudí, Israel o la propia Qatar han sembrado de putrefacción y dinero. Te aseguro que para cuando ellos admiten tener relación, es porque millones de personas ya lo sabemos desde hace mucho.

Ahora te pregunto. ¿No te da vergüenza saber que tus ídolos son el trueque necesario para que te olvides de la verdad que esconden? ¿No sientes una auténtica repulsión hacia quienes utilizan sus fondos para aniquilar gobiernos y, al mismo tiempo, entretenerte tiñendo con tu color la sangre esparcida? ¿No quieres detenerte un segundo, y pensar que tal vez no resulta lógico que unos cuantos figurantes cobren cifras astronómicas mientras tu barrio se llena de pobreza y desilusión?

Es probable que casi todos seamos incoherentes con aquello que proclamamos, sobre todo en estas redes sociales en las que tan fácil es darle al me gusta, y tan difícil pararse a pensar. Sí, es probable. Pero me niego a admitir que un ciudadano que dice luchar por el cambio, admita y dé alas a la continuación de este macabro juego, que ni es deportivo, ni es justo.

Cualquier socio de esos grandes equipos españoles debería exigir a sus presidentes el final de tanto disparate. Pero si lo que te importa es que en tu puto equipo jueguen los mejores del mundo, a costa de cualquier cosa, has de saber que estás favoreciendo el progreso de la miseria. Sí, has de saberlo.

Y ahora, celebra todos los goles que quieras.

Colaboración para Iniciativa Debate

 

 

 


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Cumbres Impertinentes

Breves:

Hace bien poco se celebró en Madrid una reunión especial del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En el encuentro se trataron (eso nos cuentan) medidas para prevenir y luchar contra los flujos de los llamados combatientes terroristas extranjeros. En ninguna hoja de ruta estaba prevista investigar la política internacional de Estados Unidos. Las cosas así, ya sabemos una cosa más. Esos flujos de combatientes se van a extender, y gracias a cumbres impertinentes como éstas, nos anuncian la extensión de los planes bélicos (estrategia geo-política la llaman ellos). Destrozado Oriente Próximo, todo indica que le toca el turno a Asia Central. Rusia, China, India e Irán van a sufrir el hostigamiento dentro de sus fronteras o próximos a ellos de grupos extremistas religiosos o separatistas. Ya sabéis, financiados y con una planificación a largo plazo que volverá a traer el amargo sabor del imperialismo más ruin. Prosiguen las guerras, y se extiende la barbarie. 

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París bien vale una manifestación

Indignaciones Selectivas

Antes de emplearme a fondo con el siguiente artículo y procurar ser resolutivo, temo que estaré obligado a responder a más de un interrogante. ¿Cómo dirigirme al público en general mostrando abiertamente que yo jamás iría a la manifestación celebrada en las calles de París? O lo que viene a ser lo mismo, ¿Cómo revelar, siendo consecuente, que rechazaría caminar tras esa pancarta a favor de “esa libertad”, y en contra de “ese terrorismo”?

En las mismas respuestas descubriremos el motivo de mi vil comportamiento, y las razones de un planteamiento generador de una más que agitada discusión.

Dicho así, bien pudiera parecer que soy un aciago personaje que habría que arrestar de inmediato, mas ello no sería sino testimonio y resultado de todo lo que van logrando con tanto trabajo. No estaría de más recordar que quien disiente del clamor popular corre el riesgo de perpetuarse en el olvido, sobre todo cuando dicho fervor proviene del discurso único e ininterrumpido.

Nos sumergimos ya en las enfangadas aguas de la democracia. La capacidad de expresarse libremente nos debería llegar a todos sin distinción, pero le compete a unos pocos imponer su voluntad y evidenciar con ella su aplastante verdad. No importa que yo pueda exponer un discurso solidario, pacífico o altruista. De nada sirve empatizar con el más débil, sobre cuya cabeza retumba el sonido de los drones o el dolor de la sed y la malaria. Sirve, únicamente, mostrar una simulación del malestar, la apresada indignación en el espectáculo informativo.

Mi aparente contradicción encierra parte de la respuesta. ¿Es posible pretender luchar por la justicia y no participar de esa eclosión que late en los miles de corazones de tantos manifestantes? No solo es posible, sino tal y como se construyen las historias, hasta necesario. La lectura deviene más nítida si somos capaces de observar que la verdadera incompatibilidad se hace fuerte sobre el asfalto de París, participando inconscientemente en el macabro juego de la guerra. Vamos por partes, y procura responder conmigo.

¿Irías a una concentración que propusiera el desalojo de sus casas a sus legítimos dueños, porque alguien lo estipule así? Consciente de que tu respuesta va a ser negativa, te invito a que (en el recorrido de la manifestación) te quedes con la cara del primer ministro israelí.

¿Serías capaz de festejar la destrucción y aniquilación de un país respondiendo al deseo único de apropiación de todos sus recursos naturales? Sabiendo que no respaldarías ese acto, ahora puedes tornar la mirada y dirigirla hacia el presidente de la gran república de Francia.

¿Saldrías a gritar a las calles para exigir austeridad hacia los más pobres y, al mismo tiempo, procurar enriquecer solo a cien? Siendo impropio de ti ese argumento, observa como caminas junto a la gran canciller.

¿Lucharías denodadamente por cubrir tu jardín con miles de cruces, como homenaje a quienes habrán de caer? Atiende, no vaya a ser que entorpezcas la salida del premier.

¿No te sentiste ofendido y traicionado cuando unos cuantos lugartenientes tuvieron a bien invadir un país? Ahora que asientes con tu cabeza, da la mano a tu presidente, y ve con él, que también quiere rendir tributo a su fe.

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Nada voy a decir de los saqueos, violaciones, asesinatos, expolios, invasiones, torturas, humillaciones, fraudes, y demás demoliciones que han cometido quienes nos hablan de paz y libertad. Una paz y una libertad que apenas pueden sostenerse bajo el cielo de París, porque ni un millón de almas pueden reescribir historia alguna, ni podrán disfrazar la cruda realidad.

Claro que se puede pensar que una cosa no quita la otra, es decir, que se pueda coincidir en el mismo evento con quien no tienes el gusto de sonreír. O dicho de otro modo, estimar oportuno que puede ser muy lícito converger en un punto con aquél que no quieres ni ver.

Pero ahí radica el engaño, en hacernos creer que todos somos igual de humanos, y que ante la barbarie hemos de actuar, obedeciendo a pies juntillas los dictados de los medios y las presiones de los miedos, hasta dislocarnos frente al televisor, siendo protagonistas de un nuevo acto religioso, pleno de bondad y certidumbre.

París bien vale una misa, en este caso una manifestación; nuestros dirigentes se reconvierten y abrazan la causa pacífica arrastrando con ellos a miles de fieles sin saber que en el camino no está la libertad de expresión, ni homenajear a todos los asesinados, ni fortalecer lazos para detener tanta barbarie, sino suministrar gasolina para la próxima combustión. Pero ahora con el beneplácito de una sociedad que ilumina las calles con lágrimas en sus ojos. Sus oraciones retumban en los templos,  las puertas se abren para que la “lucha contra el terrorismo” reciba la gracia de millones de personas y la comunidad internacional detenga, por fin, a esos denigrantes seres que tanto daño nos hacen.

No hay una lucha por la libertad de expresión; no permiten que veamos cómo ha sido todo el proceso. Vuelven a ocultar vídeos reveladores de extraños sucesos. Nos hablan de terroristas profesionales que olvidan sus documentos de identidad. En una hora saben sus nombres, quienes son sus amantes, y cuándo tuvieron el último orgasmo. Los periodistas no preguntan, expanden La Noticia. Nosotros decimos a todo que si, porque todo ha sido terrible, porque el heroico acto de luchar juntos contra el mal nos hace partícipes y protagonistas de otra sentida historia.

Fue Charlie Hebdo y podría haber sido cualquiera. Pero no les importa nada, no quieren que sepamos qué está sucediendo en el mundo, tan solo nos cuentan cómo son los documentales más insidiosos de la historia, llenos de visceral entretenimiento pedagógico, por la causa occidental y el bien común.

¡Y pensar que millones de personas más hubieran deseado desfilar hasta la plaza de la República con ese mensaje premonitorio! Pensar que de todas partes del mundo hubieran asistido allí, para solidarizarse… Pero, ¿con quién? Uno de los miembros más antiguos del semanario satírico Charlie Hebdo, el caricaturista holandés Bernard ‘Willem’ Holtrop, ha hecho unas declaraciones, cuando menos, clarificadoras, y ha rechazado las repentinas muestras de apoyo de las autoridades mundiales y ha advertido de que no dudaría en “vomitar” sobre los “nuevos amigos” de la publicación.

Es de suma dificultad prever qué puede suceder, y dónde, pero todo apunta a que retrocederemos en nuestras libertades y, lo que es peor, que las guerras sucederán, bajo el símbolo de la lucha contra el terrorismo, más unidos que nunca, y con el único propósito de seguir llenando las arcas.

Oportunidades para indignarse, protestar, manifestarse y solidarizarse con los muertos, son tantas, que los familiares y amigos de los asesinados en México, Afghanistan, Nigeria, Somalia, Siria, Libia, Iraq, Burkina Faso, o Yemen, se quedan atónitos, observando cómo es posible que, de repente, y como quien no quiere la cosa, el mundo se tambalee y erija su epicentro en París, esa ciudad de la luz que no ha hecho sino apagar el amanecer del resto del mundo, un mundo que cada segundo vive la trágica muerte de una persona, de la que nada sabemos, y nada nos van a contar.

Solo vale lo que se cuenta. Por ello yo no iría a esa manifestación, ni a ninguna otra donde de lo que se trata es de ocultar la verdad, de transgredir el principio mismo de la justicia, y de seguir impulsando el etnocentrismo y, con él, el desprecio más absoluto hacia los olvidados y los marginados.

Para terminar veo necesario expresar a todas aquellas personas que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos que tienen toda mi tristeza, mi rabia, y mi afecto. Y sé, aunque callen, que en el dolor de muchos estará tatuado el nombre del imperialismo.

Una colaboración para Iniciativa Debate


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Flores Negras

Las bases de Morón y Rota ya están operativas “contra el ébola”. El imperialismo contra-ataca y España se marchita (más aún). Estamos rodeados de criminales, y este otoño vuelven a caer misiles desde las ramas que agitan los árboles del capitalismo. Nos cuentan que es necesaria la presencia de los ejércitos, allí donde los diamantes se exponen como reclamo para los harapientos políticos llenos de codicia. Felipe González comenzó la tragedia y Zapatero la rubricó como acto solemne a su salida. No debemos olvidarlo jamás, el “socialismo” español es corresponsable de muchas de las tragedias que perturban este mundo y, sobre todo, a África. Ya nos hizo mucha gracia la noticia cuando nos deleitaron diciendo que cedían la base para el Sistema de Defensa Antimisiles auspiciado por la OTAN. Y van llegando los momentos, para dar carga de trabajo a tanto militar aburrido, y así controlar el centro neurálgico de las riquezas naturales del continente olvidado.

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Photo by Joséluis Vázquez Doménech

Mi sangre se tiñe africana y denuncio este terrorismo que nos inoculan, como verdadera pandemia. ¿Dónde están los fiscales de los estados, los defensores de los pueblos, los jueces para las democracias, los periodistas que se exponen, y los indignados que tanto firman?. Sin cobertura, y contagiados de fiebres y diarreas que cotizan en prensa. Me sonrojan sobremanera, y me duele tanto menosprecio a la vida. La vida de los negros mineros, de los negros de las plataformas, de los negros de las tierras quemadas, de los negros explotados a conciencia, como perros para sus amos.

Las bases militares no son campamentos de verano. Son las lanzaderas de la mayor de las pestes que asola nuestro planeta, y  la tinta con la que rubrican las firmas  de la barbarie más indiscriminada: ese tratado a través del cual acuerdan sin complejos el enriquecimiento de una mínima parte de la población, y la muerte y sufrimiento de millones de personas.