Un dominio propio

Una de las más lúgubres maniobras de nuestras democracias es convertir la búsqueda de la verdad en delito y, de paso, hacer creer que las reflexiones que emanan de esa búsqueda sean consideradas subversivas o radicales.


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8M: ¿Es el comienzo de una revolución imparable?

La revolución no será televisada

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Todas las televisiones se sumaron a la fiesta. La diferencia es que mucha parte de la ciudadanía creía que era una fiesta revolucionaria, y los medios de comunicación sabían que era una nueva parodia que viene reconstruyéndose (como quien no quiere la cosa) desde que a Hollywood le dio por plegarse a los designios de las corporaciones que fomentan las movilizaciones que no llevan a ningún lado.

Millones de personas que acudieron a manifestarse conocían perfectamente infinidad de eslóganes que los hubieran firmado hasta hace bien poco porque se reconocían en una realidad palpable y que podían sentir como próxima y reconocible. Pero como sucede hasta en las mejores familias, dentro del nuevo y un tanto rentabilizado feminismo transversal, miles y miles de personas se olvidaron, de repente, del significado de aquellas expresiones que elevaban el entusiasmo por saberse orientadas por el camino de la rebeldía y la contestación.

Una de esas frases célebres que para sí tomamos muchas personas (yo incluida), dejó de existir en el imaginario colectivo. Y lo que parecía algo evidente dejó de serlo, y la “revolución”… se televisó.

http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/huelga-feminista-horarios-manifestaciones-actos-sumarse-dia-internacional-mujer-espana_201803065a9ee21d0cf20b9f264d6391.html 

Aun así, pensándolo bien, estamos de suerte. No hubo revolución alguna y, por tanto, seguimos sin verlas por televisión. Porque por desgracia, el sentido estricto de ésta frase sigue vigente, y lo que ha cambiado es el sentido popular, o llamémosle de otro modo, lo que va transformándose desde hace mucho es el sentimiento de lo que es una verdadera transformación.

No tengo intención alguna de entrar en debates sobre la magnitud de los llamamientos, del éxito de sacar a las calles la magia del color morado, ni de custodiar razón alguna que se enfrente a aquello que ni deseo ni busco. Solo dejo sobre la mesa una reflexión. La misma que dejé el año 2011 cuando el 15M se fundió con un partido, ese partido con las instituciones, las instituciones con los medios, los medios con la gente, y la gente … con la desilusión.

No encuentro ninguna base sólida que me lleve a pensar que el 8M sucediera nada parecido a una revolución. Llevo alejado un tiempo de todo, lo cual no significa que lo esté de la realidad, y hoy he hecho un rápido repaso por las redes y lo único que me queda claro es que nada ha cambiado, ni próximamente cambiará. Lógicamente, hay que interpretar mis palabras en el marco de aquello que yo entiendo por revolución y en el espacio donde se esconde aquello que intuyo necesita una apremiante conversión.

La Sexta, ese canal de televisión que por sí solo explica muy bien en qué consiste la metáfora de la supuesta renovación, dejó constancia nuevamente de qué se está hablando cuando nos hablan por televisión. Y me sigo sorprendiendo con esa ingente cantidad de personas que regresan felices a sus casas pensando que han participado en una “increíble manifestación”; especie de incorporación a un sentir de obligado cumplimiento pero con escasa dosis de destrucción.

La revolución, será feminista o no será. No tengo dudas de ello, pero queda mucho tiempo para que algo ni tan siquiera parecido pueda llegar a suceder. Porque cabría añadir un matiz importante puestos a difundir mensajes que traten de revolución. El feminismo, será anticapitalista o no será, y no hace falta enumerar la infinidad de atrocidades que el sistema económico que nos colapsa ha depositado sobre el mundo de la mujer.

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Resumen Geopolítico (Cuba)

Breves:

(Noticias escondidas…, estrategias descubiertas)

Si nos detuviéramos a observar y analizar todos los acontecimientos que no se narran, descubriríamos la razón de ser de las noticias que sí nos llegan. Cuba estaría en el frente de muchos de los estudios que podríamos incorporar en una titulación como Periodismo. Este último año, por ejemplo, ha protagonizado dos eventos importantes para la prensa internacional: el deshielo (o restablecimiento de relaciones) con Estados Unidos y la visita del Papa. Casualmente ambos también se unen, y en realidad la isla queda relegada a un segundo plano. Son Barack Obama y el enviado de Dios quienes acaparan la ovación y el lucimiento. 

Paradójicamente, casi todas las televisiones del mundo anuncian el milagro de esa aproximación y lanzan a los cuatro vientos la buena nueva. Pero los mismos que nos abrieron sus puertas para acceder a dicho espectáculo, nos niegan qué sucede de puertas adentro, e invisibilizan acontecimientos tan importantes como la de una nueva resolución en la Asamblea de la O.N.U. para condenar el bloqueo económico a Cuba.

Fue el 27 de octubre, y la votación es también para guardarla en los manuales de estudios universitarios. De 193 países que votaron, 191 lo hicieron a favor, es decir, pidiendo el levantamiento del bloqueo comercial. Solo dos países lo hicieron en contra. Apuesto a que una mayoría abrumadora da con la tecla en menos de diez segundos. ¿Qué dos estados se negaron a aceptar dicha propuesta?

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La respuesta nos remite al encabezamiento de esta entrada, porque es el resumen perfecto de cómo se las gastan quienes dirigen la estrategia geopolítica de un mundo que va a la deriva, y de cómo nos avasallan y engañan un buen puñado de periodistas a los que no les importa tanta desidia.

/Recordatorio: el histórico embargo fue impuesto el año 1962 después de cristo por el ilustre presidente de los estados unidos john fitzgerald kennedy/

http://www.martinoticias.com/content/eeuu-mantuvo-su-voto-sobre-le-embargo-a-cuba-onu/107795.html


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Il Corpo Delle Donne

 ¿No sabes qué hacer este fin de semana? Te invito al cine

El Cuerpo de las Mujeres

“La televisión tiene un poder increible. A pesar de que hable de la realidad y represente la realidad, puede disimularla. La televisión hoy roba, afea, mina el paisaje de la conciencia de todos, y nos quita las raíces y los fundamentos. ” Una crítica sobre la representación de la mujer en los medios, y un interrogante sobre por qué incluso a las mujeres les cuesta visualizar esa decadente imagen que refleja, sobe todo, la televisión.

La mujer real desaparece y es sustituida por un fenómeno recalcitrante. Y ni tantos años de lucha para erradicar la manipulación del sexo femenino consiguen aplacar la mirada obsoleta de los dueños de las corporaciones, auténticos depredadores de la estupidez. Media hora para detenerte ante este documental, y toda la vida para huir de la pantalla.